Un cadáver contagiado de virus covid yace amortajado sobre un sofá doméstico bajo un parasol. Junto a él un cartel dice: «¡Hemos llamado al 911 y no hay ayuda!». Es una mañana en Guayaquil durante el año 2020. Plena pandemia. Esta imagen de muerte desoladora explica qué tipo de golpe y de descenso es Visceral. Después de los éxitos de Pelea de gallos y Sacrificios humanos, un libro entre la autobiografía, la memoria y la autoficción, una suerte de manifiesto atravesado por la actualidad que viaja a través de los miedos y las obsesiones, de las experiencias y los recuerdos, de los hallazgos y las búsquedas de María Fernanda Ampuero. Violencia contra las mujeres. El cuerpo ultrajado, el cuerpo rechazado. El deseo y la sexualidad. La salud mental, la obesidad, la infancia. La madre y las maternidades. El poscolonialismo, la ecopolítica, el feminismo. La escritura y la lectura. Un libro monstruosamente honesto, descarnado, demoniaco, con un alto grado de exhortación furiosa. Un libro de María Fernanda Ampuero. Ella se atreve.
Todas las familias guardan sus secretos, pero algunas ocultan verdades capaces de arrasarlo todo a su paso. Jimmy cree que su vida en Nueva York es perfecta: está a punto de entrar en la universidad, su padre es el administrador de la catedral de Brooklyn y su madre es una feliz ama de casa. Sin embargo, cuando la abuela enferma y decide viajar a Perú para cuidarla, el contacto con las viejas amistades de su padre le abrirá una ventana hacia un pasado que ignoraba y más le valdría nunca haber conocido. Y líbranos del mal es una novela de formación que funciona también como un absorbente thriller literario; un desgarrador viaje a los orígenes que es, al mismo tiempo, un descenso a los infiernos de su protagonista que pone sobre la mesa la cruda realidad sobre el fanatismo religioso, el abuso de poder, la pederastia y una sociedad latinoamericana conservadora que es capaz de solapar cualquier crimen con tal de mantener el statu quo. Santiago Roncagliolo, una de las voces más reconocidas en la narrativa hispanoamericana, nos confronta con preguntas que no tienen respuesta fácil. ¿Hasta dónde puede llegar la obediencia ciega? ¿A partir de qué punto el silencio nos hace cómplices y culpables? Como afirma el protagonista tan pronto comienza esta perturbadora novela: «Aquí cada quien se salva como puede»
«No les gustaba para nada, a los incondicionales del amor, la idea de que no se habían enamorado única y exclusivamente de la persona de la que decían haberse enamorado. El amor, les decía yo, era tan famoso y popular porque era la afición favorita de los enfermos, de los tristes y de los solos, el porcentaje más grande de la población mundial. Los enfermos, los tristes y los solos eran los más predispuestos a enamorarse, del mismo modo que eran los más predispuestos a creer en cualquier pelotudez y unirse a la primera iglesia que viniera a golpear a sus puertas. Los enfermos, los tristes y los solos estaban continuamente a punto de caerse de su propia historia, decía yo, y era una verdad irrefutable, a prueba de balas y a la vista de cualquier gil que tuviera ojos para ver».