Ambientada en San Petersburgo, Noches blan cas cuenta la historia de un joven que lucha contra su inquietud interior. Con una escritura ligera y tierna, que ahonda en el tormento y la culpa del amor no correspondido, los dos protagonistas de esta nouvelle sufren un profundo sentimiento de alienación que, en un principio, los une.
Recuperamos el libro que introdujo la obra en prosa de la poeta en España. Marina Tsvietáieva (1892-1941) es una de las más grandes poetas que dio la literatura rusa del siglo pasado. Sin embargo, su obra y su nombre, injustamente ignorados durante mucho tiempo, no fueron ampliamente reconocidos y valorados en diversos países hasta casi medio siglo después de su muerte. El núcleo de El poeta y el tiempo, que en su momento fue el primer volumen en español de la prosa de Marina Tsvietáieva, está constituido por tres ensayos: «Un poeta a propósito de la crítica», «El poeta y el tiempo» y «El arte a la luz de la conciencia». Estos son el producto de la constante reflexión de la autora sobre el arte, de su meditación sobre la conciencia y el tiempo y de su profunda preocupación por el sentido de la tarea del poeta. El volumen se abre con la «Respuesta a un cuestionario», en la que la propia autora se presenta al lector hablando de sí misma, de sus orígenes, de su evolución espiritual. Y se cierra con las reflexiones de Tsvietáieva a propósito de las cartas de Rilke, «sólo un pretexto para desplegar su fuerza creativa, remontar el vuelo y contagiarnos de su poesía», en palabras de Selma Ancira, estudiosa de la literatura rusa, a cuyo cargo ha corrido la edición y traducción de los textos.
El presente libro contiene diez relatos con historias entrelazadas, a veces porque los protagonistas comparten el mismo nombre, otras, por su carácter sutilmente sobrenatural, y casi siempre porque tienen el amor —y el dolor que nace de él— como tema central. Inédito hasta ahora en castellano, Seix Barral lo presenta en esta oportunidad en traducción directa del japonés. Cada uno de estos relatos fue primero publicado en revistas literarias entre 1951 y 1956, años en los que la pobreza y la desolación de un Japón en ruinas traumatizaron a una generación abatida por la derrota en la Segunda Guerra Mundial. Este es el contexto histórico en el que el autor desarrolla estas historias. En ellas, como en muchas de sus obras posteriores, la guerra y la rendición de Japón marcan un antes y un después en la vida de los personajes y es un hecho histórico que está omnipresente como paisaje de fondo.
Desde el día en que le amputaron la pierna, Daniel tiene un don: puede dibujar en su cuaderno lo que quiere que sustituya a su pierna y se hará realidad. En esta tierna historia, Daniel se encontrará con toda clase de personajes variopintos, supervivientes únicos, mientras va en busca de su abuela. Es ella quien le dijo que debía amar su caos y quererse por encima de todo, ahora Daniel quiere recordarle la lección. «Ama tu caos, ama tu diferencia, ama lo que te hace único. Y recuerda que si crees en los sueños, ellos se crearán. El creer y el crear están a una letra de distancia».
El príncipe es para muchos el primer tratado moderno sobre el arte de gobernar. Su autor, Nicolás Maquiavelo (1469-1527), pasó más de una década al frente de la diplomacia de la República de Florencia. Pero ni su ingenio ni sus dotes negociadoras lo libraron de las luchas políticas, y el regreso de los Medici a su ciudad lo abocó a la soledad del exilio. Nuestro autor sabía muy bien, pues, cómo se ejercía el poder real y desde esta perspectiva escribió su obra. Quería instruir sobre los mecanismos de gobierno y avisar contra las estrategias de los tiranos, aunque sus consejos fueron a menudo malinterpretados, como muestra el uso que todavía hoy damos al término «maquiavélico». Con todo, sigue siendo un texto de referencia que defiende ideas tan actuales como «pesa más lo que percibe el ciudadano que la realidad a la que se enfrenta». En tiempos de «posverdad», nada más útil que su lectura. «El fin justifica los medios.»
Charles Bukowski es uno de los escritores más conocidos y celebrados de las letras estadounidenses contemporáneas y, según muchos, unos de los poetas más influyentes e imitados de los últimos tiempos. Gatos es un compendio de poemas y prosa mordaz y conmovedor; una colección emotiva, nunca almibarada, en la que Bukowski ofrece su particular visión sobre los animales que considera sus verdaderos maestros. Una visión descarnada y amena de la relación entre humanos y gatos por parte de uno de nuestros escritores más transgresores. No cabe duda de que los felinos tocan la fibra sensible de Charles Bukowski. Admira a esas criaturas inescrutables y majestuosas, cuya mirada le llega al alma. Para Bukowski, los gatos son auténticas fuerzas de la naturaleza, emisarios esquivos de la belleza y el amor.
A la vez clásica y contemporánea, romántica y analítica, suave y rebelde, diáfana y misteriosa, Elvira Sastre (Segovia, 1992) es la poeta que desde hace mucho tiempo estaba pidiendo a gritos la literatura española. La emoción parecida a una descarga eléctrica que transmiten sus versos; el modo en que son capaces de expresar la lucha entre cuatro paredes del amor y el deseo de independencia o su puntería increíble para el aforismo cegador y la parábola aleccionadora, son nada más que algunos de los ases en la manga que guarda esta obra, que también puede usarse como espejo e isla, dos palabras que no son por casualidad las que más se repiten en sus páginas: si quieres saber quién eres, abre este libro; y si quieres olvidarlo, también. Benjamín Prado
Fernando Pessoa (Lisboa, 1888-1935), es autor de una de las obras poéticas más sugerentes y trascendentales de nuestro siglo. Abierta a las corrientes más innovadoras, su poesía es sensual e intuitiva, mágica y abstracta. Alberto Caeiro, uno de los heterónimos en los que Pessoa se desdoblaba en su obra, fue poeta bucólico, maestro de Ricardo Reis y de Álvaro de Campos, que se aplicó a una reconstrucción ideal del paganismo, en su esencia absoluta, tal como un filósofo antimetafísico. La poesía de Pessoa está considerada como la expresión más cabal de las crisis contemporáneas del espíritu, concretándola en la desintegración del propio individuo.
La vida y la personalidad de Edgar A. Poe (Boston, 1809-Baltimore, 1848) han convocado tanta atención como su obra, lo que lo ha convertido en un personaje de leyenda. Las duras circunstancias de su existencia se complicaron aún más con la enfermedad y la muerte de su joven esposa Virginia Clemm en 1847. Edgar Allan Poe murió dos años después. Poeta de una poderosa invención, aparentemente desarraigado de la sociedad de su época, en realidad es un intérprete lucidísimo de su tiempo. Mientras en Europa, gracias a Baudelaire y Mallarmé que le admiraban profundamente, nacía el mito de Poe como poeta maldito con rasgos románticos o como simbolista, en América estaba considerado como un poeta descarriado. Desde los estudios que T. S. Eliot dedicó a su obra, ésta quedó situada en un lugar de honor de la poesía americana.
En 1974 Charles Bukowski (Andernach, 1920-Los Ángeles, 1994) llevó a cabo una revisión de su obra poética hasta la fecha y decidió reunir en un volumen lo que dio en considerar su «mejor obra escrita a lo largo de los últimos diecinueve años». El resultado es Arder en el agua, ahogarse en el fuego, una colección de poemas desgarrados en la que está la esencia de la producción de este autor en la época que abarca sus años de formación y su ascenso hasta alcanzar esa plenitud poética que lo convertiría en uno de los autores norteamericanos más ampliamente reconocidos y admirados de su generación. «No entenderé nunca a los hombres, pero he sobrevivido».
En estos poemas del Bukowski más maduro, se aprecian momentos de quietud insólita, instantes de contemplación abismada que transforman lo trivial en mágico. Pero si hay algo que destaca es la tenacidad incesante, el tesón de un autor que no ve otra manera de seguir adelante que abordar el siguiente verso como si fuera el primero, el más importante, el definitivo. Lo que queda a la postre es un poeta en su plenitud, poseedor de una sabiduría que lo lleva a la compasión. No faltan aquí las provocaciones y los exabruptos que lo llevan a reconocer que no sabría qué hacer si le arrebataran la locura de la que se nutre, o a achacar su éxito perenne en Europa a «traductores geniales de la hostia». Pero también hay en estas páginas magníficos retratos de los inadaptados de su entorno, desde el padre maltratador hasta las mujeres que le partieron el alma, pasando por los profesores que tan poco le enseñaron, los imitadores, los fanáticos faltos de imaginación, los «muertos en vida»…
Elvira Sastre (Segovia, 1992) es una de las poetas más reconocidas de su generación, tanto en España como en América Latina. Con tan solo veinte años publicó su primer libro, Cuarenta y tres maneras de soltarse el pelo (2013), al que siguieron Baluarte (2014), Ya nadie baila (2015), La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida (2016) y Adiós al frío (2020), todos incluidos en este volumen. «Elvira Sastre es una poeta de las que no hay; le sobra talento, pero sabe administrarlo; es inteligente y demuestra que se toma en serio lo que escribe, porque tiene la única relación sensata que puede tenerse con la celebridad, sea mayor o menor, literaria o de cualquier otra clase: no creérsela. Sus poemas me gustan porque son ambiciosos y ella porque es humilde, y además lo es cuando resulta menos común: mientras va ganando. En este territorio, quien llega a la cumbre para tener perspectiva, no para tomar distancia, es que sabe lo que es la vida y también lo que tiene que intentar ser un verso: la voz de muchas personas que sale por una sola boca. Se puede ser un gran autor por dos motivos: uno es inventar la pólvora, como quien dice; el otro, ser un resumen de todos sus lectores. A la joven autora de Baluarte la sigue la gente porque no es una predicadora, es una abanderada, un ser cercano que en lugar de alardear de sus victorias comparte sus inseguridades —«a mí me salva no entenderme», dice— y sus seguidores confían en ella porque no hace fuegos para vender humo, sino para dar calor». Benjamín Prado
Presentamos en este tomo primero de las Poesías completas de Emily Dickinson los poemas que van del número 1 al número 600, siguiendo siempre la edición canónica de Johnson (1955). Emily Dickinson (1830-1886) fue una mujer culta y avanzada a su tiempo. Por expreso deseo de su padre, se formó en un internado femenino donde llegó a dominar las más diversas materias, como el latín, la astronomía o la botánica. Lectora ávida, admiraba a las hermanas Brontë y entre sus influencias son fundamentales las de la Biblia y Shakespeare. Dickinson es, a la vez, una poeta coloquial y mística, cercana y metafísica a un tiempo. La obra de Dickinson es una aspiración al pleno espíritu y como tal ha de ser leída. Representa el afán de conseguir lo más alto sin renunciar, y aquí está su grandeza, a lo más humilde. En este segundo tomo el lector apreciará cómo la autora, progresivamente, va ahondando en una trascendencia cuya necesidad se siente como absoluta e inevitable. Emily Dickinson nació en Amherst (Massachusetts, Estados Unidos), en 1830, y allí también falleció en 1886.
A la fama mundial de Sylvia Plath (Boston, 1932-Londres, 1963) contribuyeron en un primer momento el eco de su trágica vida y su muerte voluntaria, así como su condición de mujer emblemática, pero son sus poemas, su perfección en el uso de la metáfora y su personal lenguaje lo que han hecho de Plath un símbolo. Sus primeros libros son poemas eminentemente personales, intensos y delicados, poesía controlada y seria, pero su obra posterior muestra la influencia sobre la autora de nuevas angustias y problemas que la conducen a una poesía de dolorosas confesiones. En 1956 se casó con el poeta Ted Hughes. Las dificultades y las frustaciones desde entonces asaltaron su vida, llegando al suicidio en 1963.
Roberto Juarroz ( Buenos Aires, 1925-1995) manifiesta en su poesía, a través de un tono irónico, entrecortado y sugerente, la síntesis de un sentimiento de lo cotidiano y un concentrado rigor intelectual, que ponen al lector en contacto con una forma de expresión singular. Sus poemas me parecen de lo más alto que se ha escrito en español en estos años. Todo el tiempo he tenido la sensación de que usted logra asomarse a la que busca con esa visión libre de impurezas (verbales, dialécticas, históricas) que en el alba de nuestro mundo tuvieron los poetas presocráticos, esos que los profesores llaman filósofos: Parménides, Heráclito, Tales, Anaxágoras. A usted (y a ellos) le basta mirar en torno para que toda visión prosaica caiga en pedazos ante ese apoderamiento total del ser por su poesía. Julio Cortázar. Una voz única en la poesía del siglo XX. Octavio Paz
Presentamos en este tomo primero de las Poesías completas de Emily Dickinson los poemas que van del número 1 al número 600, siguiendo siempre la edición canónica de Johnson (1955). Emily Dickinson (1830-1886) fue una mujer culta y avanzada a su tiempo. Por expreso deseo de su padre, se formó en un internado femenino donde llegó a dominar las más diversas materias, como el latín, la astronomía o la botánica. Lectora ávida, admiraba a las hermanas Brontë y entre sus influencias son fundamentales las de la Biblia y Shakespeare. Dickinson es, a la vez, una poeta coloquial y mística, cercana y metafísica a un tiempo. La obra de Dickinson es una aspiración al pleno espíritu y como tal ha de ser leída. Representa el afán de conseguir lo más alto sin renunciar, y aquí está su grandeza, a lo más humilde. Cada vez que Emily Dickinson vuelve a la presencia poética, después de los olvidos, vuelve para dar ejemplo vital y estético a una generación nueva que encuentra en sus metáforas, sus escapes, y sus paradojas, todo trascendente, una perpetua renovación de ella y de ellos. Siempre está viva y nueva; mejor, siempre está resucitada. Emily Dickinson nació en Amherst (Massachusetts, Estados Unidos), en 1830, y allí también falleció en 1886.
Cumbres borrascosas, la épica historia de Catherine y Heathcliff, situada en los sombríos y desolados páramos de Yorkshire, constituye una asombrosa visión metafísica del destino, la obsesión, la pasión y la venganza. Con ella, Emily Brontë, que la publicó bajo un seudónimo masculino, rompió por completo con los cánones del decoro que la Inglaterra victoriana exigía en toda novela, tanto en el tema escogido como en la descripción de los personajes. La singularidad de su estructura narrativa y la fuerza de su lenguaje la convirtieron en una de las obras más perdurables e influyentes de la historia de la literatura. En el prefacio de la presente edición, Lucasta Miller, autora de The Brontë Myth (2001), analiza las diferentes interpretaciones que se han hecho de esta polémica obra. A su vez, la introducción de la profesora Pauline Nestor da cuenta de las influencias y los orígenes de Emily Brontë como escritora. Por último, la edición incorpora la nota biográfica y el prefacio original, escrito por Charlotte Brontë, en el que revelaba la verdadera identidad de su autora, junto a un árbol genealógico de los protagonistas de la novela.
Clásicos inolvidables para disfrutar, compartir y dejar volar la imaginación. Una habitación propia es una obra icónica de la historia del feminismo. En él, Virginia Woolf trata temas como la dependencia económica, la carga de los cuidados y la poca presencia histórica de la mujer. Temas que, incluso hoy, generan fuertes debates. Esta nueva y cuidada edición del clásico, ilustrada por María Hesse, es una lectura clave y un ensayo de referencia en el feminismo.
A principios del siglo XX, en una pensión de la Riviera, una viuda inglesa ya mayor regala a un anónimo oyente austriaco una confesión imprevista: en su juventud, tuvo un encuentro en un casino de Montecarlo con un joven aristócrata polaco que la llevó a vivir veinticuatro horas de frenesí, a debatirse con las convenciones de la sociedad y a arriesgarlo todo por una pasión pasajera. En esta historia sobre la obsesión y la memoria, Stefan zweig despliega su prosa envolvente, su fina ironía y su capacidad de análisis psicológico para crear un clásico inolvidable.
En un alternativo año de 1984, Londres forma parte de un estado totalitario en el que se controla de manera asfixiante a los ciudadanos. Como parte de esa maquinaria, Winston Smith reescribe la historia para adaptarla a las necesidades del Partido. Sin embargo, por dentro empieza a rebelarse contra la obediencia absoluta al Hermano Mayor. En su anhelo de verdad y libertad inicia un romance secreto con una compañera de trabajo,Julia, aunque sabe que incluso el amor está amenazado.