Séneca (4 a.C. - 65 d.C) fue un filósofo conocido por seguir la doctrina estoica. El "Libro de oro" de Séneca recoge aquellas máximas —pequeños fragmentos de texto cargados de significado y extraídos en su totalidad de sus grandes obras filosóficas— que definen con mayor precisión cuales eran los valores morales por los que se regía y nos acercan a su forma de ver y vivir la vida. El libro está dividido en dos partes: en la primera, el lector encontrará una selección de aforismos provenientes de toda su obra; en la segunda, hallará sus principios filosóficos, que buscan profundizar sobre la vida desde una perspectiva estoica.
En El Libro Rojo. El drama de amor de C. G. Jung, la psicoterapeuta junguiana Maria Helena R. Mandacarú Guerra ofrece una lectura original y apasionada de una de las obras más crípticas y reveladoras de la historia de la psicología: El Libro Rojo de Carl Gustav Jung. Desde una perspectiva profundamente humana y simbólica, la autora propone que el núcleo de esta magna obra es un drama interior de amor, transformación y autoconocimiento motivado por la aparición de Toni Wolff en la vida de Jung. La autora argumenta que El Libro Rojo no sólo es una obra teórica, sino también una expresión íntima del viaje interior de Jung, marcado por el amor, el sufrimiento y la búsqueda de la autorrealización. Viaje interior que marcará toda la obra de Jung, como él mismo expresa: «Los años en que ya trataba de aclarar las imágenes internas constituyeron la época más importante de mi vida, en que se decidió todo lo esencial. Entonces comenzó todo y las posteriores particularidades son sólo complementos y aclaraciones. Toda mi actividad posterior consistió en perfeccionar lo que brotó del inconsciente, y que comenzó inundándome a mí. Constituyó la materia prima para la obra de mi vida». (Recuerdos, sueños, pensamientos) La propuesta de este libro es mostrar que el drama de la relación amorosa entre Jung y Toni Wolff es el hilo conductor que atraviesa todo El Libro Rojo. El amor y las emociones derivadas de él nos conducirán a la comprensión del proceso de individuación de Jung, como se presenta en El Libro Rojo.
El efecto más visible de esta extraña experiencia de pasividad que yace en el corazón del obrar mal es que el hombre se siente víctima precisamente por ser culpable. Similar desdibujamiento de la frontera entre culpable y víctima se observa cuando se parte del otro polo. Puesto que la punición es un sufrimiento que se considera merecido, ¿quién sabe si todo sufrimiento no es, de una u otra manera, el castigo por una falta personal o colectiva, conocida o desco- nocida? Esta interrogación, que verifica incluso en nuestras sociedades secularizadas la experiencia del duelo (...) recibe un refuerzo por parte de la demonización paralela que convierte el sufrimiento y el pecado en expresión de las mismas potencias maléficas. Tal es el fondo tenebroso, jamás desmitificado por completo, que hace del mal un único enigma.
El Manifiesto del Partido Comunista (Manifest der Kommunistischen Partei), es un texto escrito por Karl Marx y Friedrich Engels y redactado entre 1847y 1848, cuando las revoluciones de 1848 comenzaron por encargo de la Liga de los Comunistas. El Manifiesto fue publicado por primera vez en Londres el 21 de febrero de 1848 como un folleto de 23 páginas y desde entonces ha sido reeditado y traducido en innumerables ocasiones. En él se muestran las bases del marxismo, incluyendo la concepción materialista de la historia, la lucha de clases y los conflictos modos de producción del capitalista; sin embargo, antecede al desarrollo de la economía marxista, como lo explican los propios Marx y Engels, quienes también escribieron varios prólogos para ediciones posteriores.
En su filosofía moral, Ayn Rand ensalza la virtud del egoísmo, y en su concepción del arte no es menos radical. Este libro contiene su original y audaz teoría estética, que estipula los principios indispensables para juzgar una obra de arte de manera objetiva. Rand sostiene que esos estándares objetivos son posibles porque el arte es una necesidad fundamental de la vida y tiene una función esencial como expresión condensada de la mente racional del ser humano. Las manifestaciones artísticas materializan los conceptos abstractos a través de recreaciones estilizadas de la realidad, que proyectan la visión del artista sobre la naturaleza humana y concretan las representaciones filosóficas de las distintas culturas.
“Un itinerario terrible nos ha llevado desde la política a la democracia mediática. A diferencia de la política, la democracia mediática o comunicativa, me invita no a tener una opinión, sino a mostrarla. Ahora me mueve menos el deseo de opinar, que la facilidad de hacerlo. Es un tema muy cercano a la perversión adictiva del consumo: en su lógica interviene menos las ganas de opinar, que el terror de perder la oportunidad de hacerlo, menos las ganas de tener algo que el temor de perderlo. (…) Ya que puedo mostrar, publicar o exhibir mi opinión ¿por qué no mostrarla? Y si voy a mostrar mi opinión, luego antes debo tener una opinión. Nos ilumina así el inexorable imperativo categórico de la comunicación: si puedo opinar entonces debo opinar. (…) El sentido ha sido definitivamente abolido. Vivimos en la más perfecta y radical de las democracias, sin justicia (y lo que es verdaderamente terrible) sin sentido de justicia -es decir, sin política. Pura economía de la comunicación, pura economía de mercado.” Sandino Núñez
Los sofistas pasaron a la historia de la filosofía poco más que como unos saltimbanquis intelectuales desde que Platón condenara sus actividades. Sin embargo, en este libro, Kerferd desafía las creencias generales y los presenta como miembros de un movimiento fundamental de pensadores del siglo v a. C. en Atenas, en una época donde se produjeron profundos cambios sociales y políticos, y en los que hubo una intensa actividad artística e intelectual. En el centro de la enseñanza de los sofistas se yergue una suerte de relativismo, expresado muy acertadamente por Protágoras al decir que «el hombre es la medida de todas las cosas», lo cual aplicaron a una amplia gama de temas como el conocimiento, la argumentación, la virtud, el Estado, la sociedad y los dioses. Su aporte fue sustancial y serio, inauguraron el debate en torno a cuestiones filosóficas fundamentales y viraron de manera decisiva el foco de la atención filosófica del cosmos al hombre. La participación del movimiento sofístico fue crucial en la disolución de patrones establecidos en favor de otros nuevos y en cuestionar las creencias y los valores de generaciones anteriores.
Obra que supone la summa del pensamiento y de la concepción existencial de Arthur Schopenhauer (1788-1860), El mundo como voluntad y representación ha sido leído con admiración por gigantes de la talla de Wittgenstein, Nietzsche, Goethe, Wagner, Freud, Tolstoi, Thomas Mann o, en el ámbito hispano, J. L. Borges y Pío Baroj a. La vivacidad y la amenidad de su estilo, la pasión de que impregna su discurso y su riqueza en estímulos y sugerencias hacen de ella una de la cumbres del pensamiento occidental. En su introducción a la obra, Roberto R. Aramayo nos brinda todos los detalles de la azarosa trayectoria de esta obra mítica, así como el contexto adecuado para disfrutar de ella.
Esta extraordinaria obra de divulgación que se ha convertido ya en una obra de culto aporta una coherente visión de conjunto sobre aquellos aspectos imprescindibles para comprender la historia de la filosofía occidental.El mundo de Sofía tiene el mérito de haber conjugado, acertadamente, rigor y amenidad en una narración donde una joven irá conociendo su propia identidad mientras descubre la capacidad humana de hacer preguntas.
De El ocaso de los ídolos escribió Nietzsche: «Representa una excepción respecto a todos mis demás libros, porque no hay nada más sustancioso, más independiente, más demoledor y más malvado. Quien quiera hacerse una idea rápida de cómo estaba todo cabeza abajo antes de llegar yo, que empiece por este escrito. Lo que en el título se designa con el nombre de ídolo, no es más que lo que hasta ahora se ha venido llamando verdad. El ocaso de los ídolos significa, pues, que el fin de la vieja verdad está próximo».
Destrucción de la democracia en nombre del Corán, expansión guerrera de la democracia identificada con la puesta en práctica del Decálogo, odio a la democracia equiparada al asesinato del pastor divino. Todas estas figuras contemporáneas tienen al menos un mérito: a través del odio que manifiestan contra la democracia o en su nombre, y a través de las amalgamas a las que someten la noción de ella, nos obligan a reencontrar la potencia singular que le es propia. La democracia no es ni esa forma de gobierno que permite a la oligarquía reinar en nombre del pueblo, ni esa forma de sociedad regida por poder de la mercancía. Es la acción que sin cesar arranca a los gobiernos oligárquicos el monopolio de la vida pública, y a la riqueza, la omnipotencia sobre las vidas. Es la potencia que debe batirse, hoy más que nunca, contra la confusión de estos poderes en una sola y misma ley de dominación.
Rousseau elabora en este célebre Discurso una teorización firme y global de la hipótesis de que el progreso es malo para el hombre porque lleva consigo la pérdida de su individualidad, sustituyendo una felicidad real por otra ficticia, desarmando al hombre de las cualidades naturales propias para su vida como individuo natural al sustituirlas por otras adecuadas para su éxito como ciudadano.
Con veintidós años Charles Darwin se embarcó como naturalista sin paga en el navío de reconocimiento HMS Beagle para emprender una expedición científica alrededor del mundo. Fruto de esta experiencia fue tanto su Diario del viaje del Beagle como su obra capital El origen de las especies, para muchos el libro científico más influyente jamás escrito, donde explicaba la evolución de todas las formas de vida ancestrales que habían poblado la Tierra a lo largo de los tiempos. La nueva teoría científica defendía que las poblaciones evolucionan durante el transcurso de las generaciones mediante un proceso conocido como selección natural, o de la supervivencia de los más aptos, y presentaba pruebas de que la diversidad de la vida surgió de la descendencia común a través de un patrón ramificado de evolución. Esta revolución de Darwin vino a completar la de Copérnico y Newton: el ser humano sabía ya que el universo obedece a leyes inmanentes que determinan todo cuanto sucede en la naturaleza. Sin embargo, esta revolución científica había dejado fuera de su alcance el origen de los seres vivos, cuyas maravillosas adaptaciones parecían ser el cumplimiento de una finalidad preestablecida: el ojo, exquisitamente diseñado para la función de ver, la mano, para sujetar objetos, o los riñones, para regular la composición de la sangre... Pero la selección natural, convertida en ley, pasaba a ocupar un espacio que hasta entonces se había reservado exclusivamente a Dios.
La filosofía está más de moda que nunca, en particular la escuela estoica. Su éxito se debe a que ofrece un camino práctico para vivir bien, especialmente en los momentos complicados. Porque en eso consiste el estoicismo: en adquirir resiliencia emocional, desarrollar la autoconfianza, centrarse en lo que se puede cambiar y adquirir un sentido profundo de la vida, sean cuales sean las circunstancias. Jonas Salzgeber, un joven autor que encontró en el estoicismo las claves para dominar el arte de la vida, comparte en este libro eso que nunca nos enseñaron en el colegio: a convertirnos en nuestra mejor versión, a ser más productivos, seguros, resilientes, conscientes y carismáticos. Y lo hace con un formato accesible y eminentemente práctico, que se distingue por un lenguaje cercano y deliciosas ilustraciones. Filosofía estoica para principiantes, incluidos consejos y ejercicios para poner en práctica los principios de esta antigua filosofía en los tiempos de internet.
Salvador encara esta obra con inquieta curiosidad, claros fundamentos y gran valentía en las preguntas que guían al lector por situaciones y desafíos de estos tiempos, que además son propias de un filósofo contemporáneo. En una época de tantas afirmaciones y máximas no solicitadas, de abundancia de información y escasa reflexión, en la que la tecnología nos hace tanto más libres como más condicionados, este libro nos hace pensar, reflexionar y cuestionar. Interrogantes que son llaves a laberintos, reflexiones como pistas y quien lee, artífice de las conclusiones.
Muchas de las opiniones comunes sobre la religión y la vida pública son mitos que tienen poco que ver con la realidad política y social o con la experiencia cotidiana. Por ejemplo, la religión no es ni meramente privada ni puramente irracional. Y la esfera pública tampoco es un ámbito de franca deliberación racional ni un espacio pacífico de acuerdo libre de coacción. En los últimos años, en medio de una extendida recuperación del interés por la relevancia pública de la religión, son las categorías mismas de lo religioso y lo secular las que se reexaminan, reelaboran y replantean. Es lo que hacen, en este libro, cuatro destacados pensadores y representantes de la filosofía política y social contemporánea: Jürgen Habermas, Charles Taylor, Judith Butler y Cornel West. Se recogen aquí sus intervenciones en un coloquio sobre «el poder de la religión en la esfera pública», tanto sus propias exposiciones como su posterior diálogo mutuo. Cada uno de ellos en su peculiar estilo intelectual y, traspasando los confines de las disciplinas académicas, desde un fuerte compromiso público. Juntos representan algunas de las voces filosóficas más originales e influyentes de hoy, y abarcan el espectro de la teoría crítica más reciente, del pragmatismo y el posestructuralismo a la teoría feminista y la teoría crítica de la raza, la hermenéutica o la filosofía del lenguaje. La presente edición española se completa con una conversación entre Jürgen Habermas y Eduardo Mendieta sobre la relevancia filosófica de la conciencia postsecular y la sociedad mundial multicultural.
Maquiavelo vivió la política desde la primera línea. Como consejero áulico, este humanista florentino cometió la osadía de revelar que el rey estaba desnudo, que nada de lo escrito hasta entonces proporcionaba al príncipe fórmulas útiles para el ejercicio del poder y para orientar los fines de la acción política. Su análisis puso los cimientos de una nueva disciplina: la ciencia política. Esta edición cuenta con Napoleón como comentarista de excepción. Las ideas de Maquiavelo están impregnadas de gran sentido práctico y de una visión realista de gobierno. Su obra es uno de los más notorios exponentes de lo que se dio en llamar la «realpolitik». No es extraño que atrajese la atención de Napoleón, el líder moderno por excelencia, el gran hombre hecho a sí mismo.
Uno de los ensayos más famosos sobre política y el arte de gobernar escrita por Nicolás Maquiavelo considerado el padre de la moderna ciencia política que vio como los cambios sociales y económicos transcendían al terreno político y a la composición del estado.
El cerebro es un órgano plástico, que puede ser esculpido con la intención y la voluntad como herramientas. Conocer su capacidad para aprender y adaptarse al entorno es descubrir aquello que nos construye desde fuera. Pero, paradójicamente, es esa misma plasticidad neuronal la que nos brinda la oportunidad de transformarnos desde dentro. En este libro, Nazareth Castellanos se asoma a la filosofía de Martin Heidegger y propone tres pilares fundamentales en los que se sustenta la experiencia humana: construir, habitar y pensar. El relato comienza exponiendo la huella que los ancestros y las relaciones personales han dejado en la construcción de nuestro propio cerebro, para luego adentrarse en la posibilidad de reconstruir la arquitectura neuronal mediante la voluntad, algo para lo que la respiración es una herramienta esencial, pues establece un puente entre el mundo exterior y el interior, entre lo que somos y lo que creemos ser. Siguiendo el trazo anatómico que dejan cada inspiración y cada espiración en el cerebro, pueden definirse las bases neuronales del encuentro con uno mismo. En un ejercicio impecable, en el que aúna humanismo, ciencia y algunas de sus experiencias, la autora recoge diferentes técnicas de respiración para reforzar determinadas zonas del cerebro que nos ayudarán a preservar nuestra salud mental; en esencia, a conseguir un acercamiento a la propia identidad a través de una experiencia amable.
A través de una reconstrucción de los insospechados significados políticos y religiosos que la Arcadia y sus habitantes tuvieron en el mundo antiguo, este ensayo arroja nueva luz sobre conceptos de nuestra tradición política como el de ley, que recupera su significado musical original, pero también el de ciudad y territorio, lo que pone en duda la supremacía de la polis ateniense. Frente a la crisis política de Occidente, Ferrando redescubre en la Arcadia el modelo alternativo de una posible existencia feliz para los hombres en la tierra.