El arte de escuchar el deseo. Como imposible y como quimera, como fin y también como imperativo, la idea de la felicidad nos interpela más que nunca en los tiempos que corren. “¿Cómo ser felices?”, esa sentencia que nos sobrevuela como mandato del mundo moderno se impuso para encandilarnos y hacernos perder de vista aquella que debería ser la pregunta nodal: “¿Qué es la felicidad?”. En su nuevo libro, Gabriel Rolón nos propone desandar el camino. Desarticular lugares comunes y preconceptos para poner en evidencia qué se esconde más allá de esa ilusión que se vende como panacea y no es más que una trampa. Entre el Psicoanálisis y el arte, entre la filosofía y la literatura, despliega entonces su hoja de ruta, un mapa de lecturas que van de la mitología clásica a Byung-Chul Han, pasando por Freud, Lacan, Borges, Nietzsche, Schopenhauer, Einstein, Alejandro Dolina, Ana Frank, Bertrand Russell y Comte-Sponville, entre muchas otras. Una vez más, como en sus trabajos anteriores y fiel a ese estilo que lo llevó a ser uno de los autores más leídos de las últimas décadas, Rolón nos invita a pensar a contrapelo de las modas ligeras. Y es ahí, en esa zona incómoda y a la vez anhelante de vida, donde La felicidad se vuelve un ensayo indispensable, lúcido, humano.
Freud sigue paso a paso el relato de Jensen y se centra en los sueños ficticios de su personaje Norbert Hanold y su fantasía delirante: Gradiva, desaparecida el año 791, vuelta a la vida y errante entre las ruinas de Pompeya, como un «espectro del mediodía». Pero Gradiva es Zoé, la amiga de la infancia olvidada y bien real, que arrancará a Norbert de su delirio. Ella se convierte para Freud -figura sin precedentes- en la mujer «terapeuta», la mujer que comprende y cura.
Ninguna teoría acerca del funcionamiento y estructura de la mente ha ejercido tanta influencia ni ha adquirido un estatus tan preponderante como la doctrina psicoanalítica, cuyas categorías y explicaciones no tardaron en convertirse en núcleo de un modo radicalmente nuevo de entender la realidad psíquica que ha marcado el mundo moderno. Publicada en 1904, "Psicopatología de la vida cotidiana" es una de las obras más populares de Sigmund Freud (1856-1939), posiblemente porque los temas en ella estudiados -las razones de los olvidos mentales, la causa de las equivocaciones en la conversación o en la escritura, los actos fallidos, las supersticiones- pertenecen a la experiencia directa de todos los lectores.
Se trate del silencio del paciente o del silencio del psicoanalista, de un silencio crónico o efímero, de un silencio de resistencia o de apertura a lo inconciente, constituye un hecho analítico de primera importancia en el desenvolvimiento de una cura.
Después de reseñar algunos movimientos importantes de su historia, se analiza en este libro la posición de la psicosomática en nuestros días, se presenta un recorrido histórico de los logros alcanzados, así como una exposición de los conocimientos actuales, apelando por igual a la teoría y a la clínica. La segunda parte, que trata sobre las investigaciones y las psicoterapias, es esencialmente clínica y práctica, y aborda también los problemas referidos a la formación de los principiantes y a la investigación y prevención de las enfermedades psicosomáticas.
Dos coordenadas organizan las exposiciones que presenta André Green en este libro. La primera es un estudio de los conceptos elaborados por Freud a partir de 1920. La segunda, un análisis de las exigencias de la clínica que llevaron a sus discípulos a mantener una relación contradictoria con las últimas enseñanzas del fundador del psicoanálisis. Los trabajos aquí reunidos tratan de las relaciones entre las neurosis, fundamento del psicoanálisis llamado clásico, y los denominados casos fronterizos, que parecen ocupar una posición-encrucijada, especie de plataforma de articulación que permite, desde el punto de vista del autor, comprender mejor la neurosis y la psicosis, así como la perversión y la depresión. El movimiento de la problemática clínica, y de su propia experiencia terapéutica, ofrece a Green un lugar de anclaje para repensar los conceptos teóricos, estudiando lo arcaico, los ideales del yo, el silencio impuesto por la técnica, la ensoñación del analista partiendo de las ideas de Bion, así como el lenguaje y la complejidad de las estructuras temporales del psiquismo y su aparición en la transferencia.