Los cuentos que componen Turbación —el libro inédito más reciente de una de las voces más singulares e intensas de la literatura contemporánea— confirman la vigencia y audacia de una escritora que ha hecho de la intimidad un campo de batalla estética, donde el temblor, la vergüenza y el goce se confunden hasta volverse una misma forma de existencia, esa espesa materia incontenible: «“Turbación viene de turba”, anotó el psicólogo en su cuaderno de notas. La turba era un líquido negro, pegajoso, que suele encontrarse en ciénagas y pantanos.»
La Guerra Grande fue el evento bélico más importante y extendido en nuestras tierras, 12 años. No solo fue un conflicto entre «compatriotas», sino que involucró a las grandes potencias de la época. Este episodio es el escenario para pintar un país, una región y personalidades que actuaron en este conflicto. En estas páginas el lector se encontrará con historias dramáticas y figuras como el disciplinado Manuel Oribe, un envejecido Juan Antonio Lavalleja, el astuto y pragmático don Frutos Rivera e incluso, desde una gran distancia e impartiendo órdenes, el prócer oriental. También con un personaje que fue clave: Giuseppe Garibaldi.Conocido como el Héroe de los Dos Mundos, su destreza militar se extendió a América, donde desempeñó un papel importante en la lucha de Brasil por la independencia, de Uruguay en la Guerra Grande y luego definitivamente en la unificación italiana. Con un profundo trabajo histórico y un ritmo de novela, en Un episodio de la Guerra Grande Fernando Klein nos presenta un misterio que sobrevoló la historia: el tesoro Garibaldi.
Eduardo Perotti relata el camino transitado como pediatra de INAU junto a los niños, niñas y adolescentes que extinguieron su inocencia en el río de la violencia y el abandono familiar. Nos narra con espíritu catalizador historias conmovedoras que, aunque todos conozcamos, quizás preferimos olvidar. Busca los motivos por los cuales tantos jóvenes se encadenan al dolor, al abuso y al consumo. Es imposible erradicar la pobreza, la drogadicción y la delincuencia sin políticas de inclusión social familiar y de universalización educativa, sostiene. En su prólogo, el Dr. Roberto Canessa apunta: «En estas páginas hay mucho para meditar, mucho para pensar y, evidentemente, nos va a revolver el alma, porque vamos a llegar a rincones de nuestro interior que no conocemos. Creo que es un buen ejercicio. No pretendo que dejes las lágrimas que este libro te provoque, pero sí que busques alguna acción para ayudar en esta terrible problemática que nos aqueja». El autor advierte que al sistema político parece importarle poco que nada crezca a la sombra de las rejas y que los jóvenes privados de libertad no tengan la resiliencia necesaria para superar la exclusión social. Por estas páginas desfilan las voces de cuatro expresidentes de Uruguay que jugaron un rol fundamental en diferentes momentos históricos. Estas crónicas nos conducen por un camino de esperanza y solidaridad en que no sobran las palabras que acolchonen el sufrimiento de los jóvenes despojados de sus sueños. Pintan la realidad con todos los colores posibles, aun aquellos más oscuros, con la esperanza de que el lector no sea el mismo cuando llegue a la página final.
Milo Buriel, un acomplejado adolescente de dieciséis años, se muda junto a su madre al tranquilo pueblo de Cabo Frío, ubicado en las costas del sur de Uruguay. Allí, sufre de la vida del recién llegado: solo, sin amigos, y víctima frecuente del bullying en la escuela. Sin embargo, su vida cambia cuando un día se encuentra con una mansión abandonada en medio del bosque. La visión de aquella enorme y magnifica mole -la mansión Drayton- lo obsesiona a tal punto que sueña todas las noches con ella. Convence al único amigo que a conseguido hacer, el extrovertido David Ackerman, a visitarla durante una tarde. Los chicos entran a la vieja y mohosa casa, y a partir de este hecho, sus existencias se verán alteradas de una forma inimaginable. Las más aterradoras leyendas cobrarán vida; los chicos han abierto un portal prohibido mediante un poderoso y arcano amuleto, El Símbolo de la Muerte, y deberán arriesgar sus vidas para detenerlo.
Yanisa la mulita es creadora de música. Pero un día ocurre algo que perturba la tranquilidad del pueblo y la de Yanisa: el vecino que vive al lado de su casa comienza a hacer ruidos molestos en el jardín. Y él no comprende que esto es un problema. Y ahora, ¿Cómo podrá concentrarse?
«No les gustaba para nada, a los incondicionales del amor, la idea de que no se habían enamorado única y exclusivamente de la persona de la que decían haberse enamorado. El amor, les decía yo, era tan famoso y popular porque era la afición favorita de los enfermos, de los tristes y de los solos, el porcentaje más grande de la población mundial. Los enfermos, los tristes y los solos eran los más predispuestos a enamorarse, del mismo modo que eran los más predispuestos a creer en cualquier pelotudez y unirse a la primera iglesia que viniera a golpear a sus puertas. Los enfermos, los tristes y los solos estaban continuamente a punto de caerse de su propia historia, decía yo, y era una verdad irrefutable, a prueba de balas y a la vista de cualquier gil que tuviera ojos para ver».
"No me interesaba escribir un libro centrado en el Piria empresario: no me interesan quienes se ven movidos por el resplandor del oro y fortunas colosales, dice Marcia Collazo en la introducción. Pero, después de muchísimas lecturas, pude descubrir que -más allá del notable Argentino Hotel de Piriápolis, su realización hoy más conocidas- escondía una personalidad compleja, muy interesante, testimonio vivo de un Montevideo del siglo XIX y albores del XX." A fuerza de leer y releer sus libros y folletos, descubre una figura hasta entonces oculta, solapada y olvidada, con no poca injusticia que, además de vender solares, la emprendió contra la hipocresía, la corrupción y la falsedad social y política. Una novela apasionante donde el brillante empresario convive con la interesante figura de Vittorio Malatesta, un personaje de ficción, amigo fiel y duro contrincante, símbolo de la compleja y contradictoria realidad del Uruguay del 900.
Zoilo, el zorrillo, no salía mucho de su casa salvo cuando llegaba la primavera; para él era la estación del amor. Pero esta vez, algo pasaba. No lograba llamarla atención de ninguna zorrilla. ¡Y qué sorpresa se lleva cuando los bichos le cuentan que todavía es invierno!