El compromiso de Franz Kafka (1883-1924) con la literatura se sustentó en una labor continua cuyo mejor exponente sean acaso los ocho cuadernos azules en octavo (tamaño algo menor que el volumen que el lector tiene en sus manos) en los que entre 1916 y 1918 dio en recoger pensamientos, escribir relatos o ensayar pasajes narrativos, atrapar la ocurrencia del instante y apuntar reflexiones y aforismos de carácter filosófico-religioso. La presente edición, profundamente revisada de acuerdo con la edición crítica de las obras del autor, recupera el orden cronológico que ésta discierne para cada cuaderno y depura las numerosas intervenciones que Max Brod llevó a cabo en su día en los textos de Kafka a fin de "perfeccionarlos", restituyéndoles su impronta original. Traducción de Carmen Gauger
El presente volumen reúne una muestra amplia y significativa de los relatos de Mark Twain (1835-1910). En mayores o menores dosis y de forma más o menos extremada, el escritor estadounidense, uno de los grandes satíricos de todos los tiempos, dio rienda suelta a su humor, a menudo feroz, en las pequeñas joyas que componen esta selección, en la cual se pueden hallar, además del que le da título, cuentos tan célebres como "El hombre que corrompió a Hadleyburg", "Canibalismo en los vagones" o "Los hechos concurrentes a la reciente orgía de crímenes de Connecticut".
Publicada en 1896, entre "La máquina del tiempo" y "El hombre invisible" -publicadas también en esta colección-, "La isla del Dr. Moreau" es una de las novelas más inquietantes de la literatura moderna, inscribiéndose de lleno en la crítica y ominosa intuición que Herbert George Wells (1866-1946) albergó desde muy pronto respecto a los derroteros de la sociedad en la que le tocó vivir. La isla que da nombre al relato y los siniestros hechos de los que es escenario son, en efecto, una desasosegante parábola sobre el lado oscuro de la ciencia y también una sombría exploración de la esencia y los límites de la naturaleza humana. Traducción de Catalina Martínez Muñoz
Tras la muerte de su querida hermana Poppy, la vida de Savanna Litchfield se siente vacía. Por sugerencia de su terapeuta, se une a un grupo de adolescentes en duelo en un viaje alrededor del mundo, llevando bajo el brazo el diario que Poppy dejó y que ella aún no se atreve a leer. Cael Woods era el jugador de hockey más prometedor de las ligas menores, ahora ni siquiera es capaz de entrar a la pista de hielo. Su hermano murió el año pasado y a partir de entonces su vida ha ido en caída libre. Para intentar ayudarlo, sus padres lo inscriben en un viaje con otros jóvenes, a pesar de que él no tiene ganas de ir. Cael y Savannah se embarcan en el mismo viaje e, inesperadamente, encuentran consuelo mutuo. Y mientras sanan las heridas de sus corazones rotos, ¿será este el inicio de un gran amor entre dos personas que creyeron estar destinadas al dolor?
Como soñadas, intensamente atmosféricas, por momentos autobiográficas y otras veces fantásticas, estas historias reflejan el interés del autor por la miniatura y el fragmento. En Historias en la palma de la mano conviven la soledad, el amor, el paso del tiempo, los rituales y la muerte. Este conjunto de relatos captura el rango inigualable y la complejidad de uno de los más grandes talentos literarios del siglo XX. Premio Nobel de Literatura en 1968, Yasunari Kawabata es ampliamente conocido por sus novelas incisivas, líricas y profundas. Pero según él mismo, la esencia de su arte debe buscarse en esta serie de historias cortas, escritas a lo largo de toda su vida.
Una novela desgarradora sobre un niño que se evade bebiendo y unos adultos que tratan de encontrar un sentido a sus vidas. En el centro de esta novela hay un niño de doce años: Théo, hijo de padres separados. El progenitor, sumido en una depresión, apenas sale de su caótico y degradado apartamento, y la madre vive consumida por un odio sin fisuras hacia su ex, que la abandonó por otra mujer. En medio de esa guerra, Théo encontrará en el alcohol una vía de escape. A su alrededor se mueven otros tres personajes: Hélène, la profesora que cree detectar que el niño sufre maltrato a partir del infierno que vivió en su propia infancia; Mathis, el amigo de Théo, con el que se inicia en la bebida, y Cécile, la madre de Mathis, cuyo tranquilo mundo se tambalea después de descubrir algo inquietante en el ordenador de su marido... Todos estos personajes son seres heridos. Marcados por demonios íntimos. Por la soledad, las mentiras, los secretos y los autoengaños. Seres que caminan hacia la autodestrucción, y a los que acaso puedan salvar –o tal vez condenar definitivamente– las lealtades que los conectan, esos «lazos invisibles que nos vinculan a los demás (...) las leyes de la infancia que dormitan en el interior de nuestros cuerpos, los valores en cuyo nombre actuamos con rectitud, los fundamentos que nos permiten resistir, los principios ilegibles que nos corroen y nos aprisionan. Nuestras alas y nuestros yugos. Son los trampolines sobre los que se despliegan nuestras fuerzas y las zanjas en las que enterramos nuestros sueños».
La Segunda Guerra Mundial ha terminado y Japón comienza a levantarse de entre sus cenizas. En los meses que van desde octubre de 1948 a junio de 1950 —el tiempo que media entre el comienzo de las negociaciones para casar a una hija y el matrimonio—, Masuji Ono, un anciano pintor, recuerda su vida y reflexiona sobre su carrera artística, en un intento por comprender una realidad cada día más ajena.
Los relatos que conforman esta antología son una muestra de las mejores cualidades narrativas de Stefan Zweig. La pretensión de Zweig, producto emblemático de la cultura de Viena de principios de siglo y muy influido por las teorías psicoanalíticas, es iluminar «los sótanos, las cavidades de las raíces y las cloacas del corazón» donde «pululan brillando fosforescentes las verdaderas y peligrosas fieras de la pasión». El erotismo juvenil, las relaciones de pareja, el nuevo papel emergente de la mujer son algunos de los ejes de estos relatos. En consonancia con sus palabras de que «ningún sufrimiento es tan sagrado como el que no se expresa por pudor», Stefan Zweig da en Confusión de los sentimientos un tratamiento realmente avanzado a un tema maldito como el de la homosexualidad; no sólo expone con notable sinceridad y humanidad la relación homoerótica entre un profesor y su alumno, sino que también esboza en el personaje de la mujer de este profesor un retrato moderno de mujer independiente e inteligente. Este volumen recoge también otra vertiente de Zweig, la que se deriva de la Primera Guerra Mundial y sus consecuencias, que marcaron profundamente al autor e hicieron que se abriera a nuevos temas y nuevos personajes; gentes sencillas y vapuleadas por la guerra y la inflación de los años veinte, como el entrañable personaje central de Mendel, el de los libros, o el no menos amable coleccionista imaginario y quijotesco de La colección invisible.
¿Qué hay en el corazón de una central nuclear? ¿Y en el de las personas que trabajan en ella? Una novela sobre la precariedad, la incertidumbre y el miedo. Francia tiene cincuenta y seis reactores nucleares en activo, su industria nuclear da trabajo a unas cuarenta mil personas, la mitad de las cuales son subcontratadas. El protagonista y narrador de esta novela es Yann, uno de esos empleados temporales. Se dedica a labores de limpieza y mantenimiento de los reactores, lo que significa que sus contratos suelen durar entre tres y cinco semanas. Su trabajo no solo es precario, sino peligroso: quienes realizan estas tareas son escrupulosamente controlados para medir sus niveles de exposición a la radiación, y a quien sobrepasa los límites se lo envía a casa y se queda sin sueldo. Estos trabajadores son itinerantes, viven en caravanas u hoteles y forman una singular familia. Élisabeth Filhol escruta un mundo casi secreto, destapa una realidad social, pero también el singular modo de vida de personas enfrentadas de forma permanente a un peligro invisible pero muy real. Personas ante un monstruo al que temen pero que ejerce sobre ellas un extraño magnetismo. El resultado es una novela que es al mismo tiempo una descripción minuciosamente realista de un entorno laboral poco conocido, una denuncia de las condiciones laborales de los trabajadores de las nucleares y un drama existencial sobre quienes se enfrentan cada día a la muerte. Una novela sobre la precariedad, la incertidumbre y el miedo, narrada con una prosa envolvente e hipnótica.
Territorio Modiano: el narrador evoca experiencias, personas y lugares que conoció cuando tenía veinte años. «Cuando regresé a Francia, tras una ausencia de diez años, me informé a través de las pocas personas susceptibles de darme noticias de los miembros del grupo. No fueron noticias muy buenas, y me hicieron comprender aún mejor que el tiempo había pasado. Yo, que tan a menudo observaba el envejecimiento ajeno, tuve que acostumbrarme, a mi vez, a la idea de que mi juventud tocaba a su fin.» En la época en que tenía veinte años, el narrador conoció a varias personas con las que compartió complicidades y confidencias. Visitó con ellas lugares que en algunos casos ya no existen: un restaurante en el que comían hombres solitarios, un bar que regentaba una martiniquesa, ciertas calles de París, una casa en la Costa Azul… Era aquel un mundo elegante y sofisticado, de sastrerías, partidas de bridge, olor de pinares y noches interminables… Pero en el que, bajo el refulgente esplendor, también había recodos sombríos. Un mundo contenido en el estribillo de una canción titulada «Memory Lane». Patrick Modiano, arropado en este caso por los exquisitos dibujos de Pierre Le-Tan, se desliza una vez más por los territorios de la memoria evanescente, por escenarios y personajes que permanecen ya inalcanzables en el pasado, por instantes irrepetibles que perviven todavía en el recuerdo. Como la belleza de aquella chica, Françoise, cuyo rostro agigantado se le aparece de pronto al protagonista en el cartel de un cine, porque ahora ella es actriz y protagoniza otros ensueños…
Uno de los libros más ambiciosos que se han escrito durante la crisis del covid; un libro-mundo donde el autor recoge los cambios que se están produciendo en todos los ámbitos sociales, políticos, sexuales... Dysphoria mundi es un diario de la transición planetaria que toma la forma de un texto mutante, hecho de ensayo, filosofía, poesía y autoficción, que busca capturar las convulsiones del fin del capitalismo patriarco-colonial. Preciado describe en esta obra las modalidades de un presente revolucionario: no algo que sucedió en un pasado mítico o que sucederá en un futuro mesiánico, sino algo que nos está sucediendo. Nos encontramos frente a uno de los libros más ambiciosos que se han escrito durante la crisis del covid; un libro-mundo donde el autor recoge los cambios que se están produciendo en todos los ámbitos sociales, políticos, sexuales... La fascinante hipótesis que nos propone Preciado aquí consiste en generalizar la noción de disforia para entenderla no como una enfermedad mental, sino como un abismo epistémico y político: el que separa el antiguo régimen capitalista, patriarcal y colonial, que conduce inexorablemente a la extinción, de una nueva forma de vida que hasta ahora había sido descalificada como improductiva y anormal, y que ha acabado revelándose como la única salida posible. Explotando todos los límites disciplinarios y sus binarismos, Preciado se afirma aquí como uno de los filósofos internacionales más importantes del momento, y consigue entregar, como ha afirmado Judith Butler, una obra «monumental»: un libro imprescindible para entender el presente y más aún para adentrarse en el futuro.
El periodista británico George Orwell fue ninguneado a partes iguales por sus correligionarios y por sus adversarios políticos. Alarmado y desencantado por el cariz que tomaba el nuevo orden surgido tras la Segunda Guerra Mundial, y enfermo de muerte, quiso convertir 1984 en su testamento literario. Nos hallamos ante la novela más icónica que se ha escrito sobre los peligros del totalitarismo, la manipulación mediática y la reescritura de la historia. La tragedia cotidiana de Winston y de Julia es una distopía ejemplar y el cruel retrato de un mundo nada feliz, una profecía autocumplida que nos hiela la sangre y nos conmueve a partes iguales.
Nadie sobrevivió ileso a la última batalla. Flint está enfadado con el mundo, Jaxon se está convirtiendo en algo que no reconozco, y Hudson ha levantado un muro que no estoy segura de poder romper. Ahora se acerca una guerra y no estamos listos. Necesitaríamos un ejército para tener alguna esperanza de ganar. Pero antes de eso necesito encontrar respuestas a las incógnitas sobre mis antepasados. Respuestas que podrían revelar quién es el verdadero monstruo entre nosotros… en un mundo lleno de vampiros sedientos de sangre, gárgolas inmortales y una antigua batalla entre dos dioses. No hay garantía de que nadie se quede en pie cuando el polvo se asiente, pero si queremos salvar este mundo, no tengo otra opción. Tendré que abrazar cada parte de mí ... incluso las partes que más temo.
Los mecanismos de la atracción y el deseo a través de un absorbente juego de espejos. Con el carnet de conducir recién estrenado, Gabriela conduce hasta el pueblo de su abuelo en el Ampurdán, donde pasará el verano haciendo una sustitución en la biblioteca municipal, su primer trabajo. Es el día de San Juan, y en su cabeza reverberan en sentidos opuestos el peso de la resaca y la ligereza de saber que, tarde o temprano, las amigas le perdonarán que ayer desapareciera con el rollo de una de ellas. No fue para tanto, se dice. Una vez instalada, sale corriendo a bañarse en el lago de siempre. Al mismo tiempo, Quim oye como en sordina las indicaciones del propietario de la casa que ha alquilado junto con unos amigos para pasar un par de meses de teletrabajo y descanso. Irritable, se le ha metido, entre oreja y oreja, el eco persistente de una verbena que preferiría olvidar. Como una canción pegadiza. Una vez instalado, sale a quemar los excesos con la dosis de ejercicio de rigor, pero a la bicicleta que ha encontrado en la casa rural se le rompe la cadena y cambia el pedaleo por unas brazadas en un lago cercano. Como un latido en un micrófono explora los mecanismos de la seducción y de la atracción entre contrarios. Con un lenguaje preciso y un estilo depurado, Clara Queraltó ha dado forma a un juego de espejos absorbente y perturbador.
¿Nuestra vida está marcada por el apellido que llevamos? Una novela sobre realidades paralelas. Antonio es un empresario gallego con una ambición desmedida. Cuando por fin asume la dirección de la fábrica de ataúdes fundada por su padre, hasta entonces reacio a ceder el testigo, da un cambio radical al negocio. Quiere situarlo en lo más alto y pone la vista en el sector del lujo. Eso lo lleva de viaje por Houston y Ciudad de México, donde alcanza el éxito con el que ha vivido siempre obsesionado. Pero apenas lo toca, sus sueños se desvanecen de una injusta e inexplicable manera, capaz de hacer perder la cabeza al más juicioso. A su regreso a España va a percibir paulatina, dramática e irremediablemente que todo ha cambiado, y sin solución. Casi nada es como era cuando lo dejó quince días antes: ni la familia, ni la casa, ni los amigos, ni el trabajo, ni la ciudad, ni el mundo, ni siquiera él mismo. Nada tiene sentido, todo escapa a lo posible. ¿Qué ha pasado? ¿Cómo, en qué instante o circunstancia se distorsionó la realidad? Juan Tallón se adentra en una historia que aborda la experiencia de la extrañeza, esa sensación tan repetida a lo largo de la vida, y lo hace a través de un personaje contradictorio, implacable, violento, a ratos tierno, sin demasiados límites morales, que no encaja en el mundo, que no entiende –como en algún momento nos ocurre a todos– muchas de las cosas que suceden a su alrededor, a las que, sin embargo, tendrá que desafiar para salir adelante. Dueño de un pasado tormentoso, enfrentado a un padre que lo aborrece, víctima incluso de un apellido atroz, Antonio es el vivo ejemplo de cómo resistir al vapuleo de las grandes adversidades y satisfacer cualquier ambición, siempre y cuando uno esté dispuesto a hacer todo lo que haga falta.
Ocho años después de su última novela, Baricco regresa con un western excepcional y trascendente. El sheriff Abel Crow tiene 27 años y ya es un personaje de leyenda. Sus dotes innatas como tirador —su disparo preferido es «el Místico», uno doble, cruzado y simultáneo, con ambas manos, sobre blancos distintos—, no podrán evitar, sin embargo, que en un momento crítico se replantee el sentido de la existencia. Las relaciones, entre otros, con su novia, que entra y sale libremente de su vida, pero que lo conoce incluso mejor que él mismo; con sus hermanos (un predicador, un rico minero, un cartero demente y una visionaria, empeñada en reunirlos a todos para rescatar del patíbulo a su madre, que los abandonó cuando eran niños); con las curanderas y una bruja indias, portadoras de la sabiduría ancestral de los nativos; y con su Maestro, quien siendo adolescente logró aniquilar a casi toda la tripulación de un barco pirata, constituyen parte de un viaje espiritual que culmina con la percepción de que no existe (o no funciona como pensamos) la relación causa-efecto, de que no hay un antes y un después claramente definibles. Buena prueba de ello es también la estructura no lineal del relato, que avanza, retrocede y se repite, y donde cada uno de los veintisiete capítulos (o cantos) constituye una pieza de un puzle que al final nos devolverá la imagen caleidoscópica de Abel Crow durante su aprendizaje. Baricco nos presenta así un western que pone en cuestión una de las piedras angulares del género, la noción de frontera, desplazándola aquí del exterior al interior: es límite y confín entre lo visible y lo invisible, entre lo físico y lo metafísico, entre la vida y la muerte. Si los espacios son los propios del género, como en una película de Sergio Leone (las praderas interminables, el pueblo, con su banco y su saloon, las aldeas indias, el río de aguas bravas, el desierto abrasador…), no dejan de ser también reverberaciones de una unidad profunda del universo, del mismo modo que todos y cada uno de nosotros somos parte de un único aliento.
Diez años después de Trainspotting, Sick Boy está en franca decadencia. Acaba de dejar su piso en un barrio pijo de Londres y se ha mudado a un agujero miserable, y tras una noche de drogas y sexo indiscriminados, decide aceptar la oferta de su tía Paula: lo dejará a cargo de su pub en Leith y se marchará con su amante español a Alicante. Pero en el Port Sunshine el negocio no está solamente en las bebidas: Sick Boy descubre que un grupo liderado por «Juice» Terry Lawson, su antiguo conocido, se reúne a follar y a filmar sus orgías en uno de los salones privados. Y que en Edimburgo hay un floreciente negocio de vídeos porno realizados en las trastiendas de los pubs, con los clientes como estrellas. Y Sick Boy, que siempre está maquinando negocios, se pondrá, con la ayuda de la guapa Nikki Fuller-Smith, estudiante de cine de día y trabajadora del sexo por las noches, a hacer una película porno de altura, con calidad suficiente como para ser vendida internacionalmente y circular por Internet. Y también incluirá en el equipo a su viejo amigo Renton, el que diez años antes los traicionó y huyó a Ámsterdam con el dinero del alijo de heroína. Pero cuando Sick Boy maquina algo, la cosa tiene más complicaciones y trampas que la tela de una araña, y entre los hilos también se mueven Spud, el único que había recibido a escondidas su parte del dinero de la droga, y Begbie, el psicópata del grupo, que después de pasar unos años en la cárcel volverá a la acción aún más paranoico y furioso que antes.
Feyre, Rhys y su círculo más íntimo de amigos están muy ocupados reconstruyendo la Corte Noche y el vasto mundo que la rodea. Pero el Solsticio de invierno finalmente se acerca, y con él, cierto alivio ganado con mucho esfuerzo. No obstante, esta atmósfera festiva no conseguirá detener las sombras del pasado que acechan sin tregua. Mientras Feyre transita su primer Solsticio de invierno como alta fae, descubre que sus seres queridos tienen más heridas de las que había imaginado: cicatrices que impactarán de manera irrefrenable en el futuro de su corte. Conectando los sucesos de Una corte de alas y ruina con los próximos libros de esta saga, Una corte de hielo y estrellas explora las consecuencias de una guerra devastadora y el más intenso amor entre amigos.
Caroline, una joven prostituta independiente y desenfadada, conoce en 1958 al genial Alberto Giacometti, que queda intrigado y arrebatado por la extraña joven que pronto es la única mujer a la que quiere contemplar. La muchacha de veinte años terminará convirtiéndose en su diosa, su «desmesura» y su última modelo; ni siquiera Marlene Dietrich logrará desplazarla del taller ni del corazón del artista. Unas páginas fascinantes en las que Maubert da voz a la mujer que amó al gran escultor del siglo XX, su locura, su «Grisaille».
Las narraciones incluidas en este libro singular y fascinante tienen un hilo conductor que las entrelaza: la ciencia, con sus búsquedas, tentativas, experimentos e hipótesis, y los cambios que –para bien y para mal– introduce en el mundo y en nuestra visión de él. Por estas páginas desfilan descubrimientos reales que forman una larga cadena perturbadora: el primer pigmento sintético moderno, el azul de Prusia, creado en el siglo XVIII gracias a un alquimista que buscaba el Elixir de la Vida mediante crueles experimentos con animales vivos, se convierte en el origen del cianuro de hidrógeno, gas mortal que el químico judío alemán Fritz Haber, padre de la guerra química, empleó para elaborar el pesticida Zyklon, sin saber que los nazis acabarían utilizándolo en los campos de exterminio para asesinar a miembros de su propia familia. También asistimos a las exploraciones matemáticas de Alexander Grothendieck, que le llevaron al delirio místico, el aislamiento social y la locura; a la carta enviada a Einstein por un amigo moribundo desde las trincheras de la Primera Guerra Mundial, con la solución de las ecuaciones de la relatividad y el primer augurio de los agujeros negros; y a la lucha entre los dos fundadores de la mecánica cuántica –Erwin Schrödinger y Werner Heisenberg– que generó el principio de incertidumbre y la famosa respuesta que Einstein le gritó a Niels Bohr: «¡Dios no juega a los dados con el universo!» La literatura explora la ciencia, la ciencia se convierte en literatura. Benjamín Labatut ha escrito un libro inclasificable y poderosamente seductor, que habla de descubrimientos fruto del azar, teorías que bordean la locura, búsquedas alquímicas del conocimiento y la exploración de los límites de lo desconocido. «Labatut penetra el corazón de una realidad que pocos han visto antes que él, y que nadie ha descrito de esta manera. Un libro de terrorífica belleza» (Wolfram Eilenberger, autor de Tiempo de magos). «El prodigio de los escritos de Benjamín Labatut radica en su capacidad de acceder a dominios de enorme complejidad sin renunciar al rigor, al mismo tiempo en que convierte a estos científicos en personajes de carne y hueso, figuras literarias puras que probablemente sean más verdaderas cuanto más parecen inventadas» (José Mário Silva, Expresso, Portugal).