La Mitología Azteca se rescata y se redescubre cada día, en cada terremoto, en cada obra del Metro, en cada gran construcción, en cada excavación del sistema de aguas, al tiempo que se mantiene viva a través del náhuatl que hablan más de un millón de mexicanos, muchos de ellos en pleno centro del país, alrededor de lo que fue la gran Tenochtitlan. En la presente obra el lector podrá descubrir sus mitos y sus leyendas, y ver con nuevos ojos y más amplias perspectivas, su verdadera esencia: lo que permanece en el contenido a pesar de los aparentes cambios del continente, y rescatar así un conocimiento primordial que escapa de los sincretismos del tiempo, de las manipulaciones inconscientes del hoyismo, y, sobre todo, de los intereses y de las creencias eclesiásticas y eurocéntricas. Una lengua propia otorga identidad y conocimiento, independencia y albedrío, por lo que la lengua Náhuatl ha sido el vehículo del ser y el estar milenario de una tierra prodigiosa, paradójica y contradictoria, y, sin embargo, alegre, cálida y pujante, como sus leyendas, como sus mitos, como sus historias.
La mágica promesa del milagro, y el sacrosanto mito de la salvación Bendita humanidad, que, en la mitología católica, se ha inventado valores que no puede cumplir, y pecados que no puede evitar. Siempre teniendo en cuenta que una cosa es la Iglesia católica, apostólica y romana, con sus discretas virtudes y escandalosos defectos, y otra muy distinta la mitología católica, algo blasfema y popular, que se desprende de ella y ha creado todo un universo fantástico, trascendente y filosófico. En ella se dan cita muchos otros dioses de las más diversas culturas disfrazados de santos, mártires, ángeles y vírgenes, aunque no estén bien vistos por la Curia romana, que solo acepta Un Dios y una sola Ley, pero sí son tolerados y hasta promocionados por las diferentes parroquias de la sincrética cristiandad. Que usted se divierta y lo disfrute. Bendiciones.
Con Hallstatt y La Tène en el centro de Europa, el lusitano gallego en la península ibérica, así como en el resto de Europa hasta llegar a Medio Oriente, y con su presencia y larga estancia en las islas británicas, Gales, Escocia e Irlanda, los celtas y su mitología encantaron al mundo y lo llenaron de magos, brujas, hadas, gnomos y duendes. Magia, ecología y espíritu sano y espiritual, eso es la mitología celta, con un buen grado de humor negro que se burla de los temores de la vida y de la muerte, porque para la mitología celta nada muere, nada se pierde, solo se transforma en un ejercicio de equilibrio mágico y natural permanentemente.
Si hay una mitología que tenga una gran carga espiritual, sin que por ello falte el sentido del humor, la superstición, el romanticismo, la imaginación, el heroísmo, el ingenio y el simbolismo que esconde mensajes dentro de los textos más curiosos, esa es la mitología china. El Tigre y el Dragón, el Rey Mono y la Rata Sabia, la Tortuga Milenaria y la Grulla Dorada son ahora parte de nuestro pensamiento mítico y mágico, sin que el sincretismo religioso haya logrado disfrazarlos de santos católicos. Oriente nos fascina, la mitología china nos impregna, aunque no comprendamos del todo su significado y su influencia, aspecto que en este libro intentaremos subsanar dando algunas de las claves de su contenido, desde el más popular hasta el espiritual, para descubrir así el alma del mundo que se contiene en los mitos y leyendas de la mitología china.
Entre las obras que sirven de introducción para adentrarse en el vasto universo mítico y legendario de la Antigüedad, esta Mitología clásica es sin duda una de las mejores. No solo es un exhaustivo catálogo de divinidades y héroes griegos, adoptados posteriormente por Roma, sino también un admirable ensayo sobre la esencia y el origen de los mitos. A partir de las más diversas fuentes clásicas, Antonio Ruiz de Elvira establece un relato cronológico que permite seguir la evolución de la mitología y comprender la fuerza simbólica que tuvo para los diferentes pueblos helenos y latinos.
Dioses, héroes y espíritus conviven en el fascinante universo de la mitología japonesa. Mitología de Japón es un portal hacia una cultura milenaria, el mundo encantado de los antiguos mitos y leyendas del país del sol naciente. A partir de los textos del clásico Mitos y leyendas de Japón, de Frederick Hadland Davis, este volumen incorpora un corpus selecto de las mejores ilustraciones del arte japonés inspirado en la mitología, ofreciendo una celebración visual que captura la esencia de esta tradición. Desde la creación del mundo y los orígenes de sus dioses hasta las hazañas de héroes épicos y criaturas sobrenaturales, cada leyenda, cada página, contada con un estilo vívido y envolvente, nos abre una ventana a las raíces de Japón.
¿Existen los vampiros? Al menos en el imaginario colectivo, sí, existen y están entre nosotros en diversas formas, tipos y clases, desde los salvajes asesinos en serie como el vampiro de Düsseldorf hasta los refinados y doctos como Jack el Destripador, quien quizá fue en realidad un caza vampiresas, tan frecuentes en el Londres del siglo XIX. Lilith, la que se negó a ser mujer de Adán, está considerada madre de los todos y cada uno de los vampiros y vampiresas que en el mundo han sido desde el principio de los tiempos. Las vampiresas son mucho más poderosas y aún más numerosas que los vampiros masculinos, pero no son amantes del protagonismo como el que tiene Drácula, un simple vampiro por conversión ritual y demoniaca y no por mordida y nacimiento, que gracias a Bram Stoker ha dado lugar a la idea de vampiro moderno que tenemos hoy en día. Para el Dr. Javier Tapia, los vampiros son toda una mitología y, como los mismos libros, una fuente de transmisión de conocimiento de la propia condición humana, la que tan a menudo suele ser más peligrosa que los mismos vampiros.
Desde el principio de los tiempos el hombre ha elevado sus ojos a la bóveda celeste y se ha interrogado sobre los astros. En el mundo griego, la similitud de ciertos conjuntos de estrellas con figuras determinadas llevó a relacionarlos con dioses, héroes y seres presentes en su acervo mítico. Asignado, pese a su más que accidentada proceso de transmisión, a Eratóstenes de Cirene -rector de la biblioteca de Alejandría y versátil intelectual que vivió en la segunda mitad del s. III a.C.-, el opúsculo titulado "Catasterismos" ('transformación en estrellas') no sólo es una muestra inmejorable de esa síntesis, tan propia de la Grecia antigua, entre utilidad y belleza, sino también un precioso acompañante de todo aficionado a observar las estrellas que quiera bucear en la mitología del firmamento. Introducción y traducción de Antonio Guzmán Guerra
La mitología egipcia bien puede considerarse la madre de todas las mitologías tanto por su antigüedad como por su fantástico y fascinante contenido, con miles de años de historia —nadie sabe exactamente cuántos— y un lenguaje dibujado y escrito que bien puede competir con el cuneiforme de los sumerios, y que aún se conserva hoy en día en las paredes de las pirámides, de los templos, de las tumbas y en los papiros. Sus dioses son tan proto-humanos como espirituales, en un bucle espacio temporal de avatares con nombres secretos innombrables y nombres con los que los reconocen los hombres, donde Ra envejece y mengua; Horus es eternamente joven; Seth es héroe y villano; Hathor, madre virgen y bella; Isis, todopoderosa; Osiris, una momia excelsa; Thot, un científico incomprendido; Bastet, una gata deliciosa esotérica; Anubis, un chacal exquisito; Apofis, una serpiente mala y necesaria; Sobek, un noble cocodrilo hambriento; Apis, el buey sensible y luminoso; y unos faraones y faraonas, todos ellos divinos y mitológicos, que mantienen el esplendor del mágico Egipto por más de tres mil años, y lo que resta. La mitología egipcia contiene al eterno Egipto de todos los tiempos.
Los mitos griegos y latinos constituyen un conjunto de relatos de gran variedad temática y formal, cuyo atractivo resulta. En efecto, las aventuras de los héroes, los dioses olímpicos o las bestias fabulosas que recorren los mitos clásicos nos divierten, nos fascinan y nos entretienen hoy igual como probablemente lo hacían en la antigüedad. Sin embargo, han perdido para nosotros la función social, política e incluso religiosa que tenían entonces como formas de explicar y justificar el mundo que nos rodea. Para lograr comprender la importancia que tuvo el mito en la cosmovisión griega y, después, romana es necesario, en primer lugar, definir la naturaleza de este tipo de relatos y contextualizarlos en el marco histórico en que se produjeron, posteriormente hay que comprender las particularidades del lenguaje mítico para apreciar la relevancia que pudieron llegar a tener estos relatos como elementos de identidad y cohesión en las civilizaciones clásicas.
Javier Tapia Rodríguez (Ciudad de México, 1955), Doctor en Sociología y Análisis de las Organizaciones por la Universidad de Barcelona, con cerca de 600 publicaciones, se adentra en esta ocasión en el universo de H.P. Lovecraft a través de sus relatos, frases, cuentos y poemas, para desvelar una de las mitologías modernas con más impacto en el mundo occidental, donde los mitos de Cthulhu abren la puerta al terror y al suspenso desde un caos cósmico inesperado, más allá de todo concepto humano. “Para mí, de verdad, ha sido un honor y un placer escribir este libro, y espero que este placer sea compartido, así como deseo que Lovecraft, en el cuerpo de Randolph Carter y dibujado por Richard Corben, siga existiendo y disfrutando libremente de la eternidad en Dreamland.”
Bienvenidos a la fabulosa mitología hindú, una de las más antiguas, complejas, diversas y fascinantes de las mitologías de la historia de la humanidad, en donde hay seres fantásticos, dioses increíbles, héroes desbordantes, avances tecnológicos voladores e insospechados, e incluso verdadera espiritualidad. Textos sagrados, yoga, astrología, reencarnación, meditación trascendental, budismo, jainismo y sijismo que se mezclan con el eterno hinduismo y prometen la posibilidad de escapar de Samsara, la Rueda de las Reencarnaciones, y gozar, finalmente, de una elevada vida espiritual en paz y armonía eternas, sin los lazos ni los sufrimientos materiales, anímicos y mentales que enfrentamos día a día en esta vida.
Cinco mil años de historia preinca, y seis mil kilómetros de longitud y dos millones y medio de kilómetros cuadrados del Imperio Inca, dan para muchas leyendas, con una lengua unificadora, el Quechua, un solo gobernante y administrador, el gran Inca, un único culto religioso a Inti, el Sol, y un solo Dios Creador de Todas las Cosas, Viracocha, pero con una gran diversidad de mitos, leyendas y tradiciones que van más allá de lo establecido, organizado y ordenado por el Imperio, la Corona Española, la Iglesia Católica, la academia y la ciencia oficial. A menudo la realidad es más legendaria que la mitología, y así ha sido en la confección y desarrollo de este libro, porque adentrarse en la Mitología Inca es como recorrer un chinkana, o laberinto, que en un principio parecía sencillo, pero que, a medida que se avanza en su interior, se va haciendo más complicado e interesante, tanto, que llega un momento en el que ya no se quiere encontrar la salida, sino seguir inmerso y fascinado dentro de él, deseando recorrer más y más pasadizos llenos de maravillas y de sorpresas.
La mitología judía es la madre del judaísmo y de las religiones judeocristianas, como el cristianismo y el islam, en todas sus vertientes y ramas, con el monoteísmo, o la existencia de un solo y verdadero Ser Divino Creador del Universo y fundador de la humanidad. Asimismo, cuenta con una capacidad de cohesión social, fe y hasta fanatismo sin precedentes en el mundo, donde el Pueblo Elegido de Yahvé es el único que tiene derecho a disfrutar de la salvación y elevarse al cielo el día del Juicio Final, dejando al resto de los que se creen seres humanos, los gentiles o los goyim, fuera de tal privilegio, aunque, según esta misma mitología, es muy probable que tengas sangre judía sin saberlo, por lo que, llegado el momento de rendir cuentas al Creador, también podrías gozar de la redención prometida.
«Busco en el pasado una brecha, algo que rescate a la humanidad de su ignorancia y de sus sistemas jerárquicos de opresión, codicia y guerra, porque en el presente no la hay, y, en el futuro, mucho menos». Proverbio maya. ¿Qué fue del gran pueblo maya constructor de las pirámides y conocedor del cero y del devenir de los cielos? ¿Qué pasó en los trescientos años que estuvieron desaparecidos entre el primero y el segundo período? ¿Qué fue de ellos durante los seiscientos u ochocientos años que pasaron entre el segundo y el tercer período? ¿Dónde están o a dónde fueron los mayas que desaparecieron en 1480? La respuesta es «yucatán», es decir, «no lo sé» o «no lo entiendo» en lengua maya. De hecho, y de momento, nadie puede dar una respuesta fidedigna y basada en hechos y datos certeros, porque no hay huesos de los millones, cientos de miles o incluso miles de habitantes de Mayapán, Uxmal y Chichen Itzá. Esperemos que la mitología maya, con sus historias populares y leyendas que han sobrevivido durante milenios entre los pueblos mayenses, nos den, si no una respuesta clara y concisa, sí las claves esenciales de su paradero.
No cabe duda de que la mitología medieval es una de las más ricas, fantásticas y maravillosas de todos los tiempos, entre otras cosas porque bebe de las tradiciones y los mitos populares de milenios anteriores, como la Iliada y la Odisea, y las impagables fábulas de Esopo, y da lugar a los cuentistas más célebres de la historia, como los hermanos Grimm, Christian Andersen y Perrault, entre muchos otros, donde hay desde rebeldía y crítica contra los poderes institucionales, hasta enseñanzas morales muy funcionales para la vida diaria; y con personajes inolvidables, ya sean monstruos, animales, personas a cosas, donde la magia y la imaginación, e incluso el humor, abundan por todas partes y enriquecen tanto al alma como al intelecto, porque no están exentas de valores y conocimiento, a pesar de la Iglesia de su tiempo. ¡Coja su espada cantarina y monte en su brioso corcel para matar al dragón, vencer al mal, salvar al príncipe, o a la princesa, y penetrar en este maravilloso universo!
La mitología nórdica o "vikinga" es menos famosa y popular que la clásica, pero no por ello posee menor interés y atractivo, como numerosas creaciones (de Wagner a J.R.R.Tolkien, de las películas del superhéroe Thor a la serie Vikingos) ponen de manifiesto. Enrique Bernárdez presenta lo esencial de esta mitología en este libro en el que el rigor no está reñido con la amenidad y la divulgación. Después de una introducción que nos proporciona las ideas generales para transitar cómodamente por sus páginas, el autor da cuenta de la organización y el origen del mundo mítico nórdico, presenta a los dioses de época vikinga en dos partes -los Vanes (Niörd, Frey, Freya...) y los dioses ases (Odín, Thor...)-, para pasar al "Crepúsculo" o Destino Final de los dioses, antes de recoger las principales leyendas heroicas. Provista de un utilísimo índice onomástico, la obra concluye con unas notas sobre los usos y abusos de esta mitología, especialmente en el mundo moderno.
La mitología prehispánica es un vasto y fascinante obra que abarca las creencias y leyendas de los pueblos indígenas de América antes de la llegada de los españoles. Estas mitologías son ricas en simbolismos y reflejan una profunda conexión con la naturaleza, el cosmos y los aspectos cotidianos de la vida.
El mito es un fenómeno cultural complejo que puede ser encarado desde varios puntos de vista. En general, es una narración que describe y retrata en lenguaje simbólico el origen de los elementos y supuestos básicos de una cultura. Este libro es un recorrido por los cimientos de la identidad de los pueblos mesoamericanos: los mitos fundadores, las divinidades que crearon y ordenaron el mundo, los ritos y la forma de organizar el tiempo, y, finalmente, los héroes legendarios. Es un viaje, pues, por la memoria sagrada del México antiguo y su complejo y fascinante panteón.
“Roma es hoy”, nos dice el Dr. Tapia, “porque la mitología romana está presente en todo: en el lenguaje, en el calendario, en las estrellas y en los planetas; en la taxonomía y orden de las cosas; en el nombre de los días, en las religiones judeocristianas; en el Antiguo y en el Nuevo Testamento; en nuestra forma de hacer y de pensar y, por supuesto, en el amor, que no es otra cosa que decir Roma de manera inversa.” Comparándola con la Inglaterra del siglo XIX, Roma es hoy, diría también Edward Thompson, el prestigioso historiador inglés, con unas cuantas diferencias debidas a la tecnología, pero, por el resto, el modelo de las sociedades modernas es Roma la Eterna. Incluso con la diversificación del mundo, sus guerras y las nuevas y viejas fronteras. Porque la expansión de las religiones judeocristianas, y de la católica principalmente, sigue siendo en buena medida una expansión de la mitología romana y su anterior Imperio mucho más allá de lo que pudiera haber imaginado nunca la mitología griega. Si creías que la mitología romana es una simple copia de la mitología griega, debes leer este libro. Te llevarás varias sorpresas.