Ella solo tiene un objetivo: ganar. Ellos han venido a ganarse otra cosa: su corazón. Adriana Russo lo tiene claro. Quiere conseguir la victoria y salvar el legado familiar. Pero cuando un imprevisto hace que su plan se tambalee, solo le queda una opción para lograrlo: fingir que la química con su pareja de pista va más allá del hielo. Brayden Elliot no es lo que se dice su tipo ideal, pero ni Adriana es capaz de no caer rendida ante sus encantos. Y no sería difícil creerse su relación (ni que se volviese real) si no fuese por Freddie O'Connell. Hace dos años que Freddie y ella dejaron de ser amigos y pareja de patinaje, pero Adriana no puede ignorar el aleteo que aún siente cuando tienen que compartir espacio. Con el campeonato de su vida delante, no puede permitirse distracciones. Pero ¿y si el amor fuese la verdadera medalla de oro?
Tallulah es una chica lista y alegre que está estudiando para convertirse en bióloga marina. Tiene veintiséis años y está sin blanca (sin dinero). Así que cuando Burgess, un jugador de hockey veterano, le ofrece un trabajo como niñera interna, no duda en aprovechar la oportunidad de que le paguen por vivir en un barrio precioso mientras cuida de Lissa, una niña estupenda, pero introvertida. Sin embargo, la niña a su cargo no es la única que la necesita. Según todo el mundo (en fin, todo el mundo menos Burgess), es hora de que él vuelva al mercado del amor, y la aventurera Tallulah es la persona perfecta para mostrarle el camino. Pero a medida que cruzan líneas y Burgess se ve dividido entre su hija (que quiere que sus padres se reconcilien) y la increíble química que tiene con Tallulah, aparece entre ellos un abismo insalvable. Por lo que Tallulah decide hacer lo «correcto»: destrozarse el corazón e irse. Aunque Burgess sabe que es lo mejor para todos, quizás porque es demasiado cínico, un encuentro fortuito y un empujón de su hija lo obligan a darlo todo y a luchar para demostrar que ha aprendido bien la lección y que se merece un final feliz con Tallulah.
Nunca habrás sentido con tanta intensidad el poder del primer amor como en este romance deportivo. ¡No podrás dejar de leer! Hasta ahora han permanecido en lados opuestos del campo, pero cuando sus dos mundos choquen, nada volverá a ser lo mismo. Johnny Kavanagh lo tiene todo a su favor. En el campo de rugby es una fuerza imparable. Ha nacido para el estrellato y nada detendrá su camino a la cima. Ni siquiera la tímida chica nueva del Instituto Tommen. La de los ojos tristes y los moratones escondidos. La que lo distrae como nunca nadie lo ha hecho. La vida nunca ha sido fácil para Shannon Lynch. Acosada y torturada por sus antiguas compañeras, llega a Tommen a mitad del año escolar, rezando por un nuevo comienzo y desesperada por librarse de los demonios de su pasado. En su primer día en la prestigiosa escuela privada, conoce, de forma bastante impactante, al famoso Johnny Kavanagh. Atrapada en un torbellino de sentimientos hacia él y desesperada por pasar desapercibida, Shannon se convierte una vez más en el blanco del acoso, pero la flamante estrella del rugby irlandés resulta ser un aliado de lo más inesperado. Unidos por su frágil amistad y su innegable química, Johnny y Shannon tendrán que enfrentarse a todos los obstáculos que amenazarán el comienzo de una relación que puede ser mucho más
Él es un chico perdido. Ella es la chica que podría convertirse en el hogar que nunca tuvo. Joey Lynch, el segundo hijo de un matrimonio roto, lleva toda la vida recogiendo los pedazos de una familia en descomposición. Cuando su hermano mayor, Darren, abandona la ciudad, Joey se ve obligado con tan solo doce años a asumir el papel de protector de su madre y sus hermanos pequeños. Atormentado por el odio que siente hacia sí mismo y furioso con el mundo, afronta la vida adolescente y el inquebrantable sentido del deber que le profesa a su familia mientras avanza peligrosamente hacia una vida de adicción que amenaza con engullirlo por completo. La única luz en ese mar de oscuridad es la vivaracha hija de su jefe, una chica que nunca se echa atrás y que da la casualidad de que va a su clase. Aoife Molloy nunca ha pecado de tímida. Su carácter dicharachero y seguro de sí mismo nunca la ha llevado por mal camino. Hasta que el primer día de instituto conoce a un chico de temperamento impulsivo que despierta en ella una curiosidad abrasadora que crece día a día. Tras entablar una complicada amistad con el aprendiz de su padre, Aoife intenta desentrañar los secretos que rodean la vida de Joey Lynch, mientras que él lucha desesperadamente por mantenerla al margen.
Voy a salvarte, seis. Mientras el mundo se desmorona a su alrededor, la vida de Joey Lynch es más turbulenta que nunca. Desesperado por sentirse digno de la única persona en la que ha confiado jamás, Joey lucha por alejarse de un entorno que amenaza con destruirlo todo. Pero, con tanto en su contra, ¿logrará mantenerse a flote? Sin intención de abandonar al chico al que ama, Aoife Molloy pelea por salvarlo de la autodestrucción. Ahogándose en un mundo que no comprende, sin otra guía que los dictados de su corazón, se niega a darle la espalda a Joey incluso cuando parece que tienen todas las de perder. Pese al sufrimiento y el horror, Aoife y Joey nunca han dejado de apoyarse el uno al otro, ¿será esta vez diferente?
Lucas lo tenía todo: fama, dinero y, sobre todo, futuro. Con 17 años recién cumplidos, es el capitán de polo más joven y talentoso de la historia. Es diciembre; se acerca un verano de playa, fiestas y nada de obligaciones; en eso piensa mientras disputa un partido de exhibición. Pero, de pronto, se marea, resbala del caballo y todo a su alrededor parece apagarse. Cuando abre los ojos, está en una clínica, a punto de oír un diagnóstico devastador. Trasladado a un hospital público bastante deprimente, único en el continente donde se trata su enfermedad, Lucas deberá atravesar experiencias que pondrán a prueba su valentía. Tiene un compañero de cuarto que parece un espectro, hay un enfermero que no lo deja dormir, los tratamientos lo agotan, tiene pesadillas y de noche pasan cosas muy extrañas en los pasillos del Hospital Gomero. Misteriosamente, sus recorridos nocturnos y cada persona que se cruce en el camino guiarán a Lucas en un aprendizaje para descubrir la trama secreta de su propia fuerza, el tejido sutil de su ser más auténtico. En 8 hilos. Desandando el camino, Maximiliano Fratino nos invita a mirar más allá de la adversidad y descubrir el poder transformador que todos llevamos dentro.
Victoria es una joven periodista que está dispuesta a escribir sobre cualquier tema para ganar una reputación. Cualquiera menos uno: automovilismo. Y ese es justamente el nuevo desafío que su jefa le propone. Deberá viajar como corresponsal para cubrir la temporada de Fórmula 1. El motivo del viaje tiene nombre y apellido: Guido Brunelli, la nueva promesa de la escudería Harris, un piloto debutante que está causando furor entre los fanáticos. Victoria sabe que esa puede ser una oportunidad única, pero ¿qué puede tener de interesante ese rookie? Las dudas se terminan cuando lo conoce personalmente. Guido es magnético. Y cuando posa sus ojos en ella, todo lo demás desaparece: el novio que la espera en casa, los vaivenes de su vida profesional e incluso el dolor de una vieja herida que no termina de cerrar.
El fenómeno viral de TikTok que derrite el hielo. Un rivals to lovers que ha conquistado la lista de más vendidos de The New York Times. Las chispas saltan cuando una patinadora artística y el capitán del equipo de hockey se ven obligados a compartir pista y a acercarse mucho más de lo que querrían. Anastasia Allen está decidida a entrar en el equipo olímpico de patinaje artístico de Estados Unidos y, cuando consigue una beca para la Universidad de California, todo parece ir de acuerdo con su plan. El objetivo de Nathan Hawkins como capitán del equipo de hockey es mantener a sus chicos sobre el hielo cueste lo que cueste, pero todo se complica cuando tienen que compartir pista con una patinadora guapísima y con muy mal genio. La situación obliga a estos rivales a pasar tiempo juntos, pero Anastasia está tranquila. Sabe perfectamente que un jugador de hockey jamás podría distraerla, y mucho menos Nate... ¿verdad?