Nadie encendía las lámparas reúne diez cuentos del autor uruguayo Felisberto Hernández, maestro de grandes escritores. Durante su residencia en París en 1947, en Buenos Aires se editaba por primera vez esta colección de relatos fundamentales en su obra, que ya habían sido publicados en prensa, tanto en Buenos Aires como en Montevideo. En estos cuentos se conjugan las evocaciones de época, de corte autobiográfico, con las atmósferas extrañas e inquietantes típicas del autor. Una gran entrada al universo de Felisberto, que desafía las certezas de la percepción y remueve los lugares comunes de la ficción.
En 1900, un joven Horacio Quiroga emprende la larga travesía en barco hacia París, la meca a la cual peregrinaban los intelectuales modernistas del Río de la Plata. En ese viaje, lleno de obstáculos, el autor escribe dos libretas que nos acercan a su intimidad y nos dejan espiar en los comienzos de su vocación literaria. Sufrido y salvaje, este diario prefiguró quizás la historia de una vida marcada por la tragedia. Se publicó póstumamente como testimonio de la oscura aventura parisina de uno de los autores hispanoamericanos más importantes de su tiempo, maestro de maestros.
Su poesía está pensada y sentida «en profundidad», lo que es un poco difícil de explicar: hay un tipo de Arte cuyas manifestaciones, que pueden por lo demás ser bellísimas, se agotan en la primera percepción; y otro tipo de arte que se puede ahondar. La poesía de Delmira Agustini tiene en un grado excepcional esta cualidad, y, en las sucesivas lecturas se va enriqueciendo con una armonía profunda de resonancias intelectuales y afectivas. Siempre he creído que este es el tipo más elevado de árte. Carlos Vaz Ferreira Sus versos de una fluidez armoniosa y vibrante, dignos de Mallarmé, viven la idealidad de un éxtasis de gloria.