Publicado por primera vez en 1976, ya instalada la dictadura militar en la Argentina, La moneda de hierro incluye treinta y seis poemas, sonetos en su mayoría, que revelan un nuevo giro de impronta onírica en la poesía de un Borges que advierte será juzgado por la imagen que se tiene de él antes que por el contenido de su libro. Borges dice que este libro "misceláneo" que el azar fue dejándole a lo largo de 1976 entre East Lansing (Michigan, Estados Unidos de América) y su "recobrado país", la Argentina, no vale mucho más ni mucho menos que sus anteriores volúmenes y que ese vaticinio le depara una suerte de impunidad ya que no será juzgado por el texto sino por la imagen indefinida pero suficientemente precisa que se tiene de él. En efecto, esta obra, que reúne más de treinta poemas además de prosa poética, no escapa al contexto en que es publicada: es en su prólogo que Borges afirma que, a pesar de saberse indigno de opinar en materia política, descree de la democracia, "ese curioso abuso de la estadística". Se destacan aquí "Una llave en East Lansing", "La luna", "El fin", "El remordimiento" ("He cometido el peor de los pecados [...] No he sido feliz."), y los notables "Ein Traum" y "Heráclito".
En su obra póstuma, el excepcional novelista uruguayo Mario Levrero se entregó a la tarea de escribir una novela en la que fuera capaz de narrar ciertas experiencias extraordinarias, que él denominaba «luminosas», sin que perdieran tal cualidad. Una tarea imposible, según confiesa más adelante, pero en la que se embarca con el «Diario de la beca». En cada una de las entradas de este diario, que recorre un año de su vida, el autor nos habla de sí mismo, de sus manías, de su agorafobia, de sus trastornos del sueño, de su adicción a los ordenadores, de su hipocondría y del significado de sus sueños. Capítulo aparte merecen sus mujeres, en particular Chl, que lo alimenta y lo acompaña en sus escasos paseos por Montevideo en busca de libros de Rosa Chacel y de las novelas policíacas que lee compulsivamente.
Un relato hacia la identidad, una invitación a la intimidad Para atravesar los misterios del amor travesti, Camila va armada de su voz de arrope y los amuletos que supo construir en la intensidad de la noche. Algunas veces ama y otras odia, desea y es deseada, mezcla la pena y la dicha en cada uno de los cuerpos sobre los que se derrama. Una vez fecundada, engendra versos carnívoros y plantas dóciles que pueblan los balcones que sus tacos habitan. Enorme forjadora de magia, sólo podemos estirar el cuello desde abajo para verla sangrar, arder y reírse del mundo. Quizás la memoria por los amantes idos sea la que menos duela de todas las que nos ofrenda su escritura, está también la madre alquilada a otra familia, la fatiga del padre en su lucha contra la pobreza, la amada del amante, los amigos muertos. Por momentos quisiéramos blindarla de algunos recuerdos, pero sería como encapsular a una luciérnaga, un parpadeo de la luz más delicada antes de la absoluta oscuridad. Un ser frágil atrapando las palabras que le llegan por el aire libre de la experiencia. El corazón lector que se anime a transitar la belleza salvaje de La novia de Sandro no podrá salir ileso.
«He dormido y he soñado. Sin duda mi propia imagen anduvo por las dimensiones inespaciales de mi sueño; inespaciales e intemporales, dimensiones únicas, extrañas a nuestra limitada cárcel de la vigilia...». En los relatos de La otra orilla, escritos entre 1937 y 1945, Julio Cortázar nos muestra lo fantástico en los intersticios de la realidad cotidiana. Fantasmas, vampiros, brujas y dobles emergen, como lo hace la mosca en el plato de sopa de Paula en "Bruja", para revelarnos que el propio autor considera, desde el principio, que su obra pertenece al género fantástico en su sentido más amplio, que va de lo sobrenatural a lo misterioso y del terror a lo insólito. Publicado por primera vez en 1995, en este libro encontramos un Cortázar inicial, sus obsesiones y su diálogo permanente con escritores como Horacio Quiroga, Leopoldo Lugones, Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, Silvina Ocampo y Felisberto Hernández. La otra orilla acompaña desde su título el reconocimiento del territorio del Río de la Plata, que ya es canon de la literatura fantástica, gótica y de terror, en la que hoy abrevan los autores contemporáneos: Mariana Enriquez, Samanta Schweblin o Luciano Lamberti. Una obra imperdible y quizás olvidada del amado cronopio.
En el pueblo de Z, en la Costa Brava catalana, el extraño homicidio cometido en una pista de hielo clandestina, creada bajo un halo de misterio e ilegalidad, enturbia los calurosos días de verano. Tres voces van construyendo el relato de los hechos: la de Gaspar, chileno con aspiraciones de escritor; la de Remo, mexicano, poeta de vocación que ocupa sus noches como vigilante de un camping, y la de Enric, político catalán deslumbrado por una guapa y caprichosa patinadora. Sus testimonios se entrecruzan e intentan imponer cada una de sus verdades particulares como la verdad universal. Pero por debajo de esta muerte corre un río oscuro que los tres narradores, unidos en la tragedia y en el hastío existencial, dibujan con sus historias. Hay un crimen mucho más desesperanzador: el perpetrado contra su propia felicidad. Y este no parece tener.
Una oda al disparate como antídoto a la incertidumbre y el desamor Javiera es una joven chilena que ha llegado a Barcelona gracias a una beca de posgrado en Literatura. Estudiar es el pretexto más decente, y genuino, que ha encontrado para dejar su país y descubrir el hemisferio del bienestar. Pero la disponibilidad apabullante de libros en la biblioteca y de papel higiénico en los supermercados se ve contrarrestada por unas condiciones habitacionales tan desastrosas como las del Cono Sur, aunque el doble de caras. De habitación en habitación, Javiera acabará instalándose en un piso compartido en el que vive Manuel, un peruano cuyo signo zodiacal se rige por Venus, que toca el bajo en dos bandas de punk y escribe una tesis de pregrado sobre los boleros en el melodrama de Almodóvar. Hará falta menos de una semana para que Javiera caiga rendida ante los encantos de su compañero, junto al cual se le revelará una de las mayores sorpresas que le depara la vida adulta: las relaciones no monógamas. Pero pronto Javiera se dará cuenta de que, quizá, solo se entrega al amor libre para evitar la cronología lineal e irreversible de la monogamia, una especie de obsolescencia programada que termina en tedio, en engaños o en ambos. Con la entrada en escena de Laura y Armonía, con quienes Manuel mantiene una relación a tres, Javiera se adentrará en una espiral de celos e inseguridades que, sumada a su temeridad y a su tendencia innata a lo absurdo, convertirá a esa amante inocua y discreta en una femme fatale de manual… Con una voz a medio camino entre Violeta Parra y Bad Bunny, Paulina Flores traza en esta tragicomedia el retrato de una ciudad, una generación y sus tipismos. Admirada por su compatriota Alejandro Zambra y seleccionada por Granta como una de las mejores narradoras en español, es considerada hoy una de las autoras más innovadoras del panorama contemporáneo en lengua castellana.
La quietud puede ser tan deseable como inquietante. Puede ser un destino, un paréntesis en la vida o un pozo ciego. En este libro que aloja relatos de una melancolía espeluznante, la quietud aterroriza, ya sea cuando la Diabla aguarda para castigar de manera inesperada a quien le ha faltado el respeto, cuando una comunidad pueblerina se reúne para perpetuar sus rituales o cuando no hay dolor ni químicos que puedan ocultar el moho que se ancla en un alma en pena. Con carácter incisivo, Melisa Corbetto nos ahoga en una marea de pétalos mientras la vida se desgarra en el corazón de una escritora que se debate entre el talento innato y los abismos de la locura.
Cristina Peri Rossi (Montevideo, 1941), Premio Cervantes 2021, se ha convertido en una poeta imprescindible para cualquier lector de poesía. Tras haber reunido en 2021 su obra poética en un volumen que parecía ya definitivo, la autora sorprende ahora con La ronda de la vida, un libro que confirma que su poesía está más viva que nunca. Si en Inmovilidad de los barcos (1997) Peri Rossi había escrito: «Líbranos, Señor, / de encontrarnos, / años después, / con nuestros grandes amores», en este libro la vida se revela como un juego de azar que desoye sus oraciones y vuelve posibles los reencuentros con el pasado; «Me hubiera quedado con el dulce y doloroso recuerdo», escribe ahora la poeta, con la gracia que la caracteriza. Pero Cristina Peri Rossi es, ante todo, una romántica —como ella misma se define— y por eso, frente al dolor, la vejez, la soledad, y la melancolía que se conjuga como un verbo, frente a las injusticias del mundo y las leyes irrefutables de la vida, ella reivindica el amor —como fusión de cuerpos y también como recuerdo y como fantasía— y el sentido del humor. Y mantiene, siempre fiel a sí misma y a su estilo, su ironía dulce y compasiva, su mirada aguda de niña todavía capaz de encontrar belleza en una orquídea o en los ojos de un perro, y su firme devoción por la palabra y por una lengua a la que se siente pegada «como el feto a la madre».
Donde la amistad, el amor y los sueños logran abrirse camino. El ucraniano Teodoro Vennik llega en 1897 al pequeño poblado de Apóstoles, en el territorio nacional de Misiones, y se instala en esa tierra colorada, dura, generosa, en la que conviven pobladores originarios, criollos e inmigrantes. Pronto conoce a Janica, una bella y callada joven polaca, con la que se casa. De esa unión nace Pedro, único hijo de la pareja. Pedro crece con el mandato que su padre le dicta casi como una premonición: en la yerba mate está “el secreto y el tesoro”.
Llega la segunda parte del libro más esperado del año. Bienvenidos al condado Mariposa. Esto es (aún) 1986. Después de la noche de Halloween, todo el condado Mariposa se ha sumido en la oscuridad. Los culpables: Taylor Kim y su querido viajero del tiempo, Han Dakho. Ahora, enfrentándose a las consecuencias de sus experimentos, deberán redoblar sus esfuerzos para enviar a Dakho a su año y evitar que el profesor Kim Anzu y los militares lo encuentren antes de que la cuenta regresiva termine. La batalla por restaurar el orden se convierte en una carrera contra el reloj y la realidad. Pero esta última es volátil y las líneas temporales, inestables. Recuerdos de tiempos pasados empiezan a hacer colapsar las mentes de Dakho, Taylor, Sean y April, llevándolos a perder la razón.
En este libro, Sosa Villada cultiva, una vez más, el arte de escribir lo que no se dice. “La memoria es el afecto más traidor que existe”, dice Camila Sosa Villada en uno de los textos que componen La traición de mi lengua. Los recuerdos siempre fluyen desordenados y nos dejan frágiles y vulnerables frente a sentimientos que pocas veces podemos controlar. ¿Es posible resistirse a nuestra memoria?, se pregunta y entonces, como una condición de supervivencia, se aferra a la traición para reflexionar sobre el lenguaje y su relación con el erotismo y el pasado. Esta serie de escritos respeta un caos, juega con la agudeza de pensarse en otro lugar y habitar otra lengua. La ficción y la no ficción son embestidas por un lenguaje que se hereda y se traiciona. Con una prosa tan filosa como poética Sosa Villada cultiva, una vez más, el arte de escribir lo que no se dice.
Las tragaperras, el bingo y los casinos son para muchos una distracción inofensiva, un vicio socialmente aceptado, lo más parecido a ir al burdel en familia. Para otros, en cambio, el juego es una experiencia extrema: erótica y mística, lúcida y absurda, una forma de enfrentarse al destino cuando ya no queda nada que perder. A punto de cumplir cuarenta años, Jorge —periodista y lector fervoroso de Dostoievski— deambula en ese territorio ambiguo donde el azar gobierna y la razón se suspende. Entre salas de bingo y casinos tan lujosos como decadentes, sesiones de psicoanálisis, viajes, amantes ocasionales y escapadas al refugio que alguna vez fue hogar, el protagonista ensaya una exploración radical del deseo, la adicción y la libertad. Publicada originalmente en 1992, esta novela se lee hoy con una vigencia inquietante: porque el juego sigue siendo el único lugar donde, como escribió Dostoievski, nada depende de nada. Si Dios juega a los dados, el jugador puede contestarle: «Yo, también». Cristina Peri Rossi despliega aquí una prosa incisiva, sensual y lúdica, capaz de convertir una noche de juego en una metáfora del mundo contemporáneo.
La Venganza será Terrible cumplió treinta años. Este libro recorre esa historia mediante anécdotas y reflexiones en la voz de su protagonista principal y en las voces de aquellos que orbitaron en el universo humorístico, filosófico y musical de su creador.Testimonios de oyentes célebres, confesiones de los que participaron, datos y sucesos insólitos, transcripciones de los mejores momentos de la historia del programa. Todo este material se completa con un prólogo de Gabriel Rolón y un archivo fotográfico inédito que llega hasta hoy, con el programa ya convertido en un espectáculo ambulante y más vigente que nunca."Hacer radio salvó mi vida", asegura Alejandro Dolina en estas páginas. A la luz de los hechos, podría afirmarse que también salvó las vidas de algunos otros.
El gaucho más célebre se venga del autor que le dio fama, pero le robó los versos y dio una versión tergiversada de su vida haciendo lo propio: en versos cantará sus verdades. Si hay un hombre que todos los argentinos conocemos es el gaucho Martín Fierro. Muchos menos conocen a su autor, el señorito José Hernández, y a menudo lo que saben de él está lejos de la verdad. En estas páginas su personaje, Martín Fierro, furioso y agradecido, rencoroso y querendón, nos cuenta la vida de su creador con los mismos versos gauchescos que lo hicieron famoso.
En La vida breve, Onetti ahonda en el poder de la imaginación y de la escritura como salvación, y en el juego entre realidad y ficción, el recurso de crear existencias paralelas cuando es necesario escapar de la realidad. El protagonista intenta escapar de su vida, con un matrimonio roto y la enfermedad de su mujer, dando a luz a otro yo, de ficción. Para algunos críticos esta es la novela que dio origen al Boom. En ella Onetti da forma, por primera vez a ese territorio de la imaginación en el que transcurren sus novelas, la mítica Santa María, uno de los universos literarios más ricos y mejor construidos, junto a la Comala de Rulfo y el Macondo de García Márquez. La edición incluye textos complementarios de autores como el premio nobel de literatura Mario Vargas Llosa, Antonio Muñoz Molina, Emir Rodríguez Monegal, Gonzalo Celorio, Hortensia Campanella y otros críticos conocedores del mundo onettiano. En La vida breve, Onetti ahonda en el poder de la imaginación y de la escritura como salvación, y en el juego entre realidad y ficción, el recurso de crear existencias paralelas cuando es necesario escapar de la realidad. El protagonista intenta escapar de su vida, con un matrimonio roto y la enfermedad de su mujer, dando a luz a otro yo, de ficción. Para algunos críticos esta es la novela que dio origen al Boom. En ella Onetti da forma, por primera vez a ese territorio de la imaginación en el que transcurren sus novelas, la mítica Santa María, uno de los universos literarios más ricos y mejor construidos, junto a la Comala de Rulfo y el Macondo de García Márquez. La edición incluye textos complementarios de autores como el premio nobel de literatura Mario Vargas Llosa, Antonio Muñoz Molina, Emir Rodríguez Monegal, Gonzalo Celorio, Hortensia Campanella y otros críticos conocedores del mundo onettiano.
Verónica tarda, Verónica se demora inexplicablemente y el libro sigue hasta que ella regrese o hasta que Julián esté seguro de que ya no volverá. De eso va La vida privada de los árboles: de la noche larga y tal vez definitiva que Julián pasa esperando que su mujer regrese, que el libro termine. Hacia el final de ésta, la segunda novela del chileno Alejandro Zambra, Julián desea ser una voz en off, un coleccionista de historias ajenas; quiere escribir y no ser escrito, pero esperar es dejarse escribir: esperar es seguir una constante deriva de imágenes. Entonces la historia comienza mucho antes de esa noche última, tal vez una tarde de 1984, con la escena de un niño mirando televisión. Y termina con las inevitables conjeturas sobre la vida de Daniela, la hija de Verónica, a los veinte, a los veinticinco, a los treinta años, cuando ha pasado mucho tiempo desde que su padrastro le contaba historias sobre los árboles. ¿Por qué leer y escribir libros en un mundo a punto de quebrarse? Esta pregunta ronda cada página de La vida privada de los árboles, una novela que confirma a Alejandro Zambra como uno de los escritores más interesantes de las nuevas generaciones, después del asombro de Bonsái, su primera novela, que provocó numerosos comentarios en la prensa chilena: «Es literatura de la mejor clase, una obra de extraña madurez que hace de la brevedad una de sus mayores virtudes, por lo mucho que se puede decir y sobre todo sugerir en tan pocas páginas» (Rodrigo Pinto, El Mercurio); «No es novela, ni nouvelle, ni cuento. Es una deformación de todos esos formatos, tal como los bonsáis son árboles mutilados y distorsionados que buscan convertir lo convencional en algo único» (Matías Rivas, The Clinic); «Zambra ha tenido la valentía de enfrentarse con la estética de la clase media, de hablar de esos que ni siquiera callan, que esperan y pasan» (Rafael Gumucio); «Breve como un suspiro y contundente como un mazazo» (Juan Manuel Vial, Capital); «Un libro oscuro que sabe iluminar» (Hugo Forno, Rolling Stone, Chile).
Exuberante y desbocada, barroca y veloz, exquisita y barriobajera es esta novela. "Pura materia enloquecida de azar", como pensabaque era la vida Qüity, la periodista locuaz que termina enamorada de Cleopatra, una travesti carismática entregada al plan salvador que le dicta la Virgen. Del conurbano bonaerense a Miami, esta santísima y plebeya trinidad, sus hijos, amigos y vecinos encarnarán una rebelión popular y sagrada, villera y delirante. Pero ni los milagros, ni la celebración, ni la música que revienta los pasillos de El Poso protegerán a esta utopía fiestera, anticlasista y transgénero. Publicada por primera vez en 2009, La Virgen Cabeza impactó fuerte en el panorama de la literatura nacional. ¿De quién era esa voz personalísima que inscribía su lengua entre la Odisea, la cumbia, el canon argentino y el romancero español? Desmesurada, su autora, Gabriela Cabezón Cámara, obtuvo inmediatamente el elogio unánime de la crítica y el favor de los lectores hacia su proyecto: una revolución en pleno apogeo.
Las cosas no siempre son como parecen, y cuanto más cerca aparenta estar el mundo de cierta calma, mayor suele ser la tormenta que se gesta en lo inesperado. Un rayo acaba en segundos con la ensoñación de Pablo Rouviot después de disfrutar de un concierto de violín de una de sus pacientes: su mejor amigo, José, el Gitano, fue encontrado al borde de la muerte en su consultorio con un tiro en la cabeza. Todo parece indicar un intento de suicidio. Pero Pablo siente que no es así: algo en lo más profundo de su ser le dice que la verdad es otra, y una vez más debe jugarse la vida para llegar al grado cero de un presente imposible de poner en palabras. Llevado por un impulso que lo empuja al límite de lo irracional, el licenciado Rouviot, con la ayuda de su fiel compañero, el subcomisario Bermúdez, se interna en una trama incierta, un universo críptico y siniestro, con leyes propias, en el que el develamiento de un secreto familiar lo deja cara a cara con un enemigo oscuro, inteligente y peligroso. Casi sin darse cuenta, se sumerge en una historia en la que deberá poner en juego sus herramientas analíticas para esclarecer la investigación policial, sin sospechar que a cada paso se irá convirtiendo en una potencial víctima. Vértigo, erotismo, juegos riesgosos que tienen a la muerte como protagonista hacen de La voz ausente un thriller psicológico trepidante que genera en el lector sensaciones tan extremas como desconocidas. Un libro que confirma definitivamente a Gabriel Rolón como uno de los narradores más sólidos y efectivos a la hora de bucear en las turbulentas aguas de las pasiones humanas.
En plena Guerra Civil española, el joven médico Víctor Dalmau, junto a su amiga pianista Roser Bruguera, se ven obligados a abandonar Barcelona, exiliarse y cruzar los Pirineos rumbo a Francia. A bordo del Winnipeg, un navío fletado por el poeta Pablo Neruda que llevó a más de dos mil españoles rumbo a Valparaíso, embarcarán en busca de la paz y la libertad que no tuvieron en su país. Recibidos como héroes en Chile -ese «largo pétalo de mar y nieve», en palabras del poeta chileno-, se integrarán en la vida social del país durante varias décadas hasta el golpe de Estado que derrocó al doctor Salvador Allende, amigo de Victor por su común afición al ajedrez. Víctor y Roser se encontrarán nuevamente desarraigados, pero como dice la autora: «si uno vive lo suficiente, todos los círculos se cierran». Un viaje a través de la historia del siglo XX de la mano de unos personajes inolvidables que descubrirán que en una sola vida caben muchas vidas y que, a veces, lo difícil no es huir sino volver.
Este libro reúne, por primera vez, la correspondencia entre los cuatro principales novelistas del Boom latinoamericano: Cortázar, Fuentes, García Márquez y Vargas Llosa. Los dos últimos recibieron el Premio Nobel, y los dos primeros lo merecían; a nadie hubiera sorprendido que lo obtuvieran. Esta conversación entre cuatro amigos brillantes y exitosos nos ofrece un acceso sin precedentes a sus relaciones personales y colectivas, con todos sus encuentros y desencuentros, y nos abre una ventana privilegiada a la literatura y la política latinoamericanas, especialmente durante un periodo crucial de su historia moderna, entre 1959 y 1975. »Las cartas del Boom narra el momento de máximo auge de este cuarteto, en el que los creadores parecían empezar a escribir menos solos para tocar en conjunto como parte de una misma literatura, y ahonda en ese reconocimiento y esa regeneración de un pasado en común.