Vida y literatura se confunden aquí, y pocas veces el resultado de una confusión ha sido tan gozoso. El inimitable estilo de Mario Delgado Aparaín juega con absoluta libertad en estas páginas que parecen decididas a borronear las fronteras entre memoria y ficción con tal de llegar al corazón de la verdad de una época privada, de un sentimiento y de una existencia. El autor narra un asombroso puñado de vivencias de su infancia y juventud con tal pulso e intuición que el relato se expande a cada momento, desbordando la realidad para encontrar dulzura aun en la desdicha. «Tardé demasiados años en entender que lo más preciado que tenía en la vida era mi propia historia. Y por esa comprensión tardía es que ahora no pretendo que mi memoria sea tan buena como para rescatar todos los episodios de aquella época en la que el tiempo era tan largo que los días parecían terminar y empezar varias veces, sin noches de por medio». Inundaciones bíblicas y yeguas de nobleza eterna; infelices fulminados por rayos fulgurantes, lobisones y orejas cortadas; ninfas seductoras, sicarios, guerrilleros y canallas; monjas fugitivas, matreros y pícaros carameleros, entre otros, dan forma al torbellino narrativo de este libro en cuyo centro palpitante se encuentra una familia que busca su destino.
El rescate de un libro esencial de la literatura latinoamericana del siglo XX, a cien años del nacimiento de Ángel Rama. El año 1974 no fue fácil en la vida de Ángel Rama. En enero decidió radicarse definitivamente en Venezuela para seguir allí su carrera universitaria. A mediados de año, cuando le negaron la renovación del pasaporte uruguayo, se definió su exilio. Al mismo tiempo, la fundación de la Biblioteca Ayacucho le encomendó la función de director literario. Marcada por los destierros y los desplazamientos, la historia de América Latina debía encontrar un legado civilizador en los textos seleccionados que formarían la colección. Rama encarnaba esos designios. En diciembre, fechaba el prólogo de un libro que, aunque su alcance parecía más modesto, ya formaba parte de un proyecto mayor, del cual contenía los principios fundamentales. Porque Primeros cuentos de diez maestros latinoamericanos, selección que Rama podía hacer en virtud del vasto conocimiento de los autores elegidos, se sostenía en dos principios esenciales: la plena confianza en el carácter humanizador de la literatura y la apuesta en ella como camino hacia la plena y total libertad de los pueblos latinoamericanos. Rama buscó el origen de la creación de diez escritores a lo largo de cincuenta años del siglo XX, obsequió al lector el placer de la lectura de los cuentos y lo ayudó a comprender ese proceso con diez introducciones acordes a cada escritor. El resultado fue este libro excepcional.
El primer libro de Clarice Lispector, con el que obtuvo el Premio de la Fundación Graça Aranha 1945 y se reveló como una de las grandes promesas de la literatura brasileña de todos los tiempos. Nadie duda hoy de que la obra de Clarice Lispector es, en nuestro tiempo, una de las expresiones más profundas de temas que nos desbordan: el silencio y el ansia de comunicación, la soledad en un mundo en el que la comunicación ficticia nos abisma en el desamparo, la situación de la mujer en un mundo creado por los hombres… Así, Cerca del corazón salvaje es el intento de construir la biografía de Joana desde la infancia hasta la madurez a través de la búsqueda de la verdad interior, del estudio de la complejidad de las relaciones humanas, y del olvido de la muerte, la del padre, que ella no aceptará jamás.
Un soplo de vida representa una de las experiencias más esplendorosas y radicales del lenguaje literario, que lleva al límite las posibilidades del discurso. En los años finales de su vida, antes de su prematura desaparición —una partida inesperada, ya que su enfermedad se manifestó apenas unos meses antes de su fallecimiento—, Clarice Lispector plasmó en esta obra muchas de sus reflexiones más profundas sobre la literatura y la existencia. Un soplo de vida puede entenderse como una indagación literaria en la que la autora se entrega a una meditación exhaustiva sobre el acto de escribir y sus implicaciones. Escrito en paralelo a La hora de la estrella, este texto adopta la forma de un diálogo casi místico entre un autor —una proyección de la propia Lispector— y su creación, Ángela Pralini, que encarna las inquietudes de la autora. La obra explora con intensidad la fascinación de dar vida a personajes y mundos imaginarios. Tras la muerte de Lispector, su secretaria organizó y estructuró los fragmentos que conforman esta obra siguiendo las indicaciones que ella había dejado. Como pieza póstuma, Un soplo de vida ofrece una perspectiva reveladora sobre la trayectoria de Lispector.
«Lispector escribía como si nadie antes hubiese escrito. Fue uno de los genios del siglo XX, en la misma liga que Flannery O'Connor, Jorge Luis Borges y Fernando Pessoa. Extraordinariamente original y brillante, seductora e inquietante». Colm Tóibín Esta es "la historia de una inocencia herida, de una miseria anónima, una breve e intensa visión del absurdo que supone una existencia anodina...". En las páginas de La hora de la estrella, considerada una de sus obras más importantes, aparece en toda su magnitud el personalísimo estilo de Clarice Lispector: su peculiar forma de transformar las palabras en imágenes vigorosas y puras se une aquí a una compleja estructura formal.
Este volumen reúne toda la narrativa breve de la autora que insufló vida a las inquietudes universales de la existencia cotidiana o los eternos interrogantes de la condición del ser humano. Autora de brillantes y personalísimos relatos que figuran entre los más emblemáticos de la literatura brasileña, Clarice Lispector está unánimemente considerada como una de las más importantes voces del siglo XX. Su figura y su legado irradian hoy en día el mismo magnetismo que ha conseguido cautivar a los lectores de todo el mundo desde que apareciera publicado su primer libro.
La belleza de los textos de Elvira Sastre acompañada, por primera vez, de sus propias fotografías analógicas, la mayoría de ellas inéditas. Un libro íntimo y personal en el que refleja su mundo interior tanto con palabras como con imágenes, estableciendo un diálogo entre ambos que resalta su composición estética. Costumbrismo, naturaleza, sencillez, hogar, raíces, detalles: así es este proyecto, vibrante y emotivo; una suerte de cuaderno de bitácora vital conmovedor e imprescindible.
Escritos en 1872 y 1879, respectivamente, los dos volúmenes que componen el poema épico Martín Fierro son la culminación del género gauchesco y el máximo exponente de la literatura argentina a nivel mundial. A través de la narración de las peripecias del héroe -el gaucho Fierro, uno de los personajes más vitales, brutales y contradictorios de las letras nacionales-, José Hernández pone en evidencia la cruda realidad a la que se veían enfrentados los hombres del siglo XIX enviados a la frontera a luchar contra los indios, y denuncia los abusos de poder por parte de un Estado corrupto y arbitrario. El poema viene precedido por una magnífica introducción del escritor Carlos Gamerro, quien advierte que el mundo de Martín Fierro se ha convertido prácticamente en el nuestro y que constituye un punto de inflexión crucial en la literatura argentina.
Las Heras es una localidad ubicada en la provincia argentina de Santa Cruz, que brotó en el desierto patagónico con la llegada del ferrocarril y la explotación del petróleo por parte del Estado. Cuando la prosperidad se desvaneció, entre otras cosas por la privatización de la petrolera, solo quedaron el viento, la indiferencia y un puñado de habitantes. Entre 1997 y 1999, el suicidio de doce jóvenes, todos muy conocidos en la ciudad, sacudió a Las Heras. No hubo un listado oficial de aquellas muertes, nadie encendió las luces de alarma. Se decía que en el pueblo pasaban cosas raras, que detrás de las muertes se encontraba una secta, pero también que, en aquella tierra desolada, no había futuro para la juventud. Publicado en 2005, Los suicidas del fin del mundo fue el libro fundacional de Leila Guerriero. La periodista argentina viajó a Las Heras para indagar en la serie de suicidios. Recorrió las mismas calles ventosas por las que habían caminado los suicidas y entrevistó a madres, novios, hermanas y amigos de los muertos, a prostitutas, peluqueros y profesores de colegio que los habían conocido. Para reconstruir aquellas vidas, escuchó testimonios a veces inconclusos, a veces contradictorios, que daban cuenta de existencias duras y olvidadas. La cronista se mueve por las páginas con voz recogida y observa, con una sensibilidad que no se permite el sentimentalismo, el relato comunitario que revela la tragedia. Las voces de los dolientes atraviesan esta crónica, rodeadas por un paisaje yermo que Guerriero convierte en parte fundamental de la narración. Con lenguaje crudo y eficaz, se hunde en las profundidades de la pérdida, el dolor, la violencia, el desempleo y la marginalidad en un pueblo que podría contar la historia de tantos otros. De fondo, persiste el alarido del viento que chirría en un presente aún sin perspectiva ni esperanza.
Llega a bolsillo la primera novela de Clarice Lispector, publicada cuando apenas tenía veintitrés años. La protagonista, Joana, es una niña cuyo aburrimiento activa su imaginación. Y así empieza una narración en la que deambulan sus inquietudes e ilusiones desde la infancia hasta la madurez. Cerca del corazón salvaje es el intento de construir la biografía de Joana desde la infancia hasta la madurez, buscando la verdad interior, estudiando la complejidad de las relaciones humanas, intentando olvidar la muerte, la muerte del padre, que Joana no aceptará jamás. * Cerca del corazón salvaje es la primera novela de Clarice Lispector, que recibió elogios por su estilo narrativo único y su exploración de la conciencia interior. * No hay duda de que la obra de Clarice Lispector es una de las experiencias más profundas para expresar temas que nos desbordan, como el silencio y el ansia de comunicación, la soledad o la situación de la mujer en un mundo creado por los hombres.
Un calor que no da tregua. Una noche cuya oscuridad se alarga. La adolescencia y su rebeldía y las primeras experiencias. «No había mucho más que hacer ese verano», leemos. A partir de ahí, una enorme historia que se abre a tantas posibilidades como lecturas: crisis y memoria de una dictadura, incógnitas e inquietudes, desencanto y búsqueda. Personajes que se ahogan y dudan. Asesinos en serie, lo siniestro y la enfermedad. Música y consecuencias.
Las historias de Samanta Schweblin obsesionan e hipnotizan, cuestionan la realidad como cada sombra y cada golpe, acechándonos en las noches de insomnio. En los cuentos de Pájaros en la boca el lector deberá mirar de frente esos mundos, en los que el crujido de las alas de un pájaro, una mujer abandonada en la ruta o el infierno fantasmal de un asesinato son la confirmación de que la vida puede ser tan pesadillesca como hermosa. En la huella de Raymond Carver, David Lynch y Flannery OConnor, la escritura de Schweblin difumina con maestría la línea entre lo extraño y lo cotidiano, arrastrando al lector a un estimulante tour de force que le acelerará el pulso.
Estamos en Macondo y su región una vez más, entre personajes y episodios reconocibles, pero ahora caen pájaros muertos sobre el poblado, rompiendo mosquiteros y alambradas, un cura ve al diablo o afirma haber encontrado al judío errante, y visitar la tumba de un ser querido supone un riesgo impredecible. Y hay que enterrar a la Mamá Grande, soberana absoluta de este mundo, que falleció en olor de santidad a los noventa y dos años, tras haber conservado la virginidad durante toda su vida, y a cuyos funerales acude el presidente de la República y hasta el Sumo Pontífice en su góndola papal, pero también guajiros, contrabandistas, arroceros, prostitutas, hechiceros y bananeros llegados para la ocasión. «Ésta es, incrédulos del mundo entero, la verídica historia de la Mamá Grande, soberana absoluta del reino de Macondo, que vivió en función de dominio durante 92 años y murió en olor de santidad un martes de septiembre pasado, y a cuyos funerales vino en Sumo Pontífice.»
Los cuentos que componen Turbación —el libro inédito más reciente de una de las voces más singulares e intensas de la literatura contemporánea— confirman la vigencia y audacia de una escritora que ha hecho de la intimidad un campo de batalla estética, donde el temblor, la vergüenza y el goce se confunden hasta volverse una misma forma de existencia, esa espesa materia incontenible: «“Turbación viene de turba”, anotó el psicólogo en su cuaderno de notas. La turba era un líquido negro, pegajoso, que suele encontrarse en ciénagas y pantanos.»
Las tragaperras, el bingo y los casinos son para muchos una distracción inofensiva, un vicio socialmente aceptado, lo más parecido a ir al burdel en familia. Para otros, en cambio, el juego es una experiencia extrema: erótica y mística, lúcida y absurda, una forma de enfrentarse al destino cuando ya no queda nada que perder. A punto de cumplir cuarenta años, Jorge —periodista y lector fervoroso de Dostoievski— deambula en ese territorio ambiguo donde el azar gobierna y la razón se suspende. Entre salas de bingo y casinos tan lujosos como decadentes, sesiones de psicoanálisis, viajes, amantes ocasionales y escapadas al refugio que alguna vez fue hogar, el protagonista ensaya una exploración radical del deseo, la adicción y la libertad. Publicada originalmente en 1992, esta novela se lee hoy con una vigencia inquietante: porque el juego sigue siendo el único lugar donde, como escribió Dostoievski, nada depende de nada. Si Dios juega a los dados, el jugador puede contestarle: «Yo, también». Cristina Peri Rossi despliega aquí una prosa incisiva, sensual y lúdica, capaz de convertir una noche de juego en una metáfora del mundo contemporáneo.
La historia de amor entre Fermina Daza y Florentino Ariza, en el escenario de un pueblecito portuario del Caribe y a lo largo de más de sesenta años, podría parecer un melodrama de amantes contrariados que al final vencen por la gracia del tiempo y la fuerza de sus propios sentimientos, ya que García Márquez se complace en utilizar los más clásicos recursos de los folletines tradiciones. Pero este tiempo -por una vez sucesivo, y no circular-, este escenario y estos personajes son como una mezcla tropical de plantas y arcilla que la mano del maestro moldea y con las que fantasea a su placer, para al final ir a desembocar en los territorios del mito y la leyenda. Los jugos, olores y sabores del trópico alimentan una prosa alucinatoria que en esta ocasión llega al puerto oscilante del final feliz.
En Barcelona, una prostituta que va entrando en la vejez entrena a su perro para llorar ante la tumba que ha escogido para sí misma. En Viena, una mujer se vale de su don de ver el futuro para convertirse en la adivina de una familia rica. En Ginebra, el conductor de una ambulancia y su esposa acogen al abandonado y aparentemente moribundo expresidente de un país caribeño, solo para descubrir que sus ambiciones políticas siguen intactas. En estos doce relatos magistrales acerca de las vidas de latinoamericanos en Europa, García Márquez transmite la melancolía, tenacidad, pena y ambición que forman la experiencia del emigrante.
En El coronel no tiene quien le escriba, un viejo militar retirado va al puerto todos los viernes a esperar la llegada de la carta oficial que responda a la justa reclamación de sus derechos por los servicios prestados a la patria. Pero la patria permanece muda... En Crónica de una muerte anunciada, Bayardo San Román, solo unas horas después de su matrimonio con la bella Ángela Vicario, la devuelve por deshonrada a la casa paterna. La atribulada familia fuerza a la novia a revelar el nombre de su primer amante, y los hermanos gemelos de ella anuncian su intención de matar a Santiago Nasar. Sin embargo, si todos sabían que se iba a cometer un asesinato, ¿por qué nadie trató de impedirlo? Dos novelas en las que el maestro colombiano revela historias de injusticia y violencia, con la profundidad temática y emotiva que siempre lo caracteriza.
Este debía ser el reportaje sobre un hombre, Luis Alejandro Velasco, que estuvo diez días a la deriva en una balsa mecida por el mar Caribe. El entonces joven periodista de El Espectador de Bogotá escuchó el relato de los hechos de boca de su protagonista, y lo transformó, tal vez sin pretenderlo, en un prodigioso ejercicio literario, una narración escueta y vigorosa donde late el pulso de un gran escritor. La publicación por entregas del reportaje en 1955 supuso un alboroto político considerable -se revelaba la existencia de contrabando ilegal en un buque de la Armada colombiana, lo que costó la vida de siete marineros y el naufragio, más afortunado, de Velasco- y el exilio para su autor, que se vio abocado a una nueva vida.
«El periodismo puede, y debe, echar mano de todos los recursos de la narrativa para crear un destilado, en lo posible, perfecto: la esencia de la esencia de la realidad». Veinticinco años han pasado desde la crónica más temprana de todas las que contiene esta antología del mejor periodismo de Leila Guerriero: un cuarto de siglo con los textos imprescindibles de la gran cronista en lengua española, quien ha revisado y ampliado este libro para la ocasión. Frutos extraños es una lección magistral de escritura en la que la autora nos descubre la cara más sensible, vigorosa y palpitante de su oficio. Aquí encontramos muchas de sus crónicas célebres: la historia de una mujer capaz de asesinar a tres amigas con cianuro, la de otra que mató a su hija minutos después de parirla o la de un mago manco. El volumen incluye también algunas de sus brillantes reflexiones sobre el acto de escribir e incorpora perfiles de figuras como Ricardo Darín o María Kodama, además de relatos de episodios históricos recientes que sin duda marcarán una época, como las últimas elecciones presidenciales en Argentina. Este compendio confirma a Leila Guerriero como la gran defensora de que no hay nada «más sexy, feroz, desopilante, ambiguo, tétrico o hermoso que la realidad».