Aurora nos habla de un nuevo día, de una nueva era, y esta no es otra que la filosofía de la modernidad que Nietzsche inaugura en los aforismos que pueblan sus páginas. En los 575 fragmentos que componen Aurora, íntimos, serenos y luminosos como un amanecer, Nietzsche emprende su campaña de trastocamiento e inversión de todos los valores, que proseguirá en obras ulteriores como Más allá del bien y del mal, La genealogía de la moral, El ocaso de los ídolos y El Anticristo. Como señala Ovejero en su introducción, este trascendental ensayo fue considerado por su autor como un libro definitivo, en el cual no podía pensar sin gran emoción. Con él daba principio a su campaña contra la moral. Sin embargo, no había querido impregnarle del olor de la pólvora. Lo consideraba, en cambio, como lleno de aromas marinos y poseídos de la suave emoción de un amanecer. Hace resaltar su carácter positivo afirmativo. Llama la atención sobre lo que tiene de luminoso, de amante, de tierno, de liberador de todo lo que hasta entonces había estado aherrojado, proscrito, infamado
Friedrich Nietzsche (1844-1900) es conocido como uno de los filósofos más relevantes y que ha ejercido mayor influencia en la filosofía contemporánea. Su obra es reconocida por su aguda e intransigente crítica hacia la moral, la religión y la cultura alemana, y también, hacia la ligereza política y social vinculadas a la avasallante modernidad europea. Publicado en 1887, "La genealogía de la moral" expande las ideas y postulaciones de Nietzsche presentadas en "Más allá del bien y el mal". En esta obra, el autor, traza las evoluciones de los conceptos morales en contraposición con los prejuicios morales judeocristianos. Es considerada por muchos críticos y filósofos como una de las obras más importantes de Nietzsche.
Friedrich Nietzsche (1844-1900) es conocido como uno de los filósofos más relevantes y que ha ejercido mayor influencia en la filosofía contemporánea. Su obra es reconocida por su aguda e intransigente crítica hacia la moral, la religión y la cultura alemana, y también, hacia la ligereza política y social vinculadas a la avasallante modernidad europea. "La Gaya Ciencia" fue publicada en 1882. La obra se dedica a exaltar la ciencia, el escepticismo y la disciplina intelectual para alcanzar la libertad mental. También, y haciendo honor a su título, se adentra en la poética de vivir y en la dicha de la existencia, a través del lenguaje denso y metafórico que caracterizó la mayoría de su obra.
Platón (427-347 a.C.) es uno de los filósofos griegos más famosos de la historia. A través de sus "Diálogos" pone de manifiesto sus pensamientos y creencias sobre un amplio abanico de temas, desde la retórica y su relación con la práctica moral en "Gorgias o sobre la retórica"; pasando por la inmortalidad del alma y aspectos más metafísicos de "Fedón", ambientado en las últimas horas de la vida de Sócrates; tocando también el tema del amor y su naturaleza, como hace en "El Banquete", probablemente el diálogo más literario de todos; o expandiendo, en el "Fedro", estas últimas ideas sobre el amor buscando perspectivas de la naturaleza humana, la muerte, la belleza o el alma; hasta la utopía presentada en La República, quizá el más famoso de todos, cuyo tema central se basa en la justicia, entendida como “aquello que le corresponde hacer” a cada persona dependiendo de su constitución natural y sobre las bases de un Estado ideal. Una serie de textos que, a pesar de su antigüedad, siguen vigentes y continúan haciéndonos pensar. Las obras incluidas en este volumen son: "La República" y los "Diálogos": "Gorgias, o sobre la retórica"; "Fedón, o del alma"; "El Banquete, o del amor"; y "Fedro, o de la belleza".
¿Es posible encontrar en el Occidente moderno autores que, sin adscripción religiosa, muestren un sendero hacia la Verdad, genuinamente liberador? Siguiendo al gran filósofo Baruch Spinoza, Nacho Bañeras sostiene que la única libertad que tenemos disponible es tomar distancia de aquello que creemos ser, una entelequia a lo que nos aferramos por ignorancia, miedo y hábito. Desvelado este constructo, podemos acceder a la experiencia de Unidad que nos caracteriza, cuya vibración es la Alegría (estar en el entusiasmo, en-theos). Para ello, Spinoza ofrece la vía corporal, el autoconocimiento, la lógica, la vida virtuosa y la contemplativa, todas ellas conectadas entre sí, como la propia Vida de la que son manifestación.
En este texto, el más breve de su obra filosófica, Cicerón analiza las afirmaciones del estoicismo que resultan «paradójicas»: «Únicamente lo honrado es bueno», «Basta ser virtuoso para conseguir la felicidad», «Las buenas obras son tan buenas como malas las malas», y «Todos los necios están locos, así como solo los sabios son ricos y libres». Valiéndose de sus dotes como orador, el autor desarrolla cada paradoja de forma clara y estructurada. Adornando su exposición con ejemplos y cierto humor, pretende acercar su mensaje a todos los lectores y que reflexionemos sobre el valor del bien y la virtud. Como sostenía Voltaire, no se ha escrito «nada más sabio, ni más verdadero, ni más útil» después de este tratado.
Dedicado a Nerón a comienzos de su reinado, este tratado constituye una loa a su personalidad, pero también una muestra del camino ideal para el buen gobernante, aquel que pudo seguir el emperador cuando todavía admitía consejo. Sobre la clemencia nos habla del valor y el ejercicio de la virtud, pero sobre todo es uno de los primeros y más preciados «espejos de príncipes» de nuestra literatura. «La clemencia logra que exista una gran diferencia entre el rey y el tirano. Aunque ambos se protejan igualmente con las armas, el uno las utiliza para proteger la paz, el otro para reprimir los grandes odios con grandes temores».
Episodios desconcertantes de la vida contemporánea como la viralización de teorías conspirativas, la polarización cada vez más marcada de la opinión pública o el ascenso de figuras políticas que se alimentan del humor de las redes sociales tienen para Éric Sadin una raíz común. Para comprender estas circunstancias en su conjunto no alcanza con señalar como su principal causa la precariedad a la que nos arroja el actual sistema económico, ni simplemente condenar los hechos en base a un moralismo autocomplaciente. Más bien hay que interpretarlos como manifestaciones de una nueva condición del sujeto contemporáneo que, si bien se hizo carne en la última década, se remonta a más de dos siglos atrás, y tiene en el individualismo su ethos predominante. Uno de los críticos más agudos de la mutación tecnológica en curso asume en este libro un prisma diferente al de sus anteriores trabajos para hacer foco en el impacto sobre la psicología individual y colectiva. A fin de penetrar mejor en la disposición espiritual de nuestra época, Sadin traza una genealogía que comienza con el proyecto emancipador del individualismo liberal en la figura de autores como John Locke o Alexis de Tocqueville, pasando luego por el mito del self-made man propio de la cultura neoliberal y el narcisismo de masas de las sociedades de consumo para terminar con el aporte definitivo de la industria de lo digital a partir de un análisis exhaustivo de plataformas como Facebook, Twitter e Instagram. Este complejo proceso desemboca en lo que el autor diagnostica como la era del individuo tirano: el advenimiento de una condición civilizatoria inédita caracterizada por la abolición progresiva de todo cimiento común para dejar lugar a un mundo en el que el yo representa la fuente primera y en general definitiva de verdad.
Instigado, según sus propias palabras, por su amigo y psiquiatra Mony Elkaïm, Félix Guattari asume a principios de la década de 1980 el desafío de comenzar una serie de encuentros con la intención de “ir más allá de la perspectiva crítica” que había revolucionado la filosofía, el psicoanálisis y el pensamiento político, para presentar esta vez su teoría de los agenciamientos como un conjunto de puntos de referencia orientados a las prácticas de intervención. De los encuentros participan figuras relevantes provenientes de diversos campos de actividad, como Jean-Claude Polack, Éric Alliez, Raymond Bellour, Danielle Sivadon, Philippe Adrien, Isabelle Stengers, Enzo Cormann, Gilles Châtelet y Michel Rostain, entre otros. Guattari confiesa que le parece un milagro, en el contexto de lo que él mismo llamó “los años de invierno”, que todavía haya “una banda de amigos para discutir”. La exposición teórica de los componentes de los agenciamientos, y de su diferencia con los supuestos energéticos y representativos de la teoría freudiana, delimitan las preguntas y los focos de atención del esquizoanálisis, y se articulan con la discusión de casos clínicos, ejemplos, referencias históricas, películas, en esta búsqueda por “definir instrumentos conceptuales para captar resortes inconscientes que, en el análisis clásico, son excluidos, olvidados, o negados”.
Sin lugar a dudas, un estudio sobre los territorios no puede ser inocente. Los territorios están asociados a la propiedad privada y la constitución de los Estados, a la defensa y la agresión (masculina) en las fronteras, la regulación de la población y el control de los recursos (incluidas las hembras). Sin embargo, para la filósofa de la ciencia Vinciane Despret (1959), no se trata de convertir a las aves en modelos de moralidad o justicia para los humanos, ni de denunciar que la ciencia proyecta sus prejuicios ideológicos. Se trata de rastrear los intersticios que abrieron, en esos hábitos de pensamiento empobrecidos, los ornitólogos y las ornitólogas que supieron cultivar otros modos de atención, aliados y aliadas a la exuberancia, la riqueza, y la variabilidad que despliegan los pájaros, incluso entre grupos de la misma especie, incluso entre los individuos de los mismos grupos. Para abrir la imaginación a otras territorialidades y territorializaciones, para que emerjan territorios sonoros y concertados, que son materia de expresión y efecto artístico, dispositivos de entusiasmo, activadores de potencias, que son modos de organizar las vecindades.
Este libro es una magnífica monografía, consagrada como obra clásica, sobre la filosofía presocrática; en particular, sobre la historia de la idea filosófica de Dios o lo divino en los presocráticos. Es considerada una lectura de obligada consulta y referencia para cualquier estudioso de la filosofía presocrática y, en general, para los helenistas y personas interesadas en el pensamiento griego, así como para los estudiosos e investigadores de la historia del pensamiento teológico. Es una obra de valor universitario, escrita por un gran universitario, que plantea una interpretación interesante y novedosa de la filosofía presocrática. Werner Jaeger, el genial autor de Paideia, consumó una tarea analítica de alcance y rigor trascendentales con este ensayo, cuya consagración como obra clásica ha venido determinada por su esclarecedor punto de partida para conocer los orígenes de la filosofía griega. Frente a los investigadores de la escuela positivista y a los adversarios de esta escuela, unos y otros alejados diametralmente en sus criterios sobre la esencia del pensamiento cosmológico de Grecia, destaca el hecho de que las revolucionarias ideas desarrolladas por los primeros pensadores griegos acerca de la naturaleza del universo tuvieron un efecto directo sobre su manera de concebir lo que llamaron, en un sentido nuevo, Dios o lo divino. El estudio de este efecto conforma la investigación que aborda Jaeger, y su desarrollo a través de la edad heroica del pensamiento heleno hasta la aparición de los sofistas. La teología de los primeros filósofos griegos no pretende, pues, ofrecer una historia completa de aquel primer periodo, sino parcelarlo a fin de analizar sus aspectos decisivos.
Vivimos inmersos en el fetichismo de «lo auténtico». Queremos consumir cosas genuinas y aspiramos a ser originales. La consagración de la autenticidad se desparrama por lo que comemos (lo bio), los lugares que visitamos (con historia, con tradición), las prendas que vestimos (la moda de lo vintage) e incluso la vida interior que desearíamos alcanzar... El siempre sagaz Lipovetsky rastrea el origen de esta obsesión en el siglo XVIII y en la sacralización que hace Rousseau de la sinceridad como valor moral supremo, y a partir de ahí recorre el camino que nos lleva al presente. ¿Pero esta pasión por lo auténtico es inocua? ¿Todo lo auténtico es necesariamente bueno por el mero hecho de serlo? ¿Y, por defecto, es nocivo todo lo artificioso? A través de su lápiz siempre afilado, Gilles Lipovetsky nos presenta, aquí, otro de sus incisivos análisis sociológicos de la hipermodernidad.
Dos figuras capitales del pensamiento contemporáneo, el filósofo Gilles Deleuze y el psicoanalista Félix Guattari, han escrito conjuntamente tres libros que han significado sendos hitos fundamentales: El Anti-Edipo (1972), Mil mesetas (1980) y, recientemente, ¿Qué es la filosofía? (1991), un libro que «condensa todo lo que los autores han querido hacer hasta ahora, tanto conjunta como separadamente», en palabras de Didier Eribon. La filosofía no es contemplación, ni reflexión, ni comunicación. Es la actividad que crea los conceptos, afirman Deleuze y Guattari. ¿Cómo se distingue de sus rivales, que pretenden proveernos de conceptos (como la mercadotecnia en la actualidad)? La filosofía tiene que decirnos cuál es la naturaleza creativa del concepto y cuáles son sus concomitantes: la mera inmanencia, el plano de inmanencia y los personajes conceptuales. Con ello, la filosofía se diferencia de la ciencia y de la lógica. Éstas no se rigen por conceptos sino por funciones, en un plano de referencia y con observadores parciales. El arte se rige por preceptos y afectos, en un plano de composición de figuras estéticas. La filosofía no es interdisciplinaria; es, en sí misma, una disciplina completa que entra en resonancia con la ciencia y con el arte, como éstos con ella: encontrar el concepto de una función, etc. Lo que sucede es que los tres planos son las tres maneras que tiene el cerebro de coincidir con el caos y de afrontarlo. Se trata de los Caiodes. El pensamiento sólo puede constituirse en esta relación en la que siempre corre el peligro de abismarse.
Las "Meditaciones" del emperador Marco Aurelio recopilan las anotaciones y apuntes que hacia el final de su vida fue tomando al hilo de las circunstancias, de los caprichos de la imaginación y del discurrir de la propia existencia. Estas reflexiones están impregnadas de estoicismo, antigua corriente de pensamiento que, sin embargo, habla también al hombre de hoy y encuentra resonancia en su ser. ¿Por qué? En una época de desconcierto, de prisas y cambios acelerados, de falta de puntos de referencia y de inseguridad creciente, la lectura de estos cortos pero sustanciosos textos proporciona una alternativa para tomarse en serio uno mismo, recobrar la autoestima como ser humano y, a partir de ahí, encontrar herramientas con que enfrentar las propias debilidades y las adversidades de la vida.
La semiótica. Teorías del signo y el lenguaje en la historia ofrece al lector un recorrido histórico sobre los elementos más importantes de la semiótica, siempre en relación con la filosofía del lenguaje, y subrayando los antecedentes de muchos conceptos actuales. Más que un estudio profundo sobre el signo y su funcionamiento, esta obra es una introducción al inmenso campo que constituye la semiótica, a través de una amplia perspectiva histórica. El autor parte de los antecedentes griegos y medievales de la teoría de los signos, dedicando especial atención a la semiótica y filosofía del lenguaje en Santo Tomás y Raimundo Lulio; aborda a diversos autores en la escolástica del siglo de oro español y en el México colonial; caracteriza la semiótica moderna en Locke, Leibniz, Peirce y Morris, y finalmente completa su exposición con la visión analítica del lenguaje y la línea estructuralista.
¿Por qué ha tenido Aristóteles una influencia tan asombrosa en el mundo? ¿Cuáles son sus ideas clave y qué puede enseñarnos aún hoy? «A todo el mundo debería interesarle Aristóteles, ya que su filosofía es una base crucial para la ética, la ciencia, la lógica, la política y la estética del mundo occidental. Este libro breve es una introducción brillante y clara a todo el abanico de su pensamiento». -Robert Eaglestone El Liceo de Atenas, hoy en ruinas, puede presumir de haber sido uno de los lugares más significativos de la historia del pensamiento. Fue la sede de la escuela de Aristóteles. Allí el filósofo enseñó y discutió las respuestas a los misterios más profundos de la condición humana, y cambió nuestra forma de reflexionar. Hoy puede resultar difícil comprender plenamente la asombrosa influencia de sus lecciones. Sin embargo, sus observaciones sobre el mundo y sus reflexiones sobre la naturaleza del conocimiento sentaron las bases de toda ciencia empírica. Sea lo que sea que nos preocupe o interese, es casi seguro que Aristóteles dijera algo extremadamente inteligente al respecto. Su estudio del pensamiento racional dio lugar a la lógica formal, piedra angular de la investigación filosófica; su examen de las ciudades-estado griegas inauguró la ciencia política; y su análisis del arte dramático sigue siendo un pilar de los cursos de literatura en todo el mundo. El aclamado filósofo John Sellars nos embarca en un viaje a través del pensamiento de Aristóteles, haciendo revivir con entusiasmo sus ideas clave y demostrando que la capacidad de curiosidad del célebre filósofo sigue ofreciéndonos a todos una visión de la vida más plena. Sellars demuestra que las lecciones de Aristóteles aún tienen mucho que enseñarnos hoy.
El libro decisivo de una investigación sobre la genealogía del poder en Occidente, que Giorgio Agamben comenzó hace más de diez años con ‘Homo sacer’. La doble estructura de la máquina gubernamental, que en ‘Estado de excepción’ aparecía en la correlación entre autoridad y potestad, toma aquí la forma de la articulación entre Reino y Gobierno y, por último, llega a interrogar la relación misma entre economía y Gloria, entre el poder como gobierno y gestión eficaz y el poder como majestuosidad ceremonial y litúrgica, dos aspectos que han quedado curiosamente descuidados tanto por los filósofos de la política como por los politólogos. Agamben salda esa deuda preguntando y respondiéndose por qué el poder necesita la gloria.
El juramento tiene una importancia decisiva en la historia política de Occidente. Está situado en la articulación entre religión y política, y testimonia esa doble pertenencia que define la especificidad y la vitalidad de la cultura occidental cristiana. El juramento ha sido la base del pacto político en la historia de Occidente. La investigación que Giorgio Agamben lleva a cabo en ‘El sacramento del lenguaje’ no es tanto una indagación sobre el origen, sino más bien una arqueología filosófica del juramento.
A través de una reconstrucción de los insospechados significados políticos y religiosos que la Arcadia y sus habitantes tuvieron en el mundo antiguo, este ensayo arroja nueva luz sobre conceptos de nuestra tradición política como el de ley, que recupera su significado musical original, pero también el de ciudad y territorio, lo que pone en duda la supremacía de la polis ateniense. Frente a la crisis política de Occidente, Ferrando redescubre en la Arcadia el modelo alternativo de una posible existencia feliz para los hombres en la tierra.
Los tres estudios aquí reunidos contienen las reflexiones del autor sobre sendos problemas específicos de método: el concepto de paradigma, la teoría de las signaturas y la relación entre historia y arqueología. En contra de lo que suele creerse, el método, de hecho, comparte con la lógica la imposibilidad de estar del todo separado del contexto en el que opera. No existe un método válido para todos los ámbitos, así como no existe una lógica que pueda prescindir de sus objetos. Dijo «La Nación» sobre este libro: «El italiano Giorgio Agamben aborda de manera provocativa las estrategias metodológicas de Paracelso, Kuhn y Foucault».