Países Bajos, siglo XVII. La joven Griet, de dieciséis años, entra a trabajar al servicio de Johannes Vermeer en la ciudad de Delft. Griet parece saber cuál es su papel en la casa: ocuparse de las tareas domésticas y cuidar a los seis niños del pintor. Sin embargo, la sensibilidad de la muchacha llama la atención de Vermeer, quien le abre las puertas de su mundo y su trabajo. A medida que la intimidad crece entre ambos, también lo hacen la tensión y los celos. Y pronto, llega el escándalo. Tracy Chevalier logra consagrarse en el género de la ficción histórica con esta novela que ya es un clásico contemporáneo.
Arthur Miller (1915-2005) es considerado con justicia como uno de los grandes dramaturgos del siglo XX. La profunda humanidad de sus obras les permite ser, a la vez, precisamente culturales y profundamente universales. Al escribir sobre Estados Unidos, escribe sobre China, Italia o Rusia, y más allá de lo cultural y social, siempre tiene la mirada puesta en la humanidad. Miller argumentó que la responsabilidad del teatro en el examen de la sociedad tenía raíces en la antigüedad, y que tenía la intención de continuar esa tradición en su trabajo. Los artistas modernos y el público, dijo, están inclinados a ver una historia por una historia, y no como una exploración de la sociedad. Esquilo, Eurípides y Shakespeare, sostuvo, todos escribieron obras de teatro que enfrentaron a su sociedad, sus ilusiones y sus creencias. A pesar de las ventajas del cine y la televisión (su propensión a la sutileza, su amplia audiencia), la imagen nunca será tan inmediata como ver personas en vivo frente a uno. El teatro, si es que existía algún medio, era el que tenía más probabilidades de hacer que su audiencia fuera más consciente de su sociedad. En Panorama desde el puente (A View from the Bridge), Miller usa a Alfieri, un abogado de Brooklyn que habla tan pesadamente del destino inexorable como lo hizo cualquier coro griego, como conducto que nos dirige hacia un mundo donde las pasiones irracionales superan incluso el instinto de supervivencia. Ese es el mundo del trabajador portuario Eddie Carbone, su esposa a la que ama muy poco y la sobrina, a la que ama demasiado.
Koba el Temible -un libro de memorias, una crónica, una meditación sobre Stalin y su legado– es una continuación de Experiencia, la aplaudida autobiografía de Martin Amis. Es básicamente un libro político sin dejar de ser personal. Se centra en un importante punto débil del pensamiento del siglo XX: la tolerancia de los intelectuales occidentales ante el comunismo. Entre el personal comienzo y el final personal, Amis nos ofrece el mejor «cursillo» que se ha escrito sobre Stalin: Koba el Temible,lósif el Terrible. El padre del autor, Kingsley Amis, aunque manifestó tendencias reaccionarias en la madurez, fue «un lacayo de la Komintern» (como él mismo acabaría diciendo) entre 1941 y 1956. Su segundo amigo más íntimo y luego su amigo más íntimo (después de la muerte del poeta Philip Larkin) era Robert Conquest, el destacado sovietólogo, cuyo libro El gran terror (1968) contribuyó más que ningún otro, con la única excepción de El archipiélago Gulag de Solzhenitsyn, a socavar los cimientos de la URSS. Este notable libro de memorias de Martin Amis analiza estas conexiones. Stalin dijo que la muerte era un hecho trágico, pero que la muerte de un millón era simple estadística. Koba el Temible gira alrededor de una muerte concreta y es una refutación del aforismo de Stalin.
A media noche de un día de marzo de 1860 un terrible huracán se abate sobre la goleta Sloughi hasta hacerla naufragar. A bordo de la embarcación viaja un grupo de grupo de escolares del colegio Chairman de Auckland, Nueva Zelanda. Los quince niños supervivientes del naufragio arriban a una isla desierta del Pacífico, a cientos de millas de su país. La llamarán isla Chairman, en honor a su colegio, y del mismo modo empezarán a poner nombre a todo su entorno. Como nuevos robinsones, durante dos años se verán obligados a reconstruir su mundo y luchar por sobrevivir en un paraje inhóspito y salvaje. A los peligros de la naturaleza se sumará la llegada de otros náufragos a la isla, una cuadrilla de asesinos que arriban en una chalupa después de haber masacrado a la tripulación del barco Severn en el que navegaban..
La más famosa novela de Tom Sharpe, en la que el autor no deja títere con cabeza. El protagonista, Henry Wilt, encadenado a un empleo demencial como profesor en un politécnico, acaba de ver postergado su ascenso una vez más. Mientras, las cosas no marchan mejor en casa, donde su maciza esposa, Eva, se entrega a imprevisibles arrebatos de entusiasmo por la meditación trascendental, el yoga o la última novedad recién olfateada. Wilt, que se siente impotente con respecto a su empleo, no vacila en entregarse a fantasías cada vez más concretas y asesinas acerca de su mujer, con la colaboración de una espectacular muñeca hinchable. A partir de la inopinada desaparición de Eva, Wilt se convierte en el principal sospechoso de la presunta muerte de su esposa, y se pone en marcha una desopilante investigación policíaca...
Viktor Frankl fue víctima, como tantos otros, de la barbarie nazi, de un trato cruel y del intento de ser reducido a un número. Como muchos, resistió, y Terezín, Auschwitz, Türkheim, Kauferin y Dachau fueron las estaciones de un viaje intenso hacia sí mismo, hacia el descubrimiento de su propia resistencia espiritual. Frankl escribió esta obra de teatro poco tiempo después de haber dejado atrás su experiencia como prisionero en los campos de exterminio. Su título Birkenwald encierra un debate metafísico sobre el sentido del sufrimiento, que toma como punto de partida una escena en una barraca del campo de concentración Birkenwald, nombre de ficción resultado de la combinación de los nombres Buchenwald y Birkenau. En alemán, Birkenwald significa bosque de abedules, árboles cuya capacidad de generar vida en lo devastado les permite arraigarse y colonizar con nueva vida el terreno. La obra pone en escena, de modo creativo y original, diálogos humanos que manifiestan vivencias universales con las que no podemos dejar de sentirnos identificados.
A fines de los setenta, Bukowski, santo patrón de los escritores bebedores, autor de las novelas y relatos más implacables y certeros sobre el gran sueño americano devenido pesadilla, aún no era demasiado conocido en su país. Pero en Europa el gran Hank ya era un escritor de culto. Y en 1978, invitado por sus editores, emprende una gira que comenzará en París y transcurrirá entre ríos de alcohol, y amenizada por algunos escándalos. Bukowski, que viaja acompañado por Linda Lee, su joven novia, acude borracho al programa cultural totémico de la televisión francesa, Apostrophes, lo sientan junto al psiquiatra que trató -o maltrató- a Artaud y, tras tocarle las piernas a otra invitada y decir algunas de sus terribles boutades -o verdades-, acaba insultando al presentador, Pivot, que se niega a dejarlo hablar, y abandona el plató estrepitosamente indignado. Después, Niza, a visitar a familiares de Linda, que no quieren verlo tras el escándalo de París; Alemania y recitales de poesía donde descubre que conovca a muchos jóvenes que lo aman, y también emocionados encuentros con sus fieles amigos, el director de cine Barbet Schroeder y su traductor Carl Weissner. Largas noches de vino y charlas; el viaje a Andernach, su ciudad natal, donde su padre, un sargento de las fuerzas de ocupación americanas, conoció a su madre, y donde aún vive su tío Heinrich; Hamburgo, sus putas y su hipódromo, y muchas máss noches de vino y amigos... Éste es el diario de un viaje insólito, de todo lo que Shakespeare no hubiera hecho ni dicho, contado con la brutal sinceridad y desgarro de siempre, y acompañado por las espléndidas fotografías de Michael Montfort.
Porterhouse es un college de Cambridge que, si nunca se ha distinguido por su buen nivel académico, destaca, en cambio, por su excelente cocina y por sospechosa facilidad con la que «expenden» títulos universitarios. De hecho, su decadencia empezó cuando uno de sus administradores dilapidó los bienes de Porterhouse en Montecarlo, lo que obliga a que su subsistencia se base en donaciones con las que los padres de los alumnos logran que estos ingresen y se gradúen. Más he aquí que, en tan anticuada y sobornable institución, aparece un nuevo rector, un ex político bastante ñoño, pero con espíritu reformista, que decide darle aires nuevos a Porterhouse, sin saber que con su actitud puede dar al traste con los sucios manejos a los que el college estaba acostumbrado. El zafarrancho está servido. Tom Sharpe, con su maestría habitual, manejará los hilos de la trama de modo que se vaya preparando el desastre, ¡y qué desastre! El nuevo rector tendrá que enfrentarse a las fuerzas vivas de la oposición reaccionaria, representadas por un enemigo nada pequeño: el portero del college, un clásico personaje de Sharpe que, a la manera de Blott, luchará con todas sus fuerzas por impedir que las cosas cambien, por el «buen» nombre de la casa. «Uno de esos productos infrecuentes que siempre se reciben con alegría: un libro intelegentísimo y divertidísimo» (Sunday Times). «Un libro que garantiza las carcajadas» (Books and Bookmen). «El novelista más divertido de nuestros días», según el Times, galardonado en Francia con el Gran Premio del Humor Negro.
Con sus relatos, reunidos en este volumen, escritos en total libertad para la revista underground Open City, Charles Bukowski se convirtió de inmediato en una celebridad «una leyenda viviente» (New York Review of Books), cuya fama fue aumentando vertiginosamente con la publicación de sus otros libros de relatos y poemas: «el sucesor de Miller y Burroughs», comentó Le Nouvel Observateur. Con su brutalidad, su salvaje y tierno sentido del humor, su tremenda sinceridad, Bukowski borracho, enloquecido, atrapado en una sociedad cuyos presuntos valores le asquean consigue, con su estilo descarnado y escueto, conectar inmediatamente con el lector.
En esta colección de historias entrelazadas, el narrador anónimo conoce a El Hombre Ilustrado, un curioso personaje con el cuerpo completamente cubierto de tatuajes. Sin embargo, lo más remarcable e inquietante es que las ilustraciones están mágicamente vivas y cada una de ellas empieza a desarrollar su propia historia, como en La pradera donde unos niños llegan un juego de realidad virtual más allá de sus límites. O en «Calidoscopio», el sobrecogedor relato de un astronauta que se dispone a reentrar en la atmósfera terrestre sin la protección de una nave espacial. O en La hora cero, en el que los invasores extraterrestres han encontrado unos aliados lógicos y sorprendentes: los niños humanos.
Armados de la Guía del autoestopista galáctico, los protagonistas del libro más divertido que se recuerda continúan sus disparatadas aventuras, que les conducirán al asombroso Restaurante del Fin del Mundo. En esta segunda entrega de la «trilogía en cinco partes» de Douglas Adams (que gracias a las paradojas espaciales permite ser leída en cualquier orden), Ford Prefect, Arthur Dent, Trillian, Zaphod Beeblebrox y Marvin, el Androide Paranoide, se enfrentan a una tetera automática de la que sólo mana un líquido asqueroso, al planeta condenado porque sus habitantes se empeñaron en tener más zapaterías de la cuenta, a un olvidado transporte espacial cuyos pasajeros, debido a toda clase de estúpidos retrasos, llevan novecientos años esperando que la nave arranque y, luego, al Restaurante del Fin del Mundo, situado en el momento del tiempo en el que el universo entero llega a su estrepitoso final: un inusitado número de cabaret, amenizado por la música ligera de la orquesta del restaurante. No termina ahí su odisea, porque a continuación viven otra aventura que les revelará el verdadero origen de la especie humana: una pandilla de ejecutivos de poca monta que fueron expulsados de su planeta por indeseables. Douglas Adams vuelve a explorar las posibilidades hilarantes de la ciencia ficción, pero tomando también como base la tradición del humor de Lewis Carroll, que le permite inventar espacios impensables, objetos charlatanes y paisajes pintorescamente absurdos. «Una de las mejores novelas de humor puro de los últimos años» (Antonio Saura Medrano). «Las situaciones más divertidas y disparatadas se suceden a un ritmo trepidante. El espacio es una fiesta» (Jorge Berlanga).
Todos conocemos a alguien como Thomas. El vecino gruñón que se queja de tu comportamiento incívico en las reuniones de la comunidad de vecinos. El señor que te chista si tiene que esperar un minuto detrás de ti en la cola del supermercado. El compañero que manda un mail con copia a toda la empresa si por error acabas el último rollo de papel higiénico. Thomas está perfectamente satisfecho yendo siempre por su cuenta, alejándose de los demás y de sus problemas. Pero bajo esa fachada gruñona se esconden una historia y una tristeza que a todos nos resultan dolorosamente familiares. Y está a punto de encontrar una familia que cambiara su manera de ver las cosas. Un hombre que había dado el mundo por perdido. Una familia que le enseñará a vivir. El hombre que se fue a Marte porque quería estar solo es una historia irresistible y reconfortante sobre sobre amistades improbables y segundas oportunidades, perfecta para los lectores de La tentación de ser felices, El insólito peregrinaje de Harold Fry y Un hombre llamado Ove. Te hará reír, llorar y reconciliarte con todos los cascarrabias que han pasado por tu vida.
Historia de piratería en estado puro, la isla del tesoro es la aventura de Jim Hawkins, enviado casi por azar en busca de un legendario tesoro enterrado, empresa encabezada por un siniestro pirata con una pierna de madera conocido como John Silver el largo más famoso pirata de la historia de la literatura. Una vez allí las dos facciones formadas por los representantes gubernamentales y los piratas se harán fuertes cada uno en su fortaleza y pugnaran por ser los primeros en hacerse con el tesoro. En las peripecias del joven Jim del capitán Smollet, del pirata John Silver y el resto de los tripulantes de la hispaniola cristaliza la esencia de la novela de aventuras la que da forma literaria a la búsqueda mítica de un objeto preciado, un sueño que puede ser real y actúa como móvil para la huida hacia escenarios exóticos donde la libertad es posible. Es esta edición la gran obra de Stevenson se acompaña por la esplendidas ilustraciones en color del reconocidos artista.
Gustav von Aschenbach, un reconocido escritor alemán, decide visitar Venecia para pasar allí los meses de verano. Coincide en el hotel con una familia polaca y descubre el ideal de belleza en el joven hijo de la familia, Tadzio. Aschenbach observa cada vez más al chico y cae en una especie de enamoramiento que le sirve para reflexionar sobre temas como la verdad y la belleza. La devoción por Tadzio se da en el plano platónico, pues el temor al rechazo impide que el escritor se acerque físicamente. A medida que crece la fascinación por el joven, sobre Venecia se cierne una epidemia de cólera. Las autoridades mienten para no ahuyentar al turismo, pero cada vez más personas mueren. El escritor, que ha rechazado alejarse de Venecia y disfruta con la contemplación de Tadzio, cae enfermo y muere víctima de la peste.
Publicada en 1927 por Max Brod como obra póstuma con el título "América", Franz Kafka (1883-1924) escribió los capítulos destinados a "El desaparecido", su «novela americana», entre el otoño de 1912 y enero del año siguiente, publicándose el primero de ellos -«El fogonero»- de forma independiente en mayo de 1913. El relato de las aventuras de Karl Rossmann -un muchacho de dieciséis años que embarca para el Nuevo Continente en busca de fortuna- constituye, pese a quedar inconcluso, una de las piezas magistrales del gran escritor praguense.
Recuperamos el libro que introdujo la obra en prosa de la poeta en España. Marina Tsvietáieva (1892-1941) es una de las más grandes poetas que dio la literatura rusa del siglo pasado. Sin embargo, su obra y su nombre, injustamente ignorados durante mucho tiempo, no fueron ampliamente reconocidos y valorados en diversos países hasta casi medio siglo después de su muerte. El núcleo de El poeta y el tiempo, que en su momento fue el primer volumen en español de la prosa de Marina Tsvietáieva, está constituido por tres ensayos: «Un poeta a propósito de la crítica», «El poeta y el tiempo» y «El arte a la luz de la conciencia». Estos son el producto de la constante reflexión de la autora sobre el arte, de su meditación sobre la conciencia y el tiempo y de su profunda preocupación por el sentido de la tarea del poeta. El volumen se abre con la «Respuesta a un cuestionario», en la que la propia autora se presenta al lector hablando de sí misma, de sus orígenes, de su evolución espiritual. Y se cierra con las reflexiones de Tsvietáieva a propósito de las cartas de Rilke, «sólo un pretexto para desplegar su fuerza creativa, remontar el vuelo y contagiarnos de su poesía», en palabras de Selma Ancira, estudiosa de la literatura rusa, a cuyo cargo ha corrido la edición y traducción de los textos.
Una lucha contra la compulsión a repetir el destino maldito materno de una de las (anti)heroínas literarias más singulares. La protagonista de esta novela es una niña llamada Plectrude –los nombres propios no carecen de significado en esta intensa fábula–, nacida en prisión de una madre de diecinueve años que asesinó a su marido, y padre de la niña, semanas antes de dar a luz. Su destino será, en buena medida, el de una lucha contra la compulsión a repetir el destino maldito de su madre. Criada con la familia de una tía, destaca enseguida por su belleza salvaje, por su talento para la danza, por un don casi sobrenatural de seducción que hace caer a sus pies a cuanto ser se cruza a su paso. Con la excepción, claro está, del chico que ella ama. El estilo directo y austero de Amélie Nothomb le permite atravesar en esas pocas páginas una serie casi infinita de peripecias, a través de las cuales Plectrude se convierte en una de las más singulares (anti)heroínas literarias de los últimos años. Y cuando todo parecía dicho ya, un golpe de efecto magistral cierra la novela con un final que dejará al lector en medio de auténtico «estupor y temblores». Al publicar la versión original de esta novela, la autora declaró: «Para un escritor no existe mayor tentación que la de escribir la biografía de su asesino». Sólo quienes se dejen llevar por el vértigo de estas páginas –algo casi irresistible después de leer la primera línea– sabrán por qué.
Tras cumplir dieciocho años, la Esposa joven se presenta en casa de la Familia para casarse con el Hijo, su prometido. Pero éste ha partido en viaje de negocios, y nadie sabe cuándo va a volver, ni si lo hará. Durante su larga espera la joven irá conociendo al Padre, empeñado en mantener en orden su mundo; a la Madre, cuya belleza está en el origen de locuras y bancarrotas; a la Hija, que mantiene en secreto su propia espera; y al Tío, sumido en un sueño del que sólo despierta ocasionalmente. Todo bajo la mirada de Modesto, el mayordomo, capaz de asesorarla para moverse en ese excéntrico mundo. Una de las novelas más audaces de Baricco, que combina un erotismo inaudito, divertidas escenas de vida familiar, reflexiones sobre el arte de vivir y de morir y digresiones de un narrador que medita sobre esos personajes y mundos tras los que se enmascaran sus propias experiencias.
Con la publicación de este libro, que fue galardonado con el premio Somerset Maugham, Ian McEwan se convirtió en la revelación literaria inglesa de los años setenta. En la presente década confirmó las esperanzas suscitadas: junto con Julian Barnes, Kazuo Ishiguro y Martin Amis, forma parte de una generación de autores británicos de primera línea internacional. En los ocho relatos de este Primer amor, últimos ritos, bajo las manipulaciones de McEwan, la depravación puede enmascararse de inocencia y las mariposas pueden resultar siniestras. Con igual fuerza puede mostrar cómo la vida de un niño puede ser arrastrada por lo macabro, o destilar las primeras sensaciones del primer amor, rastreando sus rituales iniciáticos, infundiéndoles una lujuriante imaginería sensual. Asociando lo insólito y la provocación, la ternura y un humor glacial, Ian McEwan nos revela la cara oculta de nuestros fantasmas y nos ofrece una visión diferente de nuestra vida cotidiana.