Los cuentos de Edgar Allan Poe fueron desde su publicación un hito y un referente inexcusables en la literatura fantástica, de misterio y de terror. Este volumen reúne sus "Cuentos imprescindibles", todos aquellos de los que se ha oído o se puede oír hablar alguna vez y que han ejercido unánime fascinación sobre generaciones de lectores. Desde «El pozo y el péndulo» a «El corazón delator», desde «La caída de la casa Usher» a «Berenice», se concentra en estas páginas, como en un hipnótico frasco robado del laboratorio de un viejo alquimista, la quintaesencia de su genio. Edgar Allan Poe (1809-1849) es una de las figuras clave de la literatura moderna. El influjo de su obra se puede rastrear en la raíz de muchos de los géneros actuales más populares, así como en numerosísimos autores posteriores, desde Charles Baudelaire a Julio Cortázar. Otros libros de Poe en Alianza Editorial: Narración de Arthur Gordon Pym, El cuervo y otros poemas y Cuentos (en dos volúmenes). Traducción de José Luis López Muñoz
En 2024 se cumplen cien años de la muerte de Franz Kafka (1883-1924), posiblemente el escritor que con mayor genialidad retrató la angustia, la incertidumbre y el absurdo que la llegada del siglo XX produjo en las vidas de los habitantes de Europa, testigos (y víctimas) de la transformación vertiginosa del mundo que conocían. De ello dan testimonio sus tres novelas, ofrecidas aquí reunidas en un estuche de dos volúmenes: El proceso -obra emblemática de lo kafkiano que se inicia con el arresto de Josef K. por una acusación que nunca llegará a conocer-, El castillo -en la que el célebre agrimensor K. se enfrenta al laberinto burocrático del poder- y El desaparecido -titulada América por Max Brod, la que a juicio del propio Kafka fue su novela más luminosa.
Relatos aforismos Frank Kafka (1883-1924) ha ocupado durante un siglo un lugar privilegiado en la cima de la literatura universal. Tanto es así que lo «kafkiano» se ha convertido en un adjetivo común que define una realidad trágicamente absurda y que escapa a la voluntad de quien la padece, y no es casualidad que se haya instalado en nuestro vocabulario: la obra de Kafka es una exploración en la psique colectiva de una época desconcertante y tumultuosa -la de principios del siglo XX- que resuena mucho con la nuestra. En este estuche de dos volúmenes se ofrecen sus relatos completos Relatos aforismos Frank Kafka -aquellos que publicó en vida y los que quedaron inéditos-, así como aforismos reunidos de sus célebres cuadernos en octavo y de otros escritos (todos restaurados y liberados de las injerencias de Max Brod según las últimas ediciones críticas). Una obra fragmentaria y laberíntica a la que merece la pena asomarse para disfrutar de la cercanía y de la complicidad de un contemporáneo en los días en que la vida parece no tener demasiado sentido.
Ambientada en San Petersburgo, Noches blan cas cuenta la historia de un joven que lucha contra su inquietud interior. Con una escritura ligera y tierna, que ahonda en el tormento y la culpa del amor no correspondido, los dos protagonistas de esta nouvelle sufren un profundo sentimiento de alienación que, en un principio, los une.
Entre la autobiografía y el ensayo, un texto poderosísimo y de alto voltaje literario sobre el abuso sexual a menores. Esta es la historia de una mujer que de niña sufrió abusos por parte de su padrastro y que reflexiona sobre el sentido de la experiencia que le tocó vivir. Sabe que nunca va a entender realmente qué pasó, y aun así sigue buscando, con la distancia pacificadora de los años pero con la rabia intacta. Pensar es como la lucha de un samurái contra un monstruo, y, para luchar contra los monstruos del pasado y los nuevos monstruos que aparecen en el momento de ser madre, esta mujer usa las armas con las que se ha formado: las armas de la literatura. Triste tigre es una aventura del pensamiento que nos propone acompañar a la narradora mientras se cuestiona la violencia sexual, el mal, el trauma, el silencio, pero también las formas de ser un adulto protector, la libertad, la verdad, el relato. ¿Cómo contar una historia que no se puede contar? ¿Cómo escuchar una historia que nadie quiere escuchar? ¿Qué hacer con eso que es terriblemente grave y a la vez perfectamente normal? Triste tigre no es un libro, es una bomba, una pequeña bomba artesanal que se detona en casa, en la intimidad de la lectura. Tiene la intensidad y la fragilidad de las cosas concebidas en soledad y con furia. También tiene la loca y ridícula ambición de que todo estalle en pedazos.
El Santo, Luca, Bobby y el narrador son cuatro adolescentes que viven en un espacio y un tiempo indeterminados, pero que remiten vagamente a una ciudad del norte de Italia y a los años setenta. Pertenecen a la clase media y, sobre todo, son profundamente católicos. La aparición de Andre, una chica que procede de un mundo muy distinto (de clase alta y costumbres liberales), va a actuar como catalizador de una crisis que supondrá el derrumbe de todas sus certezas. Hasta entonces, han sido jóvenes llenos de grandes palabras (amor, deseo, dolor, muerte...) cuyo auténtico significado, en el fondo, desconocen. Ingenuamente, creen ser incapaces de vivir la tragedia, familiarizados como están con el drama doméstico menor. Al igual que en la historia de Emaús relatada en el Evangelio de Lucas, en la que se cuenta cómo Cristo, ya resucitado, se apareció a dos de sus discípulos y éstos no supieron reconocerlo hasta que fue demasiado tarde, los cuatro jóvenes protagonistas se enfrentan a la realidad sin saber ver ni reconocer todos sus matices y contradicciones, aferrados a una fe monolítica y, hasta cierto punto, heroica. Como en Seda o Sin sangre, Baricco vuelve a demostrar su maestría con una novela corta que es, al mismo tiempo, apólogo moral y novela de formación, escrita con ese inconfundible estilo que sugiere y muestra, con palabras y silencios, luces y sombras, la tensión imposible entre la vida y las convicciones juveniles.
Alessandro Baricco, escritor y maestro de escritores, reflexiona sobre el arte de la narración. Baricco reflexiona sobre las narraciones y trata de desentrañar sus misterios. ¿Cuál es su sentido último y su mecánica interna? La narración tiene algo de jeroglífico y algo de mapa. Su alquimia surge en las esquivas y enigmáticas fronteras entre la magia y la ilusión óptica, entre el evento místico y el proceso químico. ¿Se puede enseñar a narrar? ¿Se puede aprender a hacerlo?
Recuperamos el libro que introdujo la obra en prosa de la poeta en España. Marina Tsvietáieva (1892-1941) es una de las más grandes poetas que dio la literatura rusa del siglo pasado. Sin embargo, su obra y su nombre, injustamente ignorados durante mucho tiempo, no fueron ampliamente reconocidos y valorados en diversos países hasta casi medio siglo después de su muerte. El núcleo de El poeta y el tiempo, que en su momento fue el primer volumen en español de la prosa de Marina Tsvietáieva, está constituido por tres ensayos: «Un poeta a propósito de la crítica», «El poeta y el tiempo» y «El arte a la luz de la conciencia». Estos son el producto de la constante reflexión de la autora sobre el arte, de su meditación sobre la conciencia y el tiempo y de su profunda preocupación por el sentido de la tarea del poeta. El volumen se abre con la «Respuesta a un cuestionario», en la que la propia autora se presenta al lector hablando de sí misma, de sus orígenes, de su evolución espiritual. Y se cierra con las reflexiones de Tsvietáieva a propósito de las cartas de Rilke, «sólo un pretexto para desplegar su fuerza creativa, remontar el vuelo y contagiarnos de su poesía», en palabras de Selma Ancira, estudiosa de la literatura rusa, a cuyo cargo ha corrido la edición y traducción de los textos.
Arrah lo ha sacrificado prácticamente todo en su batalla contra el Rey Demonio. Ahora, forzada a desprenderse del don de la magia que había anhelado durante tanto tiempo, deberá desvelar los secretos de su pasado como la orisha Dimma. Además deberá tejer una débil alianza entre Rudjek y el resto de los orishas, con la esperanza de restaurar la paz. Pero la demoníaca hermana de Arrah ha regresado decidida a arrasarlo todo, y no parece que haya nada capaz de detenerla…
Llega por fin a España la saga completa de fantasía de Sarah J. Maas En las tenebrosas minas de sal de Endovier, una muchacha de dieciocho años cumple cadena perpetua. Es una asesina profesional, la mejor en lo suyo, pero ha cometido un error fatal. La han capturado. El joven capitán Westfall le ofrece un trato: la libertad a cambio de un enorme sacrificio. Celaena debe representar al príncipe en un torneo a muerte, en el que deberá luchar con los asesinos y ladrones más peligrosos del reino. Viva o muerta, Celaena será libre. Tanto si gana como si pierde, está a punto de descubrir su verdadero destino. Pero ¿qué pasará entretanto con su corazón de asesina?
Un recorrido histórico, sociológico y autobiográfico sobre las relaciones de la interpretación con el arte, la política y la experiencia cotidiana. «El mundo es un escenario», proclama uno de los personajes de Como gustéis de Shakespeare. Richard Sennett explora en este libro el impulso humano hacia la interpretación, hacia el acto performativo. Interpretamos sobre el escenario en los teatros, pero también lo hacen los líderes políticos, y lo hacemos todos en nuestra vida diaria. Combinando el ensayo sociológico y filosófico con una amplia erudición y un muy jugoso anecdotario, además de con múltiples experiencias personales, el autor propone un vasto recorrido por el universo de la interpretación. La evolución de los espacios escénicos a lo largo de la historia; la relación entre el intérprete y el espectador; el escenario, el ágora y la ciudad; la tensión entre la creación artística y las pautas sociales y religiosas; el abuso del histrionismo y la gesticulación por parte de los políticos dados a la demagogia… Todos interpretamos algún papel: el mundo es un escenario. Este ambicioso libro es el primero de una proyectada trilogía dedicada a las formas de expresión humanas: interpretar, narrar e imaginar.
¿Nuestra vida está marcada por el apellido que llevamos? Una novela sobre realidades paralelas. Antonio es un empresario gallego con una ambición desmedida. Cuando por fin asume la dirección de la fábrica de ataúdes fundada por su padre, hasta entonces reacio a ceder el testigo, da un cambio radical al negocio. Quiere situarlo en lo más alto y pone la vista en el sector del lujo. Eso lo lleva de viaje por Houston y Ciudad de México, donde alcanza el éxito con el que ha vivido siempre obsesionado. Pero apenas lo toca, sus sueños se desvanecen de una injusta e inexplicable manera, capaz de hacer perder la cabeza al más juicioso. A su regreso a España va a percibir paulatina, dramática e irremediablemente que todo ha cambiado, y sin solución. Casi nada es como era cuando lo dejó quince días antes: ni la familia, ni la casa, ni los amigos, ni el trabajo, ni la ciudad, ni el mundo, ni siquiera él mismo. Nada tiene sentido, todo escapa a lo posible. ¿Qué ha pasado? ¿Cómo, en qué instante o circunstancia se distorsionó la realidad? Juan Tallón se adentra en una historia que aborda la experiencia de la extrañeza, esa sensación tan repetida a lo largo de la vida, y lo hace a través de un personaje contradictorio, implacable, violento, a ratos tierno, sin demasiados límites morales, que no encaja en el mundo, que no entiende –como en algún momento nos ocurre a todos– muchas de las cosas que suceden a su alrededor, a las que, sin embargo, tendrá que desafiar para salir adelante. Dueño de un pasado tormentoso, enfrentado a un padre que lo aborrece, víctima incluso de un apellido atroz, Antonio es el vivo ejemplo de cómo resistir al vapuleo de las grandes adversidades y satisfacer cualquier ambición, siempre y cuando uno esté dispuesto a hacer todo lo que haga falta.
Los mecanismos de la atracción y el deseo a través de un absorbente juego de espejos. Con el carnet de conducir recién estrenado, Gabriela conduce hasta el pueblo de su abuelo en el Ampurdán, donde pasará el verano haciendo una sustitución en la biblioteca municipal, su primer trabajo. Es el día de San Juan, y en su cabeza reverberan en sentidos opuestos el peso de la resaca y la ligereza de saber que, tarde o temprano, las amigas le perdonarán que ayer desapareciera con el rollo de una de ellas. No fue para tanto, se dice. Una vez instalada, sale corriendo a bañarse en el lago de siempre. Al mismo tiempo, Quim oye como en sordina las indicaciones del propietario de la casa que ha alquilado junto con unos amigos para pasar un par de meses de teletrabajo y descanso. Irritable, se le ha metido, entre oreja y oreja, el eco persistente de una verbena que preferiría olvidar. Como una canción pegadiza. Una vez instalado, sale a quemar los excesos con la dosis de ejercicio de rigor, pero a la bicicleta que ha encontrado en la casa rural se le rompe la cadena y cambia el pedaleo por unas brazadas en un lago cercano. Como un latido en un micrófono explora los mecanismos de la seducción y de la atracción entre contrarios. Con un lenguaje preciso y un estilo depurado, Clara Queraltó ha dado forma a un juego de espejos absorbente y perturbador.
Los espectadores que en 1983 fueron a ver El sur, el clásico de Víctor Erice, se enfrentaron a dos enigmas sobre el origen. El primero, el del pasado del padre de la narradora, quedó irresuelto cuando el productor cortó el rodaje antes de viajar al sur en busca de respuestas. El segundo alude al origen de la propia película, que parte de un «guión de Víctor Erice basado en un relato de Adelaida García Morales»: un relato escrito en 1981 que por entonces aún permanecía inédito. Su publicación en 1985, acompañado por Bene, supuso un descubrimiento doble: no solo revelaba al fin los misterios del sur (o una de sus versiones posibles), sino también a una escritora magnética, personalísima, que transmutaba sus recuerdos de infancia (he ahí otro enigma sobre el origen) con una alquimia embrujada de secretos y silencios; la relación entre padre e hija de su relato, más convulsa y equívoca que la de la versión truncada de la película que llegó a estrenarse, se funda en una suerte de condena compartida, y se recorta sobre un escenario fantasmagórico, casi gótico. Un paso más allá, Bene es ya abiertamente una historia de fantasmas: su naturaleza, seductora e hipnótica como las apariciones fatales que la pueblan, hechiza al lector, y llevó una vez más a Víctor Erice a proyectar adaptarla.
Hombres y mujeres que conviven porque creen que se aman, cuestiones de logística. Niños con rostros comunes pero espeluznantes. Avestruces de tres metros de altura como mascotas en jardines residenciales. Pasteles de cumpleaños encargados para nadie. Conversaciones con extraños en trenes que no van a ningún lugar. Lo citadino y lo doméstico como un ecosistema que a simple vista parecería inocente, como cualquier criatura que duerme. Los personajes de los cuentos de Raymond Carver son la perfecta definición de lo imprevisible. Caminan despacio, se acomodan los abrigos, saludan a sus vecinos, cargan gasolina o llenan sus neveras, y cuando pueden voltear para verte a los ojos, en un gesto tan anodino como impecable, parecería que, al abrir sus bocas para decir «hola», una fila de colmillos te podría devorar sin piedad y con un tormento infinito. O no.
Al comienzo de Dos damas muy serias, una obra de culto sobre la liberación sexual y espiritual de las mujeres, nos topamos con una niña que invita a otra a jugar a un juego sádico y excitante bautizado como «Yo te perdono por todos tus pecados». Bowles presenta así a quienes luego serán las protagonistas adultas de esta precursora novela: la excéntrica Christina Goering y la insaciable Frieda Copperfield. Ambientada en Nueva York y Panamá, la historia cruzada de estas mujeres nos lleva a preguntarnos por nuestros propios juicios, a menudo hipócritas, sobre la infidelidad, la orientación sexual y los conflictos de clase. Una obra que se adentra en la irracionalidad del pecado visto como una aspiración, una forma de convertir la vida en arte o un delicioso juego de crías. Porque Bowles no solo dice el pecado, sino también las pecadoras. ¿Y acaso no es ese desvelamiento el fin de toda buena literatura?
En el curso de una gira de conferencias por los Estados Unidos, Evelyn Waugh descubrió los peculiares ritos funerarios de las antiguas colonias inglesas de ultramar. El resultado de la contemplación de este submundo delirante, edificado en los márgenes de la sociedad de la opulencia para recibir con babilónica grandiosidad a quienes la abandonan para siempre, fue Los seres queridos, una de las novelas de humor más negro de la literatura inglesa, en la tradición de Swift. Los cadáveres de seres humanos y de amados animales domésticos son tratados de la misma manera, y su último viaje es igualmente fastuoso; en alguna ocasión, como en el caso de la inefable Aimée Thanatogenos, su cadáver es incinerado con el de sus perros mientras Dennis Barlow, el joven poeta inglés, alter ego de Waugh, recita poemas de Poe. Los seres queridos, una novela desopilante, es también una sátira radical de un mundo que utiliza el dinero para evitar enfrentarse a la conciencia de la muerte, y maquilla y disfraza a sus muertos hasta convertirlos en ridículas parodias de los vivos.
El duque de la poderosa Casa Hauteclare fue el primero en morir. Con mi daga en su espalda. No lo vio venir. No anticipó a la hija bastarda que se suponía que moriría con su madre, por orden suya. Ahora no queda nada. Solo una ira blanca como el hielo y la necesidad de hacer pagar a la Casa Hauteclare. Uno a uno. Incluso si eso significa montar en Heavenbreaker, una de las pocas máquinas enormes que quedaron de la guerra, y competir contra los nobles más feroces del sistema. Cada victoria significa que otro de mis enemigos muere. La máquina y yo nos movemos como uno solo, con la intención de destruir a cada adversario, incluso si es alguien de quien me estoy enamorando. EL UNIVERSO SE CREÓ EN SIETE DÍAS. YO LO DESTRUIRÉ EN SIETE MUERTES.
«Llamar canciones a lo que hace Joaquín Sabina es no decirlo todo: sus letras tienen algo más, una fuerza literaria poco común, un poder de sugestión que las ha transformado en himnos, en la banda sonora de la vida de un público que encuentra en ellas el talento y la ambición del poeta, el ingenio del buscador de rimas y la profundidad del escritor serio, tenaz, que sabe que cada verso debe tener enterrado su propio tesoro y cuánto hay que cavar para encontrarlo. No son muchos los compositores cuyos textos aguantan una lectura al margen de la música, y esos pocos son los más grandes: Dylan, Cohen, José Alfredo Jiménez o Brassens. Es decir, los que fueron sus maestros y él ha convertido en sus iguales. Esta antología lo demuestra: es pura música para los ojos».
Rainbow Rowell ha acumulado lectores alrededor del mundo por su manera tan auténtica de escribir sobre el amor y la vida. En su primera colección de cuentos, Rainbow nos regala nueve historias de amor bellamente narradas. Una chica conoce a un chico acampando fuera de un cine. Mejores amigos discuten sobre los méritos de los bailes escolares. Un príncipe enamora a una troll. Una chica enamora a un chico imaginario. Y el mismísimo Simon Snow regresa para una aventura navideña. Este es un festín de personajes irresistibles, diálogos hilarantes y una narrativa espectacular. En resumen, todo aquello que se esperaría de un libro de Rainbow Rowell.