La obra poética de Silvina Ocampo es un continente poco explorado en la geografía de la literatura argentina. Estimulante y delicada, combina los temas sencillos y la riqueza expresiva en una asociación felizmente innovadora. Animada a veces por una bella ternura irónica, otras por una simpatía extendida por los animales, las plantas y los enamorados, la poesía de Ocampo encontró en el interior de la lengua oficial una singularidad tan afinada como original. La disciplina del ritmo acompañada por regresos a los mismos temas en tonos distintos, la influencia de la infancia, el apunte autobiográfico, la miniaturización y el boceto narrativo son marcas inconfundibles de una voz poética consciente. Este volumen reúne los libros de poesía de Ocampo aparecidos entre 1942 y 1984, un conjunto de traducciones para la revista Sur de 1947, más un puñado de poemas no recogidos antes en libros, la poesía dispersa seleccionada por Noemí Ulla en 2001 y una serie de traducciones ejemplares. Se completa con un conjunto de poemas inéditos aparecidos en revistas. La publicación de esta Poesía completa en un único volumen pone al alcance de los lectores toda la producción en verso de esta escritora impar en la lengua española.
Edición de los ocho primeros libros y poemas inéditos y dispersos del gran poeta argentino. Prólogo de Diana Bellessi. Este primer volumen de la Poesía completa de Juan Gelman reúne sus ocho primeros libros, escritos íntegramente en Argentina. Desde su poemario inicial, Violín y otras cuestiones, que inaugura un diálogo inédito entre tradición y vanguardia, hasta Relaciones, su último libro anterior al exilio. La presente edición recoge también una selección de poemas dispersos compuestos entre 1951 y 1974.
Con la publicación de El pozo en 1939, Juan Carlos Onetti imprimía las primeras huellas de una trayectoria extraordinaria al tiempo que la literatura hispanoamericana abría sus puertas a una voz irrepetible. Este primer volumen de novelas breves abarca un período de veintidós años a lo largo de los cuales el autor uruguayo consolidó e hizo inconfundible un estilo perpetrado en obras como las que aquí se reúnen: Los adioses (1954), Para una tumba sin nombre (1959), La cara de la desgracia (1960) y Jacob y el otro (1961), además de su ya mentado debut narrativo. Sus páginas son el fruto amargo de la turbia pero hiriente mirada de unos ojos enfrentados al rostro mismo de la existencia y la condición humana.
Una ciudad sitiada, habitantes acorralados, una atmósfera política asfixiante. Aunque la referencia podría ser rioplatense, en esta novela de 1943 Juan Carlos Onetti va más allá de la geografía que comúnmente lo ocupa -Buenos Aires, Montevideo, la mítica Santa María-: en sus páginas resuenan las notas desgarradoras del fin de la Guerra Civil Española. Ossorio, el protagonista, es el centro de una historia sombría de miedo y persecución, de una trama abigarrada e intensa que, además de su connotación política y de su tono policial y aventurero, parece demostrar que los seres humanos, por azar o por voluntad, frecuentemente caemos en lugares vacíos, sin escapatoria: en trampas que se parecen al propio destino.
Debolsillo reúne en un solo volumen tres de las novelas más corrosivas y lúdicas de Mario Levrero, autor inclasificable y creador de mundos intransferibles, a medio camino del realismo, el género fantástico y la literatura alegórica. En un guiño audaz y descarado a la novela negra, todas ellas tienen como hilo conductor las peripecias de tres protagonistas metidos a detectives improvisados. Trepidantes sucesos y desastradas investigaciones acompañan las narraciones de Nick Carter se divierte mientras el lector es asesinado y yo agonizo, La Banda del Ciempiés y Dejen todo en mis manos, y dan forma a un universo cargado de humor kafkiano y digresiones delirantes en el que Levrero demuestra, una vez más, la calidad de su narrativa radiante e inesperada.
Reunidos en un pack, los tres libros de la exitosa trilogía «Culpables». Dicen que del amor al odio solo hay un paso... Peligro, pasión, amor y fuerza. Polos opuestos. Así es la relación de Noah y Nicholas, fuego y electricidad. Cuando están juntos saltan chispas. Una trilogía imposible de dejar a medias.
La ciudad mexicana de Santa Teresa -trasunto de Ciudad Juárez- atrae como un imán a los protagonistas. Cuatro críticos literarios europeos viajan hasta Sonora tras las huellas del escritor desaparecido Benno von Archimboldi, cuya vida se refiere en la parte final de la novela. Allí conocerán a Amalfitano, el profesor universitario chileno que, junto con su hija, se establece en la ciudad, a la que también llegará el periodista estadounidense Oscar Fate para retransmitir un combate de boxeo. Pero el corazón del relato se encuentra en «La parte de los crímenes» donde, con la precisión de un bisturí, Bolaño narra los asesinatos de mujeres cometidos en Santa Teresa y las infructuosas investigaciones de la policía. En el epicentro del Mal, nada puede parar el horror. Con una fuerza arrolladora, en 2666 Bolaño crea una obra magistral que rompe con todas las tendencias literarias conocidas y abre el camino a seguir por la narrativa del siglo XXI. Violencia e historia se entretejen con temas recurrentes en la obra del autor: la literatura, la búsqueda y la crónica de la realidad. 2666 fue galardonada con los premios Ciudad de Barcelona, Salambó, National Critics Circle Award y Altazor, calificada como uno de los mejores libros de 2008 por The New York Times, elegida por 81 críticos y escritores de España y Latinoamérica como uno de los mejores libros en lengua castellana de los últimos 25 años y considerada el mejor libro en español de los últimos veinticinco años por Babelia.
Lucero Nieves está atrapada en un mundo que nunca deseó. Gracias a su legado familiar, forma parte de la Corte de James: una institución cuyo objetivo es proteger la facultad de Artes Ocultas. Tras aprobar el examen para convertirse en agente, su primer caso de investigación la lleva a Glasgow, una ciudad que esconde oscuros secretos. Benedict Knight tiene un objetivo claro: convertirse en el mejor agente y dejar atrás un oscuro pasado marcado por su adicción a crear ilusiones. Es entonces cuando los caminos de Lucero y Benedict se cruzan, y un peligroso caso cae en sus manos: deben infiltrarse en Hallwyn College para investigar quién es el creador de una pócima letal conocida como el «Tónico Hyde», una droga que se ha vuelto sumamente popular entre los estudiantes más influyentes de la universidad. No hay nadie en quien puedan confiar y el ambiente se vuelve cada vez más oscuro y violento. La única forma de resolver el misterio es hacerse pasar por simples estudiantes, pero ¿Lucero podrá resistirse al hechizo del enigmático y atractivo Dean Hollow? ¿Benedict podrá evitar caer en viejos hábitos y, aún más importante, podrá controlar lo que siente por ella?
Los seres humanos piensan que saben de qué son capaces. Creen que no podrían escapar de los policías, que nunca le harían mal a un niño. Yo no podría matar a mis padres; hagan lo que hagan, me dieron la vida. O yo no llegaría jamás hasta la violación. No sería capaz de acelerar al volante en un puente con mis hijos en el auto y caer al vacío. Pero todo eso lo decimos antes; no somos capaces, es cierto, nos resulta impensable el crimen, hasta que pasamos al acto. Perder el juicio cuenta la historia de un robo, de una apropiación, de un incendio provocado. Esta obra es el viaje de un secuestro donde la vida es vista como el armado de una evasión. Como dice Harwicz, se escribe una novela cuando se está en desacuerdo con el sentido de las palabras, cuando dejar de mentir es imposible.
Poco después de cumplir los ocho meses de embarazo, a Alina le anuncian que su hija no podrá sobrevivir al nacimiento. Ella y su compañero emprenden entonces un doloroso pero también sorprendente proceso de aceptación y duelo. Ese último mes de gestación se convierte para ellos en una extraña oportunidad para conocer a esa hija a la que tanto trabajo les cuesta renunciar. Laura, la gran amiga de Alina, refiere el conflicto de esta pareja, mientras reflexiona sobre el amor y su lógica a veces incomprensible, pero también sobre las estrategias que los seres humanos inventamos para superar la frustración. Laura nos cuenta igualmente la historia de su vecina Doris, madre soltera de un niño encantador con problemas de comportamiento. Escrita con una sencillez solo aparente, La hija única es una novela profunda y llena de sabiduría sobre la maternidad, sobre su negación o su asunción; sobre las dudas, incertidumbres e incluso sentimientos de culpa que la envuelven; sobre las alegrías y las angustias que la acompañan. Es también una novela sobre tres mujeres –Laura, Alina, Doris– y los vínculos –de amistad, de amor– que establecen entre ellas. Una novela sobre las formas diversas que puede tomar la familia en el mundo actual.
Martha Pelloni es una religiosa argentina que en los años noventa se hizo popular por su implacable búsqueda de la justicia en el crimen de María Soledad Morales, una estudiante de la provincia de Catamarca que fue violada y asesinada por jóvenes de la élite. Pelloni encabezó las célebres «marchas del silencio», unas movilizaciones históricas que culminaron con la caída de un Gobierno cómplice y corrupto. Desde entonces, sus agallas la han convertido en la depositaria de la confianza y las esperanzas de los sectores más vulnerables de la sociedad, y la han llevado a librar infinidad de batallas para desvelar la trama oculta tras el comercio de niños, la trata de personas, los ritos satánicos y el narcotráfico. De todo ello da cuenta Liliana Viola en este libro apasionante en el que construye, además, la figura original de la «cronista de escritorio», una investigadora que no sale a la calle, que trabaja sobre un riguroso material de archivo y, venciendo la timidez, consigue una profunda conversación con su protagonista. La hermana es, pues, una «crónica-perfil»: el retrato íntimo de una monja singular y, al mismo tiempo, una radiografía de la desprotección de los débiles frente a un poder que confabula para tapar la verdad.
En los sesenta, señala Juan José Saer en su prólogo, la novela breve se constituyó en la máxima aspiración estética de los narradores jóvenes. Por un lado, su extensión tenía la ventaja de permitir muchas opciones constructivas. Por otro, los atributos propiamente poéticos y retóricos, como el ritmo, el cuidado verbal, el laconismo, la sugestión (en contraposición a la discursividad, el prosaísmo, las convenciones estructurales y el conceptualismo de la novela) estimulaban especialmente la imaginación. Onetti, considerado uno de los escritores modernos más originales, utilizó todos los elementos del relato de manera novedosa y compleja. Y las siete. novelas que conforman este volumen (El Pozo, Los adiases, Para una tumba sin nombre, La cara de la desgracia, Jacob y el otro, Tan triste como ella y La muerte y la niña), sin dudas, confirman esa 'unicidad vivida que justifica a toda obra de arte' que menciona Saer. Pero estas novelas ofrecen además un recorrido intenso por los temas predilectos de Onetti: la desgracia y la crueldad, la resignación y el fracaso, la rabia y la autodestrucción, pero también el amor, la culpa, la nostalgia, a veces la esperanza y, sobre todo, la compasión.
Un apasionante relato que atrapa al lector desde el primer párrafo y que lo mantendrá en vilo hasta la última frase. Una historia real que el tiempo quiso olvidar, rescatada por la pluma de Diego Fischer. El 10 de julio de 1963, el Vapor de la Carrera Ciudad de Asunción zarpó del puerto de Montevideo con más de cuatrocientos pasajeros. Hacía días que un espeso manto de niebla cubría las capitales de ambas márgenes del Plata. El destino puso a bordo a un consagrado músico italiano que viajaba por el mundo con un Stradivarius, a un sacerdote francés mundialmente famoso por su trabajo con las personas que vivían en las calles de París, y a un joven matrimonio judío que esperaba su tercer hijo. Basado en una profunda investigación periodística, La Bendición de Jonás recrea la trágica madrugada del crudo invierno de 1963, en la que centenares de personas enfrentaron a la disyuntiva de morir en el incendio que había estallado en el barco o intentar sobrevivir arrojándose a las gélidas aguas del Río de la Plata.
Ricardo Ferrari se ha pasado la vida leyendo, pero no ha podido escribir más que algunos cuentos y varios artículos. El encuentro con una carta perdida o no tanto lo empuja a crear una narrativa de lo real, a pensar su historia como algo que se puede escribir, pero sin escribir ni una palabra. Son unas pocas líneas tiradas junto a un contenedor de basura que inauguran una trama policial que descubre las partes oscuras de la vida del padre del protagonista, y por extensión, de su propia historia. El pasado surge a borbotones por más esfuerzos que haga Ricardo por darle una estructura. Como en Intima, como en 18 y Yaguarón, como en Mientras espero, una vez más la metaliteratura y la autofleción se trenzan en la prosa límpida de Appratto. «En este momento de su vida, cuando parece que ya ha pasado por todo, por quiebres y abandonos y cortocircuitos afectivos, para llegar. a una calma, solitaria en que las cosas suceden a una velocidad estable y se sitúan en los lugares que él dispone, aparece, de la nada, un dato de la realidad, de otra realidad desconocida.»
Esta es la crónica de Matías Kovac, un joven de dieciséis años abúlico y marginado que necesita salir de sí mismo. La forma de hacerlo parecen esconderla los diarios que Cristian, su hermano, le lega cuando huye a Barcelona. Kurt Cobain, Nick Cave, Suede y Patti Smith forman, así, una especie de texto sagrado que Matías se empeña en descifrar. Publicada en 2004 después de la crisis económica argentina, parte de la descomposición social y el pesimismo generalizado de la época para dibujar lo frágil de las estructuras familiares y la facilidad de romperlas para siempre. El padre de Matías los abandonó motivado por los pastores evangelistas, su madre yace postrada en la cama noqueada por el efecto de los somníferos y su hermana, Carla, solo se deja ver con un pasamontañas que esconde su rostro, deformado en un intento de suicidio. Barcelona se convierte así en su Ítaca particular, la única vía de escape, que se abre definitivamente cuando cae en sus manos un paquete enorme de cocaína: empieza, entonces, el delirio cruento por el barrio suburbial, descuidado y fantasmal en el que vive. La guita lo lleva a Julián y este a los punkies, que hacen recitales, beben vino de tetrabrik y visten con medias de red corridas. La voluntad de fuga de Matías lo ata más a su drama familiar, pero en el transcurso de la novela se revelan, poco a poco, otras formas de habitar un mundo que parece que no deja de degradarse. «Yo sé que puedo ser distinto, no quiero morirme así», se dice una y otra vez a sí mismo. ¿Podrá desembocar toda esta oscuridad en algún lugar más soleado?
«Una silueta tenebrosa se adivinaba entre las lápidas del cementerio. Era una figura encorvada, de aspecto deforme. La luz de la luna llena era intensa, pero su brillo mortecino engañaba la vista. La noche protegía al intruso, escondiendo su rostro entre las tinieblas. ¿Era un hombre? ¿Una mujer? ¿Una bestia?». Un ladrón de cadáveres acecha las calles de la ciudad. Entre cementerios y shows musicales, Tiago y Ángel se unen a regañadientes para investigarlo y descubren que no son tan diferentes como creían. Aprenderán de lealtad y acordes, y bajo la luz de la luna llena ambos se verán como realmente son. Noches de superluna es una novela de fantasía urbana con romance LGBTQ+, pero también de aventuras, amistad y la búsqueda de la identidad. Loren Ysella maneja con maestría y poesía el desarrollo de dos jóvenes que, buscando respuestas, se encuentran a sí mismos.
Luego de años de faltar en las librerías argentinas, Eterna Cadencia lanza Cuentos reunidos, un volumen que contiene piezas fundamentales de la obra de Felisberto Hernández, el mítico autor uruguayo, acompañadas por un prólogo de Elvio E. Gandolfo. La presente edición cuenta con sus obras más extensas: Por los tiempos de Clemente Colling, El caballo pedido y Tierras de la memoria, además de otros relatos de diferentes épocas, que completan un paneo por las diferentes etapas en el desarrollo de una de las poéticas más sorprendentes, extrañas y luminosas del Río de la Plata.
Paradigma literario de la desolación del hombre contemporáneo, esta obra maestra de la literatura en español del siglo XX condensa el mundo entero de Onetti. Después de Novelas breves, llega El astillero al catálogo de Eterna Cadencia editora. • Paradigma literario de la desolación del hombre contemporáneo, esta obra maestra de la literatura en español del siglo XX condensa el mundo entero de Onetti: “su fascinación doble por la pureza y la corrupción, por la dulzura de los sueños y la herrumbre siniestra del desengaño y fracaso” (Antonio Muñoz Molina). • Larsen regresa a la ciudad de Santa María y se emplea en el astillero de Petrus al tiempo que comienza a cortejar a la hija de éste, con el único propósito de encontrarle un sentido a su vida. Pronto la farsa se hace evidente, el astillero está en quiebra, es un espacio en ruinas y él es solo un difunto sin sepe, a quien fuera de esa farsa que aceptó como trabajo no le queda más que el frío del invierno, la vejez, el no tener dónde ir, la posibilidad de la muerte. Pero una cosa es jugar solo su propio juego y otra es que los demás lo acompañen, entonces el juego es lo serio, se transforma en lo real y aceptarlo es aceptar la locura. • “Lucidez ante la inutilidad de la vida, una idea casi vertiginosa de la muerte y esa otra luminosa poética de la incertidumbre y la relatividad que apunta tan directamente al corazón cartesiano de los relatos unívocos. No hay una próxima primavera para Larsen. Su alma, mezcla de los nihilistas de Roberto Arlt y Camus, dibuja ese paisaje devastado y carente de sentido intrínseco, que hubiera dicho Kant”. J. Ernesto Ayala-Dip
En esta colección de cuentos alternan con total naturalidad el correo de lectores de un medio de dudosa reputación con resúmenes de argumentos de óperas, una pequeña pieza de teatro cuyos personajes buscan el nirvana con una sentencia de divorcio, un cuento de hadas con una pelea de cantina del lejano oeste, las contradicciones más profundas con la verdad en sonido, la inteligencia artificial y la sabiduría ancestral. Ante una primera lectura puede parecer un libro de patafísica, pero una segunda, tercera o acaso enésima lectura pueden revelar, a través del descubrimiento de su luminosidad conceptual, su rigor paralógico y su flama prosódica, que Moderador y otros desbordes es un espacio libre de octógonos ideográficos.
Hay comienzos en la literatura que contienen en pocas palabras todo el conflicto de una obra y su grandeza. Así empieza Los galgos, los galgos: «De mi padre heredé una casa, la mitad de un campo y algo de dinero. Lloré mucho esa muerte, pero no puedo decir que la herencia me tomara de sorpresa. Sentados en la luz del amanecer, hacia el fin del velorio, se me ocurrió decir a mi hermano que le cambiaba mi casa por su parte de campo y, como aceptó en seguida y tuve que firmar una cantidad de papeles, comprendí que había hecho mal negocio». Son las palabras de Julián, protagonista y narrador de esta novela que bien puede leerse como una historia de amor y desamor, pero que es tantas otras cosas: un ensayo sobre el desgaste al que somete el tiempo nuestras convicciones, un comentario sutil sobre los usos y costumbres de una clase, sobre el peso de esos usos y costumbres sobre ciertas fantasías e insatisfacciones, una representación del campo y del mundo animal y vegetal como no hay otra en la literatura argentina. Publicada por primera vez en 1968, Los galgos, los galgos ganó el Premio Municipal de Literatura y es considerada una obra mayor dentro de la extraordinaria producción de Sara Gallardo. Escrita en estado de gracia, atravesada por un melancólico sentido de la fatalidad, pero embebida de un humor inteligente y fino, esta es una novela que deja una huella indeleble, profunda admiración y eterna pena.