La ruleta y sus azares como una vía de escape a una existencia anodina. Carrère retrata a una adicta al juego. Frédérique, mujer de clase media, profesora, separada y con un hijo, lleva una vida aburrida y banal, sin grandes alicientes. Hasta que un día descubre la ruleta y con ella la adrenalina del azar del juego y los caprichos del destino. La ruleta se convierte en una obsesión que la va despegando de su realidad cotidiana, conoce a otro jugador y con él emprende un periplo por todos los casinos de Francia... La escritura metódica de Emmanuel Carrère introduce al lector en la espiral autodestructiva de una mujer que trata de escabullirse de una existencia anodina ofrendando su destino al azar.
Disparad a todos los arrendajos azules que queráis, si podéis acertarles, pero recordad que es un pecado matar a un ruiseñor. Este es el consejo que da a sus hijos un abogado que está defendiendo al verdadero ruiseñor del clásico de Harper Lee: un hombre de color acusado de violar a una joven blanca. Desde la mirada de Jem y Scout Finch, Harper Lee explora con humor y una honestidad insobornable la actitud irracional que en cuestiones de raza y clase social tenían los adultos del Sur profundo en los años treinta. La conciencia de una ciudad impregnada de prejuicios, violencia e hipocresía se enfrenta con la fortaleza y el heroísmo silencioso de un hombre que lucha por la justicia. 'Matar a un ruiseñor', audaz en la creación de una voz ingenua pero perspicaz, tan ocurrente como insolente, es también la novela de la formación de una niña tempera-mental y muy singular, movida por la aspiración de ser mejor y comprender a los otros. Los alegatos de Atticus ante el juez y el jurado, su valor, su aplomo, impregnan el libro, pero la corriente que sacude en todo momento a los lectores la conduce Scout, la chiquilla vestida de cualquier manera, sin coquetería, a la que le gusta leer, saber, escuchar.
Esmeralda y Quasimodo: su historia de amor y de muerte, tal vez la mejor recreación del mito de la bella y la bestia, es una de las cumbres de la novela romántica universal. La seductora gitana que se gana la vida tocando la pandereta y bailando en las calles de París, en compañía de su cabra Djali, despierta dos pasiones irreprimibles: la loca atracción sexual del archidiácono de la catedral y el amor más absoluto y puro de su protegido, el forzudo jorobado campanero de la catedral. Pero la fascinante Esmeralda cae a su vez rendida de amor por Febo, el bello y egocéntrico capitán de los arqueros del rey… Esta trama de afectos entrelazados y enfrentados estará condenada a la tragedia y exigirá las mayores pruebas de amor y heroísmo. Con todo, por encima de estos personajes memorables, sobresale otro indiscutible: la propia Catedral de Nuestra Señora de París. Tal era el deseo de Víctor Hugo, quien comenzó a escribir su novela con el fin expreso de que sus contemporáneos fueran más conscientes del valor de la arquitectura gótica, por entonces descuidada y a menudo destruida para ser reemplazada por nuevos edificios. La obra es por ello, asimismo, un magnífico homenaje al arte prodigioso que alumbró la catedral.
Ana Shirley deja su vida en Avonlea para empezar sus estudios en la universidad de Redmond. En la Casa de Patty encuentra un nuevo hogar y enseguida se siente a gusto en compañía de Priscilla, Stella, su nueva amiga Phil y tres gatos. Junto a la novedad de las clases, a Ana le esperan otras sorpresas… como alguna propuesta de matrimonio a la que se sumará también la declaración de amor de Gilbert. ¿Es realmente inesperada? ¿Le quiere ella del mismo modo o prefiere conservarlo como amigo?
LA NOVELA QUE INSPIRÓ LA EXITOSA SERIE DE NETFLIX ANNE WITH AN E Nueva edición revisada del clásico que vuelve para robarnos el corazón Matthew y Marilla llevan una vida tranquila y rutinaria en el pequeño pueblo de Avonlea. Ya ancianos, deciden adoptar un huérfano para que los ayude con las tareas de la granja. Pero en vez del niño prometido por el orfanato, a casa de los Cuthbert llega Ana, una niña valiente y apasionada con una imaginación desbordante que conquistará a todo el mundo.
Ya han pasado cinco veranos desde que la apasionada y parlanchina Ana Shirley llegó a Avonlea. ¡Y ahora sería imposible imaginar Tejas Verdes y el pequeño pueblo sin ella! Con dieciséis años y medios, Ana ha crecido y se ha convertido en maestra. Y, aunque sigue metiéndose en los líos de siempre, la pelirroja tiene nuevas preocupaciones. ¿Cómo ganarse la confianza de sus alumnos? ¿Cómo hacer realidad su sueño de ir a la universidad? ¿Qué le sucede al atractivo Gilbert Blythe?
Cuando se conocen por azar una noche en un bar de Manhattan, Kay y Franck son dos almas a la deriva. Él, un actor que roza la cincuentena y al que ya le quedan lejos los días de gloria, intenta olvidar a su mujer, que lo ha abandonado por un hombre más joven. Ella, que acaba de perder la habitación que compartía con una amiga, no tiene donde pasar la noche… ¿Bastará la inmediata atracción mutua para hacerles olvidar las heridas de la vida? Celoso del pasado de Kay, temiendo perderla, tan inseguro de ella como de sí mismo, Franck estará a punto de malograr la nueva oportunidad que el amor parece brindarle. En Tres habitaciones en Manhattan, Simenon se adentra en el corazón de la gran ciudad tras la pista de estos dos vagabundos que se aferran, ajenos al espacio y al tiempo, a un amour fou.
Patrick Martin Ashbridge, un abogado que se ha ganado la confianza de la clase acomodada de Tumacacori, en la frontera de Estados Unidos con México, recibe la inesperada visita de su hermano menor Donald, prófugo que cumplía condena por un intento de asesinato, hombre débil, irresponsable y, sin embargo, dotado de un extraño poder de persuasión. La llegada del fugitivo, que confía en cruzar la frontera aprovechando la crecida del río Bravo con las inmisericordes tempestades de la estación de lluvias, alterará la tranquilidad de la pequeña comunidad de rancheros y enfrentará a los dos hermanos, que se debatirán entre el amor y el odio, el rencor y la culpa. En este paisaje tan inexorable como el destino, cuya realidad social e histórica sigue invariable, Simenon urde uno de sus más notables romans durs, el primero de su etapa americana, donde recrea una compleja trama familiar de resonancias bíblicas, freudianas y, por qué no, autobiográficas.
Con el paso del tiempo, En el camino, un libro que fue la biblia y el manifiesto de la generación beat, se ha convertido en una «novela de culto» y en un clásico de la literatura norteamericana. Con un inconfundible estilo bop, que consiguió para Kerouac el título de «heredero de Charlie Parker», en esta novela se narran los viajes enloquecidos a bordo de Cadillacs prestados y Dodges desvencijados, de Dean Moriarty, el mítico hipster, el héroe de todos los beatniks, «un demente, un ángel, un pordiosero» y el narrador Sal Paradise, recorriendo el continente, de Nueva York a Nueva Orleans, Ciudad de México, San Francisco, Chicago y regreso a Nueva York. Alcohol, orgías, marihuana, éxtasis, angustia y desolación, el retrato de una América subterránea, auténtica y desinhibida, ajena a todo establishment. Una crónica cuyos protagonistas, en la vida real y en el libro, fueron Jack Kerouac (Sal Paradise), Neal Cassady (Dean Moriarty), Allen Ginsberg, William Burroughs.
Charles Bukowski se dio a conocer en España con sus «relatos de locura cotidiana», publicados en dos tomos: Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones y La máquina de follar, que le valieron una inmediata popularidad. Su obra ha provocado, entre otros, los siguientes comentarios: «Un maestro de la sátira anarquista. Una leyenda viviente» (New York Review of Books). «Los más honestos, directos, iluminadores e importantes relatos publicados en este país en los últimos 20 años» (San Francisco Chronicle). «Un humor sardónico que a veces da la impresión de que W. C. Fields se haya reencarnado como escritor» (Rolling Stone Magazine). «Bukowski. Considerado por muchos como el mejor escritor americano. Y por otros posiblemente el peor. Yo estoy entre los primeros» (Jim Christy, Toronto Hobe). «Un profeta de nuestro tiempo» (The New York Times Book Review). «Ha dejado a Jack Kerouac muy lejos... Escribiendo se parece a Charlie Parker tocando jazz» (Die Welt). «Chirriantes exposiciones de un escéptico revolucionario... Es el campeón mundial de los escritores peso pesado» (Der Spiegel). «Corred enseguida a comprarlo, sin duda tendréis uno de los mejores impactos de vuestra vida» (Cavanna, Charlie Hebdo).
En este libro ambientado en Los Ángeles se nota la continua presencia de la gran urbe en toda la escritura de Charles Bukowski, ciudad infernal, a pesar de estar situada en medio del paraíso californiano, sueño de todo pobre ciudadano USA, con sus naranjas, su sol y su vino, vino del que Bukowski da buena cuenta toda su vida, como el whisky, como la cerveza, que habrán de ser, inevitablemente, su fuente de inspiración. Bukowski toma una actitud de ermitaño loco, de lucidez exasperada, de humorista borracho en la barra de un bar solitario. Se ríe de todo, trata de ganar algo de dinero para un trago o una puta sin trabajar mucho, frecuenta otras ratas urbanas enloquecidas, odia a la humanidad, se encierra en su habitación y se entretiene en contarnos las historias que le ocurren o se le ocurren.
En esta novela autobiográfica de sus años de juventud, el autor nos describe la vida de su alter ego Henry Chinaski saltando de un empleo a otro, todos sórdidos, duros, sin sentido, emborrachándose a muerte, con la obsesión de follar, intentando materializar su vida de escritor y nos ofrece una visión brutalmente divertida y melancólicamente horrorizada de la ética del trabajo, de cómo doblega el «alma» de los hombres. Se ha dicho que Bukowski con su prosa lacónica, escueta y contundente como un uppercut es el novelista atroz de la gran selva urbana, de los desheredados, las prostitutas, los borrachos, los desechos humanos del Sueño Americano a nivel del arroyo, y se le ha comparado con Henry Miller, Céline y Hemingway. «Tomar una porción de Hemingway, añadir una dosis de humor (del que Hemingway extrañamente carece, mientras que Bukowski es un virtuoso), mezclar con un puñado de hojas de afeitar y varios litros de vino barato, luego una o dos gotas de ironía, agitar bien y leerlo al final de la noche: así tendrá el auténtico sabor Bukowski» (Neil Baldwin).
En los años de entreguerras, un transatlántico, el Virginian, recorría las rutas entre Europa y América, con su carga de millonarios, de turistas, de emigrantes. En el Virginian tocaba cada noche un pianista extraordinario, llamado Novecento, con una técnica maravillosa, capaz de arrancar notas mágicas, inauditas. Se hablaba de su inusitado duelo pianístico nada menos que con Jelly Roll Morton, el inventor del jazz. Se decía que el melancólico pianista había nacido en el barco, del que jamás habría descendido. Se decía que nadie sabía la razón. Un monólogo teatral, recientemente llevado al cine por Giuseppe Tornatore con el título La leyenda del pianista en el océano, del que Alessandro Baricco ha afirmado: «Más que un texto teatral, lo considero una novela corta o un relato largo, surgido tras la estela de Océano mar, como si en esta novela no hubiera podido contar todas las historias que quería.»
El Abraham Lincoln, fragata de la marina de guerra estadounidense comandada por el almirante Farragut, se hace a la mar con la misión de acabar con un extraño y gigantesco cetáceo, a ratos fosforescente y de largo y filoso cuerno en el hocico, que está sembrando el pánico en los mares. Abordo del buque viaja también un naturalista, el profesor Arronax, y su ayudante Conseil. Ambos, junto con el arponero canadiense Ned Land, caerán al agua cuando su embarcación sea embestida por el monstruoso animal. Cuando los tres logran llegar a nado a un lugar seguro, descubren que el lugar al que han llegado no es en realidad una isla, sino una superficie metálica que esconde un maravilloso mundo en su interior… Invitados forzosamente a permanecer en el Nautilus, el poderoso submarino del capitán Nemo, los tres personajes asistirán a un prodigioso mundo abismal invisible hasta entonces para el ser humano.
Edward T. Topping IV, blanco, anglo y sajón, miembro de una pequeña dinastía –es el cuarto de su familia que lleva este nombre y que ha estudiado en Yale–, va con Mack, su mujer –también Yale– a cenar a un restaurante. Y mientras se desocupa una plaza para aparcar su pequeño y ecológico coche –como toca a personas progresistas y cultivadas como ellos–, un esplendoroso Ferrari, conducido por una latina no menos esplendorosa y cargada de oro y oropeles, les birla el lugar. Y luego la conductora se burla descaradamente de Mack. Quizá porque, como afirma Wolfe, Miami es la única ciudad de América, y quizá del mundo, donde una población venida de otro país, de otra cultura, con otra lengua, se ha hecho dueña del territorio en sólo una generación, y lo demuestra en las urnas, y en el posterior ejercicio del poder. Y por eso Ed Topping ha sido enviado a Miami a reconvertir el Miami Herald en un periódico digital, sin edición en papel, y lanzar El Nuevo Herald para las masas latinas. Y en esa Miami y en este diario viven y trabajan dos personajes fundamentales de esta inmensa, intensa, divertida novela: el joven John Smith, un periodista que persigue la gran exclusiva que hará que deje de ser novato y desconocido, y Nestor Camacho, policía, veintidós años, miembro de la segunda generación de cubano-americanos nacidos en Miami, que se expresa mucho mejor en inglés que en español, y será el protagonista de la exclusiva de John. Pero hay más, mucho más: está Magdalena, la muy guapa Magdalena, novia o algo parecido de Nestor, y su amante, un psiquiatra famosillo, especializado en el tratamiento de las adicciones sexuales y hábil trepador, que se aprovecha de uno de sus pacientes, un poderoso millonario que vive masturbándose con tal intensidad que tiene el pene casi deshecho, para circular entre la más selecta sociedad de Miami. Y hay mafiosos rusos, un alcalde latino y un jefe de policía negro. Y los fastos y las fiestas donde se congregan todos los que hacen que el mundo y Miami giren en la vida y en esta novela, tan torrencial como, a menudo, esperpéntica…
Charles Bukowski, escritor eminentemente autobiográfico, nos cuenta en esta obra otro fragmento de la vida de su alter ego Chinaski. En "Cartero" describe los doce años en que estuvo empleado en una sórdida oficina de correos de Los Ángeles. El libro termina cuando Chinaski/Bukowski abandona la miserable seguridad de su empleo, a los 49 años, para dedicarse exclusivamente a escribir. Y escribe "Cartero", su primera novela.
El autor presentaba la edición italiana de este libro, que tuvo un éxito extraordinario, con estas palabras: Ésta no es una novela. Ni siquiera es un cuento. Ésta es una historia. Empieza con un hombre que atraviesa el mundo, y acaba con un lago que permanece inmóvil, en una jornada de viento. El hombre se llama Hervé Joncour. El lago, no se sabe. Se podría decir que es una historia de amor. Pero si solamente fuera eso, no habría valido la pena contarla. En ella están entremezclados deseos, y dolores, que no tienen un nombre exacto que los designe. Esto es algo muy antiguo. Cuando no se tiene un nombre para decir las cosas, entonces se utilizan historias. No hay mucho más que añadir. Quizá lo mejor sea aclarar que se trata de una historia decimonónica: lo justo para que nadie se espere aviones, lavadoras o psicoanalistas. No los hay. Quizá en otra ocasión.
Andreas Kartak es un vagabundo que duerme bajo los puentes del Sena. Indigente, alcohólico, es nuestro oscuro gemelo perdido, ese personaje sobre el que volcamos nuestras fantasías de autodestrucción. Todos hemos sido Andreas alguna madrugada, bajo el influjo de la bebida, ebrios de irresponsabilidad, creyéndonos impunes, eternos, soñando con abandonarlo todo, la familia, el trabajo, la respetabilidad, la decencia, anhelando intercambiar nuestras vidas por el simple deleite de alargar, una copa más, una más, ese instante perfecto que no podemos retener; al final volvemos a casa, nos acostamos y al despertar llega la resaca, esa abominación que solemos llamar realidad. Sin embargo, a Andreas, nuestro Santo Bebedor, un día el despertar le reserva un milagro: en lugar de la resaca, un premio a su perversidad. Algo empieza a funcionar al revés (es decir, bien) en este mundo que siempre juzga méritos y culpas; por más que Andreas incumpla sus promesas, una y otra vez, lo que obtendrá a cambio serán recompensas. Es como si el azar, ese dios de la vida urbana, se compadeciera del pobre Andreas y le regalara unos últimos días de felicidad. Que nadie busque moralejas, porque estas son siempre el consuelo de los finales tristes. Juan Pablo Villalobos
Una de las obras capitales de Jack Kerouack, el escritor paradigmático de la generación beat. Situada en la California, expone el descubrimiento del budismo y su primera ley. «la vida es sufrimiento», durante la época en que su autor se sentía un fracasado al no encontrar editor para sus libros. Pero además de un modo filosófico de encarar el fracaso y de la búsqueda del auténtico significado –el Dharma- por parte de unos jóvenes desharrapados y febriles, expresa la comunión con la naturaleza en la cima de altas montañas, la fraternidad y la poesía. Y todo entre vino, marihuana y orgías, donde Kerouac aparece como Ray Smith, aunque el auténtico protagonista sea el poeta y budista Gary Snyder, que figura bajo el nombre de Japhy Ryder. También pueden identificarse fácilmente Allen Ginsberg y Laurence Ferlinghetti, entre otros participantes en el llamado «renacimiento de San Francisco», narrado con suma brillantez en el libro. Los Vagabundos del Dharma elevó a Kerouac a representante esencial del resurgir de una espiritualidad que también era un nuevo modo de relacionarse entre los seres humanos y que hoy, cuando se imponen las realidades virtuales y las rutas cibernéticas, supone un soplo de aire puro y un impulso hacia otros mundos igual de poco sustanciales, pero donde los sentimientos adquieren proporciones insólitas.
Hace muchos años, en medio de algún océano, una fragata de la marina francesa naufragó. 147 hombres intentaron salvarse subiendo a una enorme balsa y confiándose al mar. Un formidable escenario en el que se mostraron la peor de las crueldades y la más dulce de las piedades. Hace muchos años, a orillas de algún océano, llegó un hombre. Lo había llevado hasta allí una promesa. La posada donde se alojó se llamaba Almayer. Siete habitaciones. Todos estaban allí buscando algo, en equilibrio sobre el océano... Este libro puede leerse como una historia de suspense, como un poema en prosa, un conte philosophique, una novela de aventuras. En cualquier caso, domina la alegría furiosa de contar historias a través de una escritura y una técnica narrativa sin modelos ni antecedentes ni maestros.