En el año 2006 Azucena Berrutti, ministra de Defensa, se apersona sin previo aviso en una unidad militar y se hace con un gigantesco archivo de inteligencia militar microfilmado del período 1985-2005. Ordena un trabajo de digitalización que se concluye en 2009. Luego, hasta 2016, no se promueve ninguna iniciativa o, quizás, se cede al ánimo obstruccionista de quienes quedarían inculpados de actividades ilegales a través de los documentos. En diciembre de 2016 —y hasta agosto de 2018— se instala una comisión investigadora del espionaje ilícito en democracia en la Cámara de Representantes. Esta comisión accede a las casi tres millones de páginas del archivo mencionado y, luego de su estudio, propone y logra el envío de lo actuado a la Justicia.
El título completo del libro es Noticias del golpe de Estado. La toma del poder por los militares en febrero de 1973. "El verdadero golpe de Estado en el Uruguay se produjo el 9 e febrero de 1973, día en que los militares tomaron el poder", afirma el autor en la primera línea de la introducción. Da fe de ello, y su testimonio tiene valor pues fue el periodista a quien el diario El Día confió la cobertura de los hechos ocurridos entre el 8 y el 12 de febrero que significaron la irrupción militar contra el orden constitucional. A sus 19 años, Ricardo J. Lombardo -que luego sería conocido por una intensa actividad política- tenía la curiosidad y frescura para captar cada detalle de lo ocurrido primero en la Casa de Gobierno, y luego en sus guardias periodísticas frente a la residencia oficial de la avenida Suárez y a la base de Boiso Lanza, donde el Presidente de la República Juan María Bordaberry pactó con las Fuerzas Armadas y se pus o al frente de la rebelión. Sus testimonios, que aportan algunas intimidades desconocidos hasta ahora, refuerzan la convicción de que la escalada militar fue alentada por la mayoría de los sectores políticos, y que pocos, muy pocos, se pararon firmes frente a la embestida insurreccional, priorizando la conservación de las instituciones republicano-democráticas. Las revelaciones del autor, su propia investigación realizada con posterioridad y la visión crítica que expone, dan por tierra muchos de los mitos que ha ganado la cultura uruguaya en referencia a estos episodios. Una cabal comprensión de aquellos hechos, llenos de complejidades, matices y debilidades humanas, es fundamental para borrar las líneas divisorias trazadas sobre bases falsas y antojadizas, y que impiden, aún hoy, que la sociedad uruguaya avance sin resquemor.
Rosencof retrata a los protagonistas de las primeras marchas cañeras desde Bella Unión a Montevideo, que desploman la leyenda del Uruguay Suiza de América y retoman la vieja reivindicación artiguista de la tierra para los pobres.
Esteban Valenti plantea en este libro una revisión de su vida, las peripecias que ha tenido a lo largo de los años, y su participación en el accionar político desde diversos ámbitos. Se revela como una personalidad compleja, por momentos contradictoria, que ha dedicado la mayor parte de su existencia a la participación en la actividad política. Este libro finaliza analizando el fracaso del proyecto La Alternativa, y revelando los pormenores de ese proceso.
Un análisis sobre el imaginario dictatorial a partir de los informativos para cine " Uruguay hoy", proyectados en nuestro país entre 1979 y 1984. Dicha fuente audiovisual permite indagar sobre la politica de la dictadura en áreas poco exploradas por la academia, pero que han permanecido en la memoria. El deporte, el discurso tradicionalista, las grande obras públicas, la apuesta a la juventud, el turismo y otros aspectos recorren el libro y permiten aproximarse al " nuevo Uruguay" que la dictadura militar creia estar construyendo...
Una cálida conversación entre Caetano y Ribeiro. Diálogos en espejo, de Pablo Cohen, es un trabajo de una inusual potencia, escrito desde el Uruguay, pero con ecos de universalidad, protagonizado por dos brillantes historiadores que no necesitan presentación: Gerardo Caetano y Ana Ribeiro, quienes, sin rehuir sus diferencias ideológicas, nos invitan a pensar y a combatir toda grieta. Cohen pone en juego aquí lo mejor del bagaje de su oficio periodístico parAconvertirse en el catalizador perfecto de un recorrido por algunos momentos clave de la construcción de la orientalidad desde Artigas hasta la fecha; la socialdemocracia y la democracia republicana como señas de nuestra identidad; el rol del historiador en el universo de la posverdad; la literatura como motor para una posible ética del humanismo, y el legado imperecedero de una serie de magníficos pensadores. Esos son solo algunos de los elementos que se entrelazan en estas entrevistas profundas, dinámicas y atemporales, en las que también hay lugar para el abordaje de temas polémicos y actuales, como el debate en torno a la eutanasia, el fenómeno de lo políticamente correcto, el abuso del marketing político, los regímenes de Cuba, Venezuela y Nicaragua, y las presidencias de Tabaré Vázquez, José Mujica y Luis Lacalle Pou. Caetano, Ribeiro y Cohen nos invitan a redescubrir el arte de la conversación, al punto de que al leerlos nos sentimos presentes en su mesa, como silenciosos partícipes de un encuentro en el que se nos ha reservado un rol esencial: el de continuar esa conversación más allá de los márgenes de estas páginas.
Un grupo de tupamaros que lleva varios años en la cárcel decide enviar un documento político a sus compañeros que están libres, en el exterior. Encuentran inspiración en el libro Historia de dos ciudades, de Charles Dickens, donde se menciona a veintitrés mujeres guillotinadas, que fueron simpatizantes de la Revolución Francesa y creadoras de un lenguaje cifrado en las calcetas que tejían para los conspiradores contra el despotismo monárquico. Doscientos años después, los presos comienzan a tejer un tapiz en clave, con puntos de colores, que contenga el preciado mensaje. El tapiz debía sortear la censura para llegar hasta los destinatarios dispersos por el mundo, al igual que la clave de letras y colores que les permitirá descifrarlo. Luis Mazzeo, Mario Mazzeo y Augusto Gregori recuperan la historia del tapiz y otras que transcurren en los mundos carcelarios, pero este no es un libro más sobre los tupamaros, sino una operación de rescate testimonial y reflexiva sobre la política en el Uruguay, desde la segunda mitad del siglo XX hasta el presente. Se intenta generar una sana discusión sobre el antes y el ahora del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros, registrando y enfrentando muchos lugares comunes de la política y el periodismo, donde no han faltado fábulas e invenciones que distorsionan la imagen y la razón de ser de ese movimiento político. En este largo recorrido se habla del gobierno y del poder, de las transformaciones en el MLN y en toda la izquierda, de los desaciertos de la política militar, del Pepe y el Ñato, de la impunidad y el Punto Final, y de la siempre posible confluencia entre la Inteligencia y la razón. Entrelazando recorridos personales y debates históricos, los autores intentan exponer los pensamientos y los sentimientos de una generación. Coinciden en que “a la izquierda le hace falta un debate profundo y honesto, que le permita comprometerse en la apertura de espacios de discusión y reflexión política, para que nuevas generaciones puedan construir su proyecto, y tejer su propio tapiz”.
La historia oficial del MLN es la historia de un triunfo, no de una derrota, y está basada en el sobreentendido de que el sacrificio era ineludible para construir una sociedad sin ricos ni pobres. Los demás partidos y organizaciones de izquierda aspiraban, conscientes o por ingenuidad, a reformar el capitalismo. Entregar la vida por un ideal de justicia; cumplir con el mandato guevarista de crear aquí uno de los tantos Vietnam; ser parte de la gran llamarada, exime de toda culpa y por ello será recordado con veneración. El 16 de marzo de 1985, José Mujica hizo una promesa a sus antiguos compañeros: Ellos (los viejos dirigentes) servirían como el palito donde la colmena se volvería a juntar. Hermosa metáfora, típica de Mujica. Quienes lo escucharon con ojos húmedos, hoy sienten que han vivido un doble fracaso: el de la derrota y el de la orfandad por parte de la organización a la que le entregaron sus mejores años. Este libro habla de eso, de armas y de abandono de las armas. Habla de lo que pasó en este país con la guerrilla a la que pertenecí, y de la renuncia a seguir por aquel camino loco. No fue fácil, murieron muchos amigos y compañeros con un sueño noble sin cumplir. No fue fácil aceptar la realidad, porque en esa realidad también cuentan los sentimientos de tantos años y el recuerdo que permanece es la persistencia de las voces, las miradas y los afectos acumulados. Nuestra decisión le costó mucho a este país, demasiado. Seguramente hubiese sido distinto de haber hecho caso al Che Guevara cuando habló en el Paraninfo de la Universidad, en 1961.
RELIGIÓN Y POLÍTICA EN EL URUGUAY DE LA GUERRA FRÍA ¿Cuántos Cristos habitan Latinoamérica? ¿A qué responden las diversas narrativas y representaciones sobre el mensaje de Jesús? Quizás haya tantos Cristos como mensajes sobre él se quieran dar; lo que es seguro, es que todos encierran un contenido político. La polarización política que generó la guerra fría tuvo su correlato religioso, que provocó incluso la infiltración de la CIA y el KGB en instituciones eclesiales, con el objetivo de espiar, cooptar o influir a sus integrantes. En Uruguay las iglesias no permanecieron indiferentes al enfrentamiento entre Estados Unidos y la Unión Soviética, y muchos sectores tomaron partido por uno u otro de los polos, lo que generó confrontaciones a la interna de las instituciones. Así se tejió un complejo mapa de posiciones. Por un lado, religiosos que en busca de la transformación social participaron de la teología de la liberación, el comunitarismo, la educación popular, y adhirieron a la no violencia revolucionaria o incluso a la lucha armada. Por el otro, actores eclesiales y estatales que, enmarcados en la doctrina de la seguridad nacional de Estados Unidos, dedicaron aquellos años a combatir la «infiltración comunista» en las iglesias, y se posicionaron en defensa de la sociedad «occidental y cristiana». A través de variada documentación y decenas de testimonios, este libro constituye hasta ahora el acercamiento más profundo al pensamiento y acción de las iglesias y sus fieles durante los años que duró el conflicto. Nicolas Iglesias Schneider Nació en Montevideo en 1983. Es licenciado en Trabajo Social y maestrando en Historia Política por la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República (Uruguay). Cursó estudios en teología y ciencias de la religión en Argentina y Costa Rica y posee un amplio conocimiento del mundo eclesial latinoamericano. Desde el 2010 se desempeña como columnista sobre temas de religión y política en diversos medios de comunicación. Es director del proyecto sobre fe y derechos humanos «Fe en la Resistencia» y del documental del mismo nombre. Dirige el portal Los dioses están locos. Es consultor para ONGs y organismos internacionales en temas de religión y derechos humanos, y coordinador del proyecto para jóvenes Espacio VAR (Voluntariado, Arte y Reflexión).
¿Cómo se financia la actividad científica en un país como Uruguay? ¿Qué pasa cuando se acepta dinero de gobiernos extranjeros y organizaciones internacionales para impulsar esas actividades? ¿Y qué sucede si se lo rechaza? ¿Qué opinaron los universitarios sobre esos temas en los años sesenta del siglo pasado? ¿Qué opciones tenían? ¿De quién aceptaron plata y para qué la usaron? ¿Se puede hacer ciencia en tiempos de radicalización política? ¿Qué tuvo que ver todo esto con la fundación del Frente Amplio? Vania Markarian formula preguntas fundamentales, y en el intento de responderlas cobran vida los más famosos hombres de las ciencias y las letras de esa época, así como sus jóvenes discípulos, un puñado de editores, periodistas, gestores culturales, militantes, dirigentes políticos y algunos itinerantes funcionarios internacionales. Sus pasiones, convicciones, estrategias y contradicciones son parte de esta historia. Hasta la CIA aparece de modo algo tangencial en esa trama de intereses y quebrantos.
Eduardo Perotti relata el camino transitado como pediatra de INAU junto a los niños, niñas y adolescentes que extinguieron su inocencia en el río de la violencia y el abandono familiar. Nos narra con espíritu catalizador historias conmovedoras que, aunque todos conozcamos, quizás preferimos olvidar. Busca los motivos por los cuales tantos jóvenes se encadenan al dolor, al abuso y al consumo. Es imposible erradicar la pobreza, la drogadicción y la delincuencia sin políticas de inclusión social familiar y de universalización educativa, sostiene. En su prólogo, el Dr. Roberto Canessa apunta: «En estas páginas hay mucho para meditar, mucho para pensar y, evidentemente, nos va a revolver el alma, porque vamos a llegar a rincones de nuestro interior que no conocemos. Creo que es un buen ejercicio. No pretendo que dejes las lágrimas que este libro te provoque, pero sí que busques alguna acción para ayudar en esta terrible problemática que nos aqueja». El autor advierte que al sistema político parece importarle poco que nada crezca a la sombra de las rejas y que los jóvenes privados de libertad no tengan la resiliencia necesaria para superar la exclusión social. Por estas páginas desfilan las voces de cuatro expresidentes de Uruguay que jugaron un rol fundamental en diferentes momentos históricos. Estas crónicas nos conducen por un camino de esperanza y solidaridad en que no sobran las palabras que acolchonen el sufrimiento de los jóvenes despojados de sus sueños. Pintan la realidad con todos los colores posibles, aun aquellos más oscuros, con la esperanza de que el lector no sea el mismo cuando llegue a la página final.
Ser blancos hoy significa ir con la verdad por mas que duela, y querer cambiar el Uruguay para mejor, construyendo un país que distribuya oportunidades no ingresos, y que así genere hombres libres, no esclavos de la caridad pública. Ser blancos, significa confiar en el partido de lo posible y enamorar a otros para que lo hagan, significa desnudar los discursos que encierran utopías irrealizables. Ser blancos es ser parte de un partido donde se respeta a todos, especialmente al distinto, y donde se sabe plantar cara a la intolerancia.
Este libro propone una indagatoria sobre los lugares de la política en las primeras décadas del siglo XIX en la ciudad de Montevideo. Parte del interés por conocer más y mejor un período y un espacio que han sido transitados mayoritariamente por una historiografía de cuño tradicionalista y nacionalista, y propone recuperar la contingencia de un tiempo de intensidades e incertidumbres, de revoluciones y contrarrevoluciones, de sitiadores y sitiados, de penurias y esperanzas, de cambios, expectativas y miedos, de disrupción del orden y de utopías. Los lugares de la política. Grupos de opinión, milicias y clases populares en Montevideo entre fines de la colonia y los inicios del Estado Oriental, de Pablo Ferreira, fue el trabajo ganador en 2021 del concurso de tesis de posgrado sobre historia uruguaya convocado por la Asociación Uruguaya de Historiadores, concurso que da lugar a la colección Tesis de Historia, de la que este libro forma parte. Alex Borucki, Inés Cuadro y Rodolfo Porrini, integrantes del jurado, señalaron que el texto de Ferreira aporta un “renovado examen sobre las clases subalternas, la compleja transición hacia un liberalismo en clave popular en el siglo XIX en Hispanoamérica y sobre la extensión de los derechos de ciudadanía con base en la participación de milicias urbanas”.
¿El Frente Amplio perdió audacia y desarrolló miedo al cambio? ¿Depende de los titulares de prensa, de las encuestas y no de las otrora efervescentes discusiones con argumentos? ¿Admitió la soberbia como estilo de algunos dirigentes? ¿Se supeditó a líderes carismáticos y desmovilizó a los frentistas antes tan vitales en su desarrollo? ¿Fagocita a las posiciones de izquierda en su seno? ¿Está ganando el neoliberalismo la batalla cultural, incluso dentro del partido? A estas preguntas el autor responde afirmativamente. Y, además, nos plantea muchos otros temas revulsivos. Analiza cuidadosamente el año 1984 y llega a la conclusión de que en ese tiempo de vorágine, el Pacto del Club Naval y el verticalismo de Seregni supeditaron las fuerzas vitales de la extraordinaria movilización social a la estrategia acordada por el general y el Partido Colorado. Y fundamenta que ese fue el comienzo de los males actuales. «Ese año fue como un túnel de montaña: por este lado entró un pueblo batallador, a veces audaz, rebelde al lazo, y por el otro salieron las disciplinadas cohortes en formación ordenada y a tranco reposado. Por un lado entraron los luchadores, los reclamadores, con sus perros cimarrones, desprolijos a lo Otorgués, y por el otro salieron los cabildantes, bien vestidos, llenos de gestos, frases vacuas y verdades falsas».
Un ciudadano chileno entra a Uruguay en 1991 con un nombre falso y custodiado por militares. La Justicia de su país lo requiere como testigo en un paradigmático atentado del régimen de Pinochet — una explosión que sacudió el barrio de las embajadas de Washington D. C.—, pero eso no es todo lo que él sabe. Permanece oculto en Montevideo mientras Interpol lo busca. La situación se complica cuando decide volver a Chile para prestar testimonio. No se lo permiten. A fines de 1992, sus captores lo trasladan a un balneario de la Costa de Oro. En el verano de 1993, Pinochet visita Uruguay. Poco tiempo después, al testigo se lo traga la tierra. Horacio Solla es el antropólogo forense que identificó los restos del bioquímico chileno Eugenio Berríos hallados en las dunas de El Pinar en abril de 1995. Luego de los primeros estudios que Solla realizó sobre los huesos del exagente de la policía secreta de la dictadura de Pinochet, estos permanecieron en un armario de la Morgue Judicial frente al laboratorio del antropólogo, hasta que en octubre de 1995 decidió volver al caso, impulsado por el deseo de desentrañar el misterio que guardaban. Su investigación descorrió el velo de un relato macabro. A treinta años del hallazgo de los restos de Berríos, este libro reconstruye su historia al tiempo que revela un intrincado aparato de terror, impunidad y encubrimiento que oscureció el regreso a la democracia de los países en los que operó el Plan Cóndor.
La sociedad siempre ha asociado la escritura con la evidencia. Los hechos quedan verificados en la medida que son escritos. La base de este libro es la recopilación, selección y edición de artículos de prensa y de revista, escritos y publicados por pablo ney ferreira en distintos medios gráficos, locales e internacionales.
Gonzalo Varela observa y analiza los acontecimientos político-históricos acaecidos entre febrero y junio de 1973 en Uruguay. A 50 años del golpe de Estado propone un nuevo punto de vista en el análisis de los sucesos y una precisión en la mirada que pueden cambiar las conclusiones hasta ahora aceptadas como únicas. Hechos y protagonistas emergen a partir de una relectura que pone en crisis la forma de entender el pasado aceptada hasta ahora. En la cúpula o en la base algunos actores se vieron enfrentados a dilemas que, en el Uruguay de poco tiempo atrás, hubieran sido impensables y frente a los cuales supieron o no cumplir. En los tiempos oscuros se puede dar lo mejor o lo peor de sí, pero para el ser común y corriente la mayoría lo probable puede ser una combinación; o quizás nada: la pasividad expectante. El golpe más largo medio siglo después significa un aporte nuevo y riguroso sobre un hecho que, aun perteneciendo lejano al «pasado reciente», se actualiza con vigor en nuestro presente político.
A partir del proyecto CRUZAR, de la Facultad de Información y Comunicación (FIC), durante dos años los autores realizaron una exhaustiva investigación sobre algunos importantes episodios de la lucha interna por el poder entre facciones militares rivales, que se desarrollaron a lo largo del proceso dictatorial. Esa lucha, en ocasiones sangrienta, tuvo una doble finalidad: el control de toda la actividad del Estado, y simultáneamente el enriquecimiento personal facilitado por los negociados de toda especie, desde los chantajes, el contrabando el trasiego de dólares hacia paraísos fiscales, hasta el vaciamiento total de empresas estatales. Episodios mafiosos se solaparon -y se enmascararon- en la "guerra contra la sedición" y la represión sistemática a todo el movimiento antidictatorial. "¿Qué es peor -se preguntan los autores-, enriquecerse con la excusa de la defensa de la nación, o asesinar a sangre fría para dirimir combates supuestamente ideológicos?". Algunos de esos episodios fueron calificados como "delitos económicos", y por tanto excluidos de los beneficios de la ley de caducidad. Pero la decisión presidencial de archivar esas denuncias con el conjunto de las causas sobre los crímenes de lesa humanidad, configuró una doble cara de la impunidad, que de rebote protegió también a los técnicos y amanuenses civiles de la dictadura.
En "Milicos y tupas" Leonardo Haberkorn narra la historia de tres protagonistas de la guerra entre las Fuerzas Armadas y el Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros: un militar y dos guerrilleros. El hoy coronel retirado Luis Agosto fue capitán durante el enfrentamiento. Es el primer oficial del Ejército que acepta contar con nombre y apellido sus vivencias antes, durante y después del combate. Afirma que lo hace como un aporte a la reconciliación nacional. Los años de violencia política, el uso que entonces hizo el gobierno de las Fuerzas Armadas como rompehuelgas, su ilusión con las primeras acciones tupamaras, el posterior combate, el miedo a morir, los interrogatorios, los apremios, la tortura, los excesos, Agosto habla sobre todos los temas y Haberkorn no omite ninguna pregunta. El profesor de historia Armando Miraldi fue un cuadro medio del MLN, con responsabilidades en la organización. No se arrepiente de haber sido guerrillero, pero lamenta los muchos errores cometidos y las vidas que costaron. Vivió de cerca episodios dolorosos: la muerte de amigos queridos y el asesinato de Roque Arteche, sobre el que aporta nuevos elementos. El contador Carlos Koncke siempre quiso hacer la revolución. Por eso, cuando el general Velasco Alvarado estableció una dictadura militar de izquierda en Perú en 1968, allá fue. Su entusiasmo se vio recompensado y llegó a encargarse de una radical reforma agraria. El MLN lo fue a buscar a Perú: querían aprovechar su experiencia una vez que fueran gobierno. Koncke volvió pero el MLN que descubrió no se parecía en nada a lo que había imaginado. Agosto, Miraldi y Koncke coincidieron en 1972 en el cuartel de Artillería conocido como "La Paloma", en el Cerro. Agosto era capitán de Inteligencia. Miraldi y Koncke eran tupamaros presos. Los tres participaron de la tregua que militares y guerrilleros llevaron adelante durante varios meses ese año. Haberkorn investiga en profundidad ese episodio que dio lugar a las situaciones más sorprendentes: hasta clases de marxismo de dictaron dentro de La Paloma. Además del testimonio de los tres protagonistas, el libro recoge la visión de otros militares, guerrilleros, políticos, ciudadanos que fueron testigos de episodios clave. Cartas y diarios personales completan la documentación de un libro que, pese a su densidad informativa, no deja de ser ágil y de lectura absorbente. La corrupción política, las diferencias y coincidencias entre tupamaros y militares, la participación de cuadros del MLN en los interrogatorios a los detenidos por delitos económicos durante la tregua, la tortura, los distintos límites que se fijaron los oficiales del Ejército, la existencia de nazis dentro de las Fuerzas Armadas, la cárcel, la dictadura, las respectivas historias oficiales establecidas por cada bando, los falsos mitos y la vida posterior de los "veteranos de guerra" son algunos de los temas que plantea este libro apasionante y removedor. Útil para entender el pasado y el presente del Uruguay.