Apuntes para una posible psicología evolutiva. Cuadenos de Psicología evolutiva 1. El presente texto constituye el primer número de la serie titulada “Cuadernos de Psicología Evolutiva”, la cual tengo el enorme gusto y compromiso de dirigir y coordinar. Dicha serie será publicada periódicamente con el objetivo de aportar material de referencia respecto a temáticas inherentes a esta especialidad, a estudiantes de psicología y de otros campos del saber así como a profesionales de distintas áreas y público en general. Se presenta una concepción compleja de la Psicología Evolutiva, consignando los aspectos más importantes que acontecen en el desarrollo humano desde antes del nacimiento hasta la muerte, abordando las dimensiones de lo afectivo-sexual, lo cognitivo y el proceso de socialización. El material resultante tiene un fuerte perfil didáctico, pretendiendo captar el interés no sólo de personas que ya conocen la temática, sino también de quienes deciden comenzar a incursionar por este campo tan vasto e interdisciplinario de las ciencias de la subjetividad.
El hombre que confundió a su mujer con un sombrero se convirtió inmediatamente en un clásico y consagró a Oliver Sacks como «uno de los grandes escritores clínicos del siglo» (The New York Times). En este libro, Oliver Sacks narra veinte historiales médicos de pacientes perdidos en el mundo extraño y aparentemente irremediable de las enfermedades neurológicas. Se trata de casos de individuos, aquejados por inauditas aberraciones de la percepción que han perdido la memoria, y con ella, la mayor parte de su pasado; que son incapaces de reconocer a sus familiares o los objetos cotidianos; que han sido descartados como retrasados mentales y que, sin embargo, poseen insólitos dones artísticos o científicos. Por extraños que parezcan estos casos, el doctor Sacks los relata con pasión humana y gran talento literario. Son estudios que nos permiten acceder al universo de los enfermos nerviosos y comprender su situación frente a las adversidades. Como gran médico, Oliver Sacks nunca pierde de vista el cometido final de la medicina: «el sujeto humano que sufre y lucha». «Sacks juesga con nuestras experiencias rutinarias para conducirnos por las maravillosas aventuras de la mente. Es imposible permanecer indiferente ante esta obra que sin duda se ha convertido ya en un clásico» (Sunday Times). «Un libro para recomendar a todos: médicos y enfermos, lectores de novelas y de poesía, cultivadores de psicología y de metafísica, vagabundos y sedentarios» (Pietro Citati).
¡Los niños son los cerebros del futuro! ¿Por qué un libro que ayude a los niños a cuidar y potenciar su cerebro? Porque el recurso intelectual de una sociedad es el principal capital con el que cuenta para su desarrollo. Cuidar y proteger este capital mental es, junto con la educación de calidad, uno de los pilares a la hora de generar conocimiento. Además… ¡los niños son los cerebros del futuro! Si ellos entienden que pueden cuidar su cerebro, lograrán un desarrollo intelectual y emocional sano y fuerte. Tan sencillo como eso. En este libro, Facundo Manes y María Roca transmiten a los niños la importancia de una alimentación saludable, del sueño y del ejercicio físico. A través de juegos, ilustraciones y divertidos personajes, los niños se darán cuenta del valor que tienen la actividad intelectual y el contacto social para la salud cerebral. Los autores los acompañan a reflexionar acerca de la importancia de buscar el bienestar y de preparar su cerebro para lo que nos depara un futuro cercano, en el que la interfaz cerebro-tecnología promete jugar un rol fundamental. Una vez más, lo hacen dándoles a los niños el papel central: aquí descubrirán cómo potenciar su cerebro a través de juegos, ejercicios y experimentos que facilitan el aprendizaje y nutren su curiosidad… que ya es bastante activa. ¡A no perder tiempo que tenemos cerebros en construcción!
Butler, una de las pensadoras más audaces y radicales de nuestro tiempo, revisa el estado actual de la soberanía, la resistencia, y otras «acciones concertadas» —término acuñado por Hannah Arendt— en relación con la pertenencia política, en un ensayo que amplía su teoría de la performatividad. A raíz de las recientes protestas populares como las de la plaza Tahrir o los movimientos como el Occupy Wall Street, la autora analiza el sentido de libertad en los distintos espacios —públicos, privados, cerrados y virtuales— y la forma en que las personas pueden llevar a cabo actos políticos más allá de lo puramente retórico… El análisis de la soberanía popular y el asambleísmo público de Butler es incisivo y exigente.
Conviene que nos detengamos en ese desfiladero, en ese paso estrecho, en el que Freud mismo se detiene y retrocede con un horror motivado. Tú amarás a tu prójimo como a ti mismo este mandamiento le parece inhumano. ¿No puede decirse que Sade nos enseña una tentativa de descubrir las leyes del espacio del prójimo como tal? ese prójimo en tanto lo más cercano al que tenemos a veces, aunque más no sea para el acto del amor, que tomar nuestros brazos. No hablo aquí de un amor ideal, sino del acto de hacer el amor. Sabemos muy bien cómo las imágenes del yo pueden contrariar nuestra propulsión en ese espacio. ¿No tenemos algo que aprender acerca de las leyes de ese espacio, en la medida en que él nos engaña la captura imaginaria por la imagen del semejante, de aquel que avanza en el en un discurso más que atroz?
¿Qué muestra Lacan? Que el deseo no es una función biológica; que no está coordinado a un objeto natural; que su objeto es fantasmático. Por eso, el deseo es extravagante. Resulta inaprensible a quien quiere dominarlo. Nos embroma. Pero si no es reconocido, también fabrica síntomas. En un análisis, la cuestión es interpretar, o sea, leer en el síntoma el mensaje de deseo que esconde. Si bien el deseo despista, en contrapartida suscita la invención de artificios que cumplen el papel de brújula. Una especie animal tiene su brújula natural, que es única. En la especie humana, las brújulas son múltiples: son montajes significantes, discursos. Dicen lo que hay que hacer: cómo pensar, cómo gozar, cómo reproducirse. Hasta una época reciente, todas nuestras brújulas señalaban el mismo Norte: el Padre. El patriarcado era considerado una invariante antropológica. Su ocaso se aceleró con la igualdad de condiciones, la intensificación del capitalismo, y el predominio dela técnica. Estamosen la fase de salida de la era del Padre. Otro discurso está suplantando al antiguo. La innovación en lugar dela tradición. Envez de la jerarquía,la red. Elatractivo del porvenir prevalece sobre el peso del pasado. Lo femenino prima sobre lo viril. Donde había un orden inmutable, flujos transformacionales rebasan incesantemente todo límite. Freud es de la era del Padre. Hizo mucho por salvarlo. La Iglesia terminó por percatarse de ello. Lacan siguió la vía trazada por Freud, pero ella lo llevó a plantear que el Padre es un síntoma. Aquí lo muestra en el ejemplo de Hamlet. Lo que de Lacan quedó en la memoria –la formalización del Edipo, el acento puesto en el Nombre-del-Padre– no era más que su punto de partida. El Seminario 6 ya lo remodela: el Edipo no es la solución única del deseo, sólo es su forma normalizada; ésta es patógena; no agota el destino del deseo. De ahí el elogio de la perversión que remata el volumen. Lacan le da el valor de una rebelión contra las identificaciones que garantizan la conservación de la rutina social. Este Seminario anunciaba “la remodelación de los conformismos antes instaurados, e incluso su estallido”. En eso estamos. Lacan habla de nosotros.
El lugar y el lazo, que inicia un nuevo siglo, demuestra una vez más que el horizonte de la elaboración de los cursos de la orientación lacaniana en psicoanálisis es el psicoanálisis como experiencia. Lo preceden dos décadas en las que Jacques-Alain Miller ha ido montando y desmontando los matemas de Lacan para continuar con el aislamiento de un corte en la enseñanza de Lacan. El lugar y el lazo destaca la promoción del síntoma como referencia clínica en términos de sinthome (el cual responde a la orientación por lo real, que nombra lo fuera de sentido), que pone en tela de juicio lo que Lacan había propuesto como autonomía y dominancia de lo simbólico sobre lo imaginario y lo real, estableciendo la homogeneidad de los tres registros. Subrayando que esta equivalencia despierta del sueño estructuralista de un orden, un universo de reglas. Entonces, allí donde se encontraba el orden simbólico como armazón y referencia del sujeto, se inscribe la expresión modo de gozar. Un orden sintomático, en el que el propio síntoma es la regla que instaura una tensión entre el síntoma mensaje, punto de partida de la enseñanza de Lacan, y que en tanto reprimido es interpretable, y el síntoma modo de gozar, referencia de su última enseñanza, que no es interpretable como tal. Esta concepción según la cual la verdad es el Uno y no el Otro, que prefiere lo real, que introduce la noción de la lengua, que incluye la referencia a lo viviente, y que no se guía por el Nombre del Padre, conduce a Jacques-Alain Miller en este curso a revisar de manera desgarradora lo que Lacan había enseñado
Con una amenidad fuera de lo común, Jean Shinoda Bolen nos muestra cómo los mitos iluminan la psicología. En esta obra, la reconocida analista junguiana trasciende el ámbito individual y se centra tanto en la familia como la sociedad patriarcal. A partir del ciclo de cuatro óperas El Anillo del Nibelungo, de Richard Wagner, la doctora Bolen indaga en los orígenes psicológicos y en la capacidad destructiva de las instituciones autoritarias. Cada uno de los cuatro capítulos centrales del libro gira en torno a una de las óperas de Wagner, que la autora relaciona con un arquetipo psicológico de Jung. De este modo, El anillo del poder nos descubre una verdad profunda sobre nosotros, nuestras relaciones y la sociedad que puede resultar altamente transformadora. Finalmente, Jean Shinoda Bolen esboza el lienzo de una posible sociedad postpatriarcal y la forma cómo cada uno de nosotros puede contribuir a construirla llevando una vida centrada en la autenticidad.
«Las religiones, con todo lo que son y afirman», escribía C. G. Jung, «se hallan tan próximas al alma humana que a quien menos lícito le sería desatenderlas es justamente a la psicología». Jung se ocupó con la experiencia espiritual que no solo permea los credos, las iglesias y las tradiciones religiosas, sino que constituye la raíz misma de la vida psíquica. Lo que le interesa es comprender la psique como espacio de lo numinoso, conquistar nuevos modos de observar los fenómenos y las experiencias religiosas que hasta ese momento no eran usuales en la psicología de la religión. Toda la obra de C. G. Jung es un proceso de búsqueda abierto, un crisol de conocimientos psicológicos, pensamientos filosóficos, saber antropológico y sabiduría de la vida del que surge la noción del sí-mismo, central en la Psicología Analítica. Esta antología de sus escritos sobre espiritualidad y transcendencia traza un recorrido por los hitos principales en la indagación de la necesidad psíquica de la religión. Se ofrece a todos aquellos que quieren penetrar, en una época de crisis del sentido, lo que Jung denominó la «realidad del alma».
El seminario de C. G. Jung dedicado al yoga Kundalini, impartido en octubre y noviembre de 1932 en el Club de Psicología de Zúrich, constituye originalmente un comentario psicológico a las conferencias dictadas poco antes en ese mismo escenario por el indólogo Wilhelm Hauer. El propio Jung había valorado la invitación cursada a Hauer como un signo de los tiempos extraordinariamente revelador: «¡Consideren lo que significa que el terapeuta, que tiene que tratar directamente con gente que sufre y, por tanto, muy sensible, establezca contacto con una terapia oriental!». El yoga participa de dos nociones que son comunes a toda la filosofía y religión indias: la reencarnación y la búsqueda de liberación del ciclo de nacimiento, muerte y renacimiento. Pero aunque el tantrismo, al que pertenece la escuela del yoga Kundalini, fue un movimiento religioso y filosófico, el interés de Jung por el yoga tántrico es eminentemente psicológico, pues ve en él un proceso natural de introspección. Si la filosofía india entiende que hay ciertos estados no-yoicos que influyen en la psicología personal, la meta del desarrollo humano sería producir una aproximación y una relación entre la esencia específica del no-yo y el yo consciente. En palabras de Jung, «los cakras se convierten en una guía valiosa en este oscuro campo, porque Oriente, y la India especialmente, han intentado siempre entender la psique como un todo».
Por qué algunas mujeres valoran, ante todo, el matrimonio y la familia, mientras que otras atribuyen más importancia a la independencia y a la propia realización? ¿Por qué una misma mujer se comporta, según sea el entorno, como extravertida o introvertida? Éstas y otras muchas preguntas reciben una insólita y fascinante respuesta en el presente libro. Sucede que cuanto más compleja es una mujer más probable es que tenga dentro de sí muchas "diosas activas La tarea consiste en decidir cuál de ellas cultivar y cuál superar. Las diosas de cada mujer explica que cuando una mujer comprende sus propios patrones internos puede llegar a superar toda una serie de dicotomías restrictivas, tales como: masculino/femenino, madre/amante, profesional/ama de casa, etc. Estos patrones internos toman la forma de siete diosas arquetípicas que son otros tantos tipos de personalidad. Se trata de que cada mujer identifique a sus diosas dominantes (que van desde la autónoma Artemisa y la fría Atenea hasta la nutritiva Deméter y la creativa Afrodita, pasando por Hera, diosa del matrimonio, o Perséfone, reina del mundo subterráneo, o Hestia, prototipo de la mujer paciente). Las diosas de cada mujer es, en suma, una guía escrita para todas las mujeres por la fuente de su propio misterio, y para todos los hombres encantados por una mujer.
La novedad que Freud anuncia en los Tres ensayos no es tanto la existencia de una sexualidad infantil como el hecho de que esta es universal e intrínsecamente perversa, enunciando una predisposición "originaria y universal" a la perversión, y que toda la sexualidad adulta, normal o perversa, procede de ella. Los Tres ensayos abren un nuevo dominio de la sexualidad, un dominio «lindante con la biología»: una sexualidad pulsional, presente «en germen» desde el inicio en el niño, una sexualidad anterior al inconsciente, todavía no reprimida. Dos sexualidades, una psíquica, otra pulsional, deberán en lo sucesivo coexistir en la teoría freudiana.La innovación teórica –la sexualidad perversa o ampliada– es acompañada de una innovación conceptual –la introducción de la noción de pulsión sexual.
En septiembre de 1909 Freud es invitado a hablar en los Estados Unidos con motivo del vigésimo aniversario de la Clark University de Worcester, Massachusetts. Hace el viaje con Jung y Ferenczi y se expresa ante un público ya ganado en parte para sus ideas. En cinco conferencias vuelve al nacimiento del psicoanálisis, a partir de los Estudios sobre la histeria coescritos con Breuer. Después de abordar la interpretación de los sueños, Freud se ocupa de la exploración de la vida sexual que permite explicar la formación de las neurosis. Esta primera exposición de conjunto del psicoanálisis será determinante para la difusión del pensamiento de Freud en los Estados Unidos y en el mundo. En Francia, su traducción inicial, aparecida en 1920, será la primera de una larga serie, que familiarizará a los lectores con los grandes textos freudianos.
Los dos artículos reunidos en este volumen se consagran a la práctica del psicoanálisis. En el primero, «Análisis terminable e interminable», Freud presenta una visión de conjunto de las posibilidades y los límites de la técnica analítica. Debido a ello, se trata de un artículo de referencia al que vuelven sin descanso los teóricos y los profesionales desde su primera publicación en 1937. El segundo texto, escrito el mismo año, se ocupa de una de las dimensiones más sutiles del trabajo del psicoanalista durante la cura, las «construcciones en el análisis», y el lugar esencial que corresponde a estas junto a la interpretación.Estos dos textos tardíos muestran que Freud mantuvo una preocupación constante por las cuestiones técnicas del psicoanálisis hasta el ocaso de su vida, antes de verse obligado a abandonar su consultorio y a sus pacientes para tomar el camino del exilio.
«Freud no está lejos de hacer suyas las palabras de Marx: “La religión es el opio de los pueblos”. Es lícito, dice, “igualar el efecto de los consuelos religiosos a los de un narcótico”. Las religiones alimentan una ilusión: todo lo que está bien terminará bien, todo lo que está mal será castigado, un programa cuyo cumplimiento se promete después de la muerte. (…) El texto se aproxima aquí a lo que quizá siga siendo lo más vivo y actual de su crítica. ¿Cuál es la característica de las representaciones religiosas? La de ser dogmas, conjuntos de enunciados sin autor que cada uno encuentra ya presentes, constituidos de pies a cabeza, y que “demandan creencia”.»
Las «Contribuciones a la psicología del amor» agrupan tres textos publicados entre 1910 y 1918, cuya reunión habría de ser un anhelo constante de Freud. ¿Qué dicen esos textos del amor? Paradójicamente, que es una cuestión de escisión. Escisión del objeto del amor entre las dos figuras (aunque no son exactamente figuras) de la mamá y la puta, y falta de conjunción de la corriente tierna y la corriente sensual, de la cual resultan la impotencia psíquica en el hombre («cuando aman no anhelan, y cuando anhelan no pueden amar») y, en la mujer, la negociación compleja con la prohibición. Toda paradoja obedece a una doble lógica. En la primera, la paradoja es casi exclusivamente un modo de presentación de una difícil verdad: cuando esta aparece, aquella desaparece. A la escisión del amor está presa en otro clivaje, de mayor alcance, que separa las «exigencias de la sexualidad» de los «requerimientos de la cultura». La segunda lógica, por su parte, pregunta con insistencia por qué ha sido necesario recurrir a la paradoja; lo que esta dice solo puede entonces aprehenderse mediante la inmersión en el propio texto que la pone en ejecución: la difícil y sublime escritura de Freud.
Tal vez sea eso lo que mejor explica por qué Meyer Schapiro no reprocha a Freud la construcción de una figura soñada de Leonardo. El enigma y el haz único de hipótesis mediante las cuales Freud cree haberlo resuelto bien pueden exponer el libro a la crítica de ser una «novela psicoanalítica», pero el retrato no es en absoluto el fruto de un sueño o un mito. Dejemos a Freud la tarea de concluir: «¿no cabe escandalizarse por los resultados de una indagación que concede a las contingencias de la constelación parental tan decisivo influjo sobre el destino de un hombre (…)? Creo que no hay ningún derecho al escándalo; cuando se considera al azar indigno de decidir sobre nuestro destino, ello no es más que una recaída en la cosmovisión piadosa cuya superación el propio Leonardo preparó al escribir que el Sol no se mueve.»
La monstruosidad está entre nosotros. Todos los días leemos o escuchamos historias de personas capaces de cometer las más grandes atrocidades sin sentir remordimientos. A menudo se trata de personas consideradas socialmente como "normales", adaptadas, incluso anodinas. ¿Qué los impulsa en la búsqueda hacia el dolor? ¿Dónde está la línea que separa la cordura de la locura? ¿Todos somos potencialmente seres monstruosos? A través del vértigo de una lectura adictiva, este libro inquietante nos precipita por los oscuros pasadizos de la psique humana.
El libro recoge las más significativas conferencias e historias terapéuticas de Bert Hellinger. Todas ellas giran alrededor de un mismo punto central: el orden fundamental por el que nuestras relaciones se logran o fracasan. Dirigen la mirada hacio los elementos fundamentales del pensar y hacer de este singular terapeuta y nos invitan a emprender con él un camino epistemológico. A lo largo de estos textos, Bert Hellinger toca sin miedo los tabúes de la inocencia y de la conciencia, sacando a la luz los órdenes que permiten que el amor en y entre diversos grupos humanos florezca. Un libro de sabiduría, fascinante y conmovedor, que nos remite a nuestro propio centro como punto de partida y de llegada. Allí nos experimentamos profundamente recogidos y en sintonía con el mundo tal como es. Este centro se distingue por su levedad.
"Introducción al psicoanálisis" es una obra en la que Sigmund Freud (1856-1939), en plena madurez, trata de romper el cerco de hostilidad y silencio que lo rodea para popularizar las ideas centrales de la concepción psicoanalítica.