Podría decirse que, La interpretación de los sueños, de Sigmund Freud, es la obra más importante, significativa e influyente de dicho autor. Una afirmación que podría resultar escueta o incompleta, si no se añade que Sigmund Freud tiene en su haber un elevado número de ensayos, artículos y otros libros que escribió a lo largo de toda su vida. De este modo, a través de La interpretación de los sueños, Freud introduce por primera vez los sueños como elemento de estudio científico, haciéndolos susceptibles de ser interpretados como una forma de acceder al inconsciente humano, ese lugar de la mente oculto y profundo.
La vida es eso que pasa mientras amamos, tememos y partimos. Las diferentes conjugaciones de estos verbos simples que aprendimos en la infancia son el reflejo de nuestros vínculos. ¿Por qué partir viene al final? ¿No ocurre, a veces, que es lo primero que se hace ante el amor, incluso antes de temer? Este nuevo ensayo de Luciano Lutereau retoma uno de sus temas predilectos –las relaciones afectivas– a partir de tres preguntas básicas: ¿cómo podemos acceder a un amor maduro? ¿De qué modo podemos evitar que el miedo, la ansiedad y el temor al fracaso nos detengan? ¿Por qué nos cuesta tanto aprender a separarnos mejor? A partir de las consultas de diferentes lectores, el autor recrea y analiza situaciones que son las de nuestra experiencia cotidiana. Con la huella de su estilo amable y cercano, Lutereau nos ofrece una comprensión profunda de la realidad humana en un mundo que cada día nos obliga a estar más a la defensiva en el encuentro con los otros. En tiempos de soledad y desencuentro, esta guía es una apuesta por el enriquecimiento personal.
Las cosas no siempre son como parecen, y cuanto más cerca aparenta estar el mundo de cierta calma, mayor suele ser la tormenta que se gesta en lo inesperado. Un rayo acaba en segundos con la ensoñación de Pablo Rouviot después de disfrutar de un concierto de violín de una de sus pacientes: su mejor amigo, José, el Gitano, fue encontrado al borde de la muerte en su consultorio con un tiro en la cabeza. Todo parece indicar un intento de suicidio. Pero Pablo siente que no es así: algo en lo más profundo de su ser le dice que la verdad es otra, y una vez más debe jugarse la vida para llegar al grado cero de un presente imposible de poner en palabras. Llevado por un impulso que lo empuja al límite de lo irracional, el licenciado Rouviot, con la ayuda de su fiel compañero, el subcomisario Bermúdez, se interna en una trama incierta, un universo críptico y siniestro, con leyes propias, en el que el develamiento de un secreto familiar lo deja cara a cara con un enemigo oscuro, inteligente y peligroso. Casi sin darse cuenta, se sumerge en una historia en la que deberá poner en juego sus herramientas analíticas para esclarecer la investigación policial, sin sospechar que a cada paso se irá convirtiendo en una potencial víctima. Vértigo, erotismo, juegos riesgosos que tienen a la muerte como protagonista hacen de La voz ausente un thriller psicológico trepidante que genera en el lector sensaciones tan extremas como desconocidas. Un libro que confirma definitivamente a Gabriel Rolón como uno de los narradores más sólidos y efectivos a la hora de bucear en las turbulentas aguas de las pasiones humanas.
Diez veces un anciano de cabellos blancos aparece en escena. Diez veces resopla y sispira. Diez veces dibuja lentamente extraños arabescos multicolores que se anudan entre sí y con los meandros y volutas de su palabra unas veces embrollada y otras liberada. Una multitud contempla estupefacta al hombre-enigma y recibe el ipse dixit aguardando una iluminación que se hace esperar.
Lacan enseñaba la primacía del Otro en el orden de la verdad y en el del deseo. Aquí enseña la primacía del Uno en la dimensión de lo real. Recusa el Dos de la relación sexual y también el de la articulación significante. Recusa el gran Otro, pivote de la dialéctica del sujeto, le deniega la existencia, lo remite a la ficción. Desvaloriza el deseo y promueve el goce. Recusa el Ser, que no es más que semblante. La henología, doctrina del Uno, aquí está por encima de la ontología, teoría del Ser.
“Título a primera vista enigmático. Demos la clave: se trata del hombre y de la mujer—de sus relaciones más concretas, amorosas y sexuales, en su vida diaria, sí, así como en sus sueños y sus fantasmas. Sin duda esto no tiene nada que ver con lo que estudia la biología con el nombre de sexualidad. ¿Debe dejarse por ello este campo a la poesía, la novela, las ideologías? Aquí se intenta darle una lógica. Es sinuosa. En el orden sexual no basta ser, también hay que parecer. Esto es verdad para los animales. La etología describió en detalle el cortejo, que precede y condiciona el acoplamiento: habitualmente es el macho el que da signos a su pareja de sus buenas disposiciones, mediante la exhibición de formas, colores, posturas. Estos significantes imaginarios constituyen lo que nosotros llamamos semblantes. Asimismo se los ha podido destacar en la especie humana y encontrar en ello motivos para la sátira. Para encontrar motivos para la ciencia, conviene distinguirlos bien del real que velan y a la vez manifiestan, el del goce.