¿En qué momento nos empezó a parecer normal? Que en las casas de gente adulta en las que se escuchaba rock ahora sólo suenen temas como “El Elefante Trompita”. Que sean los niños y no los mayores los que decidan qué se come esta noche. Que a nuestros hijos les hagamos la mochila, ordenemos su cartuchera y los mandemos a la escuela con alcohol en gel en el bolsillo. Que para asegurar un crecimiento sano y fuerte sean necesarios los complementos nutricionales y las clases de yoga y los alimentos orgánicos. Que se necesiten más clases y más expertos y más dinero para las distintas etapas de la vida de los niños. Que, a pesar del esfuerzo y la dedicación que se vuelca en la crianza, continuamente nos encontremos con la sensación de que no estamos haciendo las cosas bien. Que nada alcance, que todo sea poco. La periodista Adela Dubra dialogó con expertos en la materia, investigó bibliografía especializada y se inspiró en su propia maternidad, para llegar a un contundente ¡basta ya! Es hora de ocupar nuestro rol de adultos, liberar a nuestros hijos y, de paso, recuperar nuestra vida de pareja y empezar a divertirnos.
Si evitamos que nuestros hijos se frustren, evitamos que crezcan y que maduren. De nosotros los adultos depende reaccionar sin miedo y sin culpa, con amor, pues frustrar es educar. Así como el dolor, las frustraciones son inevitables si se quiere vivir a plenitud. Lamentablemente, el cansancio y el estrés nos dejan a los padres desgastados emocionalmente y sin fuerzas para limitar las demandas de nuestros hijos. Es imprescindible, entonces, que padres " y también docentes " identifiquemos las causas de nuestro desgaste para así recuperar el entusiasmo por educar y retomemos nuestro rol. Tras años de una fructífera experiencia como padre, psicólogo y conferencista, Alejandro De Barbieri ha escrito un manual para ayudar a los padres y educadores a perder el miedo y la culpa que sienten al educar. En este se plantean soluciones prácticas y sencillas, con ejercicios y preguntas que se pueden discutir en familia y en el aula, para cambiar de actitud y dar lugar a la frustración sin miedo ni culpa. Porque no podemos exonerar a nuestros hijos del esfuerzo que implica ser felices.
¡Los niños son los cerebros del futuro! ¿Por qué un libro que ayude a los niños a cuidar y potenciar su cerebro? Porque el recurso intelectual de una sociedad es el principal capital con el que cuenta para su desarrollo. Cuidar y proteger este capital mental es, junto con la educación de calidad, uno de los pilares a la hora de generar conocimiento. Además… ¡los niños son los cerebros del futuro! Si ellos entienden que pueden cuidar su cerebro, lograrán un desarrollo intelectual y emocional sano y fuerte. Tan sencillo como eso. En este libro, Facundo Manes y María Roca transmiten a los niños la importancia de una alimentación saludable, del sueño y del ejercicio físico. A través de juegos, ilustraciones y divertidos personajes, los niños se darán cuenta del valor que tienen la actividad intelectual y el contacto social para la salud cerebral. Los autores los acompañan a reflexionar acerca de la importancia de buscar el bienestar y de preparar su cerebro para lo que nos depara un futuro cercano, en el que la interfaz cerebro-tecnología promete jugar un rol fundamental. Una vez más, lo hacen dándoles a los niños el papel central: aquí descubrirán cómo potenciar su cerebro a través de juegos, ejercicios y experimentos que facilitan el aprendizaje y nutren su curiosidad… que ya es bastante activa. ¡A no perder tiempo que tenemos cerebros en construcción!
Grandes aprendizajes Montessori para pequeñas manos, cuenta con 60 recetas sanas, fáciles y deliciosas y una actividad Montessori para cada una de ellas. El libro incluye más de 70 actividades Montessori ilustradas paso a paso. Cuenta con 30 páginas con material Montessori para organizar las actividades con tarjetas de vocabulario, letras y números, líneas geométricas, fichas Montessori, tablas de colores... Este libro permite que los padres ayuden a sus hijos en su aprendizaje y participen en actividades cotidianas de la vida dentro de la cocina. Elaborar recetas juntos le permitirá poner en práctica numerosas actividades Montessori cuyos beneficios, desde el cerebro hasta el estómago, son numerosos y extraordinarios. Si al niño le cuesta escribir, se le puede ayudar a desarrollar la musculatura de sus dedos y las muñecas amasando la base de una tarta. O si la maestra ha comentado su falta de concentración, se le puede poner a desgranar guisantes. También se le enseña a utilizar un cuchillo y a cascar un huevo él solo, si le cuesta tener confianza en sí mismo o para reforzarla. Y si le interesan las letras y los números debe aprovechar algunas recetas para trabajar la fonología o repasar las proporciones haciéndole medir ingredientes.