«Los militares, si no fueran un peligro, serían una risa. La cosa está en que, si bien son un peligro, también son una risa. Les gusta desfilar alineados, en orden, correctos, duritos, bien planchados, bien lustrados. Derecha, izquierda, derecha, izquierda. Una vida preparándose para matar. Cuando llega el día, la mayor parte de los muertos siempre son civiles». En los años de la dictadura, en una celda del Penal de Libertad, Carlos Liscano lee por primera vez El desierto de los tártaros, una obra de Dino Buzzati fechada en 1940 en una Italia dominada por el fascismo. El impacto de la lectura lo acompañará siempre. Cuarenta años después, cuando Liscano ha cumplido con su sueño de convertirse en escritor y ha explorado su vida en libros como El furgón de los locos y Los orígenes, vuelve a la obra de Buzzati. Cada lectura le suma nuevos significados.
Dos versiones de un mismo dibujo de Magritte, Ceci n’est pas une pipe. La primera versión ya plantea una serie de interrogantes: la relación-contraste de imágenes y palabras en Magritte, el significado de la negación. Pero la otra versión aún es más desconcertante, porque las pipas son dos, una suspendida en el vacío y la otra inscrita en una tela: los interrogantes se multiplican. No ya una sola contradicción entre una imagen «representante» y la frase a ella referida, sino, dentro de un mismo cuadro, la contradicción entre representante y representado, entre imagen y original. Según Foucault, Magritte puso en crisis uno de los principios básicos de la pintura occidental: «la equivalencia entre el hecho de la semejanza y la afirmación de un vínculo representativo». En los cuadros de Magritte no se representa, no se afirma nada: «el juego indefinido de la similitud» se repliega incesantemente sobre sí mismo, sin reenviar a ningún original. Y paradójicamente, puesto que sus figuras pueden con mayor clamor desvincularse de toda responsabilidad figurativa, Magritte es el menos abstracto de los grandes pintores modernos. Para Foucault, este ensayo sobre Magritte es una ocasión para retomar temas que le eran muy caros. De hecho, se originó a partir de algunas sugerencias del propio Magritte (como muestran sus cartas, publicadas como apéndice) y está estrechamente ligado a Las palabras y las cosas, la obra mayor del filósofo francés: su tratamiento sobrepasa los confines del ensayo crítico para investir «las más viejas oposiciones de nuestra civilización alfabética; mostrar y nombrar; figurar y decir; reproducir y articular; imitar y significar; mirar y leer».
Eliseo Reclus nos presenta en estas páginas cómo la gran evolución del mundo es la vida y en ella está la clave. Nos muestra cómo la revolución es evolución y esta, para serlo verdaderamente, necesita de la revolución. Fue un destacado geógrafo y anarquista, gran caminante, escritor y luchador. Sus textos e investigaciones inspiraron a varios intelectuales, entre ellos a su amigo Julio Verne; el novelista, que apenas se movió de Francia, utilizó asiduamente los estudios de Eliseo para imaginar y crear los fantásticos escenarios de sus historias y aventuras. Reclus recorrió el mundo recogiendo datos para sus obras. En 1893, hizo su último gran viaje por Brasil, Uruguay, Argentina y Chile. En Montevideo, ante su muerte en 1905, se realizó un homenaje en el que participaron José E. Peyrot, Emilio Frugoni y Ángel Falco, entre otros. El autor culmina este pequeño libro, escrito en 1897, diciendo: "Llegará un día en que la evolución y la revolución se sucederán inmediatamente, del deseo al hecho, de la idea a la realización; todo se confundirá en un mismo fenómeno. Así es como funciona la vida".
Esta obra pionera, escrita originalmente en 2006, explicita el horizonte interseccional, no esencialista, del feminismo de Sara Ahmed. De un modo muy novedoso, la autora demuestra en uno de sus primeros trabajos que los estudios queer pueden servirse de la fenomenología de manera productiva. Esta corriente filosófica hizo de la “orientación” algo central al argumentar que la conciencia está siempre dirigida “hacia” un objeto. Enfocándose en estos conceptos para referirse también a la “orientación sexual”, Ahmed se pregunta qué significa que la sexualidad esté orientada hacia el deseo. Pero la fenomenología, y su énfasis en la experiencia de habitar un cuerpo, no es el único abordaje utilizado para desarrollar esta tesis: filósofas y filósofos queer, feministas y críticos de la raza han mostrado que las diferencias sociales son efecto del modo en que los cuerpos ocupan un lugar con relación a otros. Al aplicar simultáneamente dos estrategias –la de queerizar la fenomenología y la de llevar la teoría queer hacia la fenomenología–, este libro se propone explicar de qué forma se les atribuye un género, un sexo y una raza a las personas según cómo se despliegan en el espacio. Si la orientación permite que lo extraño se vuelva familiar a partir de habitar los espacios como si fueran extensiones de nuestra piel, entonces la desorientación sucede cuando esa operación falla. Al vivir una vida queer, el acto de volver a casa puede tener un efecto de extrañamiento. El hogar familiar parece tan repleto de rastros de intimidad heterosexual que es difícil ocuparlo sin sentirse “fuera de lugar”. Algo análogo ocurre con las vidas migrantes. Podríamos describir la migración como un proceso de desorientación y reorientación: sujetos que “se mudan” y “llegan”, que se asientan en nuevos sitios y dejan otros atrás. Ambas experiencias apuntan hacia “otros lugares”, incluso hacia aquellos que todavía están por habitarse. Una fenomenología queer deja en claro que las relaciones sociales normativas están organizadas en el espacio y que lo queer subvierte estas relaciones al no circular por los caminos convencionales y “rectos”. Una política de la desorientación coloca otros objetos a nuestro alcance, aquellos que, a primera vista, podrían parecer desviados.
La biografía de referencia del dictador español, ahora en una nueva edición conmemorativa en el cincuenta aniversario de su muerte. Contra la visión de Franco como figura providencial, una biografía completísima, rigurosa y apasionante del hombre que rigió España durante tantos años, donde se muestra al militar ambicioso e implacable, al admirador de Hitler y Mussolini, al dirigente político cada vez más pagado de su propio papel, pero incapaz de comprender la complejidad de Estado y la economía modernas. Queda el hombre visceralmente conservador, tan cauto como ambicioso, hábil en el manejo de las personas y de los contrapesos del poder. Un libro imprescindible para quien quiera comprender la historia reciente de España, así como a uno de los personajes centrales de la misma.
Una historia extraordinaria sobre el exilio narrada por uno de los intelectuales más importantes de nuestro tiempo. En Fuera de lugar Edward W. Said ofrece un fascinante relato del desarrollo vital de un crítico y pensador a caballo entre Oriente y Occidente. Fuera de lugar no es solamente un enfrentamiento dramático con los fantasmas de una infancia y la crónica de un mundo que ya no existe, es fundamentalmente una recapitulación de los temas que han ocupado la vida de uno de los intelectuales más importantes de este siglo: el destierro forzoso, la desposesión y, en última instancia, el exilio interior. Escritas a la luz de una grave enfermedad y a partir de un regreso traumático a los lugares de la infancia, estas memorias duras y polémicas ofrecen una perspectiva nueva sobre una vida y una obra marcadas desde el principio por la negativa imperiosa e inagotable a rendirse.
Fundamentos de filosofía(1927) era una obra pensada para el gran público estadounidense que, sin embargo, despertó una aguerrida controversia en los círculos académicos. Su tesis clave afirma que la humanidad es el instrumento mediante el cual adquirimos nuestro conocimiento del universo (o, según Gorgias, «el hombre es la medida de todas las cosas»). De ahí, surgen varias cuestiones: ¿de qué maneras adquiere conocimiento el ser humano?, ¿es posible la formulación de leyes universales?, ¿cómo podemos distinguir verdad y opinión? Todas las preguntas que plantea Russell abren las puertas al que es, al fin y al cabo, el más sugestivo de los interrogantes: ¿puede el ser humano llegar a conocerlo todo?
En 1839, ya asentado en la ciudad, donde era panadero (y con buena producción), Ascasubi aprovechó que el combinado ejército de los generales rosistas Echagüe y el oriental Lavalleja fueron derrotados por el general Fructuoso Rivera en Cagancha, para reeditar la experiencia, que ya había tenido por lo menos un continuador que le hacía competencia. Salió, así, El Gaucho en Campaña. Esta vez le fue un poco mejor y alcanzó las cuatro entregas, mejoró el diseño del folletito que se vendía en algunos locales (uno solo era lo que hoy podríamos llamar librería) y comenzó a probar suerte en la combinación entre imagen y lenguaje. Afirmó la figura del gaucho al que hace hablar un letrado a favor de una causa, y así se convirtió en uno de los poetas gauchescos más potentes. Para Borges, quizá para desmerecer a José Hernández, siempre lo sería. Por último, en 1843 y cuando el ejército del general Manuel Oribe, con la ayuda de fuerzas rosistas, sitió Montevideo, Ascasubi se fue a pelear a la trinchera y poco después sacó su tercera y última gaceta montevideana: El Gaucho Jacinto Cielo. Ahora alcanzó los doce números y probablemente haya sido un factor de difusión político-poética de consideración. Poemas terribles y extraordinariamente creativos como “La refalosa” y “Media caña salvaje del Río Negro” salieron en esta publicación o fueron republicados, junto a avisos y textos en prosa con contenido humorístico, que degradaban cruelmente a sus enemigos. Pasaron casi dos siglos y estos materiales nunca fueron reproducidos, salvo algunos números sueltos. Son el fondo y la forma de la obra que Ascasubi reelaboró en 1872 en su corpulento libro Santos Vega, por el que se lo conoce; son la savia que permitió vivir a la gauchesca, una de las expresiones literarias más ricas de la lengua castellana, de inspiración oral. Después de cuatro años de intenso trabajo, por primera vez -gracias al apoyo del Centro Cultural de España y la Agencia Española de Cooperación Internacional-, gracias a su hallazgo por parte de Hernán Viera y, como consecuencia de una labor de investigación encabezada por Pablo Rocca (editor y prologuista)-, se recuperan las tres colecciones. A las gacetas se agrega la trascripción de un juicio que en 1846 se le hizo a Ascasubi por hacer un comentario sarcástico sobre la situación política que lo llevó, por el buen oficio de envidiosos y mediocres, a quince días de cárcel. Si Borges hubiera conocido estas gacetas hubiera redoblado su admiración por Hilario Ascasubi a quien, en un poema, llamó “el cantor y el coro” en la “azul Montevideo”.
Generación idiota nos ofrece una inmersión profunda en la desaparición de la sociedad intergeneracional y el auge de la mentalidad adolescente, que ha causado un gran daño a la política y a la sociedad. En la continuación de su best seller internacional La batalla cultural, el afamado escritor, politólogo y conferencista Agustín Laje presenta Generación idiota: Una crítica al adolescentecentrismo. Según Agustín, las ideologías centradas en la adolescencia del siglo XXI están en auge. Como resultado, los adolescentes están gobernando el mundo. Rigen la forma de la cultura, estructuran la forma de la política, inspiran los cambios de nuestro lenguaje, imponen sus preferencias estéticas y dominan el imaginario postindustrial y el sistema de consumo. Las instituciones básicas, como la familia, también están fuera de lugar en estas generaciones adolescentes.
Desvela los mecanismos ocultos de la dominación mundial con Globalismo: Ingeniería social y control total en el siglo XXI. El exitoso autor Agustín Laje desentraña magistralmente la malvada realidad de nuestro mundo moderno e ilumina las tinieblas de las fuerzas de poder que tratan de controlar a la humanidad. El globalismo no es globalización, sino una demoledora ideología que supone el más ambicioso proyecto de ingeniería social y control total en curso. Institucionalizada en organizaciones que, por definición, no tienen ni patria, ni territorio ni pueblo, esta ideología pretende parir un régimen político antidemocrático de alcance global. Así la soberanía de las naciones se redistribuye entre organizaciones supranacionales como el Foro Económico Mundial o la ONU con su Agenda 2030, liberadas de las limitaciones de los intereses particulares de los pueblos, para coordinar las transformaciones necesarias para nuestra «supervivencia». El globalismo también propone nuevas formas de legitimidad basadas en la tecnocracia y la supuesta filantropía de organizaciones como la Fundación Gates, la Open Society de Soros, y la Fundación Rockefeller.
Cuando en 1996 Ramon Rovira aterrizó en los Estados Unidos como corresponsal de TV3 en Washington, comenzó a vivir la que describe como la mejor época de su vida profesional. Su estancia allí, hasta poco antes de los trágicos atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington, coincidió con el segundo mandato presidencial de Bill Clinton, un periodo de gran prosperidad para el país, y con los primeros meses de la presidencia de George W. Bush, después de una victoria polémica y agónica sobre Al Gore. Durante esos años, el periodista cubrió las informaciones más importantes de la primera potencia mundial, y sobre todo fue testigo de un país innovador y poderoso a todos los niveles, una tierra de oportunidades, creatividad, pragmatismo y espectáculo, pero también de desigualdades, racismo, violencia y consumismo, el reverso del sueño americano. Sin pretensiones académicas, estas páginas son una reflexión sobre un país grande y un gran país, observado desde una perspectiva personal y la experiencia adquirida. Y también un toque de alerta sobre los juicios estereotipados con que solemos juzgarlo, especialmente ante los desafíos a los cuales nos enfrentamos que comprometen los principios de la libertad y la democracia.
En 1967, un jovencísimo Eduardo Galeano emprendió un viaje que marcaría su carrera como periodista y su sensibilidad política para siempre: pasó varios meses en Guatemala con el objetivo de entrevistar a los líderes de los dos grupos guerrilleros –las FAR y el MR 13– que desafiaban a la élite político-militar en el poder desde 1954, cuando el derrocamiento del presidente Jacobo Árbenz Guzmán había transparentado de manera inequívoca y brutal el intervencionismo estadounidense en América Latina. Este libro –que Siglo XXI rescata más de cincuenta años después de su publicación original– es el relato de aquella experiencia, una crónica periodística fascinante que anticipa el estilo que luego consagraría a Galeano, y a la vez un riguroso análisis político internacional que, en conjunto, subrayan la idea central del autor: Guatemala fue en aquellos años de Guerra Fría el laboratorio de la barbarie y la violencia que en la década del setenta se extendería por todo el continente. La edición que presentamos –enriquecida con textos de especialistas que reponen aquel contexto político y su lugar en la obra de Galeano– permite acompañar al autor mientras comparte las condiciones de vida y riesgos de los guerrilleros y así regresar a un tiempo en el que era posible pensar la revolución como una salida. Mientras tanto, el lector contemporáneo puede encontrar en ese entonces ecos de las turbulencias e inestabilidad política que hoy se empeñan en regresar a nuestra región. “Guatemala es el rostro, torpemente enmascarado, de toda Latinoamérica, la faz que exhibe el sufrimiento y la esperanza de estas tierras despojadas de sus riquezas y del derecho a elegir su destino”, escribió Galeano en esta obra, que de varias maneras es un antecedente directo de Las venas abiertas de América Latina. Galeano no abandonó nunca su cariño entrañable por aquel país que le transmitió, de una vez y para siempre, “toda una vibración de hermosura y de misterio”. En una evocación de tradiciones y gente de Guatemala trabajaba cuando murió, en abril de 2015.
Dice Racine en el prólogo a Berenice que «la regla principal es gustar y emocionar: todas las demás solo están hechas para alcanzar esta primera». Gustar, emocionar: es decir, seducir. En este libro Gilles Lipovetsky aborda el asunto desde dos ángulos. En primer lugar, la seducción erótica, desde los mecanismos de cortejo en las sociedades primitivas hasta los portales de internet para encontrar pareja o ligues. Pero hay un segundo campo más amplio; en nuestra sociedad actual, las técnicas de la seducción también se aplican en otros dominios: la economía, la política, la educación, los medios de comunicación… Entramos en lo que el autor califica de donjuanismo consumista. El imperativo ya no parece ser obligar, ordenar, disciplinar y reprimir, sino gustar y emocionar mediante la seducción. La seducción que nos envuelve provoca la emergencia de una individualización hipertrofiada en relación con el otro, genera un modo de intervenir sobre el comportamiento de los individuos y de gobernarlos en las sociedades democráticas liberales. Este ensayo aborda con precisión y en profundidad esos mecanismos y cómo afectan a nuestras vidas.
Desde hace un tiempo, el concepto de batalla cultural ha cobrado algo más de notoriedad en el plano mediático y político, aunque sigue resultando un término esquivo para el grueso de la sociedad y los políticos profesionales. En este manual intentamos analizar el basamento de la misma: la hegemonía cultural; mostrando cómo opera, desde el plano local al global, desde la izquierda clásica a la nueva izquierda, y desde la globalización capitalista al globalismo socialista. Pretendemos analizar los procesos que nos trasladaron a este presente, revalorizar los relatos fácticos y echar por tierra los falsos relatos que pretenden imponerse teóricamente desde la cultura y los medios de comunicación masivos, agudizando nuestro instinto de supervivencia: el pensamiento crítico y la duda razonable.
Los ensayos reunidos en "Herreros y alquimistas" muestran el lugar específico que ocupan en la historia de las formaciones sociales las culturas exóticas, arcaicas y primitivas, irreductibles a los enfoques y valoraciones eurocéntricos. El conjunto de mitos, ritos y símbolos asociados a los oficios de minero, metalúrgico y forjador, cuyos secretos se transmiten de generación en generación a través de ritos iniciáticos, ilustra los cambios de la actitud mágico-religiosa de los hombres del mundo preindustrial con respecto a la materia desde el preciso momento en que descubren su poder para cambiar el modo de ser de las sustancias minerales. Mircea Eliade señala que ese doble carácter experimental y místico está igualmente presente en la alquimia, ciencia sagrada que estudia la pasión, matrimonio y muerte de las sustancias, destinadas a la transmutación de la materia (la piedra filosofal) y de la vida humana (el elixir de la vida). Otras obras de Mircea Eliade en esta colección: "El mito del eterno retorno".
En la introducción a esta edición, que respeta la forma en que el libro se publicó originalmente, Valeriano Bozal nos propone fijar la atención en el magnífico intento de Hauser por comprender el presente a través de la investigación histórica. Algunas de las hipótesis propuestas pueden prender en el lector, al punto de imponerse a su juicio por la lógica y la brillantez, por la convicción, por la capacidad de sugerir y evocar más que por la verificación, por su forma de vincular grandes acontecimientos, obras y autores muy concretos en el marco socioeconómico de su tiempo, por su capacidad de generalización y por su compromiso con la exigencia de mantener la relación entre la literatura y las artes plásticas.
Historia social de la literatura y el arte, el libro más conocido y emblemático de Arnold Hauser, es un acercamiento del arte a la realidad social de las distintas épocas. Este segundo volumen abarca desde el rococó a la época del cine. Influido por los cánones y preceptos de la rama más teórica del marxismo, Arnold Hauser concibió su Historia social de la literatura y el arte como un ejercicio omnímodo, capaz de dar cuenta, mediante las sinergias de la historia y sus coyunturas sociales, de las producciones artísticas y culturales que han perdurado hasta nuestros días. Este segundo volumen de su obra magna recorre los dos siglos que van desde el siglo XVIII y la gestación del movimiento rococó hasta los albores y el desarrollo de la cinematografía. Son años de cambios constantes que, nos enseña Hauser, no deben disociarse en ningún caso de las expresiones artísticas que los visten: la parte no puede entenderse sin el todo.
En Homo Deus, Yuval Noah Harari explora los proyectos, sueños y pesadillas que configurarán el siglo XXI: desde superar la muerte hasta crear inteligencia y vida artificial. ¿Qué pasará con la democracia cuando las grandes tecnológicas conozcan nuestras preferencias políticas mejor de lo que las conocemos nosotros mismos? ¿Qué le ocurrirá al mercado laboral cuando la inteligencia artificial consiga mejores resultados que los humanos en la mayoría de las tareas cognitivas? ¿Cómo podremos lidiar con los avances en ingeniería genética? He aquí una mirada hacia el futuro de la evolución. He aquí una mirada penetrante de la próxima fase de nuestra evolución.
Un clásico sobre la constante transformación del hombre ante la sociedad de la imagen. Nos encontramos en plena revolución multimedia. El homo sapiens, producto de la cultura escrita, se está transformando en un homo videns para el cual la palabra ha sido destronada por la imagen. Y en todo ello la televisión cumple un papel determinante. La primacía de lo visible sobre lo inteligible lleva a un ver sin entender que ha acabado con el pensamiento abstracto, con las ideas claras y distintas. Ésta es la premisa fundamental a partir de la cual el gran pensador italiano Giovanni Sartori examina en esta obra -ya clásica y, sin embargo, hoy más actual que nunca- la vídeo-política y el poder político de la televisión; la conversión del vídeo-niño en un adulto sordo de por vida a los estímulos de la lectura y del saber transmitidos por la cultura escrita; la formación de la opinión pública, y la cantidad de saber que pasa -y no pasa- a traves de los canales de comunicación de masas. Ante el avance imparable de la edad multimedia ¿aparecerá una nueva forma de pensar, un postpensamiento acorde a la nueva cultura audiovisual?