«Mi experiencia como médico, al igual que mi propia vida», escribe C. G. Jung, «me han puesto incesantemente ante la pregunta sobre el amor, y nunca fui capaz de dar una respuesta válida.» La presente antología de textos extraídos de la rica obra junguiana recoge algunas de las reflexiones más significativas del psicólogo y psiquiatra en torno a «las imprevisibles paradojas del amor» y al conocimiento de que «únicamente en lo opuesto se enciende la vida». El recorrido a través del Eros («gran vinculador y desligador»), de la relación entre los sexos, el matrimonio, la comunidad y la relación terapéutica, pone de manifiesto la importancia que para la psicoterapia junguiana tiene no sólo la relación de transferencia entre médico y paciente, sino también la relación humana. Ocupado en transmitir a sus pacientes «la ficción que cura», Jung hace sobre todo una invitación a «vivir psicológicamente», dedicado como estuvo a fomentar con su trabajo el desarrollo del individuo.
¿Qué pasa cuando el cuerpo se vuelve un territorio extraño? ¿Cómo se inscriben en él el deseo, la maternidad, la sexualidad y la vejez? Este libro no busca dar respuestas cerradas, sino abrir un espacio donde lo impropio del cuerpo pueda ser pensado. Marina Esborraz y Luciano Lutereau recuperan la práctica clínica, la literatura y el cine para dar lugar a preguntas que rara vez encuentran espacio en el discurso social: las fantasías de prostitución, los efectos subjetivos del aborto, la persistencia del deseo de hijo en la menopausia y las posibilidades vitales de la vejez. Allí donde predominan mandatos, clichés o silencios, los autores restituyen la densidad de aquello que suele quedar reducido a consignas o silencios. Cuerpos im-propios propone pensar lo femenino no como esencia, sino como experiencia de extrañamiento. Con una escritura rigurosa y sensible, el libro interpela tanto a la práctica psicoanalítica como a la vida cotidiana, invitando a revisar cómo habitamos nuestros cuerpos más allá de los discursos de época.
¿Qué nos pasa cuando decimos adiós? ¿Cómo nos enfrentamos a las despedidas? ¿Por qué nos cuestan tanto? No es posible despedirse sin desear el bien. Decir adiós es encomendar a una fuerza divina (“a Dios te encomiendo” o, en inglés, goodbye: God be with you); entonces, implica (o debería) un deseo amoroso de que el otro esté protegido allí donde se encuentre en ese futuro donde uno no va a estar. Despedirse no es el duelo, tampoco es separarse, aunque se relacione con estos procesos psíquicos. Y, de hecho, hay personas a las que les cuesta mucho y la despedida se les vuelve “un largo adiós” (como el título de la novela de Raymond Chandler). En las páginas de Cada vez que decimos adiós. Duelos, separaciones y despedidas, Luciano Lutereau reflexiona sobre este acto fundamental del psiquismo y de los vínculos, y trata de dar una salida a todas estas cuestiones. Para no morirnos un poco con cada despedida, como cantaba Ella Fitzgerald, sino que podamos encontrar esa respuesta esperanzadora que nos regalaba Cerati: “Poder decir adiós es crecer”.
Mal de muchos, las neurosis son un modo de vivir. También de amar y de desear. A veces, se ama donde se desea y otras se desea donde no se ama. Sin embargo, las neurosis contemporáneas no son las mismas que las de la época de Freud: por un lado, porque mientras para este la histeria era más femenina y la obsesión masculina, los cambios en nuestra sociedad nos llevan a invertir la ecuación y a preguntarnos por la histeria masculina y la obsesión femenina. Por otro, porque, si había cierto enlace privilegiado de la histérica con el obsesivo, con la inversión de esta pareja ideal nos encontramos con nuevos formatos vinculares, algunos menos románticos: relaciones tóxicas, enganches narcisistas, apegos dependientes y ansiosos. En estos vínculos, el conflicto se vive como interrupción del lazo y motivo de separación. Así, hemos pasado de la pareja en crisis a la crisis de la pareja. Es evidente que hoy lo que está en un primer plano es el desencuentro. Sin embargo, después de haber amado y sufrido, es posible alcanzar la madurez que implica el amor y lograr que la vida sea algo de lo que apropiarse. En Los amores neuróticos. El fin del romanticismo y nuevas formas vinculares, Luciano Lutereau recorre el catálogo de los grandes temas vinculares (celos, infidelidad, etc.) con su estilo sensible y cercano, para interrogar los cambios que nos trajo el siglo XXI.
Todos tenemos una familia (sí, incluso los huérfanos). Nacemos en un núcleo tan cercano que muchas veces nos resulta difícil examinarlo. ¿Qué define realmente a una familia? ¿La unión amorosa de sus miembros? ¿La descendencia? ¿La filiación? ¿O quizás los dolores que compartimos? A partir de las respuestas a estas cuestiones, Luciano Lutereau analiza nuestros vínculos fundamentales, aquellos que nos constituyen y cuyo peso muchas veces cargamos. En esta tercera edición de El lado oscuro de la familia. Secretos, silencios y transmisión entre generaciones, el autor indaga en la relación entre padres e hijos a la luz de la diferencia generacional, el Edipo, la fantasía de muerte, la exogamia, el parricidio, el incesto, entre otros. El psicoanálisis es incómodo, porque nunca algo es lo que parece. En el interior de los seres humanos, constantemente batallan entre sí nuestros deseos, traumas y represiones. Este ensayo no aportará recetas ni soluciones fáciles, sino una explicación amplia y compleja, un espejo a partir del cual trabajar con ese lado oscuro que todas las personas compartimos.
En Miserias hipermodernas. ¿Por qué vivimos tan mal? Luciano Lutereau lo hace de nuevo: refresca y actualiza los conceptos, que han quedado flotando como barcos a la deriva en el mar de la psiquis, para plantearnos, valiéndose de nuevas asociaciones, una mirada actual de los síntomas contemporáneos (y no tanto). A partir de la idea de pecado capital, que ha quedado en desuso y hoy nos remonta a un tiempo bíblico, casi sin lugar en nuestra hipermodernidad del siglo XXI, el autor se plantea: ¿Cómo nos interpelan, entonces, los llamados pecados hoy en día? ¿Podemos traspolarlos a las posiciones psicopáticas que reconoce el psicoanálisis? Capítulo a capítulo irán apareciendo los siete clásicos pecados capitales, pero no esperen encontrar la definición religiosa o de manual. Luciano nos posiciona en los lugares del deseo, los lazos filiales, las relaciones románticas, el vínculo con el otro, los juegos de poder y muchos otros escenarios para enfrentarnos con las más profundas miserias: finalmente, el concepto de pecado más actual. Haremos el viaje hacia el hueso de este sistema que se nos propone circular y envolvente: desde punto nuclear más pasivo, la pereza —“la madre de todos los males” que desestabiliza la concepción de voluntad— hacia la periferia, donde la envidia —de carácter puramente destructivo— encapsula al resto de las miserias, el autor nos da los elementos para repensar el papel del individualismo, el enojo, los celos, el cansancio, la vulnerabilidad y la sexualidad en relación con los siete pecados capitales inmersos en la sociedad hipermoderna. Descubrimos, entonces, que estas miserias no parten desde los lugares de exceso, como siempre creímos, sino desde espacios de falta.