A UN PASO DE CONVERTIRME EN REINA, FUI TRANSPORTADA A LA CORTE DE LAS ANGUSTIAS. Cuando el rey Torin me sigue y ve mis nuevos cuernos, rápidamente se da cuenta de que su futura esposa es una enemiga de su reino. De hecho, su nombre para mi especie es demonio. Pero tampoco soy bienvenida en mi verdadero hogar. La reina Mab y sus monstruosos soldados están encantados de atormentarnos y me acusan de ser una traidora. Si queremos salir de la Corte de las Angustias con vida, la única esperanza que tenemos es permanecer tan cerca el uno del otro como sea posible, incluso si eso significa huir a caballo y compartir una cama. Cada momento es agridulce, ya que podría ser el último, y Torin está condenado a matar a cualquiera que él ame. MIENTRAS EL MUNDO SE CONGELA, EL ÉPICO FINAL DE ESTE FANTASY ROMÁNTICO HARÁ QUE TODO ARDA.
No te pierdas la edición limitada con cantos tintados de la tercera entrega de la serie Empíreo, tras Alas de sangre y Alas de hierro. Tras casi dieciocho meses en el Colegio de Guerra Basgiath, Violet Sorrengail tiene claro que no queda tiempo para entrenar. Hay que tomar decisiones. La batalla ha comenzado y, con enemigos acercándose a las murallas e infiltrados en sus propias filas, es imposible saber en quién confiar. Ahora Violet deberá emprender un viaje fuera de los límites de Aretia, en busca de aliados de tierras desconocidas que acepten pelear por Navarre. La misión pondrá a prueba su suerte, y la obligará a usar todo su ingenio y fortaleza para salvar lo que más ama: sus dragones, su familia, su hogar y a él. Aunque eso signifique tener que guardar un secreto tan peligroso que podría destruirlo todo. Navarre necesita un ejército. Necesita poder. Necesita magia. Y necesitará algo que solo Violet puede encontrar: la verdad. Pero una tormenta se aproxima… y no todos sobrevivirán a su furia.
Una tormenta se aproxima y no todos sobrevivirán a su furia. Tras casi dieciocho meses en el Colegio de Guerra Basgiath, Violet Sorrengail tiene claro que no queda tiempo para entrenar. Hay que tomar decisiones. La batalla ha comenzado y, con enemigos acercándose a las murallas e infiltrados en sus propias filas, es imposible saber en quién confiar. Ahora Violet deberá emprender un viaje fuera de los límites de Aretia en busca de aliados de tierras desconocidas que acepten pelear por Navarre. La misión pondrá a prueba su suerte, y la obligará a usar todo su ingenio y fortaleza para salvar a quienes más ama: sus dragones, su familia, su hogar y a él. Aunque eso signifique tener que guardar un secreto tan peligroso que podría destruirlo todo. Navarre necesita un ejército. Necesita poder. Necesita magia. Y necesitará algo que solo Violet puede encontrar: la verdad. Pero una tormenta se aproxima… y no todos sobrevivirán a su furia.
EL LUGAR CORRECTO. EL TIEMPO EQUIVOCADO. El día en que murió su tía, Clementine sintió que todo su mundo se desmoronaba. Desde entonces, su mayor reto ha sido descubrir cómo seguir adelante. Para proteger su corazón, elabora un plan: trabajar duro, encontrar a alguien decente de quien enamorarse e intentar alcanzar la luna. Esto último es absurdo y completamente metafórico, pero su tía siempre decía que hacía falta al menos un gran sueño para avanzar. Durante el último año, ese plan ha funcionado. Más o menos. Lo del amor es complicado porque no quiere encariñarse demasiado con nadie; no está segura de que su corazón pueda soportarlo. Hasta que se encuentra con un desconocido en la cocina del apartamento de su difunta tía. Un hombre de mirada amable, con acento sureño, y que tiene debilidad por las tartas de limón. Alguien por quien, en otras circunstancias, habría perdido la cabeza. Y puede que lo haga de nuevo. El problema es que él vive en el pasado; exactamente siete años atrás. Y para él, ella está a siete años de él. Su tía siempre le dijo que ese apartamento tenía algo mágico, que era como un punto de encuentro en el tiempo, un lugar donde los momentos se entremezclaban como pinceladas de acuarela. Y Clementine sabe que, si se enamora, estará condenada. Porque, en el fondo, el amor no es cuestión de tiempo, sino de encontrar el momento perfecto. Y NO PUEDE EVITAR PENSAR QUE, QUIZÁ, HA LLEGADO CON SIETE AÑOS DE RETRASO.