La búsqueda de uno mismo a través del proceso de individuación es el viaje por el que nos conduce el filósofo, psiquiatra y psicólogo junguiano Vicente Rubino. La pregunta “¿Quién soy?” reverbera en el universo existencial desde el “Me he buscado a mí mismo” de Heráclito y el “Conócete a ti mismo” que promovía Sócrates aludiendo a la máxima del templo de Delfos. El desvelamiento de lo que esconden las máscaras de los muchos que somos ante el mundo, la integración de las energías masculina y femenina, el salir de la vida muerta hacia la sabiduría del renacer a nuestra autenticidad, son hitos en el camino que Vicente Rubino ilumina para que despertemos de la inconsciencia. El propósito de esta obra, nos dice el autor, ha sido exponer las etapas del proceso de individuación desde el nivel de un despliegue fenoménico arquetipal. Con ello nos ayuda a comprender, a desaprender y a transitar el camino que nos lleva a ser quienes realmente somos. El proceso de individuación es un camino de sanación, de despertar y de armonización de la psique con el río de la vida. Un proceso necesario en el turbulento mundo actual.
El regreso a la diosa, como fuente femenina de renovación, es un aspecto de vital importancia en la búsqueda de la plenitud de la mujer en la actualidad. Las mujeres que hemos tenido éxito en el mundo somos generalmente «hijas del padre», es decir, mujeres bien adaptadas a una sociedad de orientación masculina, que hemos renunciado a nuestros propios instintos y patrones de energía femeninos, del mismo modo que la cultura los ha mutilado o ha suprimido la mayor parte de ellos. Necesitamos regresar y redimir lo que el patriarcado ha considerado como una amenaza peligrosa. Pero ahora la energía femenina reprimida está saliendo a la superficie, provocando, entre otras cosas, que la Gran Diosa regrese lentamente a la civilización y la cultura occidentales. El encuentro interior con esta diosa representa el momento iniciático necesario para la mayoría de las mujeres modernas. La psicóloga Sylvia Brinton Perera nos muestra aquí cómo las mujeres de hoy pueden redescubrir aspectos reprimidos de la feminidad arquetípica y emprender un viaje iniciático hacia la libertad interior y la autorrealización, que siembra el camino hacia un mundo mejor, con un mayor nivel de consciencia.
Con el título general “Subjetividad y verdad”, se trata de iniciar una búsqueda sobre los modos instituidos del conocimiento de sí y su historia: ¿cómo ha sido establecido el sujeto, en diferentes momentos y contextos institucionales, en tanto objeto de conocimiento posible, deseable o, inclusive, indispensable?
En sus obras anteriores, Foucault no había definido lo que para él significa 'arqueología'. Se dio cuenta de que era indispensable definirla por tratarse de una palabra peligrosa, que parece evocar las ruinas que el paso del tiempo va dejando y que permanecen fijas en su mutismo. Quiere hacer aparecer en su especificidad, el nivel de las “cosas dichas”: su condición de aparición, las formas de su cúmulo y de su encadenamiento, las reglas de su transformación, las discontinuidades que las escanden.
La interpretación que hace Jaspers en este libro se basa en todo el proceso filosófico de Nietzsche que, reflejándose en la historia universal, parte del cristianismo y a través del nihilismo conduce hasta la idea del hombre superior. Este texto fue escrito en 1938 por uno de los grandes pensadores del siglo XX. Muestra tanto la radicalidad con la que Nietzsche rechazó el cristianismo como las diversas declaraciones totalmente incompatibles con tal rechazo. Karl Jaspers interpreta esta contradicción diciendo que Nietzsche jamás llegó a asumir las ideas cristianas. Por lo tanto, tampoco tuvo necesidad de rechazar nada que previamente hubiera aceptado. Sin embargo, la fuerza de estos impulsos cristianos, aun despojados de contenido, sí que constituyó la base del pensamiento de Nietzsche hasta su filosofía tardía. Estos impulsos lo llevaron a postular su revisión de todos los valores. Nietzsche dio el paso a la edad posnihilista con todo el arrojo y la pretensión de absolutez que tenían los primeros cristianos, pero sin compartir sus valores.
Del sentimiento trágico de la vida es una de las obras cumbre de Miguel de Unamuno, quizá la de más calado filosófico de cuantas escribió. Publicada en 1913, desarrolla y analiza las opciones y respuestas existentes ante la tragedia mayor del ser humano: el miedo a la muerte. De aquí surge, en su intento por aunar razón y fe, el concepto de querer creer y la idea final de vivir y escribir conforme a ella... aunque sea a costa de lanzarse al ruedo de la opinión pública cual Don Quijote moderno. Más de cien años después de su publicación, y a pesar de los avances científicos y los sucesos históricos, el mensaje de Unamuno continúa alimentando nuestra alma y respondiendo a nuestros mayores dilemas.
Ya nada es evidente en relación al arte, como señaló Theodor Adorno. Antes todo parecía más intuitivo, pero tras las distintas revoluciones artísticas herederas de las vanguardias nada parece serlo. ¿Por qué esta sensación de extrañeza? ¿Por qué esta distancia entre nosotros y las obras de arte? La revolución digital ha aumentado este abismo: ¿qué sentido tiene ir al museo cuando podemos ver los cuadros por el ordenador? ¿Podrá una inteligencia artificial crear arte? ¿Cómo afecta nuestra continua exposición a pantallas y estímulos a nuestra experiencia estética actual? Este libro es una respuesta coral a estas preguntas. Una respuesta que abarca diferentes formatos, desde el ensayo hasta la ilustración, pasando por el poema o el relato. No hace únicamente un análisis sobre el estado actual del arte, sino que crea también un espacio en el que los distintos formatos dialoguen entre sí.
Esta obra ofrece una discusión sobre la genealogía histórica y la relevancia contemporánea del antiguo concepto chino de Tianxia (que significa «lo que hay bajo el cielo»). Su propósito es la construcción de una nueva filosofía política global. El Tianxia conceptualiza el mundo como la superposición de tres planos —el físico, el psicológico y el político—. Da lugar a una visión total que sitúa la armonía y la coexistencia por encima de otras consideraciones. Zhao Tingyang señala las limitaciones del pensamiento moderno occidental sobre la política internacional. Además, apunta a superar la idea de Estado-nación como marco del orden mundial por su carácter esencialmente antagónico y generador de conflictos entre pueblos y culturas. En un mundo cada vez más interconectado y ante el surgimiento de nuevos riesgos derivados del desarrollo tecnológico, el Tianxia brinda una perspectiva renovada para la política mundial en el siglo XXI. Dicha perspectiva está basada en el principio de la «interiorización» total. Estableciendo la coexistencia y la racionalidad relacional como ontología, el Tianxia despliega una nueva visión que redefine la universalidad y la legitimidad de la política.
El proyecto de publicar la obra completa de Platón según la ordenación cronológica que en líneas generales se ha consensuado para sus diálogos se inicia en este volumen con sus obras de juventud: Apología de Sócrates, Critón, Eutifrón, Hipias Menor, Hipias Mayor, Ion, Lisis, Cármides, Laques y Protágoras. Escritos hacia el final de la vida de Sócrates, cuando Platón decidió optar por el ejercicio de la filosofía por encima de la política, estos textos son los que más se acercan temática y estilísticamente al pensamiento de su maestro, otro de los grandes nombres de la filosofía griega y, por ende, occidental.
El maestro de los mitos Joseph Campbell encuentra en esta obra el principio que subyace en las grandes religiones de la India y Asia Oriental, desde el jainismo y el hinduismo al budismo y el taoísmo: el Alma del Mundo trascendente. “Les he dicho a mis amigos que no gasten dinero en psicoterapia y que visiten Japón”, ironizaba Joseph Campbell al referirse a la ausencia del concepto occidental de Pecado Original en la cultura japonesa. El aclamado autor de El poder del mito y El héroe de las mil caras vivió fascinado por las culturas y las religiones orientales a las que conoció a través de numerosos viajes y de un profundo estudio. Este libro reúne sus conferencias y ensayos inéditos sobre este tema, en los que Campbell explora las metáforas orientales de lo eterno según sus muchos nombres: Brahman, el Tao, la mente de Buda. Metáforas que se resumen en los mitos cuya función es expresar aquello que no puede ser expresado, ayudar al hombre a descubrir la divinidad en sí mismo, armonizar su vida individual con la vida de la sociedad y del universo. En Oriente, la fuerza del mito sigue presente y todas las personas son el verdadero Dios y el verdadero Hombre. Campbell realiza un análisis brillante de las religiones orientales y de otras prácticas como el yoga relacionándolas con las mitologías universales de todas las épocas y fundamentalmente con nuestra mentalidad occidental actual modelada por la herencia judeo-cristiana, el psicoanálisis y la filosofía contemporánea. Con su reconocido estilo coloquial, atrapante y lleno de entusiasmo, el autor nos acerca a estas culturas milenarias donde aún brilla con fuerza la luz.
Con varias obras a sus espaldas, Éric Sadin se revela como uno de los ensayistas europeos más críticos de las formas tecnológicas contemporáneas desde una mirada cuya base es el antiguo humanismo filosófico. Si primero se había abocado al modo en que las nuevas tecnologías fomentaban un asistencialismo personalizado y restrictivo para asir la experiencia (La humanidad aumentada), si luego había trabajado el nexo entre estas supuestas “tecnologías de la libertad” y los idearios libertarios del siglo XX (La silicolonización del mundo), ahora Sadin encara el concepto de “inteligencia artificial” a partir de la historia de las ideas y de una fenomenología de los aparatos para evaluar qué cambios radicales se están dando en el modo de construcción de lo real. La hipótesis de este libro clave es que la causa (y no la consecuencia) de la pregnancia del fenómeno de la inteligencia artificial es un cambio de estatuto de las tecnologías digitales: de ser prótesis acumulativas e intelectivas –porque permiten el almacenamiento, la indexación y el tráfico veloz de información–, han pasado a ser entidades de las que se espera que enuncien una verdad a partir de la interpretación automatizada de situaciones. Bajo un arco de formas que van de las más amables (sugerencias de compra, de movimientos) a las más coactivas (clasificación e indexación de los humanos para incluirlos/excluirlos de ciertos beneficios y derechos), en áreas relacionadas con la vida social general (la economía) o en otras que rozan la intimidad del individuo (la evaluación médica sobre su propio cuerpo), la inteligencia artificial propone diagnósticos que se suponen superiores a los humanos porque parten del manejo y correlación de datos imposibles de realizar por un individuo. Así, gracias a este poder de enunciar una verdad que los humanos no podemos ver, la tecnología deja de ser protésica para devenir antropomórfica. La autonomía de decisión de los sistemas de inteligencia artificial termina de cerrar el círculo de este cambio radical, enfrentándonos por primera vez con el estadio del tecno-logos de la técnica: no un logos sobre la técnica producido por los humanos sino humanos modelados por una técnica capaz de producir discurso o verdad. En este nuevo régimen, sin réplica posible, se juega la vocación humana primordial de habitar el mundo.
En marzo de 1964, Masotta da una charla en el instituto de Pichon-Rivière titulada “Jacques Lacan o el inconsciente en los fundamentos de la filosofía”, cuando aún no había psicoanalistas lacanianos en el país, y esto lo sitúa como un adelantado, señala Marcelo Izaguirre en su prólogo. Este libro articula una serie de trabajos sobre la teoría psicoanalítica escritos entre 1964 y 1976, bajo un título que, según Masotta, se refiere más que a un saber, a la práctica “trabajosa, infinita” de una lectura de la obra de Lacan que lo acercó “a una reflexión sobre Freud inseparable del psicoanálisis y su práctica”. “Campea a lo largo de estas páginas –dice– la idea que Lacan extrajo del legado freudiano: de que en psicoanálisis toda reflexión sobre ‘objetos' y ‘relaciones de objetos' debe iniciarse con una indagación sobre tipos de falta de objetos”.
Butler, una de las pensadoras más audaces y radicales de nuestro tiempo, revisa el estado actual de la soberanía, la resistencia, y otras «acciones concertadas» —término acuñado por Hannah Arendt— en relación con la pertenencia política, en un ensayo que amplía su teoría de la performatividad. A raíz de las recientes protestas populares como las de la plaza Tahrir o los movimientos como el Occupy Wall Street, la autora analiza el sentido de libertad en los distintos espacios —públicos, privados, cerrados y virtuales— y la forma en que las personas pueden llevar a cabo actos políticos más allá de lo puramente retórico… El análisis de la soberanía popular y el asambleísmo público de Butler es incisivo y exigente.
Arthur Schopenhauer parte de la convicción pesimista de que la existencia de los seres humanos oscila entre el dolor y el aburrimiento. En las cincuenta reglas que el filósofo alemán escribió en diversos momentos de su vida, nos invita a usar el ingenio humano y la prudencia práctica para conseguir la felicidad; consideraba que es esencial enseñar a vivir. Schopenhauer se vale del ingenio humano y la prudencia práctica para encontrar reglas de conducta y de vida que nos ayuden a evitar las penurias y golpes del destino, con la esperanza de que, si bien la felicidad absoluta es inalcanzable, podamos llegar a esa felicidad relativa que consiste en la ausencia de dolor. Elena Ferrándiz ha realizado una excepcional lectura gráfica de este libro imprescindible para aprender a vivir la vida.
François Jullien es uno de los pensadores contemporáneos más leídos de la actualidad. En La invención del ideal su agudeza intelectual penetra la tradición misma de la cultura europea para plantear la urgencia de una transformación silenciosa. Desde el dispositivo ético instaurado por Platón, según el cual el alma tiene los ojos fijos en las formas ideales para conducir su acción () podemos seguir en efecto una línea de fuerza a través de la cual se articuló la ideología europea. En el momento en que se intenta volver a movilizar a Europa, podría pensarse en ello. Porque si hay un trastorno de Europa, ¿no proviene en primer lugar del hecho de que se desconectó de esa idealidad que por tanto tiempo ha cargado? ¿Se agotó esa fecundidad del ideal?. François Jullien François Jullien (1951) es filósofo, helenista y sinólogo. El dominio de estos tres campos no solo atestigua una vastísima cultura sino más esencialmente la originalidad de un recorrido intelectual, una aventura del pensamiento. El autor ha partido de las concepciones chinas para incomodar al pensamiento europeo y apartarlo de sus matrices reguladoras. De tal manera, Jullien logra disolver estos puntos de vista unilaterales hasta producir un descentramiento, un costo inevitable para un crecimiento de la diversidad () y así ha desarrollado un pensamiento en torno de la alteridad para poder existir, en el pleno sentido de permanecer afuera del achatamiento que amenaza la vida.
Katherine Hayles es una de las autoras más relevantes de los estudios posthumanistas. Desde fines del siglo pasado, sus reflexiones mapean la evolución del vínculo entre humanos y máquinas con un abordaje transdisciplinario basado en las relaciones entre filosofía, neurociencia y tecnología. En línea con la figura híbrida del cyborg de Donna Haraway, las investigaciones de Hayles apuntan a descifrar las múltiples posibilidades de interacción entre la cognición humana y la no humana. En este, uno de sus últimos libros, Hayles analiza lo que denomina la “cognición no consciente”, es decir, aquellos procesos neuronales inaccesibles a la consciencia, pero necesarios para su funcionamiento. Estos mecanismos existen en todas las formas de vida, incluidos los organismos unicelulares y las plantas, y también en los sistemas técnicos. Entre sus funciones, quizá la más importante sea la de impedir que la consciencia, con su capacidad de asimilación limitada, se vea desbordada por los flujos de información que llegan al cerebro a cada milisegundo. “Lo impensado”, a lo que apunta el título, alude a esta terra incognita para las humanidades, que siempre priorizaron el aspecto consciente de la mente, al mismo tiempo que da cuenta de esas operaciones neuronales inaccesibles al pensamiento. Su teoría ampliada de la cognición nos permite comprender los ensamblajes cognitivos humano-técnicos cruciales en nuestra vida contemporánea (desde los drones autónomos a los algoritmos de trading financiero). Pensar la inteligencia artificial con la perspectiva de una cognición distribuida evita caer en fantasías apocalípticas que la figuran como una potencial amenaza que viene a desplazar a la humanidad. En lugar de ver la IA como algo análogo, superior o autónomo a los seres humanos, la perspectiva de Hayles evidencia formas posibles de articulación en las que la capacidad diferencial de ambos es aprovechada en una sinergia complementaria. Esta asociación dinámica reemplaza el destino manifiesto antropocentrista del sujeto humanista liberal de dominar la naturaleza, y habilita un novedoso marco ético que incluye toda la gama de actores humanos, computacionales y biológicos, atendiendo a los efectos sistémicos y ecológicos de su colaboración.
En este ensayo de entradas múltiples, que pasa por instalaciones artísticas, revueltas políticas, diseño de moda, arquitectura, danza, autismo, patrones climáticos, y hasta una estación de tren en hora pico, la filósofa y artista Erin Manning busca desarmar las formas establecidas de percepción y pensamiento para cultivar el valor experimental y creativo de lo incipiente, lo esbozado, lo precario, lo que está en proceso y solo existe relacionalmente. El gesto menor es el nombre de esa incipiencia precaria que produce una variación, una diferencia, un giro en la experiencia. Está entonces en todas partes, todo el tiempo. No pertenece a un cuerpo ya formado y separado del ambiente, no es individual, intencional y volitivo, no es del pensamiento ni del movimiento separados, antecede a la frontera entre lo humano y lo no humano. Por eso es menor, casi imperceptible. Por eso su principal aliada es la percepción autista, percepción directa de que la realidad está hecha de procesos y relaciones antes de fijarse en las separaciones entre cuerpos, figuras, sentimientos, pensamientos, movimientos, individuos, mundo. Por eso su principal enemiga es la creencia y la moral neurotípica, “capacitista”, que niega y desvaloriza la facilitación, la ayuda, las relaciones que todo ente necesita para existir, entronizando la ficción de un individuo independiente y autosuficiente: “Yo puedo solo”. Encontrándose circunstancialmente con Bergson, James, Whitehead, Simondon, Deleuze y Guattari, Manning propone leer la experiencia como una “ecología de las prácticas” y una “coreografía”, una filosofía radicalmente procesual y relacional orientada a la experimentación artística y política.
¿Qué es el hombre? Durante siglos, se lo pensó como una criatura divina o un ser natural, y su verdad estaba más allá de él: en el Dios que lo había creado o en la naturaleza de la que había surgido. Pero hacia fines del siglo XVIII, el hombre comenzó a buscar en sí mismo su propia verdad: en su cuerpo, en sus sentidos, en su mente, en las condiciones materiales de su existencia, en sus creaciones culturales. Así surgió y tomó forma la antropología en sentido moderno: la pregunta por el hombre de la que el propio hombre es la respuesta. La cuestión antropológica, curso que Michel Foucault dictó en la Universidad de Lille y en la École Normale Supérieure parisina, e inédito hasta ahora, es la historia de este acontecimiento. Foucault despliega su exploración en una secuencia impecable y sorprendente, ya que pone el foco en autores o textos no siempre obvios. El primer momento nos muestra por qué la filosofía clásica europea (Descartes, Malebranche, Leibniz) permanece sorda a esta cuestión: en los siglos XVII y XVIII el hombre no existe como un ser autónomo o raíz del saber acerca de su propia verdad. En el segundo momento, a partir de Kant, el hombre se vuelve el punto de gravitación y fundamento de la filosofía -de Feuerbach a Dilthey, pasando por Hegel y Marx-, y así surge el conjunto de las ciencias humanas. En el tercer momento, el pensamiento dionisíaco de Nietzsche anuncia la muerte de Dios y, con ella, el derrumbe del hombre mismo. Si el surgimiento y la muerte del hombre fueron los temas que ubicaron a Foucault en el centro de la escena con la publicación de Las palabras y las cosas, este curso nos muestra el camino filosófico que lo condujo hasta allí. Pero La cuestión antropológica abre también nuevas posibilidades de lectura de su proyecto intelectual, que muy tempranamente buscó una fórmula para salir de la antropología y hacer del pensamiento un ejercicio crítico de libertad, ya no atado a ninguna esencia humana predefinida.
Ferran Sáez Mateu traza un recorrido desde la solitaria torre de Montaigne en el siglo XVI hasta la actualidad, marcada por tecnologías que nos fascinan aunque siempre exigen algo a cambio. En el camino asistimos a la renuncia dócil a nuestra privacidad, y a su corolario más preocupante: el potencial olvido y la pérdida de la intimidad. La intimidad es un lugar de la conciencia, un territorio de libertad; lejos está de ser una forma de recogimiento, o incluso de aislamiento. Por ese motivo, privacidad e intimidad son cosas muy distintas. Privatus no alude a lo que somos, sino a lo que tenemos y a cómo lo demarcamos; intimus, en cambio, refiere a lo que está más adentro. lo más profundo, es decir, el último límite. El territorio de la intimidad, la penumbra del espíritu, propicia el surgimiento de la Modernidad. Aparece primero en la pintura del yo que Montaigne delineó con sus Ensayos, a la vez que fundaba este género literario, y se consolida filosóficamente casi un siglo más tarde, con el hallazgo del cogito cartesiano. Esos dos espacios extremos de intimidad son los que nos hicieron verdaderamente modernos.
¿Y si Ariadna no fuera solamente la compañera del gran dios Diónysos, sino una expresión de lo femenino, más allá del dicotómico e ideológico par hombre-mujer? ¿Y si Ariadna expresa la actualización de la vida, de los cuerpos, de lo real en sus distintas manifestaciones míticas, literarias, teatrales, cinéfilas, musicales, plásticas, filosóficas, filológicas, etcétera? En este libro, Ariadna nombra lo real y lo hace desde un trazo estético, pensante y experiencial de lo femenino en su devenir histórico hasta nuestros días, que cobra sentido en el mundo de la cultura a través de Esquilo, Sófocles, Ovidio, Nietzsche, Marker, Butler, Malabou, entre otros. Ariadna nos permite no solo ser humanos en movimiento, en trans, sino también romper los límites que nos imponemos a nosotros mismos cuando nos traicionamos y no nos emancipamos de tantas necedades y construimos el laberinto de nuestro propio encierro. Ariadna acontece como ese pudor que nos sana y nos redime. Ella somos todos, yo, los otros. De allí que sea Ariadna “queer”.