En este libro encontrarás escritos que Mario Benedetti compuso para ser cantados así como muchos poemas ya existentes que él mismo adaptó para la canción, género por el que siempre se sintió atraído. Dentro de su habitual tesitura, el autor transita de lo cotidiano a lo épico, de la reflexión afectiva al compromiso político, sin perder en ningún momento ese estilo directo y entrañable que han colaborado a difundir, por medio de la música, artistas como Joan Manuel Serrat, Nacha Guevarra, Daniel Viglietti, Amparo Ochoa, entre muchos otros.
"Evohé" era el grito de las bacantes griegas en las ceremonias y juegos amorosos. Con este sentido de invocación al deseo y a la belleza reingresa a la literatura a través de una poesía que postula la similitud esencial entre el amor físico y la creación.
La presente edición compila los libros “Perdida” (1950), “Elegía” (1966), “La Pasajera” (1967) y “Diario de una isleña” (1967), obra final de Juana de Ibarbourou. Paradójicamente, dos de las obras más importantes de la producción ibarboureana han sido al mismo tiempo las menos conocidas y frecuentadas: “Perdida” y “La Pasajera” fueron publicadas en Argentina y España, difundiéndose y circulando menormente en su país. Esos dos títulos, incluso sumando “Diario de una isleña”, se conocieron poco en Uruguay, de manera fragmentaria en antologías, y la noticia de sus traducciones tampoco tuvo la merecida atención. Se hace justicia entonces con esta última etapa dentro de la producción poética de Juana Fernández Morales, nuestra Juana de América.
Si algo define la poesía de Cristina Peri Rossi es el altísimo nivel de intensidad y emoción en cualquiera de sus registros. Ha ejercido una influencia decisiva en el auge y la renovación de la poesía en castellano del siglo XX y comienzos del XXI. Su obra, subversiva, lírica o erótica, alegórica o narrativa expresa las emociones, los estados de ánimo, las ideas y los grandes mitos de todos los tiempos. Si hay una escritora erótica en nuestra lengua, es ella. Lo sabe todo sobre los desastres íntimos y los públicos, y sobre ellos escribe. Es una escritora que corre riesgos y a la vez se expone, al decir de Elena Poniatowska, “como una trapecista sin red”. Sus textos son aguerridos y certeros, logran ser no solo la tabla de salvación de la voz poética, también el bálsamo, el clic que miles de lectores y lectoras necesitan para afianzar el sentido de sus experiencias vitales. Esta Arqueología amorosa es la primera antología de su poesía que se edita en Uruguay.
Los nacimientos, primer volumen de la trilogía Memoria del fuego, recorre la historia de América desde los tiempos previos a la conquista hasta el año 1700. Fragmentos cuidadosamente documentados recrean la descarnada opresión que padecieron los indios a manos de los conquistadores. Y lo hacen por medio de relatos que expresan, casi literariamente, las creencias de unos y otros, las coartadas que justificaban la explotación y el exterminio, la complejidad de un proceso histórico que, aun cuando haya tenido víctimas y victimarios insoslayables, no puede reducirse a un esquema binario o escolar. Los relatos componen así un mosaico de figuras móviles, vivas, ajenas al mármol silencioso de los monumentos. América Latina no solamente ha sufrido el despojo del oro y de la plata, del caucho y del cobre y del petróleo. También le han expropiado la memoria para que no sepa de dónde viene y no pueda averiguar adónde va. Memoria del fuego es una tentativa de rescate de la historia viva de América en todas sus dimensiones, olores, colores, dolores. El primer volumen de la serie comienza en la etapa precolombina y se extiende hasta el siglo XVII, el segundo abarca los siglos XVIII y XIX, y el último llega hasta nuestros días. Que el lector sienta que la historia está ocurriendo mientras las palabras la cuentan. Que la historia huya de los museos y respire a pleno pulmón. Que el pasado se haga presente - EDUARDO GALEANO
Esta selección de su poesía toma amo base los tres libros editados vida de la autora: El libro blanco (1907), Los cantos de la mañana (1910), Los cálices vacíos (1913), algunos poemas iniciales y otros póstumos. Quiere ser una invitación al riesgo de recorrer este mundo denso, complejo, deslumbrante construido por una muchacha, una mujer, en los inicios de este siglo que se cerró.
Un bestiario inusual: una colección de ensayos hilados por la naturaleza y su prodigiosa riqueza. Pequeñas prosas sobre diferentes especímenes de la fauna y la flora cual caprichoso catálogo de artista acerca de las múltiples cosas que la naturaleza nos da en espectáculo. Grandes y mínimos seres, bichos, plantas y poetas coinciden en esta peregrinación como si habitaran una misma tierra, un mismo decoroso paraíso. “Su prosa —mezcla de diario, memoria y reflexión— teje una conversación con paciencia y buen humor, deslumbra con su poder de descripción asociativa y se propone como una relectura continua. Ese afán documental del naturalista es la forma de dar realidad a un don de observación, de curiosidad e interés por lo fantástico de la realidad. No se trata de clasificar sino de describir. Lo primero implica la creación de categorías precisas que permitan su uso práctico; lo segundo es el reino de la libertad: nunca se fija.” José María Espinasa “En los ensayos de “De plantas y animales” —uno de sus libros más extraños—, la botánica y la zoología dialogan inesperadamente. Los cactus, las mariposas, los lagartos, los jardines o las hojas que caen están dispersos en toda su obra, con una sensibilidad ecológica difícil de encontrar en sus contemporáneos.” Jorge Carrión