Testimonios de experiencias cercanas a la muerte, entre ellas, las del propio autor. Tras Estoy bien y Pactos y señales, J. J. Benítez ha seguido investigando el gran misterio de la vida después de la muerte. Fruto de esa incansable labor aparece ahora Dios es azul: un total de 101 casos de «experiencias cercanas a la muerte». Dios es azul es un libro lleno de esperanza. En él se demuestra que la muerte es una repugnante mentira.
La terapia existencial se practica en diferentes formas y contextos en todas partes del mundo. Pero hacía falta una obra que le diera una estructura coherente; una obra que analizara sus postulados y evaluara su utilidad. El doctor Irvin D. Yalom proporciona a la psicoterapia existencial una base sólida, una síntesis y un marco de referencia de inapreciable valor.La obra identifica las cuatro preocupaciones que, para Yalom, son esenciales en la vida: la muerte, la libertad, el aislamiento y la carencia de un sentido vital. Define el significado de cada una y los conflictos que se derivan de nuestra confrontación con ellas. Psicoterapia existencial proporciona una base intelectual a los psicoterapeutas que han experimentado la incompatibilidad entre ciertas teorías ortodoxas y su propia experiencia clínica y abre horizontes a la investigación empírica.
¿Qué pasa cuando el cuerpo se vuelve un territorio extraño? ¿Cómo se inscriben en él el deseo, la maternidad, la sexualidad y la vejez? Este libro no busca dar respuestas cerradas, sino abrir un espacio donde lo impropio del cuerpo pueda ser pensado. Marina Esborraz y Luciano Lutereau recuperan la práctica clínica, la literatura y el cine para dar lugar a preguntas que rara vez encuentran espacio en el discurso social: las fantasías de prostitución, los efectos subjetivos del aborto, la persistencia del deseo de hijo en la menopausia y las posibilidades vitales de la vejez. Allí donde predominan mandatos, clichés o silencios, los autores restituyen la densidad de aquello que suele quedar reducido a consignas o silencios. Cuerpos im-propios propone pensar lo femenino no como esencia, sino como experiencia de extrañamiento. Con una escritura rigurosa y sensible, el libro interpela tanto a la práctica psicoanalítica como a la vida cotidiana, invitando a revisar cómo habitamos nuestros cuerpos más allá de los discursos de época.
¿Qué nos pasa cuando decimos adiós? ¿Cómo nos enfrentamos a las despedidas? ¿Por qué nos cuestan tanto? No es posible despedirse sin desear el bien. Decir adiós es encomendar a una fuerza divina (“a Dios te encomiendo” o, en inglés, goodbye: God be with you); entonces, implica (o debería) un deseo amoroso de que el otro esté protegido allí donde se encuentre en ese futuro donde uno no va a estar. Despedirse no es el duelo, tampoco es separarse, aunque se relacione con estos procesos psíquicos. Y, de hecho, hay personas a las que les cuesta mucho y la despedida se les vuelve “un largo adiós” (como el título de la novela de Raymond Chandler). En las páginas de Cada vez que decimos adiós. Duelos, separaciones y despedidas, Luciano Lutereau reflexiona sobre este acto fundamental del psiquismo y de los vínculos, y trata de dar una salida a todas estas cuestiones. Para no morirnos un poco con cada despedida, como cantaba Ella Fitzgerald, sino que podamos encontrar esa respuesta esperanzadora que nos regalaba Cerati: “Poder decir adiós es crecer”.
Todos tenemos una familia (sí, incluso los huérfanos). Nacemos en un núcleo tan cercano que muchas veces nos resulta difícil examinarlo. ¿Qué define realmente a una familia? ¿La unión amorosa de sus miembros? ¿La descendencia? ¿La filiación? ¿O quizás los dolores que compartimos? A partir de las respuestas a estas cuestiones, Luciano Lutereau analiza nuestros vínculos fundamentales, aquellos que nos constituyen y cuyo peso muchas veces cargamos. En esta tercera edición de El lado oscuro de la familia. Secretos, silencios y transmisión entre generaciones, el autor indaga en la relación entre padres e hijos a la luz de la diferencia generacional, el Edipo, la fantasía de muerte, la exogamia, el parricidio, el incesto, entre otros. El psicoanálisis es incómodo, porque nunca algo es lo que parece. En el interior de los seres humanos, constantemente batallan entre sí nuestros deseos, traumas y represiones. Este ensayo no aportará recetas ni soluciones fáciles, sino una explicación amplia y compleja, un espejo a partir del cual trabajar con ese lado oscuro que todas las personas compartimos.
¿Por qué vivimos tan solos, enojados, paranoicos, frustrados? ¿Qué ha pasado con nuestros lazos sociales en los últimos años? ¿Por qué los objetamos? ¿Cómo reconciliamos las asimetrías, las incomodidades, las molestias de la vida en común? ¿Existe la manera de apuntar a relaciones más sanas? Fragmentos del lazo social, de Luciano Lutereau, muestra el claro quiebre del deseo y la deserotización que desgarra las relaciones entre individuos. Si localizamos que nuestro mayor conflicto hoy no es con el otro, sino con la propia capacidad de abrirse al otro, la ecuación ofrece una nueva dimensión: quizás las respuestas a nuestras preguntas incluyan volver a pensar el cortocircuito con el lazo. Este título –basado en el seminario “Fragmentos del lazo social”, dictado en 2020 en el ciclo Revoluciones Íntimas de Letras del Sur y segundo tomo de la colección Seminarios Lutereau–, explora los retazos desperdigados de una sociedad y de una cultura que fragmentó su condición primaria: sí, la de seres capaces de formar lazos, pero también la de seres capaces de desear y de vivir el erotismo