Hubo un tiempo en que José Batlle y Ordóñez y el batllismo eran percibidos como «el jacobinismo uruguayo», al decir de Luis Alberto de Herrera en 1910, o como el «socialismo de mandarines», de acuerdo a Carlos Reyles en 1916. También podía ocurrir que un joven senador colorado, Pedro Manini Ríos, se quedara en 1913 con la llave de la mayoría parlamentaria del gobierno, interpelando a su líder y a su partido con la pregunta de «¿Somos socialistas o somos colorados?». Mientras tanto, un gran jurista y empresario, José Irureta Goyena, presidente fundador de la Federación Rural en 1915, sentenciaba que el batllismo era el «inquietismo» y que este «era peor que el socialismo». Y Washington Beltrán advertía en 1918 que Uruguay se estaba transformando en «un cuartel pintado de socialismo», cuestionando la existencia de un «ejército colorado» que marginaba a medio país. Sin embargo, desde la institución militar se tramaban «complots» contra el batllismo, la amenaza del miedo al «motín militar» estaba presente en algunos círculos, mientras los altos oficiales se quejaban de que la palabra «cuartel» «comenzaba a ser impronunciable». En el marco de un Uruguay mucho más debatido de lo que se recuerda, confrontaban dos grandes «familias ideológicas». De ese pleito emergerían procesos que marcarían al país por más de un siglo: la forja de una democracia «republicana liberal» y la construcción temprana de un Estado social anticipatorio. El tiempo revelaría que había fragilidad en algunas raíces de ese «laboratorio», pero también probaría que aquellos fueron tiempos de generaciones excepcionales, en la política y en todos los partidos uruguayos. Como continuación de La República Batllista, este nuevo libro de Gerardo Caetano indaga en múltiples historias, tanto personales como colectivas, en una urdimbre apasionante que constituye un espejo de época que no deja de interpelar. Con el foco puesto en las genealogías del liberalismo conservador, esta obra propone al lector un «viaje» tal vez inesperado, por un pasado inusualmente presente entre los uruguayos contemporáneos.
La restauración democrática que comenzó en 1985 debió hacer frente a situaciones de una gravedad inusitada. Entre ellas sobresalieron: la difícil coyuntura económica y social que dejó el ajuste recesivo del final de la dictadura, la movilización gremial y sindical por la recuperación de derechos y la presión militar enfocada en impedir la acción de la justicia para frenar las denuncias sobre las violaciones a los derechos humanos cometidas bajo el terrorismo de Estado. Este tercer y último tomo de la colección Historia de los conservadores y las derechas en Uruguay recorre el pasado más reciente para mostrar que, mientras los legados y las heridas abiertas durante la dictadura y los años previos irrumpían sin tregua en una sociedad atravesada por conflictos y expectativas, las derechas de los distintos ámbitos políticos y sociales adoptaron con firmeza la consigna de «dar vuelta la página y mirar hacia adelante». Los capítulos que componen el libro proponen un recorrido por procesos que reestructuraron prácticas, discursos e imaginarios sociales de las derechas en todo Occidente a partir del colapso de la Unión Soviética y del triunfo de la visión respecto a que se asistía al «fin de las ideologías». Algunos pronosticaban «tiempos aburridos»… Buceando en las particularidades del siglo XXI, en el libro se analiza desde diferentes ángulos la reacción de políticos, empresarios, militares y sectores religiosos ante el ciclo de gobiernos progresistas en Uruguay y en la región, así como el contexto de época que enmarca el retorno de las derechas liberales y «alternativas» mediante triunfos electorales y repertorios conceptuales renovados.
En 2013 la Suprema Corte de Justicia del Uruguay trasladó a la jueza Mariana Mota de la órbita Penal a la Civil. Este hecho, según los autores de este trabajo, fue la consecuencia más evidente y dramática de la elaboración y aplicación del relato de la impunidad. Ese relato, según Cardoso y Liscano, empezó a elaborarse en 1985, apenas recuperada la democracia. Hubo momentos en que ocupó el centro de la vida política del país y en otros pareció que nadie se ocupaba de él. Los autores sostienen que la elaboración del relato nunca se detuvo. Participaron de la tarea políticos blancos y colorados, algunos de ellos destacados militantes de la dictadura, periodistas, empresas periodísticas, académicos, grupos de profesionales. Más adelante, el relato se enriqueció con los aportes de tupamaros expresos políticos, dirigentes del Frente Amplio en el gobierno. Este relato ha sido efectivo para perpetuar la impunidad a lo largo de los años, sobre los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura cívico militar que asoló al país entre 1973 y 1985.
Exguerrillero, vulgar, desaliñado, ignorante, contradictorio, peligroso… Héroe, genial, coherente, sabio, transgresor, sencillo, confiable… Estas y muchas más son las definiciones que permanentemente le eran adjudicadas a José Mujica. Sin dudas, fue el político con mayor presencia en los últimos años en todos los medios masivos de comunicación. Hombre de respuestas rápidas y frases explosivas que hicieron las delicias de los informativistas. ¿Pero cuál fue su verdadero pensamiento? ¿Qué ideas y utopías tuvo? En busca de respuestas a estas interrogantes, el autor mantuvo durante cuatro meses largas charlas, mano a mano, con el hombre detrás del personaje. No hubo temas prohibidos, límites ni exigencias. Se habló en libertad y con franqueza. La conversación, a veces ordenada y otras muchas caótica, reflejó las preocupaciones y los razonamientos de un hombre que mantuvo intacta la curiosidad del niño, la sabiduría del campesino y el sentido común del veterano que ha vivido unas cuantas peripecias. Este libro es un viaje al interior de la cabeza del expresidente uruguayo que nos muestra sus sueños y obsesiones, sus angustias y proyectos, sus desvelos e ideales. Dos encuentros posteriores que se publican en esta edición ampliada muestran otras facetas de Mujica, que nos dejó con su pensamiento un imprescindible legado antidogmático. Intégrese a la rueda, tómese un mate, súmese al coloquio con el Pepe.
“Desaparecidos” es una crónica exhaustiva que, por primera vez, relata en su conjunto la búsqueda de los cementerios clandestinos, con sus aciertos y sus frustraciones, en el contexto de la omertà militar y la complicidad política que consolida la impunidad. —¿Cómo explica la aparición de los restos del escribano Miranda en el predio del Batallón 13? —Nosotros no tomamos parte de nada, eso debería haber sido alguna actividad de los servicios de inteligencia. —¿Los servicios de inteligencia pueden entrar al batallón sin autorización del jefe? —Teóricamente, no, pero si el Comando da la orden de que se permita el acceso, hay que permitirlo. —En la hipótesis de que se hubiera producido esa orden, ¿cómo se efectiviza? —En realidad, si alguien va a entrar al cuartel, antes tiene que haber una orden de arriba que diga por dónde lo debemos dejar pasar. —¿Quién recibiría esa orden? —Yo. —¿Recibió esa clase de comunicación?. —Sí. —¿Cuándo recibió esa comunicación?, ¿y de quién? —Fue el primer año que estuve ahí, en 1975. El comandante en jefe [Julio César] Vadora me dijo que iba a haber una operación de inteligencia, que yo no apoyara ni interviniera de manera alguna y que no iban a ir por el frente. —¿Qué pensó usted respecto a en qué consistió la operación de inteligencia? —Pensé que era algo grave, pero no sé, probablemente a matar a alguno. Pero no pensé mucho. La confesión del general Mario Aguerrondo, comandante del Batallón de Infantería 13, explica las desapariciones de ocho prisioneros del centro de torturas 300 Carlos. Revela cómo se emitía la orden y cómo funcionaba la cadena de mando. Confesiones como esta aparecen en los documentos oficiales -expedientes judiciales, legajos personales, tribunales de honor- y permiten completar la historia de la infamia. Salvo el secreto del destino final de las víctimas, que permanece impenetrable por la debilidad del poder civil frente a la autonomía militar, en una transición de la dictadura a la democracia que se vuelve perenne. De todo esto trata este libro
«Podemos ganar, podemos perder, pero lo que no podemos hacer es abandonar la lucha. Yo la voy a dar hasta mi último suspiro y espero que quienes me acompañan en Cabildo tengan la misma disposición para darla, incluso a costa de nuestras propias vidas personales». -Guido Manini Ríos, mayo 2024. La figura de Guido Manini Ríos emergió en la arena política como la de un “outsider”, y bajo un manto de polémicas e incertidumbres fue ganando terreno en el período electoral que llevó a Luis Lacalle Pou a la presidencia. Finalmente, el aporte de Cabildo Abierto en las elecciones pasadas representó un sorpresivo 11 % de los votos, clave para que la coalición republicana lograra la mayoría en el Parlamento. Pero las «mieles» entre el partido del general devenido en político y los otros sectores partidarios no han sido el rasgo más característico de esa convivencia. De todo esto y mucho más habla esta profusa investigación del periodista Esteban Leonís. Además, realiza una minuciosa reconstrucción de los Manini Ríos como una de las familias fundadoras del Uruguay. También, de los vaivenes personales, militares y políticos que han acompañado a Guido Manini Ríos hasta el hoy, en plena campaña hacia su segunda elección. Un hombre defensor de sus principios y negociador firme con socios y adversarios, que busca mantener un lugar en el juego político contemporáneo.
Este libro representa una mirada particular y comprometida acerca del proceso que dio origen al movimiento revolucionario que irrumpió en el Uruguay durante la década de 1960. Rosencof escribe sobre lo que vivió; su mirada no aspira a la universalidad ni a las verdades objetivas. Desde los orígenes del MLN-Tupamaros, con los encuentros con Sendic en medio de los reclamos cañeros y arroceros de un Uruguay profundo y desconocido, pasando por los hitos de la acción revolucionaria, la cárcel y la tortura, hasta el retorno de la democracia, estas páginas representan una mirada personal, única y reflexiva. Rosencof fue testigo y protagonista, y sus recuerdos crean la trama de una historia que ha sido contada muchas veces, pero nunca desde esta particular perspectiva. En este texto, la primera persona se articula con otras voces y otros enfoques, creando una polifonía que amplifica y converge hacia la pintura de una época clave de nuestra historia
Frente un hombre que ubica «en el principio» de la caída de las instituciones uruguayas a Cuba, Fidel y el Che, es ineludible preguntarse dónde estaba él en aquellos años y qué hizo para sostener —o dejar caer— a esas instituciones como ministro de Industria y Comercio, primero, como ministro de Educación y Cultura, después, y siendo uno de los dirigentes clave del Partido Colorado. El dilema de la historia reciente de Uruguay no es entre la memoria y el olvido, sino entre la verdad y la mentira.Y no es asunto de interpretación: los meros hechos muestran que Sanguinetti creía en el papel preponderante de las Fuerzas Armadas, y aún en diciembre de 1972 —dos meses antes del famoso febrero amargo— afirmaba que entre el poder político y el poder militar existía «una identidad de poderes» para la defensa de la soberanía, y que «con ese espíritu» podrían las Fuerzas Armadas «caminar confiadasen su futuro, y así como supieron luchar y triunfar frente a la sedición también sabrán colaborar con el país para el logro de muchos objetivos nacionales».A tal punto le parecía que existía una identidad de poderes que en agosto de 1973, ya disuelto el Parlamento sometido el aparato de Estado escribía en el diario La Opinión de Buenos Aires que no era momento de «juzgar», sino de analizar, que tal vez Bordaberry todavía podía encontrarle un rumbo económico a la nueva situación.
Dos figuras políticas de naturaleza indómita en un apasionante y revelador diálogo sobre pasado, presente y futuro. El lector se encontrará en Los indomables con la expresión más cercana y familiar de dos líderes políticos cuya influencia excede largamente los límites de su sector y su partido. En estas charlas —a través de las cuales Pablo Cohen vuelve a llevar el arte de la entrevista a su expresión más lograda— José Mujica y Lucía Topolansky hablan como nunca lo hicieron hasta ahora, exponiendo su libertad intelectual con un desenfado capaz de pasar de la comicidad a la emoción más genuina de una página a otra. Las tres secciones que dan forma a este libro —Raíces, Frutos y Semillas— conforman un entrañable recorrido por la vida, el pensamiento y la acción de una pareja imprescindible para comprender desde un ángulo íntimo las últimas cinco décadas de la historia uruguaya. Pragmáticos, intuitivos y ferozmente libres, Mujica y Topolansky no eluden la polémica y ofrecen definiciones punzantes que se asientan en su comprensión del camino que los trajo hasta aquí, pero con la mirada todavía puesta en un horizonte nuevo.
Existen dos Luis. Uno es digno de admiración. Es el deportista, el veterano que aparenta diez años menos, el que a nadie le niega una selfi, el que va a visitar a una anciana desconocida en su cumpleaños o le cumple el sueño a una quinceañera, el que se abraza con negritos del África, el que pasa la Navidad con sus soldados en el extranjero, el que derrota la alopecia, el que sabe qué vestimenta usar en cada ocasión, el que duerme sobre un apero en una estancia, el que pasa por encima de una portera en lugar de abrirla, el que domina una pelota,… o sea, el crack. Este libro habla del otro Luis. Y ese otro es el real.
Los territorios no solo aluden a mapas o referencias geográficas, también constituyen las plataformas en que se radica nuestra vida cotidiana, donde se despliegan nuestros afanes, nuestras preocupaciones, nuestros temas. En esa doble dimensión, sin pretensiones de exhaustividad, este libro trata de algunos de los principales asuntos de ese «nosotros uruguayo» que transita –a su modo– este comienzo vertiginoso y problemático del siglo xxi. En las últimas décadas el país viene teniendo transformaciones silenciosas que se anidan, muchas de ellas, en las claves del territorio. Además de procesos demográficos (como el de las migraciones internas o el de las inmigraciones externas), productivos y económico-sociales, otras transformaciones vienen cambiando los mapas del conocimiento del país y sus configuraciones culturales, trascendiendo la mirada montevideana o metropolitana que se mantiene aún como hegemónica. En esa perspectiva, este libro asume como foco de análisis revelar ese otro país que emerge, con territorios y mapas diversos que se extienden más allá del límite de lo tradicional y que a menudo no percibimos. A partir de recientes investigaciones y aportes –por ejemplo, la información del último censo de población y vivienda–, un sólido cuerpo de reconocidos especialistas examina aspectos claves para re-conocer nuestro país. Territorios constituye un aporte sustancial para reflexionar en torno a los más diversos ámbitos del Uruguay en que vivimos.
¿Cuántas personas caben en una sola? ¿Qué pasa cuando los más confiables también mienten y los mentirosos a veces dicen la verdad? ¿Los victimarios pueden ser víctimas y las víctimas, victimarios? En una historia marcada por las dualidades, este libro es una invitación a reflexionar sobre la percepción que tenemos de nuestra sociedad y a confrontarnos con nuestras propias contradicciones. Gustavo Penadés era un político con una carrera intachable. Con una protagónica actividad parlamentaria y una amplia presencia en los medios, gozaba del respeto de sus correligionarios y de sus adversarios. Sin embargo, su destino cambió drásticamente el martes 28 de marzo de 2023, cuando una mujer trans lo acusó públicamente de pedofilia y explotación sexual. Esta polémica declaración, a la que le siguieron más de una decena de denuncias, desencadenó un torbellino de noticias, opiniones y revelaciones que mantuvo en vilo a la opinión pública, y encerró al respetado senador en una cárcel donde espera su juicio, negándose culpable de crimen alguno. Este libro narra la historia desde todas sus perspectivas. A partir de una profunda y cuidadosa investigación -más de cien personas consultadas y acceso a una amplia gama de fuentes documentales y expedientes reserva dos-, los autores echan luz sobre la vida de Penadés y un turbio entrama do de causas y consecuencias. El exitoso y elogiado ascenso político en paralelo con una vida privada en la que la estigmatización convivía con el abuso y el oculta miento. Las vidas de las personas afectadas para siempre por sus acciones. Los actores secundarios de un oscuro ambiente de explotación que sabemos que existe, pero preferimos no ver. Varios protagonistas de esta historia se manifiestan por primera vez en este libro, aportando información clave para comprender los secretos que subyacen detrás de las apariencias.
El Uruguay suele ser reconocido en Latinoamérica por su sólida democracia y sus pioneros avances en derechos sociales, económicos y culturales. Le distingue también un singularísimo republicanismo laico. Habiendo gobernado dos tercios de la historia nacional, el Partido Colorado le ha impreso, a su institucionalidad, rasgos fundamentales que ya están incorporados a su identidad, a su ADN. Es lo que comúnmente se llama Estado Batllista, centro permanente de los debates y controversias públicas. La ética de la responsabilidad, la laicidad republicana, el feminismo, la garantía de la libertad de expresión, la educación como herramienta para el desarrollo, el concepto de solidaridad social, el internacionalismo, son aspectos claves de las ideas que el Partido Colorado incorporó a su vida democrática. El Dr. Julio María Sanguinetti, con precisión de historiador y su oficio periodístico, aporta con este libro un nuevo mojón a su propuesta de comunicar a las nuevas generaciones las batallas de ideas que han configurado el Uruguay de hoy.
Agudo, preciso y provocador, este trabajo incita una discusión sobre los tiempos actuales, como sociedad y como hombres del mañana. Nuestra ubicación geopolítica, periférica; nuestro tamaño reducido; nuestra cultura conservadora y nostálgica; nuestra relativa cerrazón a la realidad mundial; todo conspira para adormecer a nuestro querido Uruguay. Nadie parece creer que esta elección sea un evento trascendente. Se ve apenas como uno más. Que ocurre solo porque así lo marca el calendario. Nosotros no estamos mal. Tenemos certezas, estabilidad institucional, un gobierno serio, previsibilidad, parámetros económicos razonables… No es poca cosa. Pero tampoco es suficiente y, sobre todo, no está garantizado. El mundo vive grandes cambios y va a una velocidad que no es la nuestra. No se trata de caer en una suerte de creacionismo. Se trata de abrir los ojos a lo que se debe encarar. Siempre hay cambios para enfrentar. Al mismo tiempo, vivimos tiempos de vacíos espirituales, de crisis de valores. Nuestra sociedad está muy marcada por un laicismo esterilizante que va dejando a nuestra democracia sin otro apoyo que la ley de las mayorías, sin otra ley que la positiva, sin otro eje moral que el relativismo o el emotivismo. Hay que retomar los llamados a la reflexión filosófica y teológica. Sin ella el hombre no puede aspirar a una vida plena. El libro apunta a despertar inquietudes, a provocar razonamientos, a sacudir nuestra modorra y nuestra complacencia.
En marzo de 1907, apenas finalizada su primera presidencia, José Batlle y Ordóñez emprendió una nueva aventura junto a su familia: se embarcó rumbo a Europa para radicarse en Francia. Durante los siguientes cuatro años, la tribu de los Batlle Pacheco adoptaría a París como su nuevo hogar, punto de constante retorno para su andar trashumante por el Viejo Continente, que incluyó una travesía por Egipto y Oriente Próximo. Todos los viajes del viaje propone que el lector remonte el siglo que lo separa del subyugante 900, y que atraviese océanos, montañas, desiertos y ciudades para —mediante cartas, postales, fotografías y otros documentos— compartir la experiencia de aquella familia uruguaya que se había alejado de su país para renovar su mirada. Si los viajes suelen encerrar un misterio y una transformación, este libro abre la puerta a la intimidad de una etapa clave para comprender la perspectiva y el impulso que Batlle y Ordóñez le imprimió a su segundo mandato presidencial, al tiempo que nos ofrece un cautivador paseo por el espíritu de una época que le daría forma a la modernidad.
¿Cómo acelerar el crecimiento económico y mejorar el modelo de convivencia de una sociedad integrada y cohesionada como la uruguaya? ¿Cómo reducir la desigualdad y la pobreza sin que eso suponga afectar el crecimiento?
Julio María Sanguinetti es reconocido por sus vastos intereses culturales, que además de la historia y la política le llevan hacia el arte. Amigo de artistas, prologuista permanente de catálogos, divulgador en charlas y artículos,incluso promotor de la creación nacional desde su actividad pública, su vida está atravesada por esa constante pasión. Este libro nos compaña en un recorrido por episodios de una trayectoria junto al arte, a través de textos hoy dispersos, testimonios y recuerdos de un largo medio siglo. Los textos que recogen estas páginas se acompañan de fotografías y reproducciones de obras, que complementan estas memorias que, más allá del testimonio personal del autor, también lo es de lo que el arte ha incorporado a la esencia de nuestro país.
El homicidio es uno de los delitos que logra permanecer en el debate cotidiano de la agenda legislativa. Ello obedece a la importancia que se asigna al bien jurídico vida, y/o a la incapacidad para resolver problemas sociales de tal magnitud que no sea mediante la reforma del Código Penal. Dada la forma ignominiosa de cometerlo y el crecimiento de los homicidios contra las mujeres, la política criminal actual está orientada a endurecer considerablemente las penas, crear agravantes, ampliar el elenco de sujetos pasivos, y restringir derechos excarcelatorios, como forma de desmotivar la acción homicida.
Los debates entre las dos grandes familias ideológicas de republicanos solidaristas y liberales individualistas configuraron el escenario de la principal contienda política e institucional en el Uruguay del largo Novecientos. En el marco de una fuerte disputa, en aquellas décadas se construyó una matriz ciudadana sólida y perdurable, sustentada en el campo ideológico por una síntesis de republicanismo liberal. En su apuesta por consolidar un cambio en el modelo ciudadano, por cargarlo de acentos de republicanismos, por contribuir a forjar una moral laica alternativa, el primer batllismo impulsó una estrategia que, además de expresar sus preferencias ideológicas, se adecuaba con realismo y capacidad prospectiva a las posibilidades transformadoras de su tiempo. ¿Sobre qué agenda polemizaron estas dos grandes familias ideológicas? ¿Cuáles fueron sus propuestas alternativas de sociedad, de nación, de fronteras entre lo público y lo privado, de moral cívica, de educación o de laicidad? ¿Cuáles fueron los motivos que llevaron a periodistas y viajeros a calificar al Uruguay de entonces como "laboratorio de los locos" o "Rusia sudamericana"? ¿En qué sentido aquel país de utopías puede ser un espejo válido para el Uruguay actual? Estas y otras preguntas son consideradas en este libro fundamental.
En Treinta años de stalinismo, el profesor Fernando Aparicio analiza el derrotero del Partido Comunista del Uruguay durante tres décadas (1938-1968). Fue una época convulsa, atravesada por una serie de acontecimientos internacionales y nacionales que, cual efecto dominó, fueron golpeando la apacibilidad de un mundo que desde el punto de vista geopolítico se estaba reconfigurando. El autor desentraña las claves del culto a la personalidad de Stalin y de sus réplicas vernáculas —los héroes y antihéroes de los comunismos «satélites»—, su lado más oscuro y atroz, ese que algunos no vieron o no quisieron ver en pos de una «lucha por la paz», pero que, a fin de cuentas, se convirtió en un hecho irrefutable. Asimismo, aborda la esencia del stalinismo en tanto régimen social, político e ideológico, así como el énfasis en la total subordinación de los comunistas uruguayos a la política exterior soviética y a su sistema. Avances y retrocesos, contradicciones y controversias, y sobre todo mucha discrecionalidad, caracterizaron a la doctrina política del stalinismo que, así como supo entronarse, se desmoronó, dejando en evidencia el fracaso del socialismo real.