A lo largo de los trabajos se exploran los desafíos y complejidades que las experiencias psíquicas tempranas poseen para la teoría y práctica del psicoanálisis. Se destaca la peculiaridad de las inscripciones sensoriales imposibilitadas de simbolización primaria y sus diversas derivaciones en el funcionamiento psíquico. De ahí el interés de la autora en la búsqueda de caminos elaborativos en aquellas situaciones analíticas marcadas por un desvalimiento traumatizante. En diferentes viñetas transmite la peculiaridad de inscripciones sensoriales dispersas, no integradas e imposibilitadas de simbolización primaria con diversas derivaciones en el funcionamiento psíquico. Las preguntas en torno al dolor psíquico constituyen un eje conceptual en el que se entreteje teoría y técnica.
A veces es refugio. Otras, exilio. Con sus luces y sombras, con sus imperativos de bienestar que no dan respiro, el mundo que nos toca en suerte vivir hace de la soledad un padecimiento. La viste con las ropas de un dolor indeseado del que es necesario huir para quitarle, de esa manera, su dimensión más importante: la condición de tránsito tan inevitable como necesario. Sin embargo, en el simulacro de compañía permanente, hay veces en las que se hace un silencio que nos invita a desoír ese rumor para que escuchemos una voz que nos habla desde un lugar distinto. Esa es la voz que rescata Gabriel Rolón en su nuevo libro. Un trabajo que, como es ya habitual en uno de los pensadores argentinos más destacados de las últimas décadas, recurre al Psicoanálisis, a la filosofía y al arte para poner en duda lo dado por hecho. Así, de la mano de los invitados de siempre y de nuevas visitas que llegan a estas páginas –de Kakfa a Byron, pasando por Atahualpa Yupanqui, Mary Shelley, Melanie Klein, Victor Frankl, Gustav Mahler, Cynthia Wila, Gabriel García Márquez y Donald Winnicott, entre otras–, recupera para la soledad su peso específico. Y es ahí entonces que La soledad se vuelve un libro orgánico e imprescindible. Porque con una prosa ajustada y precisa, aguda y a la vez amable, Rolón nos invita a repensar la soledad como una experiencia a veces sufriente, otras algo más plácida, pero siempre vital, ineludible. Lejos de la emoción y su urgencia, más cerca de su naturaleza inexorablemente humana.
En El Libro Rojo. El drama de amor de C. G. Jung, la psicoterapeuta junguiana Maria Helena R. Mandacarú Guerra ofrece una lectura original y apasionada de una de las obras más crípticas y reveladoras de la historia de la psicología: El Libro Rojo de Carl Gustav Jung. Desde una perspectiva profundamente humana y simbólica, la autora propone que el núcleo de esta magna obra es un drama interior de amor, transformación y autoconocimiento motivado por la aparición de Toni Wolff en la vida de Jung. La autora argumenta que El Libro Rojo no sólo es una obra teórica, sino también una expresión íntima del viaje interior de Jung, marcado por el amor, el sufrimiento y la búsqueda de la autorrealización. Viaje interior que marcará toda la obra de Jung, como él mismo expresa: «Los años en que ya trataba de aclarar las imágenes internas constituyeron la época más importante de mi vida, en que se decidió todo lo esencial. Entonces comenzó todo y las posteriores particularidades son sólo complementos y aclaraciones. Toda mi actividad posterior consistió en perfeccionar lo que brotó del inconsciente, y que comenzó inundándome a mí. Constituyó la materia prima para la obra de mi vida». (Recuerdos, sueños, pensamientos) La propuesta de este libro es mostrar que el drama de la relación amorosa entre Jung y Toni Wolff es el hilo conductor que atraviesa todo El Libro Rojo. El amor y las emociones derivadas de él nos conducirán a la comprensión del proceso de individuación de Jung, como se presenta en El Libro Rojo.
El regreso a la diosa, como fuente femenina de renovación, es un aspecto de vital importancia en la búsqueda de la plenitud de la mujer en la actualidad. Las mujeres que hemos tenido éxito en el mundo somos generalmente «hijas del padre», es decir, mujeres bien adaptadas a una sociedad de orientación masculina, que hemos renunciado a nuestros propios instintos y patrones de energía femeninos, del mismo modo que la cultura los ha mutilado o ha suprimido la mayor parte de ellos. Necesitamos regresar y redimir lo que el patriarcado ha considerado como una amenaza peligrosa. Pero ahora la energía femenina reprimida está saliendo a la superficie, provocando, entre otras cosas, que la Gran Diosa regrese lentamente a la civilización y la cultura occidentales. El encuentro interior con esta diosa representa el momento iniciático necesario para la mayoría de las mujeres modernas. La psicóloga Sylvia Brinton Perera nos muestra aquí cómo las mujeres de hoy pueden redescubrir aspectos reprimidos de la feminidad arquetípica y emprender un viaje iniciático hacia la libertad interior y la autorrealización, que siembra el camino hacia un mundo mejor, con un mayor nivel de consciencia.
En el vacío se encuentran unidos indisolublemente tanto la Mente como la Materia del universo: estimular este vacío -el Prana de los orientales- es volverse artífice del proceso de la creación. Es el reino donde nacen los cuantos o las partículas elementales y donde cada partícula y ser viviente están conectados: es también la raíz de la Conciencia Universal. Es el reino mítico de «Akasha», del que hablan desde hace milenios las civilizaciones orientales, como expresa Pauli. El sentido de la unión interior entre la naturaleza humana y la naturaleza última del cosmos es una cuestión que, si bien ha sido planteada en contextos antiguos, ha vuelto a replantearse con renovada visión en las más avanzadas ramas de las ciencias de nuestros tiempos, entre las que se halla la Psicología analítica o Psicología sintético-simbólica de Carl Gustav Jung, la cual tiene por objeto profundizar, dentro de la tonalidad de la Psique, la vertiente humana de esta relación entre el hombre y el cosmos. En sus trabajos más avanzados e inquietantes, pero también más significativos, se encuentra el principio de sincronicidad, cuyo sentido hace posible la comprensión de numerosos fenómenos no-causales, que anteriormente resultaban absolutamente inexplicables. El puente que une la Física cuántica y la Psicología profunda se va así manifestando desde las intuiciones y descubrimientos de dos de las más grandes figuras del siglo XX, el Premio Nobel Wolfgang Pauli y el psiquiatra Carl Gustav Jung, cuya amistad abrió horizontes a nuevas investigaciones. El psiquiatra y analista junguiano Vicente Rubino nos presenta aquí una obra clarificadora y fundamental que enriquece la colección JUNG Despertar conciencia.
Anima-Animus-Androgynus. Aportes para la comprensión de la diversidad de género nos abre un nuevo horizonte en la perspectiva de la psicología analítica sobre la identidad profunda, la identidad de género y la identidad sexual. El principio femenino, el principio masculino, el principio andrógino y el principio del Eros son los cuatro principios cosmogónicos que posibilitan la emergencia arquetípica en la psique humana, del Anima, Animus y Androgynus, cuyas dinámicas y relaciones están mediadas por la intensidad del Eros encarnado. Lo masculino no puede quedar reducido al hombre, como tampoco lo femenino a la mujer, ni el sexo ser identificado con el género, ni el anima con lo inconsciente en el hombre o el animus con lo inconsciente de la mujer. Estas son descripciones parciales. Hoy día son insuficientes para nuestra realidad personal y cultural. El despliegue de estos principios encarnados en la psique trae otra generatividad, otra fertilidad, otra creatividad que torna insuficiente la modulación binaria de la dinámica patriarcal. Esto se vuelve más complejo y promisorio con la exploración y la investigación de la multipotencialidad de lo androgynus en la psique humana. Sexo y género, anima, animus, androgynus, y feminidad, masculinidad y androginidad no son equivalentes ni sinónimos. Necesitan ser reconocidos en su diferenciación, amplitud y profundidad, así como también en sus secretas e íntimas relaciones. La psique clama por la alteridad y este diálogo de encuentro esboza una nueva comprensión, bosqueja nuevos modelos abiertos, relacionales, de mayor profundidad, de mayor despliegue, de estas dimensiones en sombra del Ser. Un libro necesario que amplía y profundiza la psicología de C. G. Jung.