Los nacimientos, primer volumen de la trilogía Memoria del fuego, recorre la historia de América desde los tiempos previos a la conquista hasta el año 1700. Fragmentos cuidadosamente documentados recrean la descarnada opresión que padecieron los indios a manos de los conquistadores. Y lo hacen por medio de relatos que expresan, casi literariamente, las creencias de unos y otros, las coartadas que justificaban la explotación y el exterminio, la complejidad de un proceso histórico que, aun cuando haya tenido víctimas y victimarios insoslayables, no puede reducirse a un esquema binario o escolar. Los relatos componen así un mosaico de figuras móviles, vivas, ajenas al mármol silencioso de los monumentos. América Latina no solamente ha sufrido el despojo del oro y de la plata, del caucho y del cobre y del petróleo. También le han expropiado la memoria para que no sepa de dónde viene y no pueda averiguar adónde va. Memoria del fuego es una tentativa de rescate de la historia viva de América en todas sus dimensiones, olores, colores, dolores. El primer volumen de la serie comienza en la etapa precolombina y se extiende hasta el siglo XVII, el segundo abarca los siglos XVIII y XIX, y el último llega hasta nuestros días. Que el lector sienta que la historia está ocurriendo mientras las palabras la cuentan. Que la historia huya de los museos y respire a pleno pulmón. Que el pasado se haga presente - EDUARDO GALEANO
Los relatos de este libro son casi reales, todo lo reales que pueden ser los recuerdos. Casi todas las cosas pasaron, no sé si en ese orden y en esos momentos, quizás tienen agregados que me ayudaron a darles sentido. Muchos surgieron por las noches antes de que llegara el sueño, se empezaban a reiterar y descubrí que, la mayoría de las veces, cuando los escribía, dejaban de venir. Otros aparecieron en una charla, por una foto, un objeto, algunos para reflexionar sobre algo que me estaba ocurriendo o estaba viviendo. En todos los casos fue la necesidad de ponerlos ante mí. Algunos me hicieron un nudo en la garganta y, en muchos, busqué homenajear a gente que influyó en mi vida o me apoyó. Muchas historias quedan esperando, muchos otros merecen un homenaje, ya será. No soy escritor y me da cierta vergüenza que letras escritas por mí estén en un papel que se transforma en libro, pero todo lo que cuento fue con los sentimientos a flor de piel. Nací en una hermosa familia y construí una hermosa familia, tuve amigos y compañeros con los que quise cambiar el mundo, quizás en eso fracasé, pero sigo intentándolo a mi manera. Como todos, voy perdiendo por el camino días y vida, pero el triunfo está en recordarnos, recuperar nuestra memoria y disfrutar de haber vivido.
Misales (1993) contiene lo que contienen los misales: oraciones. 35 historias suspendidas entre la tierra y el cielo, entre lo real y lo imaginario, 35 episodios de deseo que rozan lo animado y lo inanimado, que confunden lo abyecto y lo sublime. La religiosidad del libro es desde luego herética, y todos sus evangelios y santos y milagros son los interdictos de siempre: pasión, sexo y perversión en una atmósfera de cuento de hadas, de teleteatro y pesadillas como en una pintura de El Bosco. (…) Marosa se ocupa de recrear un ámbito endogámico, terriblemente familiar, poblado de secretos y prejuicios, transgresiones y perversiones. Mercedes Estramil En el mundo de di Giorgio nada es imposible, la libertad impide juzgar cualquier situación que allí acontezca con el estigma de lo escandaloso. Cualquier mecanismo de censura racionalista se halla desactivado y sus breves argumentos se instalan o fugan hacia un territorio que anula todo juicio moral. Luis Bravo La literatura uruguaya, a diferencia de otras, está llena de escritoras mujeres. Entre ellas, Marosa hace las delicias de las rarezas. Cristina Peri Rossi
Estos cuentos tienen como escenario la época en que nuestro país era llamado Banda Oriental. Muchos enfrentamientos, conflictos y luchas por el territorio sucedieron en aquellos tiempos. Pero también pueden haber ocurrido otras cosas inquietantes, como las que cuentan estas historias, donde vampiros, fantasmas y seres sobrenaturales conviven con los habitantes del lugar. La llegada de Solís, Colonia del Sacramento, San Felipe y Santiago de Montevideo, las Invasiones Inglesas, el Éxodo, todos estos ambientes son propicios para que el misterio y el miedo se hagan presentes.
Montevideanos apareció en 1959 y fue la primera obra narrativa de Mario Benedetti que obtuvo un amplio reconocimiento por parte del público y la crítica. Estos cuentos son la expresión de la vida gris y el tiempo vacío de los habitantes de clase media de la capital uruguaya. El país ha dejado de ser “la Suiza de América” o la “Tacita de Plata”, mitos de la bonanza económica de otras épocas. Benedetti instala su mirada crítica y humorística: sin los monólogos interiores de Joyce, pero con extraordinarios “monólogos exteriores” donde charlatanes, pícaros, borrachines, hipócritas e inolvidables personajes provocan una sonrisa de ternura cómplice.
Una constante de Ibero Gutiérrez (1949-1972) es que en cada género que cultivó (diarios, dramaturgia, poesía) trasvasó las formas con rigor creativo. Desde el humor crítico y el juego fónico se arriba aquí a piezas de inclasificable experimentación. Otras, como los sketches y los micro-diálogos, gestan elocuentes divertimentos dramáticos en pocas líneas. Más una pieza magistral, Proyecto para una grabación magnetofónica: La liquidación de un hombre llamado luz, en la que una (a)puesta performática llega con asombrosa vigencia a los receptores del siglo XXI. Luis Bravo Hay momentos en los que el escenario está colmado de globos, o llueven papelitos y los personajes son representados por cartones con sus viñetas tipo cómics. Con 16 años todo es posible, hasta reírse de eso que aplasta. Tomar conciencia del absurdo comportamiento humano y burlarse de ello, otorga la perspectiva necesaria para el cambio o la resistencia. En las obras de Ibero Gutiérrez se respiran ideas, suena la música, se escucha la radio y se va al cine, también la publicidad es omnipresente… ¿Qué es todo ese mundo aludido en esta ficción dramática sino algo que suena parecido a un chicle que explota…¡plop! o ¿Pop?
«No hay tradición cultural que no justifique el monopolio masculino de las armas y de la palabra, ni hay tradición popular que no perpetúe el desprestigio de la mujer o que no la denuncie como peligro.» Galeano ha hecho de la mujer un eje vertebrador de su creación, para defender, en ella y en su reivindicación, la dignidad, siempre precaria, del ser humano. Galeano cuenta la intensidad de personajes femeninos atravesados por el peso de una causa, como Juana de Arco, Rosa Luxemburgo o Rigoberta Menchú; por su propia hermosura o talento, como Marilyn Monroe o Rita Hayworth, Frida Kahlo o Marie Curie, Camille Claudel o Josephine Baker. Pero también cuenta las hazañas colectivas de mujeres anónimas: las que lucharon en la Comuna de París, las guerreras de la revolución mexicana, las que –en un prostíbulo de la Patagonia argentina– se negaron a atender a los soldados que habían reprimido a los obreros. Como el personaje que abre el libro, la Sherezade de Las mil y una noches que le cuenta historias al rey para que no la mate, Galeano entrega en cada relato de la presente antología su maestría de narrador oral y de artesano del lenguaje, para conjurar el olvido, pero también para celebrar la experiencia de las que nunca se resignan.
Nadie encendía las lámparas reúne diez cuentos del autor uruguayo Felisberto Hernández, maestro de grandes escritores. Durante su residencia en París en 1947, en Buenos Aires se editaba por primera vez esta colección de relatos fundamentales en su obra, que ya habían sido publicados en prensa, tanto en Buenos Aires como en Montevideo. En estos cuentos se conjugan las evocaciones de época, de corte autobiográfico, con las atmósferas extrañas e inquietantes típicas del autor. Una gran entrada al universo de Felisberto, que desafía las certezas de la percepción y remueve los lugares comunes de la ficción.
Esteban Valenti plantea en este libro una revisión de su vida, las peripecias que ha tenido a lo largo de los años, y su participación en el accionar político desde diversos ámbitos. Se revela como una personalidad compleja, por momentos contradictoria, que ha dedicado la mayor parte de su existencia a la participación en la actividad política. Este libro finaliza analizando el fracaso del proyecto La Alternativa, y revelando los pormenores de ese proceso.
Cuentos de niñas y mujeres entrañables, abismos, descubrimientos, soledades, y una picardía franca, sin poses. De esta colección de cuentos de Virginia aflora una infancia para nada idealizada, sino llena de desparpajo y, en algunos casos, del dolor brutal por la intervención siempre incomprensible de los adultos. También hay mujeres que se debaten en sus roles de madres y otras que se entregan al disfrute sin hipocresía, en textos gozosos que recuerdan a aquellos de Anaïs Nin. Como una fuerza constante, la sensibilidad de todas esas mujeres respira por entre las páginas, al tiempo que se torna un centro desde el cual la acción se precipita hacia un lado y hacia otro. No falta tampoco la culpa, la fantasía, los tabúes y el detenimiento en un mundo en torno al cual la narración revela hallazgos preciosos.
Debolsillo reúne en un solo volumen tres de las novelas más corrosivas y lúdicas de Mario Levrero, autor inclasificable y creador de mundos intransferibles, a medio camino del realismo, el género fantástico y la literatura alegórica. En un guiño audaz y descarado a la novela negra, todas ellas tienen como hilo conductor las peripecias de tres protagonistas metidos a detectives improvisados. Trepidantes sucesos y desastradas investigaciones acompañan las narraciones de Nick Carter se divierte mientras el lector es asesinado y yo agonizo, La Banda del Ciempiés y Dejen todo en mis manos, y dan forma a un universo cargado de humor kafkiano y digresiones delirantes en el que Levrero demuestra, una vez más, la calidad de su narrativa radiante e inesperada.
Este libro reúne treinta y dos entrevistas realizadas a Marosa di Giorgio entre 1973 y 2004. Fueron hechas por periodistas, críticos literarios y poetas, y aparecieron en diarios, suplementos culturales, revistas y publicaciones académicas de distintos países. La diversidad de entrevistadores y medios se refleja además en el tipo de abordaje, que incluye la indagación de especialista, la requisitoria coyuntural ante la aparición de un libro, la encuesta y ciertas variantes del cuestionario Proust. Las entrevistas seleccionadas surgen de un conjunto mucho más amplio, y la edición apunta a rescatar un corpus de extraordinaria importancia para el conocimiento de su obra poética y narrativa. El libro conforma así una nueva vía de entrada al universo de Marosa di Giorgio. El relato que hacía de su vida y de los modos en que entendía la escritura puede ser leído como parte de su obra, porque está en su mismo registro.
«Una silueta tenebrosa se adivinaba entre las lápidas del cementerio. Era una figura encorvada, de aspecto deforme. La luz de la luna llena era intensa, pero su brillo mortecino engañaba la vista. La noche protegía al intruso, escondiendo su rostro entre las tinieblas. ¿Era un hombre? ¿Una mujer? ¿Una bestia?». Un ladrón de cadáveres acecha las calles de la ciudad. Entre cementerios y shows musicales, Tiago y Ángel se unen a regañadientes para investigarlo y descubren que no son tan diferentes como creían. Aprenderán de lealtad y acordes, y bajo la luz de la luna llena ambos se verán como realmente son. Noches de superluna es una novela de fantasía urbana con romance LGBTQ+, pero también de aventuras, amistad y la búsqueda de la identidad. Loren Ysella maneja con maestría y poesía el desarrollo de dos jóvenes que, buscando respuestas, se encuentran a sí mismos.
Acorralados en Chile por las tropas de Pinochet, seis jóvenes uruguayos se lanzan a una expedición desesperada para escapar de sus perseguidores. Detrás vienen los comandos enemigos con helicópteros de combate y pelotones de fusilamiento. No hay lugar para el miedo ni tiempo para la espera. El palacio de La Moneda fue bombardeado. Salvador Allende está muerto. Ya comenzó la cacería. Nosotros los vencidos narra hechos reales que aún hoy resultan espeluznantes. Es la crónica de una persecución que provoca el colapso de una familia, pero es también la búsqueda de tres jóvenes desaparecidos hace medio siglo, el testimonio bajo juramento de un asesino, la prueba en un juicio manchado por las mentiras y el escándalo. Fernando Butazzoni regresa al Chile de su primera juventud y recorre otra vez los senderos de 1973. Dialoga con víctimas y verdugos, encuentra documentos que se creían perdidos y destapa secretos militares. Vuelve así a respirar aquel aire envenenado para contar la historia de una derrota que se convierte, gracias a la escritura, en el sueño de una victoria.
En los sesenta, señala Juan José Saer en su prólogo, la novela breve se constituyó en la máxima aspiración estética de los narradores jóvenes. Por un lado, su extensión tenía la ventaja de permitir muchas opciones constructivas. Por otro, los atributos propiamente poéticos y retóricos, como el ritmo, el cuidado verbal, el laconismo, la sugestión (en contraposición a la discursividad, el prosaísmo, las convenciones estructurales y el conceptualismo de la novela) estimulaban especialmente la imaginación. Onetti, considerado uno de los escritores modernos más originales, utilizó todos los elementos del relato de manera novedosa y compleja. Y las siete. novelas que conforman este volumen (El Pozo, Los adiases, Para una tumba sin nombre, La cara de la desgracia, Jacob y el otro, Tan triste como ella y La muerte y la niña), sin dudas, confirman esa 'unicidad vivida que justifica a toda obra de arte' que menciona Saer. Pero estas novelas ofrecen además un recorrido intenso por los temas predilectos de Onetti: la desgracia y la crueldad, la resignación y el fracaso, la rabia y la autodestrucción, pero también el amor, la culpa, la nostalgia, a veces la esperanza y, sobre todo, la compasión.
Nunca saldrás de aquí es algo que Úrsula ya ha escuchado alguna vez. Son sus recuerdos fundiéndose con el presente, un golpe de adrenalina con el que deberá lidiar para sobrevivir. En esta nueva entrega de aquella mujer equivocada, devenida en una perfecta criminal, el fuego se hace paso entre las vidas de los personajes que la han acorralado en otras oportunidades y los que se presentan ahora, tan desconocidos y amenazantes a la vez. Desde el Cementerio del Buceo hasta los paisajes fronterizos que se desdibujan en la Barra do Chuí, se tipea un noir tan vertiginoso como existencial; una novela negra que, al mismo tiempo que entretiene, interpela, y les declara la guerra a los fantasmas del propio lector. Con el humor ácido que caracteriza la excelente prosa de Mercedes Rosende, las páginas de este libro acompañan a Úrsula una vez más, observando cómo podrá ser otra y cómo, en esa otredad, surge la posibilidad de redimirse, de una oportunidad distinta, que algunos, quizá, confundirán con un final feliz.
La presente edición compila los libros “Perdida” (1950), “Elegía” (1966), “La Pasajera” (1967) y “Diario de una isleña” (1967), obra final de Juana de Ibarbourou. Paradójicamente, dos de las obras más importantes de la producción ibarboureana han sido al mismo tiempo las menos conocidas y frecuentadas: “Perdida” y “La Pasajera” fueron publicadas en Argentina y España, difundiéndose y circulando menormente en su país. Esos dos títulos, incluso sumando “Diario de una isleña”, se conocieron poco en Uruguay, de manera fragmentaria en antologías, y la noticia de sus traducciones tampoco tuvo la merecida atención. Se hace justicia entonces con esta última etapa dentro de la producción poética de Juana Fernández Morales, nuestra Juana de América.
“En el arte de Ibero Gutiérrez confluyen el impulso de transformar la sociedad y el “cambiar la vida” en la senda de Arthur Rimbaud, a quien tanto se parece —acaso nada casualmente— en ese autorretrato al óleo fechado en 1965. Artista precoz y apasionado, su producción sorprende, además, por su calidad y por su volumen, como si intuyera que su vida habría de ser corta, o segada. Entre los 14 y los 22 años escribe: dos Diarios personales, nueve Cuadernos de poesía, unos siete conjuntos de textos a modo de plaquettes, y seis extensas antologías de su propia factura. (…) Su poética es representativa de una promoción artística contestataria y disidente de los cánones estéticos al uso, que fuera truncada por el entorno represivo, por cierta doxa ideológica en el seno de la propia izquierda, y por la persecución a los intelectuales que la dictadura militar orquestó desde 1973. Ante el universo de su poesía se produce un efecto caleidoscópico en el que —aún entre mucha página a vuela pluma, escrita en condiciones carcelarias— se percibe la tensión propia del cambio de imaginario en el que dicha promoción comenzaba a aventurarse. Si hay un poeta uruguayo que representa el espíritu del ´68 internacional, ése es Ibero Gutiérrez. Su producción es la de un lúcido y activo protagonista del sismo juvenil que estalló por todo el mundo, a diestra y a siniestra, orientando una holística revolucionaria que hizo ingresar lo político en lo sexual, lo artístico en lo espiritual y que concibió lo cultural como vía de un cambio liberador de las mentalidades”. -Luis Bravo.
Óscar ha pasado todo el invierno durmiendo en su cueva. Por fin llega el buen tiempo, pero él no consigue librarse del frío. Sus amigos le ofrecen varias soluciones, pero ninguna funciona. Sólo Milagros, su amiga osa, sabrá cómo ayudarlo. A veces, los amigos son el mejor remedio contra el frío. Una historia para leerse en compañía y recordar el valor de la amistad y los abrazos.
En absoluta clave marosiana el libro incluye entre las reseñas, entrevistas y prólogos, biografías de Felisberto Hernández, Idea Vilariño, Juana de Ibarbourou, Roberto Echavarren y Silvina Ocampo, entre otros. Otras vidas reúne perfiles biográficos, entrevistas, prólogos y reseñas que Marosa di Giorgio escribió durante las últimas décadas de su vida y en donde da cuenta de su cosmos literario, con sus planetas, estrellas y cometas. En estos textos la poeta habla de sus fuentes, de sus colegas, de los libros que le gustaban, de sus amigas, de su mundo. Escribe sobre escritoras (y algunos escritores) fundamentalmente uruguayas (aunque también de otras latitudes), que en conjunto conforman el bellísimo parnaso marosiano.