RELIGIÓN Y POLÍTICA EN EL URUGUAY DE LA GUERRA FRÍA ¿Cuántos Cristos habitan Latinoamérica? ¿A qué responden las diversas narrativas y representaciones sobre el mensaje de Jesús? Quizás haya tantos Cristos como mensajes sobre él se quieran dar; lo que es seguro, es que todos encierran un contenido político. La polarización política que generó la guerra fría tuvo su correlato religioso, que provocó incluso la infiltración de la CIA y el KGB en instituciones eclesiales, con el objetivo de espiar, cooptar o influir a sus integrantes. En Uruguay las iglesias no permanecieron indiferentes al enfrentamiento entre Estados Unidos y la Unión Soviética, y muchos sectores tomaron partido por uno u otro de los polos, lo que generó confrontaciones a la interna de las instituciones. Así se tejió un complejo mapa de posiciones. Por un lado, religiosos que en busca de la transformación social participaron de la teología de la liberación, el comunitarismo, la educación popular, y adhirieron a la no violencia revolucionaria o incluso a la lucha armada. Por el otro, actores eclesiales y estatales que, enmarcados en la doctrina de la seguridad nacional de Estados Unidos, dedicaron aquellos años a combatir la «infiltración comunista» en las iglesias, y se posicionaron en defensa de la sociedad «occidental y cristiana». A través de variada documentación y decenas de testimonios, este libro constituye hasta ahora el acercamiento más profundo al pensamiento y acción de las iglesias y sus fieles durante los años que duró el conflicto. Nicolas Iglesias Schneider Nació en Montevideo en 1983. Es licenciado en Trabajo Social y maestrando en Historia Política por la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República (Uruguay). Cursó estudios en teología y ciencias de la religión en Argentina y Costa Rica y posee un amplio conocimiento del mundo eclesial latinoamericano. Desde el 2010 se desempeña como columnista sobre temas de religión y política en diversos medios de comunicación. Es director del proyecto sobre fe y derechos humanos «Fe en la Resistencia» y del documental del mismo nombre. Dirige el portal Los dioses están locos. Es consultor para ONGs y organismos internacionales en temas de religión y derechos humanos, y coordinador del proyecto para jóvenes Espacio VAR (Voluntariado, Arte y Reflexión).
¿El Frente Amplio perdió audacia y desarrolló miedo al cambio? ¿Depende de los titulares de prensa, de las encuestas y no de las otrora efervescentes discusiones con argumentos? ¿Admitió la soberbia como estilo de algunos dirigentes? ¿Se supeditó a líderes carismáticos y desmovilizó a los frentistas antes tan vitales en su desarrollo? ¿Fagocita a las posiciones de izquierda en su seno? ¿Está ganando el neoliberalismo la batalla cultural, incluso dentro del partido? A estas preguntas el autor responde afirmativamente. Y, además, nos plantea muchos otros temas revulsivos. Analiza cuidadosamente el año 1984 y llega a la conclusión de que en ese tiempo de vorágine, el Pacto del Club Naval y el verticalismo de Seregni supeditaron las fuerzas vitales de la extraordinaria movilización social a la estrategia acordada por el general y el Partido Colorado. Y fundamenta que ese fue el comienzo de los males actuales. «Ese año fue como un túnel de montaña: por este lado entró un pueblo batallador, a veces audaz, rebelde al lazo, y por el otro salieron las disciplinadas cohortes en formación ordenada y a tranco reposado. Por un lado entraron los luchadores, los reclamadores, con sus perros cimarrones, desprolijos a lo Otorgués, y por el otro salieron los cabildantes, bien vestidos, llenos de gestos, frases vacuas y verdades falsas».
Frente un hombre que ubica «en el principio» de la caída de las instituciones uruguayas a Cuba, Fidel y el Che, es ineludible preguntarse dónde estaba él en aquellos años y qué hizo para sostener —o dejar caer— a esas instituciones como ministro de Industria y Comercio, primero, como ministro de Educación y Cultura, después, y siendo uno de los dirigentes clave del Partido Colorado. El dilema de la historia reciente de Uruguay no es entre la memoria y el olvido, sino entre la verdad y la mentira.Y no es asunto de interpretación: los meros hechos muestran que Sanguinetti creía en el papel preponderante de las Fuerzas Armadas, y aún en diciembre de 1972 —dos meses antes del famoso febrero amargo— afirmaba que entre el poder político y el poder militar existía «una identidad de poderes» para la defensa de la soberanía, y que «con ese espíritu» podrían las Fuerzas Armadas «caminar confiadasen su futuro, y así como supieron luchar y triunfar frente a la sedición también sabrán colaborar con el país para el logro de muchos objetivos nacionales».A tal punto le parecía que existía una identidad de poderes que en agosto de 1973, ya disuelto el Parlamento sometido el aparato de Estado escribía en el diario La Opinión de Buenos Aires que no era momento de «juzgar», sino de analizar, que tal vez Bordaberry todavía podía encontrarle un rumbo económico a la nueva situación.
Este libro es tramposo, porque simula ser una coleccíon de dibujos de humor, cuando en realidad es un libro de historia. Un libro que cuenta lo ocurrido en los benditos 40 años de democracia transcurridos entre 1985 y 2025. Lo cuenta apoyado en la enorme ventaja de no ser una mirada hacia atrás, sino una crónica en tiempo real.
Ser blancos hoy significa ir con la verdad por mas que duela, y querer cambiar el Uruguay para mejor, construyendo un país que distribuya oportunidades no ingresos, y que así genere hombres libres, no esclavos de la caridad pública. Ser blancos, significa confiar en el partido de lo posible y enamorar a otros para que lo hagan, significa desnudar los discursos que encierran utopías irrealizables. Ser blancos es ser parte de un partido donde se respeta a todos, especialmente al distinto, y donde se sabe plantar cara a la intolerancia.
Este libro representa una mirada particular y comprometida acerca del proceso que dio origen al movimiento revolucionario que irrumpió en el Uruguay durante la década de 1960. Rosencof escribe sobre lo que vivió; su mirada no aspira a la universalidad ni a las verdades objetivas. Desde los orígenes del MLN-Tupamaros, con los encuentros con Sendic en medio de los reclamos cañeros y arroceros de un Uruguay profundo y desconocido, pasando por los hitos de la acción revolucionaria, la cárcel y la tortura, hasta el retorno de la democracia, estas páginas representan una mirada personal, única y reflexiva. Rosencof fue testigo y protagonista, y sus recuerdos crean la trama de una historia que ha sido contada muchas veces, pero nunca desde esta particular perspectiva. En este texto, la primera persona se articula con otras voces y otros enfoques, creando una polifonía que amplifica y converge hacia la pintura de una época clave de nuestra historia
La sociedad siempre ha asociado la escritura con la evidencia. Los hechos quedan verificados en la medida que son escritos. La base de este libro es la recopilación, selección y edición de artículos de prensa y de revista, escritos y publicados por pablo ney ferreira en distintos medios gráficos, locales e internacionales.
“Desaparecidos” es una crónica exhaustiva que, por primera vez, relata en su conjunto la búsqueda de los cementerios clandestinos, con sus aciertos y sus frustraciones, en el contexto de la omertà militar y la complicidad política que consolida la impunidad. —¿Cómo explica la aparición de los restos del escribano Miranda en el predio del Batallón 13? —Nosotros no tomamos parte de nada, eso debería haber sido alguna actividad de los servicios de inteligencia. —¿Los servicios de inteligencia pueden entrar al batallón sin autorización del jefe? —Teóricamente, no, pero si el Comando da la orden de que se permita el acceso, hay que permitirlo. —En la hipótesis de que se hubiera producido esa orden, ¿cómo se efectiviza? —En realidad, si alguien va a entrar al cuartel, antes tiene que haber una orden de arriba que diga por dónde lo debemos dejar pasar. —¿Quién recibiría esa orden? —Yo. —¿Recibió esa clase de comunicación?. —Sí. —¿Cuándo recibió esa comunicación?, ¿y de quién? —Fue el primer año que estuve ahí, en 1975. El comandante en jefe [Julio César] Vadora me dijo que iba a haber una operación de inteligencia, que yo no apoyara ni interviniera de manera alguna y que no iban a ir por el frente. —¿Qué pensó usted respecto a en qué consistió la operación de inteligencia? —Pensé que era algo grave, pero no sé, probablemente a matar a alguno. Pero no pensé mucho. La confesión del general Mario Aguerrondo, comandante del Batallón de Infantería 13, explica las desapariciones de ocho prisioneros del centro de torturas 300 Carlos. Revela cómo se emitía la orden y cómo funcionaba la cadena de mando. Confesiones como esta aparecen en los documentos oficiales -expedientes judiciales, legajos personales, tribunales de honor- y permiten completar la historia de la infamia. Salvo el secreto del destino final de las víctimas, que permanece impenetrable por la debilidad del poder civil frente a la autonomía militar, en una transición de la dictadura a la democracia que se vuelve perenne. De todo esto trata este libro
Una cálida conversación entre Caetano y Ribeiro. Diálogos en espejo, de Pablo Cohen, es un trabajo de una inusual potencia, escrito desde el Uruguay, pero con ecos de universalidad, protagonizado por dos brillantes historiadores que no necesitan presentación: Gerardo Caetano y Ana Ribeiro, quienes, sin rehuir sus diferencias ideológicas, nos invitan a pensar y a combatir toda grieta. Cohen pone en juego aquí lo mejor del bagaje de su oficio periodístico parAconvertirse en el catalizador perfecto de un recorrido por algunos momentos clave de la construcción de la orientalidad desde Artigas hasta la fecha; la socialdemocracia y la democracia republicana como señas de nuestra identidad; el rol del historiador en el universo de la posverdad; la literatura como motor para una posible ética del humanismo, y el legado imperecedero de una serie de magníficos pensadores. Esos son solo algunos de los elementos que se entrelazan en estas entrevistas profundas, dinámicas y atemporales, en las que también hay lugar para el abordaje de temas polémicos y actuales, como el debate en torno a la eutanasia, el fenómeno de lo políticamente correcto, el abuso del marketing político, los regímenes de Cuba, Venezuela y Nicaragua, y las presidencias de Tabaré Vázquez, José Mujica y Luis Lacalle Pou. Caetano, Ribeiro y Cohen nos invitan a redescubrir el arte de la conversación, al punto de que al leerlos nos sentimos presentes en su mesa, como silenciosos partícipes de un encuentro en el que se nos ha reservado un rol esencial: el de continuar esa conversación más allá de los márgenes de estas páginas.
El homicidio es uno de los delitos que logra permanecer en el debate cotidiano de la agenda legislativa. Ello obedece a la importancia que se asigna al bien jurídico vida, y/o a la incapacidad para resolver problemas sociales de tal magnitud que no sea mediante la reforma del Código Penal. Dada la forma ignominiosa de cometerlo y el crecimiento de los homicidios contra las mujeres, la política criminal actual está orientada a endurecer considerablemente las penas, crear agravantes, ampliar el elenco de sujetos pasivos, y restringir derechos excarcelatorios, como forma de desmotivar la acción homicida.
¿Cómo acelerar el crecimiento económico y mejorar el modelo de convivencia de una sociedad integrada y cohesionada como la uruguaya? ¿Cómo reducir la desigualdad y la pobreza sin que eso suponga afectar el crecimiento?
Un ciudadano chileno entra a Uruguay en 1991 con un nombre falso y custodiado por militares. La Justicia de su país lo requiere como testigo en un paradigmático atentado del régimen de Pinochet — una explosión que sacudió el barrio de las embajadas de Washington D. C.—, pero eso no es todo lo que él sabe. Permanece oculto en Montevideo mientras Interpol lo busca. La situación se complica cuando decide volver a Chile para prestar testimonio. No se lo permiten. A fines de 1992, sus captores lo trasladan a un balneario de la Costa de Oro. En el verano de 1993, Pinochet visita Uruguay. Poco tiempo después, al testigo se lo traga la tierra. Horacio Solla es el antropólogo forense que identificó los restos del bioquímico chileno Eugenio Berríos hallados en las dunas de El Pinar en abril de 1995. Luego de los primeros estudios que Solla realizó sobre los huesos del exagente de la policía secreta de la dictadura de Pinochet, estos permanecieron en un armario de la Morgue Judicial frente al laboratorio del antropólogo, hasta que en octubre de 1995 decidió volver al caso, impulsado por el deseo de desentrañar el misterio que guardaban. Su investigación descorrió el velo de un relato macabro. A treinta años del hallazgo de los restos de Berríos, este libro reconstruye su historia al tiempo que revela un intrincado aparato de terror, impunidad y encubrimiento que oscureció el regreso a la democracia de los países en los que operó el Plan Cóndor.
Gonzalo Varela observa y analiza los acontecimientos político-históricos acaecidos entre febrero y junio de 1973 en Uruguay. A 50 años del golpe de Estado propone un nuevo punto de vista en el análisis de los sucesos y una precisión en la mirada que pueden cambiar las conclusiones hasta ahora aceptadas como únicas. Hechos y protagonistas emergen a partir de una relectura que pone en crisis la forma de entender el pasado aceptada hasta ahora. En la cúpula o en la base algunos actores se vieron enfrentados a dilemas que, en el Uruguay de poco tiempo atrás, hubieran sido impensables y frente a los cuales supieron o no cumplir. En los tiempos oscuros se puede dar lo mejor o lo peor de sí, pero para el ser común y corriente la mayoría lo probable puede ser una combinación; o quizás nada: la pasividad expectante. El golpe más largo medio siglo después significa un aporte nuevo y riguroso sobre un hecho que, aun perteneciendo lejano al «pasado reciente», se actualiza con vigor en nuestro presente político.
Hubo un tiempo en que José Batlle y Ordóñez y el batllismo eran percibidos como «el jacobinismo uruguayo», al decir de Luis Alberto de Herrera en 1910, o como el «socialismo de mandarines», de acuerdo a Carlos Reyles en 1916. También podía ocurrir que un joven senador colorado, Pedro Manini Ríos, se quedara en 1913 con la llave de la mayoría parlamentaria del gobierno, interpelando a su líder y a su partido con la pregunta de «¿Somos socialistas o somos colorados?». Mientras tanto, un gran jurista y empresario, José Irureta Goyena, presidente fundador de la Federación Rural en 1915, sentenciaba que el batllismo era el «inquietismo» y que este «era peor que el socialismo». Y Washington Beltrán advertía en 1918 que Uruguay se estaba transformando en «un cuartel pintado de socialismo», cuestionando la existencia de un «ejército colorado» que marginaba a medio país. Sin embargo, desde la institución militar se tramaban «complots» contra el batllismo, la amenaza del miedo al «motín militar» estaba presente en algunos círculos, mientras los altos oficiales se quejaban de que la palabra «cuartel» «comenzaba a ser impronunciable». En el marco de un Uruguay mucho más debatido de lo que se recuerda, confrontaban dos grandes «familias ideológicas». De ese pleito emergerían procesos que marcarían al país por más de un siglo: la forja de una democracia «republicana liberal» y la construcción temprana de un Estado social anticipatorio. El tiempo revelaría que había fragilidad en algunas raíces de ese «laboratorio», pero también probaría que aquellos fueron tiempos de generaciones excepcionales, en la política y en todos los partidos uruguayos. Como continuación de La República Batllista, este nuevo libro de Gerardo Caetano indaga en múltiples historias, tanto personales como colectivas, en una urdimbre apasionante que constituye un espejo de época que no deja de interpelar. Con el foco puesto en las genealogías del liberalismo conservador, esta obra propone al lector un «viaje» tal vez inesperado, por un pasado inusualmente presente entre los uruguayos contemporáneos.
Existen dos Luis. Uno es digno de admiración. Es el deportista, el veterano que aparenta diez años menos, el que a nadie le niega una selfi, el que va a visitar a una anciana desconocida en su cumpleaños o le cumple el sueño a una quinceañera, el que se abraza con negritos del África, el que pasa la Navidad con sus soldados en el extranjero, el que derrota la alopecia, el que sabe qué vestimenta usar en cada ocasión, el que duerme sobre un apero en una estancia, el que pasa por encima de una portera en lugar de abrirla, el que domina una pelota,… o sea, el crack. Este libro habla del otro Luis. Y ese otro es el real.
Desde la recuperación de la democracia al presente no abundan los estudios o libros de memorias dedicados a reconstruir la épica de la resistencia clandestina de los comunistas a la dictadura dentro de Uruguay y durante los casi 12 años que duró el régimen cívico-militar. El presente libro aporta a la historia política y de partidos reciente del país, centrando su objeto de estudio documentado y testimonial en el Partido Comunista y en su lucha contra el autoritarismo y por la recuperación de la democracia durante el período 1973-1985.
Un grupo de tupamaros que lleva varios años en la cárcel decide enviar un documento político a sus compañeros que están libres, en el exterior. Encuentran inspiración en el libro Historia de dos ciudades, de Charles Dickens, donde se menciona a veintitrés mujeres guillotinadas, que fueron simpatizantes de la Revolución Francesa y creadoras de un lenguaje cifrado en las calcetas que tejían para los conspiradores contra el despotismo monárquico. Doscientos años después, los presos comienzan a tejer un tapiz en clave, con puntos de colores, que contenga el preciado mensaje. El tapiz debía sortear la censura para llegar hasta los destinatarios dispersos por el mundo, al igual que la clave de letras y colores que les permitirá descifrarlo. Luis Mazzeo, Mario Mazzeo y Augusto Gregori recuperan la historia del tapiz y otras que transcurren en los mundos carcelarios, pero este no es un libro más sobre los tupamaros, sino una operación de rescate testimonial y reflexiva sobre la política en el Uruguay, desde la segunda mitad del siglo XX hasta el presente. Se intenta generar una sana discusión sobre el antes y el ahora del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros, registrando y enfrentando muchos lugares comunes de la política y el periodismo, donde no han faltado fábulas e invenciones que distorsionan la imagen y la razón de ser de ese movimiento político. En este largo recorrido se habla del gobierno y del poder, de las transformaciones en el MLN y en toda la izquierda, de los desaciertos de la política militar, del Pepe y el Ñato, de la impunidad y el Punto Final, y de la siempre posible confluencia entre la Inteligencia y la razón. Entrelazando recorridos personales y debates históricos, los autores intentan exponer los pensamientos y los sentimientos de una generación. Coinciden en que “a la izquierda le hace falta un debate profundo y honesto, que le permita comprometerse en la apertura de espacios de discusión y reflexión política, para que nuevas generaciones puedan construir su proyecto, y tejer su propio tapiz”.
Un análisis sobre el imaginario dictatorial a partir de los informativos para cine " Uruguay hoy", proyectados en nuestro país entre 1979 y 1984. Dicha fuente audiovisual permite indagar sobre la politica de la dictadura en áreas poco exploradas por la academia, pero que han permanecido en la memoria. El deporte, el discurso tradicionalista, las grande obras públicas, la apuesta a la juventud, el turismo y otros aspectos recorren el libro y permiten aproximarse al " nuevo Uruguay" que la dictadura militar creia estar construyendo...
En el año 2006 Azucena Berrutti, ministra de Defensa, se apersona sin previo aviso en una unidad militar y se hace con un gigantesco archivo de inteligencia militar microfilmado del período 1985-2005. Ordena un trabajo de digitalización que se concluye en 2009. Luego, hasta 2016, no se promueve ninguna iniciativa o, quizás, se cede al ánimo obstruccionista de quienes quedarían inculpados de actividades ilegales a través de los documentos. En diciembre de 2016 —y hasta agosto de 2018— se instala una comisión investigadora del espionaje ilícito en democracia en la Cámara de Representantes. Esta comisión accede a las casi tres millones de páginas del archivo mencionado y, luego de su estudio, propone y logra el envío de lo actuado a la Justicia.