El filósofo griego Aristóteles es considerado, al igual que Platón (de quien fue discípulo), pionero y padre de la filosofía occidental. Por lo sistemático de sus estudios, el rigor con el que los llevaba a cabo y la diversidad de los campos que abarcó, se considera también uno de los primeros investigadores científicos dentro del concepto moderno del término. Puede afirmarse que sus ideas han influenciado el pensamiento intelectual en occidente por más de dos mil años. El sistema aristotélico tuvo su punto de partida en el platonismo, pero sustituyó la visión idealista de su doctrina por una especulación realista que parte ante todo del sentido común. Aristóteles sistematizó el saber filosófico de su época según una división de las ciencias y una estructuración interna del saber científico que se constituyó en modelo para muchos siglos y que incluía la lógica, la psicología, la biología, la física, la política y la ética, además de la filosofía primera o metafísica que él mismo creó. Las obras contenidas en el presente volumen están consideradas como las más importantes e influyentes de Aristóteles y son: “Metafísica”, “Ética a Nicómaco”, “Política” y “Retórica”.
Los textos reunidos en este volumen se mantiene fieles a los principios de la revista "Les Temps Modernes" que apareció poco después de concluida la Segunda Guerra Mundial: "textos totalmente comprometidos y totalmente libres Simone de Beauvoir, en su siempre efectiva prosa, desarrolla una convincente defensa del existencialismo, intentando detectar los riesgos que lo acechan desde el momento en que empieza a convertirse en una moda y con ello se vulgariza. No sólo estamos ante la que quizá sea la más clara y contundente exposición de principios del existencialismo a ojos de Simone de Beauvoir y de una obra que ilumina con extraordinaria nitidez la obra sartriana posterior, sino también ante la más precisa denuncia de los peligros a que el existencialismo se enfrenta y la formulación de inteligentes estrategias para combatirlos.
Estatismo y anarquía fue la última obra del anarquista colectivista ruso Mijaíl Bakunin. Escrita en el verano de 1873, el tema central del libro es el impacto de la guerra franco-prusiana y el surgimiento del Imperio alemán, las debilidades de la postura marxista desde el punto de vista bakuniniano y la afirmación del anarquismo. Este ensayo fue uno de los más importantes trabajos intelectuales del autor y del anarquismo escrito en lengua rusa, y fue principalmente dirigido al público de esta nacionalidad.
La presente edición de la Ética de Spinoza en la traducción del gran poeta Manuel Machado es el fruto de una minuciosa revisión del texto. Para ello se ha tenido en cuenta la edición histórica de 1913 que recoge la editorial Porrúa de México (1977/1981), la cual se ha contrastado con la versión francesa de Charles Appuhn (1906) en la que se basa la de Machado, y también con el texto original en latín. Además se han consultado, cuando era el caso, las versiones a nuestra lengua, directas del latín, de Oscar Cohan (1958), Vidal Peña (1987), Atilano Domínguez (2000) y Gustavo Sidwell (2007). Hay algunos aspectos en el Prólogo del editor que caben señalar: la sugerencia de traducir Mens por Mente, lo cual es más natural que traducir por Alma, como ha sido habitual en las ediciones al español, incluyendo esta traducción; el nuevo enfoque de la paradoja del tiempo y la eternidad a la luz del concepto spinozista de Dios o la Naturaleza; y la exposición en torno a la vida afectiva y la experiencia de la beatitud.
Tres profundos diálogos entre Krishnamurti y el eminente físico teórico David Bohm. En ellos se trata del problema de la verdad, de la actualidad en la que vivimos percibida por los sentidos, la realidad tal como aparece ante nuestra conciencia, y la relación entre éstas. El libro termina con un mosaico de interesantísimos temas tales como el miedo, el sufrimiento, la muerte, lo sagrado, el egoísmo, la belleza...
Jiddu Krishnamurti nos invita en este libro a hallar paz y vivir en armonía en esta sociedad confusa y violenta, en este mundo que no parece tener sentido. K asegura que el individuo puede ser feliz en todo momento, sin importar las circunstancias o contextos en los que se encuentre. Y puede serlo porque la auténtica felicidad no depende de la seguridad material o del cumplimiento de determinados dogmas y rituales, sino que consiste en una dimensión propia del amor. Si uno comprende realmente el amor y la belleza que habita en nuestro interior y en los demás, entonces surgirá la paz. Una dicha espontánea que no es el resultado de ningún esfuerzo por conseguirla.
Durante décadas, Krishnamurti habló a la gente en los más variados rincones del mundo. Ya en 1930, George Bernard Shaw lo proclamaba como «el más grande maestro del mundo», mientras que Aldous Huxley comparaba una charla de Krishnamurti con un “discurso” del Buddha. Pero el propio Krishnamurti era reacio a este tipo de etiquetas: «Yo no soy su maestro; ustedes no son mis discípulos. No hay autoridad ni gurú que vaya a llevarles de la mano hacia Dios o hacia el despertar. Cada uno es su propio maestro y su propio discípulo». Krishnamurti no representa a ninguna “escuela” de pensamiento (oriental u occidental), no habla de ideas, teorías o creencias, no se erige en gurú, sino que actúa como un faro que ilumina el viaje que cada uno de nosotros ha de emprender por sí mismo. Krishnamurti pide que utilicemos sus palabras como un espejo para vernos como realmente somos y para ver la totalidad de la existencia. Y para esta mirada de discernimiento, la mente debe tener completa libertad; no ha de estar limitada por ninguna clase de autoridad. Esta libertad no implica llevar un tipo de existencia indisciplinada y autoindulgente. Para Krishnamurti, la actitud contestataria de algunos grupos activistas que intentan “cambiar” la sociedad carece de sentido. El verdadero cambio tiene lugar en la psique misma, cuando la propia mente se vacía de lo conocido. Eso es lo que en muchas tradiciones han llamado liberación. Para quienes ya están familiarizados con las enseñanzas de Krishnamurti El camino de la liberación será de gran ayuda para dilucidar muchos puntos importantes. Quienes lo lean por primera vez se sentirán impresionados por la claridad de sus percepciones, por su inquietante y retador mensaje.
No podemos escapar de las relaciones con los demás. En ellas descubrimos quiénes somos, nuestros prejuicios, miedos, depresiones, ansiedades, soledad, dolor. En las relaciones calibramos si existe o no eso que llamamos amor. De la calidad de las relaciones depende la calidad de la propia vida. ¿Por qué piensa la mente en el sexo? ¿Por qué se ha convertido el sexo en un aspecto tan crucial en la vida de muchos? Mientras no profundicemos en la mente humana, el sexo será un problema cada vez más insoluble. «El acto en sí no puede ser nunca un problema, pero el pensamiento acerca del acto crea el problema.» Amor, sexo y castidad reúne una serie de diálogos en los que se abordan éstos y otros temas con la habitual y fascinante lucidez de Krishnamurti. He aquí un libro que invita a que el lector se cuestione su propia vida y se adentre hacia una mayor libertad.
Intelecto de amor es un diálogo filosófico entre Giorgio Agamben y Jean-Baptiste Brenet; una meditación sobre el lugar y el sujeto del amor, en la que se supone la mutua implicancia y el entrelazamiento del deseo del conocimiento y el conocimiento del deseo. En ese camino, aquí se analiza, por una parte, el poema más oscuro del más conceptual de los poetas italianos, Guido Cavalcanti, “primer amigo” de Dante según la Vida nueva. Y, por la otra, el pensamiento de Averroes, el más difícil e influyente de los filósofos árabes de la Europa medieval, cuya corriente, el averroísmo, marcó el pensamiento occidental. ¿De qué forma nos pertenecen los pensamientos? ¿Cómo puede hacerse nuestra una idea? Estas son algunas de las preguntas que atraviesan Intelecto de amor.
¿Es todavía capaz el hombre moderno de tener una experiencia o debe ya considerarse la destrucción de la experiencia como un hecho consumado? A partir de este interrogante se inicia el ensayo que le da título a este volumen y que propone una nueva manera de pensar el problema de la experiencia, abordando motivos aparentemente distantes: la soterrada solidaridad entre racionalismo e irracionalismo en nuestra cultura y el deslizamiento por el cual la fantasía pasó de la esfera del conocimiento al plano de la irrealidad; la escisión entre deseo y necesidad y la aparición del concepto de inconsciente; el rechazo de las razones de la experiencia por parte de los movimientos juveniles y el desplazamiento de la aventura desde lo cotidiano hacia lo extraordinario; el surgimiento del Yo y la reivindicación de lo inefable en la poesía moderna. Finalmente, todos estos motivos convergen en una teoría de la infancia donde encuentran una nueva formulación algunos de los temas cruciales del pensamiento contemporáneo, como la oposición antropológica entre naturaleza y cultura, y la distinción lingüística entre lengua y habla. Desde esta perspectiva, el hombre ya no se muestra, según la tradición metafísica, como el «animal que posee el lenguaje», sino como el animal que está privado de él y que por lo tanto debe recibirlo desde el exterior. En torno a este núcleo central giran otros cinco ensayos ligados por una misma preocupación crítica: el análisis del juego como paradigma para una definición de la historia en términos antropológicos; la crítica de la dialéctica y la relación entre estructura y superestructura en la correspondencia de Benjamín con Adorno; la concepción del tiempo en la cultura occidental; las relaciones entre la fábula y la historia; y por último, un programa ideal para una revista que esboza un inventario de las tareas culturales para las próximas generaciones.
“El Capital” junto con el pequeño opúsculo de combate del “Manifiesto del Partido Comunista”, esta última escrita junto a su amigo y colaborador Friedrich Engels (1820-1895), constituyen las dos obras más conocidas e influyentes del pensador judío-alemán Karl Marx (1818-1883), uno de los más controvertidos pensadores de todos los tiempos. Su pensamiento podrá estar anticuado o en revisión en la actualidad, pero no se puede negar que muchas de las conquistas conseguidas por el obrero, el trabajador agrícola o el empleado de servicios, se deben a su tenacidad y constancia, hasta el punto de poder decirse con razón de que la historia puede dividirse en “antes y después de Marx”. La lectura crítica de ambos títulos es altamente necesaria cuando se está produciendo una involución de sus conquistas sociales.
¿Cómo se demuestra la presencia del Otro en la sensibilidad? ¿Cuál es la relación del Otro con mi cuerpo? ¿Qué temporalidad envuelve nuestra proximidad? ¿De qué modo accedo a mi propio sentir? ¿Acaso la palabra -como acto de decir- se encuentra enraizada en el mundo sensible? No tengo dudas respecto de que habito un mundo con el Otro, de que el Otro está ahí, tan a mi alcance como yo a su merced. Mi pregunta es otra. ¿Qué ocurre cuando el Otro es su cuerpo? Pero no se trata aquí de que el Otro tenga un cuerpo, o bien de que yo recoja los signos de su presencia mediada. La pregunta es otra. ¿Qué ocurre cuando el Otro es su cuerpo? Ese cuerpo que se acerca a mí y, por ejemplo, me toca. No el cuerpo extraño que interpreto como un vehículo de intenciones y pensamientos. [?] me refiero al cuerpo extraño que siento en mi cuerpo, una proximidad sin lejanía, y que se confunde conmigo en un abrazo sin distancia. En un abrazo que puede ser su sola mano apoyada en mi espalda una tarde verano. Y me acaricia. Luciano Lutereau es psicoanalista. Lic. en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires, donde actualmente trabaja como docente e investigador. Autor de Lacan y el Barroco. Hacia una estética de la mirada (2009) y Los santos varones (2011). Su libro La forma especular. Fundamentos fenomenológicos de lo imaginario en Lacan será próximamente publicado por Letra Viva.
Uno de los ensayos más famosos sobre política y el arte de gobernar escrita por Nicolás Maquiavelo considerado el padre de la moderna ciencia política que vio como los cambios sociales y económicos transcendían al terreno político y a la composición del estado.
En este emotivo y poderoso ensayo, que nace de un artículo publicado en The New Yorker, la autora nigeriana pone palabras al inenarrable grado de dolor causado por la repentina muerte de su padre en Nigeria: la crisis sanitaria por la pandemia de COVID-19 impidió que la autora pudiese salir de Estados Unidos para reunirse con su familia. En un intento por encontrar consuelo ante la sensación de vacío que la sacudió hasta la médula, Sobre el duelo es una breve pero inteligente y conmovedora crónica autobiográfica de las primeras etapas de la gestión de la pérdida, un revelador examen de la naturaleza del dolor, un tributo al padre que la llamaba «nwoke neli» («la que equivale a muchos hombres») y una profunda reflexión sobre la lengua y las tradiciones igbo. Este libro se enmarca en la más rabiosa y dolorosa actualidad: la autora escribe desde la certeza de ser sólo una más de entre los millones de personas en duelo, sobre las dimensiones culturales y familiares del mismo y, también, sobre la soledad y la ira inherentes a él. Sobre el duelo es un libro imprescindible para estos momentos. Y, sin embargo, resultará atemporal, duradero, y una adición indispensable al canon de la autora. En el mismo formato que Todos deberíamos ser feministas, el lector lo atesorará y compartirá más que nunca.
Ningún otro lema domina hoy el discurso público tanto como la transparencia. Según Han, quien la refiere solamente a la corrupción y a la libertad de información, desconoce su envergadura. Esta se manifiesta cuando ha desaparecido la confianza y la sociedad apuesta por la vigilancia y el control. Se trata de una coacción sistémica, de un imperativo económico, no moral o biopolítico. Las cosas se hacen transparentes cuando se expresan en la dimensión del precio y se despojan de su singularidad. La sociedad de la transparencia es un infierno de lo igual. Google y las redes sociales, que se presentan como espacios de libertad, se han convertido en un gran panóptico, el centro penitenciario imaginado por Bentham en el siglo XVIII, donde el vigilante puede observar ocultamente a todos los prisioneros. El cliente transparente es el nuevo morador de este panóptico digital, donde no existe ninguna comunidad sino acumulaciones de Egos incapaces de una acción común, política, de un nosotros. Los consumidores ya no constituyen ningún fuera que cuestionara el interior sistémico. La vigilancia no se realiza como ataque a la libertad. Más bien, cada uno se entrega voluntariamente, desnudándose y exponiéndose, a la mirada panóptica. El morador del panóptico digital es víctima y actor a la vez.
«Y hoy me gustaría pedir que empecemos a soñar con un plan para un mundo distinto. Un mundo más justo. Un mundo de hombres y mujeres más felices y más honestos consigo mismos. Y esta es la forma de empezar: tenemos que criar a nuestras hijas de otra forma. Y también a nuestros hijos.» Después de la charla TED que se reproduce en Todos deberíamos ser feministas, Chimamanda Ngozi Adichie se convirtió en la portavoz del feminismo a nivel mundial. Esta nueva edición, ilustrada por Leire Salaberria, ayudará a difundir su maravilloso y revelador mensaje feminista y de igualdad entre las nuevas generaciones y el público familiar. «El problema del género es que determina cómo tenemos que ser, en vez de reconocer cómo somos realmente. Imagínense lo felices que seríamos, lo libres que seríamos siendo quienes somos en realidad, sin sufrir la carga de las expectativas de género.»
En este perspicaz ensayo, Byung-Chul Han analiza y relata, tomando como referencia a Kant, Hegel, Nietzsche, Heidegger, Luhmann o Rauschenberg, las numerosas formas de entretenimiento surgidas a lo largo de la historia de la Pasión cristiana.
El narcisismo y exhibicionismo exacerbados por la "sociedad virtual" del siglo XXI amenazan con la desaparición del Eros. ¿Están en peligro de extinción el misterio, la fantasía, el amor, el erotismo, incluso la protesta política? La proclamación neoliberal de la libertad se manifiesta en realidad como un imperativo paradójico: sé libre. Domina una economía de la supervivencia en la que cada uno es su propio empresario. El neoliberalismo, con sus desinhibidos impulsos narcisistas del yo y del rendimiento, es el infierno de lo igual, una sociedad de la depresión y el cansancio compuesta por sujetos aislados. Los muros y las fronteras ya no excitan la fantasía, pues no engendran al otro. Dado que el Eros se dirige a ese otro, el capitalismo elimina la alteridad para someterlo todo al consumo, a la exposición como mercancía, por lo que intensifica lo pornográfico, pues no conoce ningún otro uso de la sexualidad. Desaparece así la experiencia erótica. La crisis actual del arte, y también de la literatura, puede atribuirse a esta desaparición del otro, a la agonía del Eros. Con toda seguridad no habrá una política del amor. Sin embargo, las acciones políticas comunican con el Eros, pues suponen el deseo común de otra forma de vida. El amor interrumpe la perspectiva del uno y hace surgir el mundo desde el punto de vista del otro, de la diferencia. Así, el Eros constituye una fuente de energía para la protesta política. Se manifiesta como aspiración revolucionaria a una sociedad completamente diferente. Es más, mantiene en piela fidelidad a lo venidero. Byung-Chul Han, de origen coreano, estudió Filosofía en la Universidad de Friburgo y Literatura alemana y Teología en la Universidad de Múnich. En 1994 se doctoró por la primera de dichas universidades con una tesis sobre Martin Heidegger. En la actualidad es profesor de Filosofía y Estudios culturales en la Universidad de las Artes de Berlín. Es autor de más de una decena de títulos, de los cuales se han traducido al castellano, además de la presente obra, La sociedad del cansancio y La sociedad de la transparencia.
¿De qué modo la revolución digital, internet y las redes sociales han transformado la sociedad y las relaciones? Han analiza las diferencias entre la «masa clásica» y la nueva masa, a la que llama el «enjambre digital». Byung-Chul Han, en este nuevo ensayo, analiza de qué modo la revolución digital, internet y las redes sociales ha transformado la esencia misma de la sociedad. Según el autor, se ha formado una nueva masa: el «enjambre digital». A diferencia de la masa clásica, el enjambre digital consta de individuos aislados, carece de alma, de un nosotros capaz de una acción común, de andar en una dirección o de manifestarse en una voz. La hipercomunicación digital destruye el silencio que necesita el alma para reflexionar y para ser ella misma. Se percibe solo ruido, sin sentido, sin coherencia. Todo ello impide la formación de un contrapoder que pudiera cuestionar el orden establecido, que adquiere así rasgos totalitarios. Empresas como Facebook y Google trabajan como servicios secretos que vigilan nuestros intereses para extraer beneficio de nuestros comportamientos en internet y las redes sociales.