En El Libro Rojo. El drama de amor de C. G. Jung, la psicoterapeuta junguiana Maria Helena R. Mandacarú Guerra ofrece una lectura original y apasionada de una de las obras más crípticas y reveladoras de la historia de la psicología: El Libro Rojo de Carl Gustav Jung. Desde una perspectiva profundamente humana y simbólica, la autora propone que el núcleo de esta magna obra es un drama interior de amor, transformación y autoconocimiento motivado por la aparición de Toni Wolff en la vida de Jung. La autora argumenta que El Libro Rojo no sólo es una obra teórica, sino también una expresión íntima del viaje interior de Jung, marcado por el amor, el sufrimiento y la búsqueda de la autorrealización. Viaje interior que marcará toda la obra de Jung, como él mismo expresa: «Los años en que ya trataba de aclarar las imágenes internas constituyeron la época más importante de mi vida, en que se decidió todo lo esencial. Entonces comenzó todo y las posteriores particularidades son sólo complementos y aclaraciones. Toda mi actividad posterior consistió en perfeccionar lo que brotó del inconsciente, y que comenzó inundándome a mí. Constituyó la materia prima para la obra de mi vida». (Recuerdos, sueños, pensamientos) La propuesta de este libro es mostrar que el drama de la relación amorosa entre Jung y Toni Wolff es el hilo conductor que atraviesa todo El Libro Rojo. El amor y las emociones derivadas de él nos conducirán a la comprensión del proceso de individuación de Jung, como se presenta en El Libro Rojo.
El regreso a la diosa, como fuente femenina de renovación, es un aspecto de vital importancia en la búsqueda de la plenitud de la mujer en la actualidad. Las mujeres que hemos tenido éxito en el mundo somos generalmente «hijas del padre», es decir, mujeres bien adaptadas a una sociedad de orientación masculina, que hemos renunciado a nuestros propios instintos y patrones de energía femeninos, del mismo modo que la cultura los ha mutilado o ha suprimido la mayor parte de ellos. Necesitamos regresar y redimir lo que el patriarcado ha considerado como una amenaza peligrosa. Pero ahora la energía femenina reprimida está saliendo a la superficie, provocando, entre otras cosas, que la Gran Diosa regrese lentamente a la civilización y la cultura occidentales. El encuentro interior con esta diosa representa el momento iniciático necesario para la mayoría de las mujeres modernas. La psicóloga Sylvia Brinton Perera nos muestra aquí cómo las mujeres de hoy pueden redescubrir aspectos reprimidos de la feminidad arquetípica y emprender un viaje iniciático hacia la libertad interior y la autorrealización, que siembra el camino hacia un mundo mejor, con un mayor nivel de consciencia.
En el vacío se encuentran unidos indisolublemente tanto la Mente como la Materia del universo: estimular este vacío -el Prana de los orientales- es volverse artífice del proceso de la creación. Es el reino donde nacen los cuantos o las partículas elementales y donde cada partícula y ser viviente están conectados: es también la raíz de la Conciencia Universal. Es el reino mítico de «Akasha», del que hablan desde hace milenios las civilizaciones orientales, como expresa Pauli. El sentido de la unión interior entre la naturaleza humana y la naturaleza última del cosmos es una cuestión que, si bien ha sido planteada en contextos antiguos, ha vuelto a replantearse con renovada visión en las más avanzadas ramas de las ciencias de nuestros tiempos, entre las que se halla la Psicología analítica o Psicología sintético-simbólica de Carl Gustav Jung, la cual tiene por objeto profundizar, dentro de la tonalidad de la Psique, la vertiente humana de esta relación entre el hombre y el cosmos. En sus trabajos más avanzados e inquietantes, pero también más significativos, se encuentra el principio de sincronicidad, cuyo sentido hace posible la comprensión de numerosos fenómenos no-causales, que anteriormente resultaban absolutamente inexplicables. El puente que une la Física cuántica y la Psicología profunda se va así manifestando desde las intuiciones y descubrimientos de dos de las más grandes figuras del siglo XX, el Premio Nobel Wolfgang Pauli y el psiquiatra Carl Gustav Jung, cuya amistad abrió horizontes a nuevas investigaciones. El psiquiatra y analista junguiano Vicente Rubino nos presenta aquí una obra clarificadora y fundamental que enriquece la colección JUNG Despertar conciencia.
Anima-Animus-Androgynus. Aportes para la comprensión de la diversidad de género nos abre un nuevo horizonte en la perspectiva de la psicología analítica sobre la identidad profunda, la identidad de género y la identidad sexual. El principio femenino, el principio masculino, el principio andrógino y el principio del Eros son los cuatro principios cosmogónicos que posibilitan la emergencia arquetípica en la psique humana, del Anima, Animus y Androgynus, cuyas dinámicas y relaciones están mediadas por la intensidad del Eros encarnado. Lo masculino no puede quedar reducido al hombre, como tampoco lo femenino a la mujer, ni el sexo ser identificado con el género, ni el anima con lo inconsciente en el hombre o el animus con lo inconsciente de la mujer. Estas son descripciones parciales. Hoy día son insuficientes para nuestra realidad personal y cultural. El despliegue de estos principios encarnados en la psique trae otra generatividad, otra fertilidad, otra creatividad que torna insuficiente la modulación binaria de la dinámica patriarcal. Esto se vuelve más complejo y promisorio con la exploración y la investigación de la multipotencialidad de lo androgynus en la psique humana. Sexo y género, anima, animus, androgynus, y feminidad, masculinidad y androginidad no son equivalentes ni sinónimos. Necesitan ser reconocidos en su diferenciación, amplitud y profundidad, así como también en sus secretas e íntimas relaciones. La psique clama por la alteridad y este diálogo de encuentro esboza una nueva comprensión, bosqueja nuevos modelos abiertos, relacionales, de mayor profundidad, de mayor despliegue, de estas dimensiones en sombra del Ser. Un libro necesario que amplía y profundiza la psicología de C. G. Jung.
La búsqueda de uno mismo a través del proceso de individuación es el viaje por el que nos conduce el filósofo, psiquiatra y psicólogo junguiano Vicente Rubino. La pregunta “¿Quién soy?” reverbera en el universo existencial desde el “Me he buscado a mí mismo” de Heráclito y el “Conócete a ti mismo” que promovía Sócrates aludiendo a la máxima del templo de Delfos. El desvelamiento de lo que esconden las máscaras de los muchos que somos ante el mundo, la integración de las energías masculina y femenina, el salir de la vida muerta hacia la sabiduría del renacer a nuestra autenticidad, son hitos en el camino que Vicente Rubino ilumina para que despertemos de la inconsciencia. El propósito de esta obra, nos dice el autor, ha sido exponer las etapas del proceso de individuación desde el nivel de un despliegue fenoménico arquetipal. Con ello nos ayuda a comprender, a desaprender y a transitar el camino que nos lleva a ser quienes realmente somos. El proceso de individuación es un camino de sanación, de despertar y de armonización de la psique con el río de la vida. Un proceso necesario en el turbulento mundo actual.
Un rasgo notable del nuevo mito es su capacidad de unificar las diversas religiones actuales del mundo. Al ver todas las religiones en funcionamiento como expresiones vivas del simbolismo de la individuación, es decir, el proceso de creación de consciencia, se establece una base auténtica para una verdadera actitud ecuménica. El nuevo mito no será un mito religioso más en competencia con todos los demás por la adscripción del hombre; más bien, dilucidará y verificará cada religión actual dando una expresión más consciente y completa a su significado esencial. El nuevo mito puede ser comprendido y vivido dentro de una de las grandes comunidades religiosas como el cristianismo católico, el cristianismo protestante, el judaísmo, el budismo, etc., o en alguna nueva comunidad aún por crear, o por individuos sin conexiones comunitarias específicas. Esta aplicación universal le da una genuina reivindicación al término católico. Por primera vez en la Historia tenemos un entendimiento tan comprehensivo, tan completo y fundamental del hombre, que puede ser la base para una unificación del mundo, primero religiosa y culturalmente y, con el tiempo, políticamente. Cuando suficientes individuos sean portadores de la consciencia de totalidad, el mundo mismo se volverá completo.