En el presente volumen, permanecen las formulaciones iniciales de la autora sobre género y violencia: 1) la expresión ¿violencia sexual¿ confunde, pues aunque la agresión se ejecute por medios sexuales, la finalidad de la misma no es del orden de lo sexual sino del orden del poder; 2) no se trata de agresiones originadas en la pulsión libidinal traducida en deseo de satisfacción sexual, sino que la libido se orienta aquí al poder y a un mandato de pares o cofrades masculinos que exige una prueba de pertenencia al grupo; 3) lo que refrenda la pertenencia al grupo es un tributo que, mediante exacción, fluye de la posición femenina a la masculina, construyéndola como resultado de ese proceso; 4) la estructura funcional jerárquicamente dispuesta que el mandato de masculinidad origina es análoga al orden mafioso; 5) mediante este tipo de violencia el poder se expresa, se exhibe y se consolida de forma truculenta ante la mirada pública, por lo tanto representando un tipo de violencia expresiva y no instrumental. Rita Segato es Doctora en Antropología Social por la Queens University of Belfast. Ejerce la docencia universitaria en la Universidad de Brasilia y es investigadora (A 1) del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas del Brasil. Además, desde 2002, colabora con la Fundación Nacional del Indio (FUNAI), para la que elaboró, junto con más de cuarenta mujeres indígenas de Brasil, una ¿Propuesta de Políticas Públicas y Acciones Afirmativas para Mujeres Indígenas¿. Entre sus libros cabe mencionar ¿La escritura en el cuerpo de las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez¿, ¿Ensayos sobre género entre la Antropología, el Psicoanálisis y los Derechos Humanos¿, ¿Mujer negra = sujeto de derechos¿, ¿Las estructuras elementales de la violencia¿, ¿La Nación y sus otros: raza, etnicidad y diversidad religiosa en tiempos de políticas de la identidad ¿ y ¿La crítica de la colonialidad en ocho ensayos?
Cada pueblo debe ser percibido no a partir de la diferencia de un patrimonio substantivo, estable, permanente y fijo de cultura, o una episteme cristalizada, sino como un vector histórico. La cultura y su patrimonio, a su vez, son percibidos como una decantación del proceso histórico, sedimento de la experiencia histórica acumulada y en un proceso que no se detiene. El carácter cumulativo de ese sedimento se concretiza en lo que percibimos como usos, costumbres y nociones de apariencia quieta y repetitiva, que el concepto antropológico de cultura captura,
Cada pueblo debe ser percibido no a partir de la diferencia de un patrimonio substantivo, estable, permanente y fijo de cultura, o una episteme cristalizada, sino como un vector histórico. La cultura y su patrimonio, a su vez, son percibidos como una decantación del proceso histórico, sedimento de la experiencia histórica acumulada y en un proceso que no se detiene. El carácter cumulativo de ese sedimento se concretiza en lo que percibimos como usos, costumbres y nociones de apariencia quieta y repetitiva, que el concepto antropológico de cultura captura, estabiliza y postula como su objeto de observación disciplinar. Sin embargo, todo etnógrafo que regresa a su campo diez años después sabe que esa apariencia de estabilidad no es más que un espejismo, y que usos y costumbres son nada más que historia en proceso. Se advierte, de esta forma, que la costumbre puede ser cambiada y en verdad se modifica constantemente, pues la permanencia de un pueblo no depende de la repetición de sus prácticas, ni de la inmovilidad de sus ideas. Soltamos así las amarras que sustentan la identidad, sin dispensarla, pero refiriéndola a la noción de pueblo, como vector histórico, como agente colectivo de un proyecto histórico, que se percibe viniendo de un pasado común y construyendo un futuro también común, a través de una trama interna que no dispensa el conflicto de intereses y el antagonismo de las sensibilidades éticas y posturas políticas, pero que comparte una historia.
Los ensayos que componen este volumen, son textos que se encontraban dispersos, perdidos, casi inaccesibles. En ese período, un pensamiento crítico y decolonial por largo tiempo intuitivo, podríamos decir avant la lettre, fue fermentándose en el tratamiento de los distintos campos presentes en este volumen: el patriarcado como violencia originaria, el fracaso del punitivismo como meta de la Justicia, lo que los museos no entienden –sobre el eurocentrismo y su carácter intrínsecamente racista–, la llaga abierta de Palestina, la antropología frente a la religión y la ética y, al final de la antología, los textos sobre el autor que definió la perspectiva crítica de la colonialidad del poder y su forma de pensar el mundo a partir de América Latina, Aníbal Quijano. Las desobediencias en que estos textos incurren son de diversos órdenes. Lo que estas tienen en común, no obstante, es el hecho de abordar las distintas cuestiones siempre por su faceta dejada a la sombra, invisible, en sus tratamientos habituales. La lectura se hace por la puerta trasera, por el lado oscuro de cada tema. En una oportunidad me encontraba sentada a una mesa con algunos colegas, entre los que se hallaba un célebre periodista, Reynaldo Sietecase. Acababa de ser designada encargada de una cátedra recién creada en la Universidad Nacional de San Martín, cuando sonó mi teléfono urgiéndome a darle un nombre a la misma. Como no encontraba una respuesta, mi amigo periodista desde el otro lado de la mesa dijo con voz altisonante: “¡Cátedra Rita Segato de pensamiento incómodo!” Perpleja, le pregunté: “¿Y por qué debería llamarse de esa manera?” Él respondió: “Rita, cuando vos pensás, incomodás”.
Estructuras elementales de la violencia examina el origen de la violencia en la tensión entre iguales y desiguales, tomando las relaciones de género como su escenario paradigmático. Para Rita Segato, la larga historia patriarcal constituye la célula básica de toda forma de violencia, desde lo doméstico hasta lo bélico. Este libro propone que solo una transformación profunda de la intimidad con la colaboración entre derecho, comunicación, antropología y psicoanálisis podrá desmontar la escalada violenta en nuestras sociedades. Una obra clave para pensar la violencia desde sus raíces más íntimas y estructurales.