Diez años después de Trainspotting, Sick Boy está en franca decadencia. Acaba de dejar su piso en un barrio pijo de Londres y se ha mudado a un agujero miserable, y tras una noche de drogas y sexo indiscriminados, decide aceptar la oferta de su tía Paula: lo dejará a cargo de su pub en Leith y se marchará con su amante español a Alicante. Pero en el Port Sunshine el negocio no está solamente en las bebidas: Sick Boy descubre que un grupo liderado por «Juice» Terry Lawson, su antiguo conocido, se reúne a follar y a filmar sus orgías en uno de los salones privados. Y que en Edimburgo hay un floreciente negocio de vídeos porno realizados en las trastiendas de los pubs, con los clientes como estrellas. Y Sick Boy, que siempre está maquinando negocios, se pondrá, con la ayuda de la guapa Nikki Fuller-Smith, estudiante de cine de día y trabajadora del sexo por las noches, a hacer una película porno de altura, con calidad suficiente como para ser vendida internacionalmente y circular por Internet. Y también incluirá en el equipo a su viejo amigo Renton, el que diez años antes los traicionó y huyó a Ámsterdam con el dinero del alijo de heroína. Pero cuando Sick Boy maquina algo, la cosa tiene más complicaciones y trampas que la tela de una araña, y entre los hilos también se mueven Spud, el único que había recibido a escondidas su parte del dinero de la droga, y Begbie, el psicópata del grupo, que después de pasar unos años en la cárcel volverá a la acción aún más paranoico y furioso que antes.
Ocho años después de su última novela, Baricco regresa con un western excepcional y trascendente. El sheriff Abel Crow tiene 27 años y ya es un personaje de leyenda. Sus dotes innatas como tirador —su disparo preferido es «el Místico», uno doble, cruzado y simultáneo, con ambas manos, sobre blancos distintos—, no podrán evitar, sin embargo, que en un momento crítico se replantee el sentido de la existencia. Las relaciones, entre otros, con su novia, que entra y sale libremente de su vida, pero que lo conoce incluso mejor que él mismo; con sus hermanos (un predicador, un rico minero, un cartero demente y una visionaria, empeñada en reunirlos a todos para rescatar del patíbulo a su madre, que los abandonó cuando eran niños); con las curanderas y una bruja indias, portadoras de la sabiduría ancestral de los nativos; y con su Maestro, quien siendo adolescente logró aniquilar a casi toda la tripulación de un barco pirata, constituyen parte de un viaje espiritual que culmina con la percepción de que no existe (o no funciona como pensamos) la relación causa-efecto, de que no hay un antes y un después claramente definibles. Buena prueba de ello es también la estructura no lineal del relato, que avanza, retrocede y se repite, y donde cada uno de los veintisiete capítulos (o cantos) constituye una pieza de un puzle que al final nos devolverá la imagen caleidoscópica de Abel Crow durante su aprendizaje. Baricco nos presenta así un western que pone en cuestión una de las piedras angulares del género, la noción de frontera, desplazándola aquí del exterior al interior: es límite y confín entre lo visible y lo invisible, entre lo físico y lo metafísico, entre la vida y la muerte. Si los espacios son los propios del género, como en una película de Sergio Leone (las praderas interminables, el pueblo, con su banco y su saloon, las aldeas indias, el río de aguas bravas, el desierto abrasador…), no dejan de ser también reverberaciones de una unidad profunda del universo, del mismo modo que todos y cada uno de nosotros somos parte de un único aliento.
Una novela desgarradora sobre un niño que se evade bebiendo y unos adultos que tratan de encontrar un sentido a sus vidas. En el centro de esta novela hay un niño de doce años: Théo, hijo de padres separados. El progenitor, sumido en una depresión, apenas sale de su caótico y degradado apartamento, y la madre vive consumida por un odio sin fisuras hacia su ex, que la abandonó por otra mujer. En medio de esa guerra, Théo encontrará en el alcohol una vía de escape. A su alrededor se mueven otros tres personajes: Hélène, la profesora que cree detectar que el niño sufre maltrato a partir del infierno que vivió en su propia infancia; Mathis, el amigo de Théo, con el que se inicia en la bebida, y Cécile, la madre de Mathis, cuyo tranquilo mundo se tambalea después de descubrir algo inquietante en el ordenador de su marido... Todos estos personajes son seres heridos. Marcados por demonios íntimos. Por la soledad, las mentiras, los secretos y los autoengaños. Seres que caminan hacia la autodestrucción, y a los que acaso puedan salvar –o tal vez condenar definitivamente– las lealtades que los conectan, esos «lazos invisibles que nos vinculan a los demás (...) las leyes de la infancia que dormitan en el interior de nuestros cuerpos, los valores en cuyo nombre actuamos con rectitud, los fundamentos que nos permiten resistir, los principios ilegibles que nos corroen y nos aprisionan. Nuestras alas y nuestros yugos. Son los trampolines sobre los que se despliegan nuestras fuerzas y las zanjas en las que enterramos nuestros sueños».
La Segunda Guerra Mundial ha terminado y Japón comienza a levantarse de entre sus cenizas. En los meses que van desde octubre de 1948 a junio de 1950 —el tiempo que media entre el comienzo de las negociaciones para casar a una hija y el matrimonio—, Masuji Ono, un anciano pintor, recuerda su vida y reflexiona sobre su carrera artística, en un intento por comprender una realidad cada día más ajena.
¿Qué hay en el corazón de una central nuclear? ¿Y en el de las personas que trabajan en ella? Una novela sobre la precariedad, la incertidumbre y el miedo. Francia tiene cincuenta y seis reactores nucleares en activo, su industria nuclear da trabajo a unas cuarenta mil personas, la mitad de las cuales son subcontratadas. El protagonista y narrador de esta novela es Yann, uno de esos empleados temporales. Se dedica a labores de limpieza y mantenimiento de los reactores, lo que significa que sus contratos suelen durar entre tres y cinco semanas. Su trabajo no solo es precario, sino peligroso: quienes realizan estas tareas son escrupulosamente controlados para medir sus niveles de exposición a la radiación, y a quien sobrepasa los límites se lo envía a casa y se queda sin sueldo. Estos trabajadores son itinerantes, viven en caravanas u hoteles y forman una singular familia. Élisabeth Filhol escruta un mundo casi secreto, destapa una realidad social, pero también el singular modo de vida de personas enfrentadas de forma permanente a un peligro invisible pero muy real. Personas ante un monstruo al que temen pero que ejerce sobre ellas un extraño magnetismo. El resultado es una novela que es al mismo tiempo una descripción minuciosamente realista de un entorno laboral poco conocido, una denuncia de las condiciones laborales de los trabajadores de las nucleares y un drama existencial sobre quienes se enfrentan cada día a la muerte. Una novela sobre la precariedad, la incertidumbre y el miedo, narrada con una prosa envolvente e hipnótica.
Territorio Modiano: el narrador evoca experiencias, personas y lugares que conoció cuando tenía veinte años. «Cuando regresé a Francia, tras una ausencia de diez años, me informé a través de las pocas personas susceptibles de darme noticias de los miembros del grupo. No fueron noticias muy buenas, y me hicieron comprender aún mejor que el tiempo había pasado. Yo, que tan a menudo observaba el envejecimiento ajeno, tuve que acostumbrarme, a mi vez, a la idea de que mi juventud tocaba a su fin.» En la época en que tenía veinte años, el narrador conoció a varias personas con las que compartió complicidades y confidencias. Visitó con ellas lugares que en algunos casos ya no existen: un restaurante en el que comían hombres solitarios, un bar que regentaba una martiniquesa, ciertas calles de París, una casa en la Costa Azul… Era aquel un mundo elegante y sofisticado, de sastrerías, partidas de bridge, olor de pinares y noches interminables… Pero en el que, bajo el refulgente esplendor, también había recodos sombríos. Un mundo contenido en el estribillo de una canción titulada «Memory Lane». Patrick Modiano, arropado en este caso por los exquisitos dibujos de Pierre Le-Tan, se desliza una vez más por los territorios de la memoria evanescente, por escenarios y personajes que permanecen ya inalcanzables en el pasado, por instantes irrepetibles que perviven todavía en el recuerdo. Como la belleza de aquella chica, Françoise, cuyo rostro agigantado se le aparece de pronto al protagonista en el cartel de un cine, porque ahora ella es actriz y protagoniza otros ensueños…
Uno de los libros más ambiciosos que se han escrito durante la crisis del covid; un libro-mundo donde el autor recoge los cambios que se están produciendo en todos los ámbitos sociales, políticos, sexuales... Dysphoria mundi es un diario de la transición planetaria que toma la forma de un texto mutante, hecho de ensayo, filosofía, poesía y autoficción, que busca capturar las convulsiones del fin del capitalismo patriarco-colonial. Preciado describe en esta obra las modalidades de un presente revolucionario: no algo que sucedió en un pasado mítico o que sucederá en un futuro mesiánico, sino algo que nos está sucediendo. Nos encontramos frente a uno de los libros más ambiciosos que se han escrito durante la crisis del covid; un libro-mundo donde el autor recoge los cambios que se están produciendo en todos los ámbitos sociales, políticos, sexuales... La fascinante hipótesis que nos propone Preciado aquí consiste en generalizar la noción de disforia para entenderla no como una enfermedad mental, sino como un abismo epistémico y político: el que separa el antiguo régimen capitalista, patriarcal y colonial, que conduce inexorablemente a la extinción, de una nueva forma de vida que hasta ahora había sido descalificada como improductiva y anormal, y que ha acabado revelándose como la única salida posible. Explotando todos los límites disciplinarios y sus binarismos, Preciado se afirma aquí como uno de los filósofos internacionales más importantes del momento, y consigue entregar, como ha afirmado Judith Butler, una obra «monumental»: un libro imprescindible para entender el presente y más aún para adentrarse en el futuro.
Los relatos que conforman esta antología son una muestra de las mejores cualidades narrativas de Stefan Zweig. La pretensión de Zweig, producto emblemático de la cultura de Viena de principios de siglo y muy influido por las teorías psicoanalíticas, es iluminar «los sótanos, las cavidades de las raíces y las cloacas del corazón» donde «pululan brillando fosforescentes las verdaderas y peligrosas fieras de la pasión». El erotismo juvenil, las relaciones de pareja, el nuevo papel emergente de la mujer son algunos de los ejes de estos relatos. En consonancia con sus palabras de que «ningún sufrimiento es tan sagrado como el que no se expresa por pudor», Stefan Zweig da en Confusión de los sentimientos un tratamiento realmente avanzado a un tema maldito como el de la homosexualidad; no sólo expone con notable sinceridad y humanidad la relación homoerótica entre un profesor y su alumno, sino que también esboza en el personaje de la mujer de este profesor un retrato moderno de mujer independiente e inteligente. Este volumen recoge también otra vertiente de Zweig, la que se deriva de la Primera Guerra Mundial y sus consecuencias, que marcaron profundamente al autor e hicieron que se abriera a nuevos temas y nuevos personajes; gentes sencillas y vapuleadas por la guerra y la inflación de los años veinte, como el entrañable personaje central de Mendel, el de los libros, o el no menos amable coleccionista imaginario y quijotesco de La colección invisible.
El periodista británico George Orwell fue ninguneado a partes iguales por sus correligionarios y por sus adversarios políticos. Alarmado y desencantado por el cariz que tomaba el nuevo orden surgido tras la Segunda Guerra Mundial, y enfermo de muerte, quiso convertir 1984 en su testamento literario. Nos hallamos ante la novela más icónica que se ha escrito sobre los peligros del totalitarismo, la manipulación mediática y la reescritura de la historia. La tragedia cotidiana de Winston y de Julia es una distopía ejemplar y el cruel retrato de un mundo nada feliz, una profecía autocumplida que nos hiela la sangre y nos conmueve a partes iguales.
Confesiones del estafador Félix Krull, probablemente la novela más juvenil jamás escrita por un anciano, es el más perfecto ejemplo de la ironía que caracteriza buena parte de la obra de Thomas Mann, quien se sitúa aquí en la estela de Cervantes y Stendhal para ofrecernos la que sin duda es la novela picaresca más importante del siglo XX. Parodiando las novelas de aprendizaje, tan arraigadas en la tradición literaria alemana, estas “confesiones” nos conducen por todas las etapas de una vida cuyo propósito explícito es convertirse en una obra de arte. A tenor de esta concepción estética de la vida, las trampas, los robos y las imposturas acaban no sólo por justificarse, sino incluso por constituir un estilo de vida de moralidad irreprochable. Thomas Mann, el autor de obras tan profundas y reflexivas como La montaña mágica, Muerte en Venecia, Doktor Faustus o Los Buddenbrook, legó a la posteridad una última novela desconcertante, irónica, burlona y probablemente una de las más sagaces y divertidas de todos los tiempos, sin por ello rebajar un ápice su exigencia literaria.
Un hijo le escribe una larga carta a su madre, que no sabe leer. La carta es en realidad un examen de conciencia, un repaso a los elementos clave que han ido conformando su identidad: como hijo de una familia de vietnamitas que huyeron de su país rumbo a Estados Unidos y como joven que descubre y asume su homosexualidad. El entorno familiar del chico se compone de la abuela ahora anciana y moribunda, que tuvo que marcharse de Vietnam con sus hijas después de pasar por experiencias muy duras para sobrevivir acabada la guerra: se había casado con un militar estadounidense y años después del triunfo del Vietcong la familia fue evacuada a Filipinas, donde pasó un tiempo en un campo de refugiados, y desde allí emigró a América. Hay también un padre maltratador y ausente, que fue arrestado por agredir a su esposa. Y está la madre maltratada, que trabaja en un salón de manicura y mantiene una compleja relación con su hijo. Y, por último, el joven protagonista de esta historia, que creció en Hartford, Connecticut, sufrió acoso escolar por su doble marginalidad como inmigrante y como homosexual y descubrió siendo un adolescente el amor y la sexualidad con Trevor... Un libro bellísimo y veraz, inspirado en las vivencias íntimas del autor, que combina momentos de extrema crudeza con otros de una belleza sutil y elusiva. Ocean Vuong nos deslumbra con esta primera novela en la que la literatura se convierte en una precisa y potente herramienta de evocación, descubrimiento y exploración para narrar el paso de la adolescencia a la madurez.
Con una voz nueva, con una prosa sencilla, Jon Fosse sobrecoge. Trilogía es un libro hipnótico. Para Jon Fosse escribir es como rezar, y para el lector leer Trilogía significa entrar en una profundidad desconocida. Con un narrador único, Fosse nos cuenta la historia de una pareja de adolescentes que va a tener un hijo y que intenta sobrevivir sin nada en un mundo hostil. Con esta historia entendemos qué significa la indefensión y nos hacemos conscientes de la mirada despiadada de la sociedad, pero también revivimos de forma exquisita el primer amor, la experiencia de empezar la vida. Es una obra emocional que, desde la oscuridad de una situación extrema, nos ilumina.
Obra del escritor británico H. G. Wells (1866-1946), La máquina del tiempo (1895) fue la primera historia de ciencia ficción en popularizar la idea de viajar en el tiempo. La novela narra cómo un misterioso hombre, que se hace llamar el Viajero del Tiempo, construye una máquina que le permite moverse a través del tiempo y el espacio y las maravillosas aventuras que vive gracias a su invención. Nacida de la especulación científica de una época, La máquina del tiempo fue la primera novela del autor y su temática, junto al resto de su amplia obra, marcarían la tendencia de la ciencia ficción por muchos años. La presente edición contiene ilustraciones de Alejandro Díaz y está presentada en formato de 13,5 x 19 cms, con encuadernación tapa dura y marca páginas de hilo.
La obra del escritor norteamericano H. P. Lovecraft (1890-1937) es vasta y variada. Sus relatos cortos representan la mayoría de su obra escrita y cubren todos los temas oscuros imaginables, con su recargado y característico estilo. Las historias contenidas en este volumen tratan de muchos temas diferentes, sin perder el sabor particular de Lovecraft por el horror cósmico y el peligro inminente. Hasta nuestros días se ha mantenido como un escritor de culto, recordado por su imaginación extremadamente prolífica, sus visiones oscuras del universo y por ayudar a la literatura de terror a entrar en el siglo XX y en el futuro.
En una pequeña localidad japonesa, el matrimonio compuesto por Tetsuo y Fujiko Niré vive apaciblemente en una residencia en cuyos jardines cantan toda clase de cigarras. Son ya abuelos, y se mudaron allí cuando ella, Fujiko, empezó a mostrar síntomas de alzhéimer. Y una mañana, al levantarse, Fujiko, extrañada, no reconoce a Tetsuo, su marido. Gracias a una improvisada ayuda, Fujiko se tranquiliza: una enfermera de la residencia le dice que Tetsuo es su novio, el prometido que, según la antigua tradición japonesa, ha conocido gracias a un encuentro, un miai. A partir de ese momento, Tetsuo no solo se enfrentará a situaciones que lo desconcertarán, sino que, ante todo, tendrá que decidir si quiere convertirse en el novio de la que ha sido su esposa durante décadas. Porque las sorpresas solo acaban de empezar.
Meses después de que la pandemia del Diluvio Seco haya borrado a casi toda la humanidad de la faz de la Tierra, Toby y Ren han rescatado a su amiga Amanda de las garras de los despiadados paintbalistas. Juntas, regresan a la cabaña de los locoadánidas. Cuyo reticente profeta, Jimmy -Hombre de las Nieves-, debilitado a causa de la fiebre, hace que Toby tenga que predicar la teología de los crackers. Zab, por su parte, ha estado buscando a Adán Uno, fundador de los Jardineros de Dios, la religión ecologista y pacifista de la que él mismo se desvinculó años atrás para guiar a los locoadánidas en su resistencia activa contra la acción destructora de SegurMort.
En estos veintidós relatos, Bradbury nos transporta una vez más a estos lugares increíbles, los destinos del corazón, revelados como no los hemos visto nunca antes, ni en la luz brillante del día ni en la oscuridad de la noche. Inolvidables excursiones a lo fantástico, viajes gloriosos a través del tiempo y la memoria, intercalados con extraños e inesperados desvíos a lo incómodo y desconcertante, donde las sorpresas esperan detrás de cada curva y más allá de cada señal del camino. Sobre el diseño de portada: Al ser una antología de relatos variados, se ha usado una imagen que hace referencia al título y que también es uno de las historias. Se ha trabajado la imagen de un coche retro americano y una carretera imposible. Es un concepto de corte fantástico que podría ilustrar el trasfondo del cuento del vendedor de coches ambulante, atormentado por la deformidad su cara.
Es una velada como cualquier otra para el incansable mujeriego Mimí Augello en la alcoba de su enésima amante. Pero cuando el marido de ésta regresa inesperadamente a casa, la fiel mano derecha del comisario Montalbano decide deslizarse por la ventana y buscar refugio en el piso de abajo. De un peligro a otro: en el apartamento vislumbra en la oscuridad un cuerpo tendido en la cama, elegantemente vestido y rígido por el frío de la muerte. A la mañana siguiente, una llamada a la comisaría notifica el hallazgo de un cadáver bajo las mismas circunstancias, excepto que no coincide con el primer muerto. ¿Cómo ha podido pasar esto? ¿Y qué ha sucedido con el otro cuerpo? ¿Por qué toda la escena del crimen tiene algo extraño que sabe a teatro?
El escritor H. P. Lovecraft, en su relativamente corta vida (1890-1937) perfecciona la inspiración de su maestro espiritual Edgar Allan Poe, en cuanto a concebir una atmósfera de terror en sus narraciones y crear así el terror cósmico. Abandona de una vez por todas los castillos góticos encantados, los fantasmas, vampiros y brujas para diseñar un inframundo de seres semihumanos, extraterrestres o extradimensionales, y el terror se transforma para el lector en un miedo a lo cósmico, al universo. En el mundo del autor existe siempre algo amenazador, pero no se sabe nunca su naturaleza hasta tal punto que por mucho que luchemos quedamos prendidos en ella.
Novela de la inglesa Jane Austen (1775 – 1817) publicada en 1817 y pionera en su género. En ella se combina con gran maestría la pincelada realista y costumbrista, y la sátira poética y sentimental de un mundo que muere y otro que surge con fuerza, otorgando a su autora un lugar destacado en la novelística de todos los tiempos. Teatral, dramática como ninguna y a veces divertidísima, “Orgullo y Prejuicio” es la piedra angular del legado literario indiscutible de su autora y ha sido adaptada incontables veces por el teatro, el cine y la televisión.