En los sesenta, señala Juan José Saer en su prólogo, la novela breve se constituyó en la máxima aspiración estética de los narradores jóvenes. Por un lado, su extensión tenía la ventaja de permitir muchas opciones constructivas. Por otro, los atributos propiamente poéticos y retóricos, como el ritmo, el cuidado verbal, el laconismo, la sugestión (en contraposición a la discursividad, el prosaísmo, las convenciones estructurales y el conceptualismo de la novela) estimulaban especialmente la imaginación. Onetti, considerado uno de los escritores modernos más originales, utilizó todos los elementos del relato de manera novedosa y compleja. Y las siete. novelas que conforman este volumen (El Pozo, Los adiases, Para una tumba sin nombre, La cara de la desgracia, Jacob y el otro, Tan triste como ella y La muerte y la niña), sin dudas, confirman esa 'unicidad vivida que justifica a toda obra de arte' que menciona Saer. Pero estas novelas ofrecen además un recorrido intenso por los temas predilectos de Onetti: la desgracia y la crueldad, la resignación y el fracaso, la rabia y la autodestrucción, pero también el amor, la culpa, la nostalgia, a veces la esperanza y, sobre todo, la compasión.
Un apasionante relato que atrapa al lector desde el primer párrafo y que lo mantendrá en vilo hasta la última frase. Una historia real que el tiempo quiso olvidar, rescatada por la pluma de Diego Fischer. El 10 de julio de 1963, el Vapor de la Carrera Ciudad de Asunción zarpó del puerto de Montevideo con más de cuatrocientos pasajeros. Hacía días que un espeso manto de niebla cubría las capitales de ambas márgenes del Plata. El destino puso a bordo a un consagrado músico italiano que viajaba por el mundo con un Stradivarius, a un sacerdote francés mundialmente famoso por su trabajo con las personas que vivían en las calles de París, y a un joven matrimonio judío que esperaba su tercer hijo. Basado en una profunda investigación periodística, La Bendición de Jonás recrea la trágica madrugada del crudo invierno de 1963, en la que centenares de personas enfrentaron a la disyuntiva de morir en el incendio que había estallado en el barco o intentar sobrevivir arrojándose a las gélidas aguas del Río de la Plata.
Ricardo Ferrari se ha pasado la vida leyendo, pero no ha podido escribir más que algunos cuentos y varios artículos. El encuentro con una carta perdida o no tanto lo empuja a crear una narrativa de lo real, a pensar su historia como algo que se puede escribir, pero sin escribir ni una palabra. Son unas pocas líneas tiradas junto a un contenedor de basura que inauguran una trama policial que descubre las partes oscuras de la vida del padre del protagonista, y por extensión, de su propia historia. El pasado surge a borbotones por más esfuerzos que haga Ricardo por darle una estructura. Como en Intima, como en 18 y Yaguarón, como en Mientras espero, una vez más la metaliteratura y la autofleción se trenzan en la prosa límpida de Appratto. «En este momento de su vida, cuando parece que ya ha pasado por todo, por quiebres y abandonos y cortocircuitos afectivos, para llegar. a una calma, solitaria en que las cosas suceden a una velocidad estable y se sitúan en los lugares que él dispone, aparece, de la nada, un dato de la realidad, de otra realidad desconocida.»
Esta es la crónica de Matías Kovac, un joven de dieciséis años abúlico y marginado que necesita salir de sí mismo. La forma de hacerlo parecen esconderla los diarios que Cristian, su hermano, le lega cuando huye a Barcelona. Kurt Cobain, Nick Cave, Suede y Patti Smith forman, así, una especie de texto sagrado que Matías se empeña en descifrar. Publicada en 2004 después de la crisis económica argentina, parte de la descomposición social y el pesimismo generalizado de la época para dibujar lo frágil de las estructuras familiares y la facilidad de romperlas para siempre. El padre de Matías los abandonó motivado por los pastores evangelistas, su madre yace postrada en la cama noqueada por el efecto de los somníferos y su hermana, Carla, solo se deja ver con un pasamontañas que esconde su rostro, deformado en un intento de suicidio. Barcelona se convierte así en su Ítaca particular, la única vía de escape, que se abre definitivamente cuando cae en sus manos un paquete enorme de cocaína: empieza, entonces, el delirio cruento por el barrio suburbial, descuidado y fantasmal en el que vive. La guita lo lleva a Julián y este a los punkies, que hacen recitales, beben vino de tetrabrik y visten con medias de red corridas. La voluntad de fuga de Matías lo ata más a su drama familiar, pero en el transcurso de la novela se revelan, poco a poco, otras formas de habitar un mundo que parece que no deja de degradarse. «Yo sé que puedo ser distinto, no quiero morirme así», se dice una y otra vez a sí mismo. ¿Podrá desembocar toda esta oscuridad en algún lugar más soleado?
«Una silueta tenebrosa se adivinaba entre las lápidas del cementerio. Era una figura encorvada, de aspecto deforme. La luz de la luna llena era intensa, pero su brillo mortecino engañaba la vista. La noche protegía al intruso, escondiendo su rostro entre las tinieblas. ¿Era un hombre? ¿Una mujer? ¿Una bestia?». Un ladrón de cadáveres acecha las calles de la ciudad. Entre cementerios y shows musicales, Tiago y Ángel se unen a regañadientes para investigarlo y descubren que no son tan diferentes como creían. Aprenderán de lealtad y acordes, y bajo la luz de la luna llena ambos se verán como realmente son. Noches de superluna es una novela de fantasía urbana con romance LGBTQ+, pero también de aventuras, amistad y la búsqueda de la identidad. Loren Ysella maneja con maestría y poesía el desarrollo de dos jóvenes que, buscando respuestas, se encuentran a sí mismos.
Luego de años de faltar en las librerías argentinas, Eterna Cadencia lanza Cuentos reunidos, un volumen que contiene piezas fundamentales de la obra de Felisberto Hernández, el mítico autor uruguayo, acompañadas por un prólogo de Elvio E. Gandolfo. La presente edición cuenta con sus obras más extensas: Por los tiempos de Clemente Colling, El caballo pedido y Tierras de la memoria, además de otros relatos de diferentes épocas, que completan un paneo por las diferentes etapas en el desarrollo de una de las poéticas más sorprendentes, extrañas y luminosas del Río de la Plata.
Paradigma literario de la desolación del hombre contemporáneo, esta obra maestra de la literatura en español del siglo XX condensa el mundo entero de Onetti. Después de Novelas breves, llega El astillero al catálogo de Eterna Cadencia editora. • Paradigma literario de la desolación del hombre contemporáneo, esta obra maestra de la literatura en español del siglo XX condensa el mundo entero de Onetti: “su fascinación doble por la pureza y la corrupción, por la dulzura de los sueños y la herrumbre siniestra del desengaño y fracaso” (Antonio Muñoz Molina). • Larsen regresa a la ciudad de Santa María y se emplea en el astillero de Petrus al tiempo que comienza a cortejar a la hija de éste, con el único propósito de encontrarle un sentido a su vida. Pronto la farsa se hace evidente, el astillero está en quiebra, es un espacio en ruinas y él es solo un difunto sin sepe, a quien fuera de esa farsa que aceptó como trabajo no le queda más que el frío del invierno, la vejez, el no tener dónde ir, la posibilidad de la muerte. Pero una cosa es jugar solo su propio juego y otra es que los demás lo acompañen, entonces el juego es lo serio, se transforma en lo real y aceptarlo es aceptar la locura. • “Lucidez ante la inutilidad de la vida, una idea casi vertiginosa de la muerte y esa otra luminosa poética de la incertidumbre y la relatividad que apunta tan directamente al corazón cartesiano de los relatos unívocos. No hay una próxima primavera para Larsen. Su alma, mezcla de los nihilistas de Roberto Arlt y Camus, dibuja ese paisaje devastado y carente de sentido intrínseco, que hubiera dicho Kant”. J. Ernesto Ayala-Dip
En esta colección de cuentos alternan con total naturalidad el correo de lectores de un medio de dudosa reputación con resúmenes de argumentos de óperas, una pequeña pieza de teatro cuyos personajes buscan el nirvana con una sentencia de divorcio, un cuento de hadas con una pelea de cantina del lejano oeste, las contradicciones más profundas con la verdad en sonido, la inteligencia artificial y la sabiduría ancestral. Ante una primera lectura puede parecer un libro de patafísica, pero una segunda, tercera o acaso enésima lectura pueden revelar, a través del descubrimiento de su luminosidad conceptual, su rigor paralógico y su flama prosódica, que Moderador y otros desbordes es un espacio libre de octógonos ideográficos.
Hay comienzos en la literatura que contienen en pocas palabras todo el conflicto de una obra y su grandeza. Así empieza Los galgos, los galgos: «De mi padre heredé una casa, la mitad de un campo y algo de dinero. Lloré mucho esa muerte, pero no puedo decir que la herencia me tomara de sorpresa. Sentados en la luz del amanecer, hacia el fin del velorio, se me ocurrió decir a mi hermano que le cambiaba mi casa por su parte de campo y, como aceptó en seguida y tuve que firmar una cantidad de papeles, comprendí que había hecho mal negocio». Son las palabras de Julián, protagonista y narrador de esta novela que bien puede leerse como una historia de amor y desamor, pero que es tantas otras cosas: un ensayo sobre el desgaste al que somete el tiempo nuestras convicciones, un comentario sutil sobre los usos y costumbres de una clase, sobre el peso de esos usos y costumbres sobre ciertas fantasías e insatisfacciones, una representación del campo y del mundo animal y vegetal como no hay otra en la literatura argentina. Publicada por primera vez en 1968, Los galgos, los galgos ganó el Premio Municipal de Literatura y es considerada una obra mayor dentro de la extraordinaria producción de Sara Gallardo. Escrita en estado de gracia, atravesada por un melancólico sentido de la fatalidad, pero embebida de un humor inteligente y fino, esta es una novela que deja una huella indeleble, profunda admiración y eterna pena.
La presente selección de cuentos de Juan José Morosoli procede de todos sus libros, trazando un arco que va desde Hombres (1932) hasta el póstumo El viaje hacia el mar (1962). El conjunto resultante es una muestra elocuente del talento de uno de los narradores uruguayos más impresionantes del Siglo XX. En este puñado de cuentos están representados los temas centrales de su obra -que solo por un acto de inmensa injusticia podría encasillarse bajo el insuficiente rótulo de "criollista"-: la trágica aspereza de la vida de los humildes, la soledad, la muerte... La prosa de Morosoli, casi siempre de aspecto duro y filoso, como contenida bajo un peso inmenso, también guarda momentos de intensa belleza, surgidos del candor piadoso con el que el autor envuelve a sus personajes, sus vivientes.
En 1900, un joven Horacio Quiroga emprende la larga travesía en barco hacia París, la meca a la cual peregrinaban los intelectuales modernistas del Río de la Plata. En ese viaje, lleno de obstáculos, el autor escribe dos libretas que nos acercan a su intimidad y nos dejan espiar en los comienzos de su vocación literaria. Sufrido y salvaje, este diario prefiguró quizás la historia de una vida marcada por la tragedia. Se publicó póstumamente como testimonio de la oscura aventura parisina de uno de los autores hispanoamericanos más importantes de su tiempo, maestro de maestros.
Su poesía está pensada y sentida «en profundidad», lo que es un poco difícil de explicar: hay un tipo de Arte cuyas manifestaciones, que pueden por lo demás ser bellísimas, se agotan en la primera percepción; y otro tipo de arte que se puede ahondar. La poesía de Delmira Agustini tiene en un grado excepcional esta cualidad, y, en las sucesivas lecturas se va enriqueciendo con una armonía profunda de resonancias intelectuales y afectivas. Siempre he creído que este es el tipo más elevado de árte. Carlos Vaz Ferreira Sus versos de una fluidez armoniosa y vibrante, dignos de Mallarmé, viven la idealidad de un éxtasis de gloria.
En una trama de amor y muerte que aborda la soledad del individuo contemporáneo, el pintor Juan Pablo Castel se debate por comprender las causas que lo arrastraron a matar a la mujer que amaba, María Iribarne, y que era su única vía de salvación. En este alucinante drama de la vida interior, seres intrincados en la bestial búsqueda de sentido ceden a la mentira, la hipocresía y los celos desmedidos. Aventura amorosa, aventura onírica, aventura del ser que brinda testimonio de un asesinato, de cierta memoria culpable y de una valiente introspección. Novela publicada originalmente en 1948, El túnel es, además de la mejor introducción al universo prodigioso de Ernesto Sabato, un clásico de la literatura universal de un peso específico único. Una historia sobre el drama del hombre arrojado en el sinsentido más doloroso: la conciencia de la nada.
Tiempos modernos y claudicaciones humanistas son los ejes sobre los que argumentan las preocupaciones filosóficas de Ernesto Sabato en este texto fundamental de su escritura. Sabato analiza la crisis que atraviesa la cultura moderna y rastrea las causas del nihilismo existencial en el que ha caído la humanidad hipnotizada por el progreso fugaz, la despersonalización y la falta de solidaridad. Discutido por sectarismos de todos los matices en el momento de su publicación original en 1951, en la actualidad puede leerse con la decantación que permite el tiempo y la valoración de la palabra de un maestro: los avances de la ciencia y la técnica han transformado al hombre en el engranaje de una máquina de producir y consumir. La exagerada preocupación por lo económico y la explotación del hombre por el hombre llevan a la masificación, al desprecio de las emociones, a la intolerancia y a la pérdida de la identidad. Implacable testigo de su presente, Sabato lanza a las generaciones futuras una advertencia terminante: se puede resistir al poder de la robotización si se transita el camino de regreso a los afectos, el diálogo, la imaginación, la belleza y la fe. Si se retoma el valor del arte y de la literatura. Si se recuperan los valores encarnados en San Agustín, Pascal, Buber, Jaspers y otros pensadores existencialistas.
Exuberante y desbocada, barroca y veloz, exquisita y barriobajera es esta novela. "Pura materia enloquecida de azar", como pensabaque era la vida Qüity, la periodista locuaz que termina enamorada de Cleopatra, una travesti carismática entregada al plan salvador que le dicta la Virgen. Del conurbano bonaerense a Miami, esta santísima y plebeya trinidad, sus hijos, amigos y vecinos encarnarán una rebelión popular y sagrada, villera y delirante. Pero ni los milagros, ni la celebración, ni la música que revienta los pasillos de El Poso protegerán a esta utopía fiestera, anticlasista y transgénero. Publicada por primera vez en 2009, La Virgen Cabeza impactó fuerte en el panorama de la literatura nacional. ¿De quién era esa voz personalísima que inscribía su lengua entre la Odisea, la cumbia, el canon argentino y el romancero español? Desmesurada, su autora, Gabriela Cabezón Cámara, obtuvo inmediatamente el elogio unánime de la crítica y el favor de los lectores hacia su proyecto: una revolución en pleno apogeo.
El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha es una obra sin precedentes. Extraordinariamente adelantada a su tiempo, esta novela desplegó estrategias narrativas que el mundo descubriría siglos más tarde: metaficción, proyección simbólica, ficción dentro de la ficción. Pero, por encima de todo, la de Don Quijote es una historia profundamente humana, atravesada por el humor, la compasión y la búsqueda de la justicia. Durante los años de prisión, Marcelo Estefanell halló en la historia del Caballero de la Triste Figura no solo un refugio, sino una forma de libertad. Como Cervantes, que también conoció el encierro, convirtió la lectura en un gesto de resistencia. Este libro es testimonio de esa pasión. En sus breves ensayos -llenos de humor, datos sorprendentes y erudición-, Estefanell recorre la vida y la obra de Cervantes con mirada cómplice. Estas páginas, bellamente acompañadas por las ilustraciones de Sebastián Santana, invitan a volver a ese territorio luminoso donde la literatura se confunde con la vida. Una celebración del poder transformador de los libros y del espíritu, que aún cabalga cuatro siglos después.
La escritura se atraviesa como una fiebre: con intensidad, entrega y obsesión. Escribir no es inspiración, es cuerpo que duele, se contractura y sangra palabras. Bazterrica despliega su ética del trabajo literario; una poética del rigor y la cadencia, del detalle y el vértigo, donde cada palabra importa y cada silencio pesa. Este no es un libro sobre escribir. Es el registro del deseo y el dolor de quien, página a página, se deja devorar por la literatura para poder, apenas, seguir viva. La autora imagina con el cuerpo, corrige con los huesos, respira a través de letras y pule cada oración como si en ello se jugara la vida. Cada frase late, punza, arde. Leer para escribir, escribir para vivir. Y sobrevivir, inevitablemente, a través de la literatura.
“En esta antología hay mujeres voladoras, mujeres lobas, mujeres serpientes, brujas, vírgenes, mártires, víctimas y victimarias, extranjeras en su propia ciudad, prisioneras, videntes, asesinas”. Doce mujeres. Doce cuentos. Distintas épocas y lugares del mundo occidental. Terror. Estas autoras tienen algo en común: ya sea en vida o en obra –o ambas– todas descendieron a los infiernos; para salvarse a sí mismas o para salvar a otras. Emilia Pardo Bazán, Amparo Dávila, Charlotte Perkins Gilman, Juana Manuela Gorriti, Elaine Vilar Madruga, Mónica Ojeda, Layla Martínez, Silvina Ocampo, Clarice Lispector , Liliana Colanzi, Verena Cavalcante, Mariana Enriquez.
Una serie de apasionantes y aterradores relatos donde Una serie de passeios drama se desbordan y nos invaden. Se incluyen cuentos célebres como "La gallina de gollada", en la que un par de hermanos con retraso mental perpetran un crimen terrible; "El almohadón de plumas", donde la enfermedad de una mujer se esconde en un objeto insospechado; "Los buques suicidantes", relato nero que da cuenta de los tripulantes de un buque quienes, un mari sin explicación alguna, se fueron lanzando uno a uno al mar.
Este es uno de los ensayos con mayor peso psicosocial del siglo XX. Ingenieros primeramente nos proporciona un anAlisis social, pero a la vez hace una critica objetiva del hombre que se ha instalado en la mediocridad, la rutina y el servilismo. Luego de exponer el comportamiento humano carente de una posicion propia, demuestra que es el hombre mediocre el que determina el mundo actual.