Nuestros pequeños crecen cada día, y es importante guardar un momento antes de acostarse para parar, conectar y empatizar con ellos, compartir vivencias y expresar emociones que necesitan de ese momento de reposo para salir. El sueño es fundamental en su desarrollo y el momento justo de antes de ir a dormir influye en su calidad y en los pensamientos y emociones que quedan en el cerebro justo antes de entrar en este modo de «desconexión y procesamiento de información». Este libro se convertirá en la herramienta de papel ideal para encontrar vuestro momento al final del día para miraros a los ojos, inspirar calma, naturaleza, valorar lo cotidiano, apreciar el mundo en todos sus aspectos y alentar a los niños y niñas a ser ellos mismos «Siembra en los niños ideas buenas aunque no las entiendan. Los años se encargarán de descifrarlas en su entendimiento y de hacerlas crecer en su corazón.»
Los relatos que se incluyen en esta edición pertenecen a El regreso de Sherlock Holmes (1904) y fueron escritos después de que Conan Doyle se viera obligado a resucitar a su personaje por el éxito obtenido. Las aventuras del detective y de su ayudante están en la línea de los relatos cortos propios para ser publicados en la prensa y leídos rápidamente, por lo que el estilo queda en segundo lugar.
A través de relatos breves publicados en 1918 se expone con una prosa lúcida, experiencias límite del ser humano, de su conciencia y de quienes le rodean, siempre con la muerte al fondo en un medio exuberante y hostil.
Estoy cansada de buscar una filosofía que concuerde conmigo y con mi mundo, quiero buscar un mundo que concuerde conmigo y con mi filosofía. Escritos cuando tenía unos veinticinco años y vivía en Francia con su marido, el poeta y banquero norteamericano Hugh Parker Guiler, estos dieciséis relatos inéditos en castellano sorprenden por su madurez y frescura, a la vez que muestran ya los dos elementos que luego se afianzarían en su obra —la ironía y el feminismo— y también sus obsesiones —el deseo femenino, la sexualidad, el adulterio, la belleza y el retrato de una masculinidad tan deslumbradora como tóxica—. Algunas de estas historias están protagonizadas por claros alter ego de Nin; otras, por apasionadas bailarinas de flamenco, misteriosos extranjeros, músicos... Poco después de escribir estos cuentos, Nin conocerá a Henry Miller, que diría de ella: «Cuando trato de imaginar de quién es deudor tu estilo, me siento frustrado, no recuerdo a nadie con el que tengas el más ligero parecido. Me recuerdas únicamente a ti misma». Melancólicos y punzantes, revelan ya a una gran autora que hizo saltar por los aires las convenciones literarias y sociales de su época.