Escrita por la incomparable Louisa May Alcott (1832-1888), “Mujercitas” narra la historia de cuatro hermanas y una madre que superan los problemas cotidianos a fuerza de amor y comprensión mutua, mientras el padre está ausente en el frente bélico. Quizás para la época en que nos ha tocado en suerte vivir, peca un poco de idealista, pero vale la pena su lectura como terapia purificadora para la vorágine incansable de nuestro mundo. Con el tiempo la novela se ha convertido en un testimonio histórico de la transición entre la Guerra Civil norteamericana y la modernidad, además de ser un ejemplo para niñas y jóvenes de todo el mundo, sobre la individualidad, la tenacidad y la vocación de la mujer en la sociedad y la familia.
Mujercitas, el clásico de Louisa May Alcott ambientado en la guerra de Secesión, fue publicado en Estados Unidos en 1868. Han pasado más de ciento cincuenta años desde entonces, pero la complicidad de las cuatro hermanas March, que resumen el espíritu crítico de una época en sus gestos y palabras, sigue siendo fuente de inspiración y disfrute para las generaciones de lectoras y lectores que se asoman por primera vez a las páginas de esta fascinante obra. La introducción de Elaine Showalter, catedrática de la Universidad de Princeton y una de las voces más representativas de la crítica literaria feminista, analiza en detalle las influencias de Alcott y el impacto de Mujercitas en la obra de escritoras de la talla de Simone de Beauvoir o Joyce Carol Oates. La excelente traducción de Gloria Méndez está acompañada de algunas ilustraciones que aparecieron en la edición de 1880, a cargo del ilustrador americano Frank T. Merrill.
Mujercitas (en inglés, Little Women or Meg, Jo, Beth and Amy) es una novela de Louisa May Alcott publicada el 30 de septiembre de 1868, que trata la vida de cuatro niñas que se convierten en mujeres con la Guerra Civil en los Estados Unidos como fondo, entre 1861 y 1865. Está basada en las propias experiencias de la autora cuando era una niña y vivía en la ciudad de Concord, Massachusetts. Esta primera novela tuvo su continuación en 1869 con Aquellas mujercitas (en inglés, Good Wives) que transcurre cuatro años después de Mujercitas. Ambos libros constituyen lo que en Europa se editó como un solo volumen. Los siguientes trabajos de Alcott, Little Men (Hombrecitos) y Jo's Boys (Los muchachos de Jo), son continuaciones de estas dos novelas, ya que muestran a los hijos, sobrinos y alumnos de las Mujercitas construyendo sus propias vidas.
Con la Guerra Civil norteamericana como telón de fondo, este delicioso y emotivo relato narra la historia de la señora March y de sus cuatro hijas. Con la fina descripción de caracteres, muestra el crecimiento de estas niñas educadas por su madre, poniendo gran énfasis en el espíritu de la libertad individual, inusual para una época en que la mentalidad estaba dominada por un ideal romántico puritano.
Mujercitas es una novela de Louisa May Alcott publicada el 30 de septiembre de 1868, que trata la vida de cuatro niñas que se convierten en mujeres con la Guerra Civil en los Estados Unidos como fondo, entre 1861 y 1865. Está basada en las propias experiencias de la autora cuando era una niña y vivía en la ciudad de Concord, Massachusetts. Esta primera novela tuvo su continuación en 1869 con Aquellas mujercitas (en inglés, Good Wives) que transcurre cuatro años después de Mujercitas. Ambos libros constituyen lo que en Europa se editó como un solo volumen. Los siguientes trabajos de Alcott, Little Men (Hombrecitos) y Jo's Boys (Los muchachos de Jo), son continuaciones de estas dos novelas, ya que muestran a los hijos, sobrinos y alumnos de las Mujercitas construyendo sus propias vidas.
Una crónica de la sublime historia e ideas peculiares de la muerte y el más allá, esta inquietante cronología se adentra en las barreras fractales de la psicología, cultura, biología y física, explorando temas como los dioses mayas de la muerte, goles, espiritismos, zombis e inmortalidad cuántica. En cada página encontrará bellas imágenes de la muerte de lo que puede haber al otro lado.
Herman Melville (1819-1891), escritor estadounidense, regaló al mundo en 1851 su extraordinaria novela Moby Dick, donde se narra el largo viaje del ballenero Pequod conducido por el capitán Ahab, quien arrastra a toda su tripulación en la cacería implacable de una ballena blanca, conocida como Moby Dick. En esta obra encontramos descripciones minuciosas de la vida en el mar, así como también, el claro retrato psicológico de los personajes; vemos al desnudo el alma humana y la convergencia en ella del bien y del mal. “Moby Dick” es considerada una obra maestra de la literatura norteamericana y la universalidad de su temática ha permitido su vigencia en el tiempo y su adaptación a incontables géneros artísticos.
«Llamadme Ismael» es una de las primeras frases más recordadas en la historia de la literatura. Así comienza Moby Dick, la gran obra maestra de Herman Melville, viajero incansable que se inició en la literatura narrando sus aventuras por los mares del Sur. El épico duelo entre la ballena blanca y el capitán Ahab simboliza la eterna lucha entre el bien y el mal y constituye el ejemplo más logrado de algo que muchos otros autores estadounidenses han perseguido desde entonces: la Gran Novela Americana.
Estos cuentos tienen como escenario la época en que nuestro país era llamado Banda Oriental. Muchos enfrentamientos, conflictos y luchas por el territorio sucedieron en aquellos tiempos. Pero también pueden haber ocurrido otras cosas inquietantes, como las que cuentan estas historias, donde vampiros, fantasmas y seres sobrenaturales conviven con los habitantes del lugar. La llegada de Solís, Colonia del Sacramento, San Felipe y Santiago de Montevideo, las Invasiones Inglesas, el Éxodo, todos estos ambientes son propicios para que el misterio y el miedo se hagan presentes.
Intriga, sensualidad y el escenario íntimo de la ceremonia del té. En la ciudad de Kamakura, una mujer que oculta una mancha en uno de los pechos manipula los preciosos objetos de la ceremonia del té, que conecta a distintas generaciones con un erotismo sutil. Al ingresar en el recinto donde se celebra el rito, el narrador advierte a un trío de mujeres que le dan la espalda. Todas serán vértices de sucesivas rotaciones amorosas. Yasunari Kawabata explora en esta novela la fuerza del deseo, el asedio del remordimiento y la sensualidad de la nostalgia. Una bellísima historia en la que cada gesto tiene un significado y hasta el más leve roce o suspiro puede iluminar vidas enteras, a veces en el preciso instante en que son destruidas.
El hábito de leer cuentos antes de dormir estrecha el vínculo con los niños, ayuda a establecer rutinas y los relaja para el sueño reparador. Esta colección de cuentos para antes de dormir tiene historias cuidadosamente seleccionadas, escritas en forma concisa y bellamente ilustradas. Cada cuento está pensado para inspirar la imaginación de las mentes más pequeñas. Recomendado a partir de 2 años.
Discípulo de Platón, Aristóteles (384-322 a.C.) es considerado como uno de los mayores genios de Occidente y su filosofía marcó indeleblemente no sólo la historia intelectual del mundo cristiano (el movimiento escolástico es sólo un ejemplo de su influencia), sino también el pensamiento medieval judío y musulmán. En la "Metafísica" Aristóteles rebate la teoría platónica de las Ideas y expone su propio concepto de las realidades suprasensibles, en el cual convergen ontología y teología; la fusión de ambas, denominada por el autor "filosofía primera", es el tema de esta obra que contiene algunas de las más fecundas y seminales ideas aristotélicas. Introducción y traducción María Luisa Alía Alberca
Cuando el primer editor de Aristóteles, Andrónico de Rodas, se dispuso a compilar la obra del maestro, halló una serie de escritos dispersos acerca de una «filosofía primera». Los reunió en catorce libros y les dio el título de Metafísica porque los colocó literalmente tras los ocho libros de Física. Esto explica la dispersión de este libro, que no fue concebido como tal, sino como un conjunto de materiales destinados originalmente a servir como base para las lecciones de Aristóteles sobre los temas filosóficos perfectamente delimitados en cada capítulo. La Metafísica es, por lo tanto, una especie de «programa de investigación» sobre las primeras causas y principios del ser, el conocimiento del ser «en cuanto ser», el conocimiento de la causa última de la naturaleza y de la realidad. De la falta de univocidad del objeto de estudio, el ser, surgen las dos ramas de la metafísica aristotélica: la ontológica, que estudia lo que puede ser afirmado sobre cualquier cosa que existe sólo «en tanto que existe» y no debido a las cualidades especiales que pueda tener, y la teológica, dedicada al «primer motor inmóvil», es decir, a Dios como principio y causa.
En Siberia se ubica la prisión donde llegan todos los criminales: ladrones, contrabandistas y prisioneros del Estado; entre ellos, Dostoievski, quien convivió con reclusos provenientes de diversas partes de Rusia. Conoció sus hábitos, sus miedos y sus conciencias desbordados por el peso del pasado. Memorias de la casa muerta ofrece un escalofriante recorrido por este lugar sombrío y tortuoso.
Marco Aurelio nace el 26 de abril del año 121 d. C. en el seno de una familia aristocrática que cuenta con la confianza del emperador. Desde su primera infancia parece destinado a ocupar puestos relevantes en el Imperio y muy temprano comienza a integrarse en lo más alto de la vida ciudadana.
El emperador y filósofo romano Marco Aurelio destacó por su serenidad, su modestia y su búsqueda de la verdad, a la vez que fue un césar brillante en el campo de batalla. Solo escribió una obra: Meditaciones, uno de los mejores libros de filosofía y ética de la historia. Se trata de un compendio de sabiduría y reflexión para afrontar los tiempos adversos. Sus principios estoicos siguen estando vigentes en la actualidad: cómo mantener la integridad, cómo ser tolerante, cómo conservar la calma, cómo vivir en armonía el presente, actuando sobre lo que depende de uno y aceptando lo que no. En definitiva, una obra maestra para comprender mejor nuestra alma.
Las anotaciones autobiográficas, las reflexiones y sentencias que Marco Aurelio fue escribiendo para sí mismo, durante sus últimos años de vida, componen un texto singular en la literatura antigua. Ningún otro gran personaje del mundo antiguo nos ha legado un testimonio personal tan sincero, tan hondo y tan patéticamente filosófico. Marco Aurelio tuvo que vestir la púrpura y la coraza del guerrero al frente de un inmenso y amenazado imperio. Sin ilusionarse con una República como la de Platón, intentó portarse siempre como un filósofo estoico y un digno romano. Y lo consiguió. Este extraño diario recoge sus pensamientos en las noches de vigilia, sus vacilaciones, sus recuerdos agradecidos, los consejos repetidos a sí mismo, sus máximas y su desesperanza. Con todo ello, consiguió una de las obras más perfectas sobre lo que debe ser un buen gobierno.
El emperador y filósofo romano Marco Aurelio destacó por su serenidad, su modestia y su búsqueda de la verdad, a la vez que fue un césar brillante en el campo de batalla. Solo escribió una obra: Meditaciones, uno de los mejores libros de filosofía y ética de la historia. Un compendio de sabiduría y reflexión para afrontar los tiempos adversos. Sus principios estoicos siguen estando vigentes en la actualidad: cómo mantener la integridad, cómo ser tolerante, cómo conservar la calma, cómo vivir en armonía el presente, actuando sobre lo que depende de uno y aceptando lo que no. En definitiva, una obra maestra para comprender mejor nuestra alma.
Materiales para un autorretrato reúne una serie de textos de Walter Benjamín- buena parte de ellos inéditos en español-, cuya producción se extiende desde sus años de juventud hasta su prematura muerte. El conjunto compone un gabinete de curiosidades en el que se abordan temas tan diversos como la grafología, la prostitución, el diletantismo, la astrología, el juego, el esnobismo, la fantasía, el nazismo, el socialismo, lo mágico, lo extrasensorial, lo onírico, lo esotérico e incluso lo humorístico. Benjamín se vale de géneros tan diversos como las cartas, los poemas, los aforismos, las crónicas, el diario personal, los diálogos filosóficos y las listas de tesis para discurrir sobre estas cuestiones.