El autor norteamericano Edgar Allan Poe (1809-1849) ocupa un lugar relevante en el panteón de los escritores más admirados, imitados y estudiados de la literatura universal. Considerado por muchos como un precursor del cuento corto y de terror como género literario, Edgar Allan Poe estaba fascinado con lo macabro y tenía un especial talento para ello. También exploró diversos temas y tonos en su obra, con relatos detectivescos, humorísticos e históricos. Su obra ha inspirado innumerables homenajes e influenciado el estilo de muchos autores, y esta recopilación de sus mejores relatos es prueba irrefutable de ello. La presente edición contiene ilustraciones de Harry Clarke.
«No les gustaba para nada, a los incondicionales del amor, la idea de que no se habían enamorado única y exclusivamente de la persona de la que decían haberse enamorado. El amor, les decía yo, era tan famoso y popular porque era la afición favorita de los enfermos, de los tristes y de los solos, el porcentaje más grande de la población mundial. Los enfermos, los tristes y los solos eran los más predispuestos a enamorarse, del mismo modo que eran los más predispuestos a creer en cualquier pelotudez y unirse a la primera iglesia que viniera a golpear a sus puertas. Los enfermos, los tristes y los solos estaban continuamente a punto de caerse de su propia historia, decía yo, y era una verdad irrefutable, a prueba de balas y a la vista de cualquier gil que tuviera ojos para ver».
Virginia Woolf (1882-1941) fue una prolífica escritora británica de principios del siglo XX y es considerada como una de las figuras más destacadas del movimiento vanguardista del modernismo anglosajón. "Fin de viaje" fue la primera obra que vería publicada y pretendía romper con los moldes novelescos establecidos anteriormente, la obra gira en torno a Rachel Vinrace, a la que acompañamos a un viaje que hace a lo largo de Sudamérica a bordo del barco de su padre. Durante este viaje, Rachel encontrará más de lo que esperaba y se llevará, sumado a las nuevas experiencias y vivencias, un conocimiento sobre sí misma que superará todo cuanto había esperado al embarcarse.
Addie Bundren, antigua maestra de escuela, yace agonizante mientras sus hijos y su marido aguardan el momento de su muerte y se disponen a cumplir su voluntad de ser enterrada en el cementerio de Jefferson, a más de sesenta kilómetros de distancia, junto a sus antepasados. La narración de las peripecias que corren los pobres e ignorantes miembros de la familia Bundren a lo largo del extraño y accidentado traslado del cadáver en carromato de mulas, da pie a William Faulkner (1897-1962) para levantar en las páginas de "Mientras agonizo" (1930) una de sus novelas más ricas. Sirviéndose del monólogo interior de los personajes, crea un relato poliédrico que, cual una piedra tallada, va reflejando, según la faceta a través de la cual apreciamos su unidad, los infinitos claroscuros de la naturaleza humana.
Los relatos que conforman esta antología son una muestra de las mejores cualidades narrativas de Stefan Zweig. La pretensión de Zweig, producto emblemático de la cultura de Viena de principios de siglo y muy influido por las teorías psicoanalíticas, es iluminar «los sótanos, las cavidades de las raíces y las cloacas del corazón» donde «pululan brillando fosforescentes las verdaderas y peligrosas fieras de la pasión». El erotismo juvenil, las relaciones de pareja, el nuevo papel emergente de la mujer son algunos de los ejes de estos relatos. En consonancia con sus palabras de que «ningún sufrimiento es tan sagrado como el que no se expresa por pudor», Stefan Zweig da en Confusión de los sentimientos un tratamiento realmente avanzado a un tema maldito como el de la homosexualidad; no sólo expone con notable sinceridad y humanidad la relación homoerótica entre un profesor y su alumno, sino que también esboza en el personaje de la mujer de este profesor un retrato moderno de mujer independiente e inteligente. Este volumen recoge también otra vertiente de Zweig, la que se deriva de la Primera Guerra Mundial y sus consecuencias, que marcaron profundamente al autor e hicieron que se abriera a nuevos temas y nuevos personajes; gentes sencillas y vapuleadas por la guerra y la inflación de los años veinte, como el entrañable personaje central de Mendel, el de los libros, o el no menos amable coleccionista imaginario y quijotesco de La colección invisible.
Cuando Beth Crowe empieza la universidad, el fantasma de su pasado como nadadora de competición la persigue. Con sus sueños olímpicos hechos añicos tras un colapso, de repente es libre de crearse una nueva identidad. En el campus entabla amistad con personas que adoran la poesía de su abuelo, el célebre poeta Benjamin Crowe, que murió trágicamente antes de que ella naciera. A través de su madre y de su abuela, esposa y editora de la obra del poeta, irá descubriendo los detalles del misterio que rodearon su vida y su muerte. La búsqueda la llevará a un archivo que ningún erudito ha visto jamás, y a una persona que sabe cosas de su familia que nadie más conoce. Aguantar la respiración es una inteligente y conmovedora primera novela. El tiempo y los secretos brindan a Beth la oportunidad de resolver el rompecabezas que saca a la luz relevantes hechos del pasado y dar un nuevo sentido al legado familiar.
Los chicos de Jo cierra la emotiva saga de la familia March, que dio inicio con Mujercitas y siguió con Hombrecitos. Han pasado diez años desde entonces, Jo y sus hermanas sienten que han cumplido sus sueños y comparten el cuidado de los chicos de Plumfield, ahora un próspero colegio, con el mismo cariño que recibieron ellas cuando eran niñas. Los primeros estudiantes de Plumfield son ya jóvenes que vuelan por su cuenta con distinta suerte, pero que vuelven a aquel que fue su hogar siempre que pueden. Louisa May Alcott pone punto y final con esta novela a la trilogía de Mujercitas manteniéndose fiel a su estilo, en el que los profundos valores y el espíritu revolucionario de esta autora avanzada a su tiempo se funden para dar vida a unos personajes inolvidables.
Irene Wagner lleva una vida tranquila y acomodada. Feliz esposa de un acaudalado abogado y madre de dos hijos, en una velada ocasional conoce a un pianista de renombre y se convierte en su amante más por aburrimiento que por deseo. El terror de que su marido descubra su aventura y que su felicidad doméstica se derrumbe convierte la plácida existencia de Irene en un tormento insoportable. Zweig explora de nuevo los entresijos del alma humana en este relato fascinante que atrapa al lector en el torbellino de emociones de la protagonista desde la primera página hasta la última.
El periodista británico George Orwell fue ninguneado a partes iguales por sus correligionarios y por sus adversarios políticos. Alarmado y desencantado por el cariz que tomaba el nuevo orden surgido tras la Segunda Guerra Mundial, y enfermo de muerte, quiso convertir 1984 en su testamento literario. Nos hallamos ante la novela más icónica que se ha escrito sobre los peligros del totalitarismo, la manipulación mediática y la reescritura de la historia. La tragedia cotidiana de Winston y de Julia es una distopía ejemplar y el cruel retrato de un mundo nada feliz, una profecía autocumplida que nos hiela la sangre y nos conmueve a partes iguales.
En palabras de George Orwell, Rebelión en la granja es la historia de una revolución que sale mal. La corrupción, el abuso de poder, la manipulación de la verdad y el culto al líder acaban con los sueños de libertad, igualdad y justicia de los habitantes de la Granja de los Animales. Hasta los ideales más nobles pueden pervertirse y degenerar en una parodia de aquello contra lo que se luchaba. Con esta sátira feroz de todos los totalitarismos, Orwell nos regala una apasionada reivindicación de la libertad que se ha convertido por méritos propios en uno de los grandes clásicos de la literatura del siglo xx.
En 1720 la peste, que prácticamente había desaparecido de Europa después del gran brote de 1665, volvía inopinadamente a declararse en Marsella. En Londres muchos recordaban esa tragedia de su niñez; en cada casa se contaban terribles historias sucedidas a parientes y amigos. Las noticias que llegaban de Marsella traían ahora de nuevo el pánico y la inseguridad. Daniel Defoe, que se ganaba la vida como periodista, aunque había publicado ya dos novelas en torno —precisamente— a un personaje sometido a la angustia de una situación límite (Robinson Crusoe y Moll Flanders), había sido uno de esos niños que en 1665 sobrevivieron a la epidemia. Su preocupación por la actualidad y lo que podría ocurrir en caso de que sobreviniera otro «azote» le llevó en 1722 a escribir el Diario del año de la peste, bajo la forma de las memorias de un superviviente de la catástrofe. Aquí el personaje no es, sin embargo, un individuo, sino toda una ciudad, y al recrear sus padecimientos con tanta viveza y realismo —sirviéndose de estadísticas y tratados de medicina tanto como de patéticos episodios personales— Defoe consiguió algo insólito: como apunta Anthony Burgess en la introducción a esta edición, el motivo de que este libro se haya convertido en un clásico es que «además de aceptarlo como ficción, cada generación lo ha leído también como Historia».
El interior delirante que imperaba en Irreversible, las cáusticas “heroínas” de Hispania Help y Washed Tombs y la psicopatía cortante de Mordida se amplifican en estos quince relatos con la firma de Mercedes Estramil.
Federico Médici, protagonista y narrador, mentiroso y sarcástico, novelista, dramaturgo y fundador del Teatro de la Locura, “cara de ángel”, etcétera, etcétera, etcétera, nos cuenta las sórdidas aventuras de su doble (el Niño Mierda), la muerte de un íntimo amigo e, incluso, publica con su nombre un drama-novela: “El alma del mundo” que antes había dado a conocer bajo el extraño seudónimo de Felipe Polleri. Siempre violento, brutal, “anti sistema”, Federico (hasta su nombre es sujeto de sospecha) nunca termina de gastar su odio contra sus orígenes burgueses, la estupidez y la vida misma. Tal vez, sin embargo, hay una pequeña fisura: el amor, tal vez.
Un pasado de guerras ha dejado los 12 distritos que dividen Panem bajo el poder tiránico del "Capitolio". Sin libertad y en la pobreza, nadie puede salir de los límites de su distrito. Sólo una chica de 16 años, Katniss Everdeen, osa desafiar las normas para conseguir comida. Sus prinicipios se pondrán a prueba con "Los juegos del hambre", espectáculo televisado que el Capitolio organiza para humillar a la población. Cada año, 2 representantes de cada distrito serán obligados a subsistir en un medio hostil y luchar a muerte entre ellos hasta que quede un solo superviviente. Cuando su hermana pequeña es elegida para participar, Katniss no duda en ocupar su lugar, decidida a demostrar con su actitud firme y decidida, que aún en las situaciones más desesperadas hay lugar para el amor y el respeto. Suzanne Collins es autora de la serie bestseller del Ney York Times "Underland Chronicles" y es guionista de programas de televisión juveniles. En esta primera entrega nos brinda a partes iguales suspense, ética, aventura y amor en un contexto situado en un futuro con inquietantes paralelismos con nuestro mundo actual.
Cantero es un joven desorientado y sin voluntad que no sabe qué hacer con su vida. Perdió a sus padres y ha sido expulsado de la casa de su tío, que se siente traicionado por él. Vive a la que salta y acaba a merced de Cirro Cobalto, un personaje que lo enreda de mala manera y lo mantendrá bajo sus órdenes con extrañas encomiendas. Otros dos misteriosos personajes, Denís y Lombardo, intervendrán en los acontecimientos que le llevarán a las más inesperadas situaciones, entre el riesgo y la irrealidad de lo que pudiera parecerse a una disparatada película. El amo de la pista es una novela plena de ingenio e imaginación prodigiosa sobre la vulnerabilidad y la capacidad de manipulación de los seres humanos y la peligrosa fascinación de los mistificadores. Una fábula que puede inquietarnos, si pensamos en el mundo en el que estamos gobernados. En ella, Luis Mateo Díez se muestra de nuevo como uno de los creadores más originales de la literatura española actual.
«Ninguna otra época ha estado tan marcada por el deseo de cambiar de vida. En algún momento de nuestra existencia todos queremos ser otra persona». A sus cuarenta años, porciado y padre de un adolescente al que apenas ve, Éric Kherson es director comercial de una gran marca deportiva. A pesar de su éxito laboral, se encuentra al borde de la depresión, consumido por un drama familiar. Cuando una vieja amiga del instituto le ofrece un puesto en el gobierno, él acepta. Pero la alegría es temporal. Durante un viaje a Seúl para cerrar un importante trato, Éric se va encontrando cada vez peor. De repente, en una calle cualquiera, se topa con la tienda Happy Life, que ofrece a sus clientes algo que podría cambiarlo todo: un funeral falso.
Una lucha contra la compulsión a repetir el destino maldito materno de una de las (anti)heroínas literarias más singulares. La protagonista de esta novela es una niña llamada Plectrude –los nombres propios no carecen de significado en esta intensa fábula–, nacida en prisión de una madre de diecinueve años que asesinó a su marido, y padre de la niña, semanas antes de dar a luz. Su destino será, en buena medida, el de una lucha contra la compulsión a repetir el destino maldito de su madre. Criada con la familia de una tía, destaca enseguida por su belleza salvaje, por su talento para la danza, por un don casi sobrenatural de seducción que hace caer a sus pies a cuanto ser se cruza a su paso. Con la excepción, claro está, del chico que ella ama. El estilo directo y austero de Amélie Nothomb le permite atravesar en esas pocas páginas una serie casi infinita de peripecias, a través de las cuales Plectrude se convierte en una de las más singulares (anti)heroínas literarias de los últimos años. Y cuando todo parecía dicho ya, un golpe de efecto magistral cierra la novela con un final que dejará al lector en medio de auténtico «estupor y temblores». Al publicar la versión original de esta novela, la autora declaró: «Para un escritor no existe mayor tentación que la de escribir la biografía de su asesino». Sólo quienes se dejen llevar por el vértigo de estas páginas –algo casi irresistible después de leer la primera línea– sabrán por qué.
Hace ya tiempo que Emmanuel Carrère ha acostumbrado a sus lectores a esperar de él lo inesperado, y en esta obra monumental, casi diríamos épica y sin duda radical, aborda nada menos que la fe y los orígenes del cristianismo. En sus páginas se entrecruzan dos tramas, dos tiempos: la propia vivencia del autor, que abraza la fe en un momento de crisis personal marcado por una compleja relación amorosa y el abuso del alcohol, y la historia de Pablo el Converso y de Lucas el Evangelista. Pablo que cae del caballo, tiene una iluminación mística y pasa de lapidador de cristianos a propagador de la nueva fe que transmuta todos los valores. Y Lucas que escribe la vida de Jesús y a partir del cual nos adentramos en los evangelios primigenios, tan diferentes al Apocalipsis de fuegos artificiales de Juan. En estas dos historias entrecruzadas sobre la fe se suceden abundantes personajes, episodios y reflexiones: la serie televisiva sobre muertos que resucitan en la que participa Carrère como guionista, la canguro ex hippie y amiga de Philip K. Dick a la que contrata, los bolcheviques con los que compara a los primeros cristianos, webs porno, visiones eruditas sobre las fuentes originales del cristianismo, la desaparición –¿resurrección?– del cadáver de Jesús... Lo que a Carrère le interesa del cristianismo es su mensaje de transgresión de lo establecido y la desmesura de la fe. Y este libro provocador y deslumbrante es una indagación rabiosamente contemporánea sobre el cristianismo que nos habla de la perplejidad, el dogma, la duda, la redención y la construcción de una fe con mensajes rupturistas y extraños rituales.
Territorio Modiano: el narrador evoca experiencias, personas y lugares que conoció cuando tenía veinte años. «Cuando regresé a Francia, tras una ausencia de diez años, me informé a través de las pocas personas susceptibles de darme noticias de los miembros del grupo. No fueron noticias muy buenas, y me hicieron comprender aún mejor que el tiempo había pasado. Yo, que tan a menudo observaba el envejecimiento ajeno, tuve que acostumbrarme, a mi vez, a la idea de que mi juventud tocaba a su fin.» En la época en que tenía veinte años, el narrador conoció a varias personas con las que compartió complicidades y confidencias. Visitó con ellas lugares que en algunos casos ya no existen: un restaurante en el que comían hombres solitarios, un bar que regentaba una martiniquesa, ciertas calles de París, una casa en la Costa Azul… Era aquel un mundo elegante y sofisticado, de sastrerías, partidas de bridge, olor de pinares y noches interminables… Pero en el que, bajo el refulgente esplendor, también había recodos sombríos. Un mundo contenido en el estribillo de una canción titulada «Memory Lane». Patrick Modiano, arropado en este caso por los exquisitos dibujos de Pierre Le-Tan, se desliza una vez más por los territorios de la memoria evanescente, por escenarios y personajes que permanecen ya inalcanzables en el pasado, por instantes irrepetibles que perviven todavía en el recuerdo. Como la belleza de aquella chica, Françoise, cuyo rostro agigantado se le aparece de pronto al protagonista en el cartel de un cine, porque ahora ella es actriz y protagoniza otros ensueños…
¿Qué hay en el corazón de una central nuclear? ¿Y en el de las personas que trabajan en ella? Una novela sobre la precariedad, la incertidumbre y el miedo. Francia tiene cincuenta y seis reactores nucleares en activo, su industria nuclear da trabajo a unas cuarenta mil personas, la mitad de las cuales son subcontratadas. El protagonista y narrador de esta novela es Yann, uno de esos empleados temporales. Se dedica a labores de limpieza y mantenimiento de los reactores, lo que significa que sus contratos suelen durar entre tres y cinco semanas. Su trabajo no solo es precario, sino peligroso: quienes realizan estas tareas son escrupulosamente controlados para medir sus niveles de exposición a la radiación, y a quien sobrepasa los límites se lo envía a casa y se queda sin sueldo. Estos trabajadores son itinerantes, viven en caravanas u hoteles y forman una singular familia. Élisabeth Filhol escruta un mundo casi secreto, destapa una realidad social, pero también el singular modo de vida de personas enfrentadas de forma permanente a un peligro invisible pero muy real. Personas ante un monstruo al que temen pero que ejerce sobre ellas un extraño magnetismo. El resultado es una novela que es al mismo tiempo una descripción minuciosamente realista de un entorno laboral poco conocido, una denuncia de las condiciones laborales de los trabajadores de las nucleares y un drama existencial sobre quienes se enfrentan cada día a la muerte. Una novela sobre la precariedad, la incertidumbre y el miedo, narrada con una prosa envolvente e hipnótica.