Un relato admirable y ya clásico, en la estupenda traducción de Julio Cortázar. Un emperador romano se inclina sobre su pasado: el poder, las conquistas, los turbios episodios palaciegos, las horas de triunfo y de peligro… Adriano cuenta su propia historia y poco a poco el César va dejando asomar al hombre, su atormentada intimidad, su secreto, que habría de fijarse en estatuas, en poemas, en templos. Bajo la forma de una autobiografía imaginaria minuciosamcnte fundamentada en la realidad histórica, Marguerite Yourcenar reconstruye un tramo espectacular del gran pasado clásico. La autora cuenta que una vez encontró, en una carta de Flaubert, esta frase inolvidable: ‘Los dioses no estaban ya, y Cristo no estaba todavía, de Cicerón a Marco Aurelio hubo un momento único en que el hombre estuvo solo’. Es el momento que inmortaliza su «Memorias de Adriano». Marguerite Yourcenar.
Primera novela de la escritora inglesa Jane Austen (1775-1817). No fue publicada hasta después de su muerte, en 1818. A los conocidos ingredientes costumbristas de la autora y los estados anímicos de sus protagonistas, agrega el desarrollo en forma de parodia de las novelas góticas, tan de moda entonces, un relato cargado de emoción y apasionamiento, teñido hasta de suspense, marca de aquel género, que tanto hubiera complacido a Cervantes y su inmortal Quijote, fustigador de los libros de Caballerías.
Dublineses es una colección de relatos cortos del autor irlandés James Joyce (1882-1941). La obra fue concebida durante un período extremadamente complejo para Irlanda y el nacionalismo irlandés, cuando el Imperio Británico y la iglesia católica dominaban por completo los destinos del país. Joyce usó estas quince historias para armar una suerte de capítulo moral en la historia de Irlanda, como una forma de proponer un cambio y revertir el estancamiento de sus compatriotas. Dublineses ofrece una vista a la vida diaria de Dublín, a las rutinas de la gente afectada por los vientos de cambio del paisaje político y la opinión pública. Demuestra que tanto ha alcanzado, o no, el poder de ideas nuevas, sin convertirse en un panfleto o propaganda política.
Jane Austen ocupó un lugar preminente en la literatura británica. Reivindicada vehementemente por Rudyard Kipling y Edward Said, la elegancia estilística de su prosa, su ironía y, sobre todo, su perspicacia para el retrato social convierten sus obras en una referencia ineludible de la literatura del siglo XIX. Orgullo y prejuicio, su novela más conocida, narra cómo Elizabeth Bennet y Fitzwilliam Darcy se enfrentan a sus prejuicios movidos por el amor que, contra pronóstico, surge entre ellos.
«Un hombre ha recibido siempre del cielo mucho para ser feliz, bastante para no serlo.» Los hermanos De Witt, protegidos del gran rey Luis de Francia, encuentran la muerte a manos de la enloquecida población de La Haya, que los cree culpables de conspiración. Pero antes de morir dejan a su ahijado Cornelius unos comprometedores documentos que lo llevarán a la cárcel. Allí, en compañía de la joven Rosa, se afanará en conseguir lo que más desea en el mundo: el bulbo del tulipán negro. Magníficamente introducida en esta edición por el estudio de la investigadora Robin Buss, El tulipán negro reúne los ingredientes necesarios para atrapar al lector desde la primera página y sumergirlo en la tumultuosa sociedad holandesa de finales del siglo XVII. Dumas despliega así su habitual talento narrativo en una novela de intriga extraordinaria.