Cuando Hervé Le Tellier descubre en su casa de campo en un pequeño pueblo de la región de la Drôme una placa con un nombre, André Chaix, decide investigar quién fue. Preguntando a la gente y recopilando fragmentos de la memoria colectiva del país, acaba descubriendo la trágica y breve vida de un joven de la Resistencia francesa que luchó y murió por su país durante la Segunda Guerra Mundial. Con su inconfundible estilo, lúdico, inteligente y exquisito, Le Tellier nos ofrece una apasionante reflexión sobre el pasado y la necesidad de honrar la memoria histórica: «Se han cumplido ochenta años desde la muerte de Chaix, pero viendo cómo va el mundo, no tengo duda de que hay que seguir hablando de la Ocupación, del colaboracionismo, del racismo y del fascismo, del rechazo del otro hasta su aniquilación». Una novela magníficamente documentada a caballo entre el relato periodístico y el autobiográfico con la que Le Tellier da voz a los ideales por los que André Chaix murió. Una lectura fascinante y enriquecedora, una novela importante y necesaria, que resuena con fuerza en el presente de la mano de uno de los autores imprescindibles de las letras francesas actuales.
Sydney Shaw, como todas las mujeres solteras de Nueva York, tiene una suerte nefasta con las citas. Lo ha visto todo: hombres que mienten en su perfil online, hombres que le endosan la cuenta de la cena y, lo más exasperante, hombres que no pueden dejar de hablar de su madre. Pero, por fin, la fortuna se ha puesto de su parte. Acaba de conocer a un chico absolutamente perfecto. Es guapo, encantador y trabaja como médico en un hospital. Sydney está deslumbrada. Entonces, el brutal asesinato de una joven —la última en una serie de muertes similares por toda la ciudad— comienza a desesperar a la policía. ¿El principal sospechoso? Un hombre misterioso que había tenido una cita con sus víctimas antes de matarlas. Sydney debería sentirse segura. Después de todo, está saliendo con el hombre de sus sueños. Pero no consigue librarse de la sospecha de que el novio perfecto puede no serlo tanto como parece. Porque alguien está vigilando todos sus movimientos y, si no descubre la verdad, podría ser la próxima víctima...
En los ensayos que forman la primera parte de este libro, Tom Wolfe realiza un provocativo análisis de un fenómeno que convulsionó el panorama literario norteamericano: la aparición del llamado Nuevo Periodismo, que según el autor arrebata el centro a la esterilizada y agonizante Novela y se convierte en el género literario más rico de la época. La antología de textos de Rex Reed, Terry Southern, Nicholas Tomalin, Barbara L. Goldsmith, Norman Mailer, Joe McGinnis, John Gregory Dunne y el propio Tom Wolfe, en la segunda parte del libro, ilustra espléndidamente las tesis del autor. «Una cosa que tenemos que leer todos los periodistas» (Francisco Umbral).
El escritor Owen Quentillian regresa a la casa rural de su tutor de la infancia, el canónigo Morchard, luego de dos años en la guerra. Lo encuentra allí junto a sus hijos, ya adultos, como si nada hubiera cambiado. Pero el tirante régimen de obediencia doméstica establecido por Morchard, y sostenido sobre la base de un optimismo exasperante, una retórica florida y un autoritarismo disfrazado de rectitud, muestra pronto sus fisuras. La llegada de Quentillian desencadena en la familia una serie de cambios que, como un búmeran, impactan también en la defensiva postura cínica del escritor ante la vida. Estupenda representación del estertor de la moral victoriana y sutilmente irónica respecto de las modas de entreguerras, El optimista se lee sobre todo como una moderna comedia de costumbres y, en la senda de Jane Austen, nos deja un elenco memorable de personajes y agudas reflexiones sobre el carácter inevitable, y hasta deseable, de los cambios.
Marco Stanley Fogg es un huérfano que ha crecido bajo el cobijo de su tío Victor, un clarinetista de poca fortuna. Cuando éste muere, consigue vivir durante un período de la venta de los libros que le ha dejado en herencia. En el tiempo en que el hombre camina por primera vez sobre la Luna, M. S. Fogg inicia un viaje de búsqueda de su identidad y sus orígenes que lo llevará de Manhattan al remoto Oeste norteamericano. El Palacio de la Luna es una de las novelas más emblemáticas de Paul Auster, una narración de historias cruzadas que convergen de forma magistral. Ésta es, en definitiva, una muestra más de su magnífico arte narrativo.
Calcuta, 1932: el corazón de las tinieblas. Un tren en llamas atraviesa la ciudad. Un espectro de fuego siembra el terror en las sombras de la noche. Pero eso no es más que el principio. En la víspera de cumplir dieciséis años, Ben, Sheere y sus amigos de la Chowbar Society deberán enfrentarse al más terrible enigma de la historia de la ciudad de los palacios. La gente que puebla sus calles sabe que la verdadera historia fue escrita en las páginas invisibles de sus espíritus, en sus maldiciones calladas y ocultas.
El pasajero 1980, Mississippi. Son las tres de la madrugada cuando Bobby Western se sumerge en el mar del golfo de México con su traje de neopreno e ilumina el avión hundido con la linterna de buceo: nueve cuerpos con el cinturón de seguridad aún abrochado. Faltan la caja negra y el décimo pasajero. Pero ¿cómo es posible? Testigo colateral de maquinaciones que solo pueden perjudicarle, Bobby se ve ensombrecido en cuerpo y espíritu por hombres con placa, por el fantasma de su padre (uno de los inventores de la bomba de Hiroshima) y por su hermana, el amor y la ruina de su alma. Stella Maris 1972, Wisconsin. Alicia Western, de veinte años, ingresa en un hospital psiquiátrico llevando cuarenta mil dólares en una bolsa de plástico. Doctoranda en Matemáticas, a Alicia le han diagnosticado esquizofrenia paranoide y no quiere hablar de su hermano Bobby. Prefiere contemplar la naturaleza de la locura, estudiar la intersección entre la física y la filosofía, y plantar cohortes, quimeras y alucinaciones. Narrada a través de las transcripciones de las sesiones psiquiátricas, Stella Maris es un inquisitivo e intelectualmente desafiante complemento a El pasajero, así como una investigación filosófica que cuestiona nuestras nociones de Dios, la verdad y la existencia.
Publicada en 1884 y representada por primera vez al año siguiente, "El pato salvaje" causó gran desconcierto entre el público en sus sucesivos estrenos por la presencia del animal en el escenario. Más allá de esta anécdota, sin embargo, la pieza se inserta en la misma línea de denuncia social que Henrik Ibsen (1828-1906) inició con "Casa de muñecas" en 1879 y prosiguió, entre otras, con "Un enemigo del pueblo" o "Hedda Gabler", todas ellas publicadas en esta colección. Centrada en la soledad del individuo frente a la sociedad y sus semejantes y en el conflicto entre realidad e ilusión, entre verdad y mentira (veta tan ricamente explotada en la literatura española desde el Quijote hasta Unamuno, Valle-Inclán o Buero Vallejo), "El pato salvaje" representa la cima del teatro de Ibsen por la ironía de su expresión, su simbolismo que la abre a multiplicidad de lecturas y la soberbia tensión dramática que la impregna. Prólogo y traducción de Juan Antonio Garrido Ardila
Tres intelectuales que trabajan en una editorial de Milán establecen contacto con autores interesados en las ciencias ocultas, las sociedades secretas y las conjuras cósmicas. En un primer momento dicha relación se mantiene estrictamente profesional, pero poco a poco van estrechándose los lazos. Editores y autores inventan juntos, por puro juego, un complejo «plan», urdido supuestamente por los templarios siete siglos atrás. Pero alguien toma demasiado en serio el juego, y todos ellos se verán inmersos en una inquietante pesadilla.
Una novela mágica y conmovedora sobre el poder de la bondad, la memoria y las elecciones vitales. Un álbum de fotos. Multitud de recuerdos. El último vistazo a una vida entera. Hirasaka regenta un estudio de fotografía en el más allá. Antes de que sus «invitados» abandonen ese lugar de paso, él les da una taza de té y una pila de fotos de su historia para que escojan una por cada año que han vivido antes de partir en su último viaje. Además, tienen la oportunidad de viajar al pasado como fantasmas para capturar un momento especial. Hecho esto, Hirasaka coloca las imágenes en un proyector para que su invitado pueda contemplar una vez más sus recuerdos. Así conocemos a Hatsue, una anciana que en 1949 fundó su propia guardería entre las ruinas del Tokio de posguerra; a Waniguchi, un hombre que trabajaba en un taller tapadera de la yakuza; o a Mitsuru, una joven que sufrió un trágico final y que hallará en el estudio de Hirasaka la clave para cambiar el rumbo de su existencia. Sin embargo, mientras lleva a cabo su trabajo, Hirasaka se ve asediado para una pregunta cuya respuesta se le escapa: ¿dónde están sus propios recuerdos?
«Doctor, creo que estoy volviéndome loco.» Cuando el joven millonario Jacob Blunt se presenta en la consulta del prestigioso doctor George Matthews, psiquiatra de existencia anodina y plácida, la vida de este cambiará de manera dramática. De repente, el respetado psiquiatra se ve arrastrado a un mundo extraño y surrealista donde nada es lo que parece: hibiscos rojos, duendecillos que portan trajes de colores y un percherón atado frente al apartamento de una actriz asesinada. Este rompecabezas convertirá al doctor Matthews en un detective que recorrerá la jungla urbana en busca de recuperar su propia cordura. El percherón mortal es un policiaco único, capaz de llevar al lector a los límites de la psique humana en una vieja Nueva York poblada de bocas de metro, cafeterías nocturnas, ferias de variedades y hospitales psiquiátricos. Un misterio hipnótico. Una historia de terror psicológico. Una maravilla que desafía el género. Un noir seminal en el que perderse de la mano de uno de los grandes maestros del crimen.
Quizá los olores evoquen el privilegio de la invisibilidad. Antes del tacto, sucede el olor, como mensajero de una esencia que sabe desaparecer en el aire y ser agente de un gran poder. La seducción que despliega el olor es implacable: se instala en nosotros y sella su poderío en los tejidos de la memoria. Jean-Baptiste Grenouille tiene su marca de nacimiento: no despide ningún olor y por ello hace temer la presencia de algún demonio. Al mismo tiempo posee un don excepcional: un olfato prodigioso que le permite percibir todos los olores del mundo. Desde la miseria en que nace, abandonado al cuidado de unos monjes, Jean-Baptiste Grenouille lucha contra su condición y escala posiciones sociales convirtiéndose en un afamado perfumista. Crea perfumes capaces de hacerle pasar inadvertido o inspirar simpatía, amor, compasión... Para obtener estas fórmulas magistrales debe asesinar a jóvenes muchachas vírgenes, obtener sus fluidos corporales y licuar sus olores íntimos. Su arte se convierte en una suprema e inquietante prestidigitacion. Patrick Süskind, convertido en maestro del naturalismo irónico, nos transmite una visión ácida y desengañada del hombre en un libro repleto de sabiduría olfativa, imaginación y enorme amenidad. Su persuasión iguala la de su personaje y nos propone una inmersión literaria en el arco iris natural de los olores y en los turbadores abismos del espíritu humano.
Quizá los olores evoquen el privilegio de la invisibilidad. Antes del tacto, sucede el olor, como mensajero de una esencia que sabe desaparecer en el aire y ser agente de un gran poder. La seducción que despliega el olor es implacable: se instala en nosotros y sella su poderío en los tejidos de la memoria. Jean-Baptiste Grenouille tiene su marca de nacimiento: no despide ningún olor y por ello hace temer la presencia de algún demonio. Al mismo tiempo posee un don excepcional: un olfato prodigioso que le permite percibir todos los olores del mundo. Desde la miseria en que nace, abandonado al cuidado de unos monjes, Jean-Baptiste Grenouille lucha contra su condición y escala posiciones sociales convirtiéndose en un afamado perfumista. Crea perfumes capaces de hacerle pasar inadvertido o inspirar simpatía, amor, compasión... Para obtener estas fórmulas magistrales debe asesinar a jóvenes muchachas vírgenes, obtener sus fluidos corporales y licuar sus olores íntimos. Su arte se convierte en una suprema e inquietante prestidigitacion. Patrick Süskind, convertido en maestro del naturalismo irónico, nos transmite una visión ácida y desengañada del hombre en un libro repleto de sabiduría olfativa, imaginación y enorme amenidad. Su persuasión iguala la de su personaje y nos propone una inmersión literaria en el arco iris natural de los olores y en los turbadores abismos del espíritu humano.
El inspector Maigret llega a la localidad de Concarneau, en Bretaña, para investigar el intento de asesinato de uno de los notables del pueblo. En mitad de las pesquisas, una serie de sucesos confusos parecen indicar que un asesino imparable trama una venganza colectiva, centrada en cuatro amigos que se reúnen habitualmente en el bar del pueblo. La única pista firme es un perro canelo que nadie había visto antes y que merodea por el vecindario. Muy influenciada por la novela popular, la trama es una especie de reelaboración de El conde de Montecristo, con una vuelta de tuerca en torno al ambiente marinero que tan bien conocía Georges Simenon.
Después de que sir Charles Baskerville aparezca muerto en extrañas circunstancias, su médico solicitará los servicios de Holmes. Aunque los habitantes del condado creen que el noble ha sido víctima del sabueso infernal que ha hostigado a su linaje generación tras generación, el detective tratará de no permitir que las supercherías enturbien su juicio analítico para desenmascarar al asesino de sir Baskerville.“No es cuestión de lo que sabemos, sino de lo que podemos demostrar.”
Esta obra es un buen ejemplo de novela conciliadora entre la novela gótica y la policiaca. Fue apareciendo en capítulos mensuales en la revista The Strand Magazine en 1901 y un año más tarde fue publicada en un único volumen. El éxito obtenido fue asombroso, la revista duplicó su tirada y la primera edición del libro se agotó enseguida. Parte de este éxito se lo debemos a la reaparición de Sherlock Holmes. Personaje e imagen que permanece grabado aún en nuestra memoria, gracias a las novelas, descripciones, ilustraciones o a las numerosas apariciones en el cine o la televisión.
Un diálogo ficticio ―o no― con la obra de Louise Bourgeois, para cuestionarnos de qué forma impacta la maternidad en el desarrollo de una obra creativa. ¿Cuándo surgen estos poemas? No en el momento en el que los leemos, no en el momento en el que se escriben, sino en el instante en el que la artista Louise Bourgeois concibe “Ode à Eugénie Grandet (Oda a Eugénie Grandet)”, que presentó en su última exposición. Surgen cuando Sara Herrera Peralta se cuestiona de qué forma ―un modo, una intensidad también― impacta la maternidad en el desarrollo de una obra creativa, en sus espacios simbólicos y físicos, incluso en la elección de los materiales. ¿Tela e hilo? ¿Verso y brevedad, con la urgencia del apunte? Desde esa “Oda”, desde las piezas bordadas que Bourgeois afrontó en la misma época, El piar de los pájaros y el goteo del agua que cae del techo recoge un diálogo ficticio ―o no― entre la artista y Sara Herrera Peralta. La invitación a profundizar en su obra escrita y bordada, menos conocida que sus esculturas y grandes instalaciones, y la invitación al cuestionamiento del ejercicio de la escritura poética, del gesto del bordado o de la traducción, frente al confinamiento del espacio doméstico, los conflictos y las amenazas sociales, el desplazamiento, la migración o la identidad: poemas con los que conversamos ―que preguntan, que escuchan, que responden― a través de la memoria íntima y colectiva, de la genealogía propia de la autora y de las imágenes del mundo que habitamos. En El piar de los pájaros y el goteo del agua que cae del techo caben poemas en verso y poemas en prosa, imágenes y prosas atravesadas por la lírica. Sara Herrera Peralta ha escrito un libro sobre las circunstancias desde las que se aborda la creación artística, con sus límites y con sus posibilidades, y sobre las dificultades con las que siempre se han encontrado las creadoras. La experiencia personal como experiencia colectiva y política: una obra de riesgo, libre y brillante.
Recuperamos el libro que introdujo la obra en prosa de la poeta en España. Marina Tsvietáieva (1892-1941) es una de las más grandes poetas que dio la literatura rusa del siglo pasado. Sin embargo, su obra y su nombre, injustamente ignorados durante mucho tiempo, no fueron ampliamente reconocidos y valorados en diversos países hasta casi medio siglo después de su muerte. El núcleo de El poeta y el tiempo, que en su momento fue el primer volumen en español de la prosa de Marina Tsvietáieva, está constituido por tres ensayos: «Un poeta a propósito de la crítica», «El poeta y el tiempo» y «El arte a la luz de la conciencia». Estos son el producto de la constante reflexión de la autora sobre el arte, de su meditación sobre la conciencia y el tiempo y de su profunda preocupación por el sentido de la tarea del poeta. El volumen se abre con la «Respuesta a un cuestionario», en la que la propia autora se presenta al lector hablando de sí misma, de sus orígenes, de su evolución espiritual. Y se cierra con las reflexiones de Tsvietáieva a propósito de las cartas de Rilke, «sólo un pretexto para desplegar su fuerza creativa, remontar el vuelo y contagiarnos de su poesía», en palabras de Selma Ancira, estudiosa de la literatura rusa, a cuyo cargo ha corrido la edición y traducción de los textos.
Tras un devastador accidente de coche en el que muere su esposa, Ogi despierta en el hospital para descubrir que está atrapado en su propio cuerpo y bajo los cuidados de su suegra, que llora la pérdida de su única hija. Aislado, abandonado por quienes antes lo rodeaban, el mundo de Oghi se reduce a la habitación en la que yace y a sus recuerdos de su pareja, una mujer sensible que encontraba consuelo cultivando el jardín de su casa. Sin embargo, mientras Ogi permanece solo y paralizado, algo inquietante sucede tras las cuatro paredes de su habitación: día tras día, su suegra remueve la tierra del jardín, arrancando lo que su hija había plantado con tanto esmero y cavando, con una calma perturbadora, agujeros cada vez más hondos, como si buscara el fondo de un pozo invisible. En ese jardín que antes florecía, ahora germina otra cosa: el silencio, la sospecha y la venganza. El pozo es una novela psicológica inquietante y poética que se desliza con precisión quirúrgica hacia la oscuridad. Una historia sobre lo que dejamos sin decir y lo que puede hacernos cavar nuestra propia tumba. Considerada una de las autoras más destacadas de la literatura coreana contemporánea, Hye-young Pyun ha sido reconocida con los galardones más prestigiosos de su país.Su prosa inquietante y sofisticada ha conquistado también al público internacional, y El pozo, distinguida con el Premio Shirley Jackson a la mejor novela de terror psicológico, confirma su lugar como una voz única, original e imprescindible en el panorama literario actual.
Mistborn es la saga que ha convertido a Brandon Sanderson en el gran autor de fantasía del siglo XXI. Más de diez millones de ejemplares vendidos en todo el mundo. El mal ha sido derrotado. Pero la guerra acaba de empezar. Lograron lo imposible y pusieron fin al reinado milenario de lord Legislador. Ahora Vin, que ha pasado de ser una ladronzuela a una poderosa nacida de la bruma, y Elend Venture, el joven noble e idealista que la ama, deberán construir una sociedad nueva y próspera sobre las cenizas de ese imperio derrotado. Mientras las tensiones siguen creciendo tras la revuelta, una antigua leyenda ofrece un atisbo de esperanza para el pueblo. Sin embargo, incluso si las habladurías son ciertas, nadie sabe dónde se encuentra el Pozo de la Ascensión ni qué clase de poder otorga. Es muy posible que matar al lord Legislador fuera la parte fácil. Sobrevivir a las consecuencias de su caída será el verdadero desafío.